miércoles, 6 de junio de 2018

Y después de la celebración de los 467 años, ¿Qué San Marcos? por Gonzalo Espino


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El hecho más importante para el 2018 sin duda será el reconocimiento académico que se le ha hecho a San Marcos que se traduce en lo político en un licenciamiento formal por 10 años. No se trata de cualquier universidad, se trata de la Universidad del Perú. Ninguna de las otras universidades puede exhibir lo que la resolución reconoce (R. 036-2018-SUNEDU-CD). Asunto que al parecer no ha sido suficientemente entendido para negociar con el gobierno un presupuesto digno para la primera Universidad del país. No es un asunto solo de la historia sino de actual de la vida académica y la investigación en San Marcos.
Los dos hechos que ponen en cuestión los notables avances de la actual gestión (incremento al presupuesto en investigación, Office 365, etc.) sin duda son la burocracia y la escolarización de la Universidad. Primero: la burocracia que la acompaña no ha permitido la ejecución del pliego del 2017 que ha afectado a facultades, docentes y trabajadores administrativos (proyectos, concurso público, CAS) a más del ya irritante presupuesto con que cuenta nuestra universidad (49% del tesoro público y 51% de recursos propios). No parece ir al mismo ritmo del actual Rector. Esperamos que esto se supere y que la propuesta papel cero se realice y no sea un traslado de todos los procesos burocráticos al documento virtual o lleve a los enredos de un programa no experimentado (Quipucamayoc II). Segundo la escolarización de la vida académica –y con ello repitiendo y no recreando- las competencias (así parece la propuesta para Sílabos "por competencias"). No parece estar evaluándose otras posibilidades creativas para desarrollar un modelo pensado en la educación universitaria, pública, laica y creativa, y, que, efectivamente, garantice la calidad. Lo vemos en eso que por ley la Universidad asumió: los Estudios Generales que parece ser una extensión de la Pre SM o la locación de una escuelita controlada (¿Qué hay de nuevo en esto?). No creo que se haya evaluado la experiencia del Integrado o los ya distantes, Estudios Generales de los 60.
En fin, el aniversario de nuestra universidad nos deja con algunas incógnitas luego de un discurso de orden que repitió lo que dice SUNEDU, cuya Ministra llegó tarde –remedando a Toledo- y que no ofreció nada como política cultural para SM. No había un clima ni ambiente generalizado de celebración. La toga nos recordaba la condición colonial (¿un elogio al fujimorismo de Paredes?), y no un empoderamiento contemporáneo, pese seguramente a la buena voluntad expresada por Oreste Cachay el 12 de mayo, al decir que SM era el Perú y que el Perú era SM. En fin, esperamos que la vieja y buena tradición sanmarquina de respeto a las minorías no se vea obcecada por el virtuosismo del listado (sorteado por ONPE) y podamos tener un Comité Electoral que respete las representaciones universitarias. Buen síntoma, finalmente, ha sido las elecciones generales de la FUSM.

Afiche: Portal de la FLCH-UNMSM.

sábado, 24 de febrero de 2018

Sobre los inicios. Kunan harawikuna, ¿poesía contemporánea quechua?






Sobre los inicios 

Gonzalo Espino Relucé
Eila-UNMSM

Cuando hablamos de cualquier literatura demandamos la existencia de un corpus. ¿Existe un corpus de la literatura quechua contemporánea?, ¿es plausible hablar de un corpus de la poesía quechua escrita? La repuesta, de por sí, siempre fue afirmativa, de estas dieron cuenta las tres más importantes publicaciones de entonces: Literatura Quechua de Edmundo Bendezú (1980) Poesía aborigen y tradicional popular (1984) de Alejandro Romualdo; y,  Poesía quechua escrita en el Perú (1993) de Julio Noriega Bernuy, las tres ofrecen un corpus que evidencia la existencia de una escritura quechua en progresión; difieren en sus referencias espacio-temporales en el balance contemporáneo y la lengua que utilizan. La primera hace una cartografía histórica, todos los poemas quechuas de tradición oral, no incluye a ningún poeta contemporáneo, todos los textos vienen traducidos al español, el mérito de este volumen de la Biblioteca Ayacucho fue que volvió a poner en circulación la poesía quechua en el espacio Latinoamericano junto con la maya, azteca y guaraní. La segunda, ofrece un corpus singular al presentarnos un muestrario de las poéticas nativas de los distintos pueblos del país, incluye una sección, que lo estructura de cara a la historia y para la República incluye diez autores a quienes denomina “Poetas quechuas contemporáneos” (:301-384), los poemas vienen en quechua y castellano. Ambos trabajos ponen su atención en la década de los 80. La tercera, llega a los 90 del siglo pasado, abarca todo el siglo y presenta, por vez primera, autores totalmente desconocidos, que supuso la puesta en valor de poetas de circulación local, a partir de la cual se puede advertir problemas de continuidad en la creación poética quechua.
Resultado de imagen para taki parwa kilko warakaEs a mediados de la última década del siglo pasado que se desembalsan las poéticas quechuas. Empieza en Ayacucho y Cusco como espacios que van constituyendo las comunidades letradas quechuas, se extienden a los y las quechuas que viven en las principales ciudades del país. Esto terminarían por dar cuenta de nuevos derroteros, para entonces, las preguntas sobre la literatura quechua escrita adquirió un inusitado interés para explicar sus contornos: ¿Cómo se producen las diversas manifestaciones poéticas quechuas? ¿Qué criterios habríamos de tener? ¿El quechua, admite una sola escritura o estas se manifiestan en los términos que se las conoce, en las diversas lenguas quechuas? ¿Cómo se producen los poemas quechuas?, ¿Escriben en quechua? ¿el sujeto quechua es a la par bilingüe? ¿Escriben primero en quechua o traducen sus poemas, los reinventan o los trascrean? ¿Cómo circulan los poemas, en revistas, en plaquetas, en folletos, en libros, en libros audios, en internet, etc.?  ¿Cuándo comienza la poesía quechua contemporánea, cuál sería el punto de partida?  Los críticos que recepcionan o estudian la producción literaria, ¿escriben sobre estas manifestaciones o las silencian; las obvian o las desconocen? La Academia, ¿qué piensa sobre estas producciones? Y los medios de comunicación, las medias, ¿cómo se comunica y difunde la poesía quechua?

