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1. Efraín Miranda. Poética india, poesía moderna.
2. Cosmovisión andina y poética de la palabra en Choza.
3. Estrategias de las poéticas andinas.
4. La poesía indígena y oralidad andina.
5. Sociedad, literatura e (neo)indigenismo
6. Modernidad en la obra de Efraín Miranda.

"¿Que corazón por empedernido que se considere, se hará insensible a la poderosa fuerza de esta canción? Ella solo respira dolor i pena: los finales de los versos repetidos por el retornelo de la Música excitan a lástima i mueven a dolor: su objeto es manifestar el sentimiento concebido en la muerte de un idolatrado amante, i se desempeña con la mayor elegancia i hermosura: toma por asunto la viudedad de una tórtola que ha perdido su consorte, en cuya ausencia no halla alivio para mitigar su tristeza: comparación mui adequada, i simil excelente que manifiesta el natural delicado gusto de estas sin iguales composiciones"[2]
Humpaskan huaillucuk urpi
Yanallanta chincachispa,
Tampi tampi, muspa muspa
Purin, phahuan, cutin, ticran.
Tunqui tunqui yuyaymana
Purun purunta taripan,
Kahuan kahuan mascaskanmi
Sacha, mallqui, rapi, kincha.
Sonko llampas patpatyaptin
Tincuycuyta mana atispa
Tuta punchau huaccascanmi
Puquiu, mayu, kocha, ppincha.
Chainam ñokallai causani!
Kam yayaita chincachiskai,
Atiraqui punchaumanta
Cuyay huashua sumak huillca.
Huaccanim, ichaka manam
Yanyarinchu cai llaquillay,
Hinallan paquiska sonkoi
Nanan, anchin, muspan, chincan.
Ñacarichihuanñan ancha
Yupaichaskay uyaiquipas,
Ricurihuan yuyainiypim
Chiri callqui, chhaqui sisa.
[24] Purunmanchu huacca rini,
Astahuanmi llaquiy miran,
Yuyachihuan camta punim
Huaylla, pampa, huaico, quinrai.
Sapanchacuskaipin cani,
Camta ricuk ricuk hina
Pichanquim chicchi huekeyta
Llampu, huaylluk, ñucñu rimak.
Causaktarak moskoptiymi
Sahuasunqui hucpa ricran
Chaimi turpuhuan tumpacui
Manchai saucha, raurak phiña.
Camllapi yuyarayaitam
Munani ñoka quiquillai
Camaiquim ninim sonkoita
Muchuy, huaccay, pitiy hina.
Ñokam cani tacyac yana
Teksi muyupi alau ninan,
Huaccaisihuachun hinantin
Uyhua, pichiu, runa, mitma.
Katisac huañunai camam
Puitupi llantuyniyquita,
Auccahuachumpas tahuantin
Pacha, huayra, unu, nina.
[23]La Viuda
Cuando a su consorte pierde
triste tortolita amante,
en sus ansias tropezando
corre, vuela, torna i parte.
Sin sosiego discursiva
examina todo el parque,
no reservando a su vista
tronco, planta, rama o cauce.
Perdida ya la esperanza,
y el corazón palpitante,
llora sin intermisión
fuentes, ríos, golfos, mares.
Así vivo yo (¡ay de mi!)
desde aquel funesto instante,
que te perdí por desgracia,
dulce hechizo, encanto amable.
Lloro, pero sin consuelo;
porque es mi pena tan grande,que solo respiro triste
[5]
penas, sustos, ansias, ayes.
La memoria me maltrata
cuando a tu adorada imagen
siempre me la representa
muerta flor, helado jaspe.
[25] Si salgo a llorar al campo
se aumentan mas mis pesares;
porque me acuerdan de tí
bosques, montes, prados, valles.
Si acaso me veo sola
te miro en mis soledades,
procurando mi consuelo
grato, dulce, tierno, afable.
Entre sueños mi reposo
me perturbas i combates;
pues que creyéndote vivo
siento celos, furias, males.
Si acordándome de ti
mi espíritu se complace;
no importa que el corazón
sienta, sufra, llore y calle.
A lástima muevo al mundo,
siendo la mas fina amante;
porque lloren en mi pena
hombres, brutos, peces y aves.