Resultado de imagen para libros de guardia mayorgaCochabamba que ganará Andrés Alencastre por su poema “Intillimani” (Huamán Manrique 1996: 51). Por lo que, afirmamos que la partida de nacimiento de la poesía quechua escrita contemporánea se sitúa en la década de los 50 del siglo XX. La tradición moderna, es decir, la poesía que se produce en el siglo XX y en los tiempos actuales se concentra y coincide  con la publicación de Canas i sus relámpagos (1947); Rolando Álvarez (2017: 15-49) nos ha recordado la compleja y heterogénea realidad de nuestra literatura, más aun lo urgente que resulta imaginar, repensar y organizar un corpus literario, sobre todo si se trata de focalizar lo nuevo o un proceso. Un corpus habla de un producto continuo y de calidad estética (García-Bedoya 2014), el primer corpus, en efecto, lo identificamos con Canas i sus relámpagos (1947) que publica los poemas de Audaz del Castillo, Killku Warakca, Tupak-Amaro y Jacinto Yana-Aucca,[1] en esta “Antología poética” aparecen tres tipos de textos, los poemas, que vienen en castellano; los textos quechuas con sus transcripciones al español y las recopilaciones de canciones que se inscriben en quechua, se traducen a la lengua de la ciudad y son identificadas como folclore. Casi una década después, aparece Taki parwa (1955) de Kilko Warak’a, el poemario no solo tiene mérito de ser el primer libro orgánico de poesía quechua en los tiempos modernos, sino también instala en el escenario letrado una corriente, una opción:  escribir y publicar solo en quechua por lo que se difunden como poemas monolingües. Al año siguiente, 1956, Kusi Pawkar publica Harawikuna enteramente en quechua chanka en la Revista Cultura de Bolivia (Huamán Águila: 2017), en los poemas de Kusi Paukar se advierte el impacto de la modernización en el mundo andino. De hecho, no debe perderse de vista que hacia 1934 se convoca al Concurso de Literatura Kechua  por “el IV Centenario del Cusco”,[2] es decir al cuarto centenario de su fundación española; los resultados de esa ocasión no tienen mayor trascendencia, salvo por los resultados que desdicen el regionalismo cusqueño, el poema ganador estaba escrito en “Runa - Simi de Huamanga” (Indio Enelda 1942: 19)  y en 1951 se realiza el Primer Concurso Internacional de Literatura Quechua, en Taki parwa (1955) y, Harawikuna (1956), que definitivamente abonan el camino, instalan dos orientaciones para la poesía quechua ñuqayku y ñuqanchis; hacen suyo el idioma y lo prestigian en un momento en que el problema del indio no se había resuelto, que el idioma y sus hablantes eran considerados opuestos al progreso y la civilización, por lo que no solo se le despreciaba y descalificaba al indio.



Fotos: Archivo personal. Tapa Taki parwa y César Guardia Mayorga, dominio público .


[1]  Audaz Castillo corresponde al seudónimo del “Poeta ermitaño i apasionado romántico del lago de Langui-Layu, don José Cirilo del Castillo i Gutiérrez. [1895]” que publicó la revista Wikuña (1929);  Kilko Warakca, corresponde a Andrés Alencastre; Tupac-Amaro (Canas-Surimane, 1915-?) es seudónimo de  “J. de la Cruz i S, autodidacta, tipógrafo i chofer.”, y, Jacinto Yana-Aucca  es identificado como “poetas netamente INDIO don Jacinto Ccallo y Sumi [1923-?], oriundo de Yanaoca.”  (cf. Tupak Amaro 1947: s/n).