Mientras me dure la vida
seguiré tu sombra errante,
aunque a mi amor se le opongan
agua, fuego, tierra y aire
“Algunos curiosos religiosos de diversas religiones, principalmente de la Compañía de Jesús, por aficionar a los Indios a los misterios de nuestra Redenpción, han compuesto Comedias para que las representasen los Indios, porque supieron que las representaban en tiempos de sus Reyes Incas, i por que vieron que tenían habilidad e ingenio para lo que quisieren enseñarles; i así un padre de la Compañía compuso una Comedia en loor de Nuestra Señora la Virgen María, i la escribió en lengua Aymará, diferente de la lengua general del Perú. El argumento era sobre aquellas palabras del Libro tercero del Génesis; Pondré enemistades entre ti i entre la Muger; & i ella misma quebrantará tu cabeza. Representáronla Indios muchachos, i mozos, en un pueblo llamado Sulli. I en Potosí se recitó un diálogo de la Fe, al cual se hallaron presentes más de doce mil Indios. En el Cuzco se representó otro Diálogo del Niño Jesús, donde se halló toda la grandeza de aquella Ciudad. Otro se representó en la Ciudad de los Reyes, delante de la Chancilleria, i de toda la Nobleça de la Cuidad, i de innumerables Indios; cuyo Argumento fue del Santísimo Sacramento, compuesto á pedaços, en dos Lenguas, en la Española, i en la General del Perú. Los muchachos Indios representaron los Diálogos en todas las cuatro partes, con tanta gracia i donaire en el hablar, con tantos meneos i acciones honestas que provocaban a contento i regocijo: i
“No obstante, los indios tuvieron antes de la conquista, si nó una verdadera literatura, por lo menos condiciones literarias [definidas] que han podido influir sobre los literatos de la República, ya por herencia, ya al inspirarse éstos en las costumbres y cantos populares de los indígenas. Aquellas condiciones son: la imaginación soñado[30]ra y nebulosa, la melancolía, el dolor íntimo y silenciosos, una poesía amatoria impregnada de tristeza. Y, en efecto, todo ello ha obrado visiblemente sobre Melgar. Durante el periodo romántico, entre[9] el coro de poetas quejumbrosos que ese movimiento suscitó, hay en algunos, acentos que parecen tener aquel origen nacional.”[10]
Y en una cita, ocupándose del poeta Carrasco que puso en verso la traducción castellana de Ollanta de Sebastián Barranca deja traslucir sus dudas respecto al origen quechua del drama y con su acostumbrado eclecticismo lo cree “posterior a la conquista, aunque no en mucho tiempo”[12] con una observación pueril: “(Ante todo si los indios no conocían la escritura [puesto que los jeroglíficos estaban olvidados en el tiempo a que se refiere el Ollanta], ¿cómo pudieron componer y conservar semejante pieza dramática? Los quipos no bastaban para esto.”[13] Argumentos que caen por si, con las citas que hemos reproducido anteriormente, en particular la de Garcilaso (véase pág. 13) y con lo que acontece hoy mismo aquí, con la pantomima Las incas, que solo una señora en Tarma la sabe, doña Paula Torres, e incapaz para referir los versos y sólo cantándolos da el trozo íntegro.
[31] Nos limitaremos a la trascripción de los coros, cuyo sabor incaico nadie podría poner en duda, y a dos escenas, las más bellas del drama, que solo extraños a la raza, podrán negarle su autenticidad; pues parécenos escuchar a esos indios oradores que improvisan diálogos después de sus bailes, o a esas indias lamentándose en sollozos de su destino, como aquella que lloraba la muerte de su tierno hijo respondiendo al ser interrogada por la causa de su dolor: “Le anocheció cuando recién amanecía”, o “murió en la aurora de su vida” (Pachahuaraynin tutaparun). Metáfora sublime, que Chateaubriand o Victor Hugo no hubieran titubeado en patrocinarla.
Rivero y Tschudi consideran el drama trágico Ollanta, como la más importante producción literaria de cuantas lenguas americanas hay.
Los dos pasajes de Ollanta dignos de llamar la atención tanto por su estilo como por la profunda expresión de sus sentimientos son: el monólogo de Ollanta y el de Cusi Coyllur que desesperada dice a su mama Coya:
[¡Ay ñustalay, ay mamallay!]
¡Ay ñustalay, ay mamallay!
Imaynan mana huaccasac,
Imaynan mana sullasac,
I chay auqui munasccallay,
I chay ccacca huaylluscallay
Cay chica tuta ppunchaupi
Cay chica huarma cascaipi
I cconccahuan, i saqquehuan
I huyayta pay ppaquihuan
Mana huaturicuhuaspa.
¡Ay mamallay, ay ñustallay,
Ay huayllucusccay ccosallay!
Camta ricsicunaypaccha
Quillapi chay yana ppacha
Intipas paccaricuspa
Ccospapurccan chiri uspha,
Phuyupas tacru ninahuan
Llaquita paylla huillahuan,
Ccoillurpas chasca tucuspa
Chupata aisaricuspa
Tucuiñincu tapia carccan
Hinantinpas pisiparccan, (llora)
¡Ay mamallay, ay ñustallay,
Ay huayllucusccay ccosallay!
¡Ay, madre mía! ¡Ay, Princesa!
¿Cómo no me he de angustiar,
Si Ollanta viéndome presa
Ha faltado a su promesa
Y me llega a abandonar?
¡El de mi niñez cuidaba
Con tanta solicitud!
Yo tiernamente lo amaba;
Mas ya mi placer se acaba,
Pues cosecho ingratitud.
¡Ay, Princesa! ¡Ay, madre mía!
¡Ah, idolatrado amor!
Cuando a esta morada entré,
La Luna estaba sombría,
Al Sol ceniza cubría:
Todo negro lo miré
Una nube tempestuosa
Vino a aumentar mi dolor;
Y de verme tan llorosa,
Apagó su lumbre hermosa
El lucero del amor¡Ay! la creación entera
Pertinaz guerra me da;
Mi corazón solo espera
El feliz día en que muera....
Para mí no hay mundo ya. (llora)
¡Ay, madre mía! ¡Ay,
Princesa! Ah idolatrado amor![14]
¡Ay, Cuzco! ay sumac llacta!
Cunamanta ccayamancca
Aucan casac, casac auca
Chay ccascoiquita ccaracta
Lliquirccuspa, sonccoyquita
Cunturcunaman cconaypac
Chay auca, chay Incayquita:
Huñu huñu huaranccata
Anticunata llullaspa.
Suyuycunata tocllaspa
Pusamusac pullcanccata;
Sacsahuamanpin ricunqui
Runayta phuyuta hina;
Chaypin sayarincca nina
Yahuarpin chaipi puñunqui
Chaqueipin cancca Incaiqui,
Chaipacham paipas ricuncca
Pisinchus ñoccapac Yunca
Puchuncachus chay cuncaiqui
Manapunim ccoiquimanchu
Ñihuanracc chay ususinta?
¿Pascarinracc chay siminta?
Manam campacca canmanchu
Ñispa, uticuy phinascca
Conccor sayaspa mañacctey?
Incan paypas ñocca cactay
Tucuymi chaycca yachascca.
Cunancca cayllaña cachun.....
[35]
¡Oh Cuzco! ¡Pueblo hermoso!
Desde hoy en adelante
Voy a ser tu enemigo rencoroso.
Yo rasgándote el pecho palpitante,
Tu corazón enteroDaré por pasto al cóndor carnicero
Y ese Inca, ese tirano...
Yo alistaré mis Antis a millares,
Armas a todos les daré, y ufano,
Al ronco son de trompas militares
Estallaré cual tempestad funesta
De Sacsa‑huáman en la cumbre enhiesta.
Allí se alzará el fuego,
Dormirás en la sangre y en el lodo;
Entonces verá el Inca si le ruego
Y con mis pretensiones lo incomodo.
A mis pies te he de ver, Rey insolente;
Sabrás si tengo entonces poca gente
Y si segura se halla tu cabeza.
¿Tendrás aun altiveza
Para negarme a tu hija? Ni al mirarte
Rendido, arrodillado
Tan sandio he de ser yo para rogarte.
Hasta el hablarme te será vedado.
Pronto por Inca me alzará el imperio.
¿Tú...? Morirás en rudo cautiverio.
© Gonzalo Espino Relucé, 2008
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La alforja de Chuque 17
