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Justucha y el cine de Chh’aska Anka Ninawaman

 La publicación de Justacha y el cine de Ch’aska Anka Ninawaman (Pakarina 2025) testimonia la íntima relación que la autora tiene con la cultura andina quechua y el paréntesis que impone la cultura foránea en los pueblos del interior y como desde otro discurso se entretejen, también, las narrativas orales. Tal es la actitud de la autora, que en la dedicatoria lo expresa con legibilidad, se convierte en la narradora del ayllu, de la familia, por extensión de la comunidad, de su llaqta, de su pueblo. Es decir, sujeto de cultura que asume su memoria y tradición como legado que lo da a conocer en este en este libro. Será la respuesta al pedido que le hace su padre:


Hija mía, hoy he visto en el cine la historia de la vida de tu hermano Justucha, la tuya propia también, la de mamá Simona, tía Loberta, nuestra familia y nuestras yayas y nuestros cantos... y me dolió en el alma que los brujos nos la hayan pillado. Hija, ch'askaschay, tú eres narradora y tejedora, esas son tus armas, y ahora prométeme que vas a tejer la historia completa con muchos colores muy bonitos e inclúyeme también a esos brujos-layqas. No te dejes pisotear, hija, hazte respetar, no consientas que nos sigan humillando, qhillqaruy waway escríbelo.

    El texto como relato me resulta un híbrido, una sucesión de historias que no termina como novela, tampoco como un libro de cuentos. Lo que si no queda claro es la recreación e invención de la memoria oral andina que dialoga como los nuevos personajes que van apareciendo a través de la llegada del cine. Tras esta relación se escucha una voz -que sería en quechua, que no aparece en esta edición- que va narrando una variedad y sucesión de relatos, la tradición oral que termina siendo el gran libro de la comunidad (categoría de Elías Rengifo), es decir, una versión del siglo XXI de la literatura de tradición oral quechua, de lo que se dice y cuenta en el Sur, en Cuzco.

Pero,  ¿quién es Ch’aska Anka Ninawaman? Se trata de una poeta, narradora y traductora, doctora en Antropología y profesora  hace un permanente tributo a su cultura y lengua. Cuando quiso sustentar en quechua su tesis de licenciatura en educación, la Universidad San Antonio de Abad no quiso reconocer a esta lengua como lengua académica. Ella, por entonces Eugenia Carlos Ríos, interpuso una queja a de Defensoría del Pueblo que le dio la razón y la universidad tuvo que acatar la defensa de su tesis en su lengua.  Se trataba de una recopilación de relatos orales. Este hecho es clave en la historia de las lenguas indígenas, se trata de la conquista del quechua como lengua académica la academia, como ocurría después con la Universidad de San Marcos, tal como ya lo eran en Ecuador y Bolivia.

Este hecho forma parte del carné biográfico de nuestra poeta. La explicación de su nombre en la lengua de la gente aparece en Chaskaschay: “Me llamaron Eugenia Carlos Ríos. Pero yo soy ch'aska Anka Ninawaman. De mi misma Ch'aska: lucero del amanecer. De mi padre Anka: águila. De mi madre Ninawaman: halcón de fuego. De mi pueblo poeta quechua rebelde.” (2004) Allí ella relata brevemente su historia, como trabajadora y cómo accede a la escuela, una vida entre sufrimiento y el empoderamiento femenino, discriminada y una poeta quechua clave de literatura del siglo XXI.   

Identifico a Ch’aska Anka como narradora oral, que forma parte de esa largo legión que se pierde en la memoria y algunos que han llegado a la escritura, Carme Tarpha o Nemesia Iparraguire. Pertenece a ese linaje que saben narrar, me refiero a padre Jorge A. Lira y aquellas que voces que tejen la narrativa que se lee Autobiografía de Gregorio Condori Mamani.

Hay un anclaje o línea poética que Ch’aska Anka sigue. Su absoluta relación con el mundo oral andino quechua, el que ella vivió y que trasmite en su poesía y en su narrativa. Este concepto lo esbozó el 2007 como “T’ika Chumpicha”, no se trata de un texto escrito, si no aquel registro que viene de la conversa, del habla cotidiana, hecho poesía, que es lo que realiza también en libro que estoy comentando.  En la revista digital Ómnibus, n. 13 expresa:

T'ika Chumpicha responde a la poesía del mundo quechua oral. Una suerte de hacer poesía hablando. Está hecha para decir y escuchar, pues brota fundamentalmente en un mundo hablado. Es esta mi experiencia que les ofrezco en el presente poemario. Cada uno de los poemas tiene su pequeña historia. (https://www.omni-bus.com/n13/chasca.html)


Este mismo concepto aparece más desarrollado en su estancia en Alemania  (Universidad de Heiderlberg, mayo 2022), donde desarrolla su testimonio y   retorna a la historia que contiene un poema.

En su narrativa asistimos  a una narradora que nos acoge con la sabiduría de quien sabe que “cuento es cuento”, lo hace con Kuka kintucha  y Los chulchucha.  La naturaleza de su trabajo suele ser una prolongación de la magia de la palabra acogedora que viene con el habla de una conversa cotidiana que mira/ escucha como un retablo: cuatro partes, donde desfilan los relatos, la gentes, las deidades, las travesuras y la memoria de quien cuenta narradora oral, ahora inscrito en el papel impreso. No termino de convencerme  si se trata de una novela o de un guión, lo si me queda claro es asistimo a la lectura de extensa tradición oral andina del sur. 

Justucha y el cine, de Ch'aska Eugenia Anka Ninawaman, es un cuento largo, un relato inagotable, ¿una novela total?, un largometraje que se lee... o una historia para toda la familia. En Justucha, la tradición oral andina encuentra una reinterpretación de su acervo cultural, donde lo mágico se tamiza por la pantalla del cine o por las paqarinas. La trama de esta novela nos lleva a transitar por los films del siglo XX, asistiendo a la interacción feliz de personajes del mundo andino junto a los del cine de masas (los grandes romances, Bruce Lee, Drácula, los wésterns...).

Este texto puede leerse como una saga en busca de lectores globales deseosos de conocer el Ande peruano contemporáneo. Los personajes, Justucha y sus amigos, son niños que se aventuran por paisajes inhóspitos, llenos de almas condenadas, de cerros y espacios encantados donde pueden ser recompensados si respetan a las deidades, para así acceder a la gran pantalla donde confronta a personajes igual de peligrosos o benévolos que los de su contexto.

Lo cierto que la narradora cumple con su palabra. La de ser tejedora de esa “historia completa con muchos colores” y “muy bonito”. Ch'aska y Justucha revitalizan la narrativa andina quechua en un tejido de tradición y modernidad, en un tinkuy feliz de la cosmovisión andina y el universo cinematográfico y se convierte en primer gran retablo de la narrativa oral andina del siglo XXI, un contar interminable y un narrar para todos.

 

Gonzalo Espino Relucé

GI Eila-UNMSM

PD. En la presentación Juan Zevallos ha recordado como Chask’a Anka trabaja el par humano-animales en sus estudios y su vinculación con el cine.  Dante González, propone que esta novela se lee como tal y no necesita de la muletilla de literatura infantil y juvenil.

 

Referencias:

Anka Ninawaman, Ch'aska. Justucha y el cine. Lima:Pakarina editores, 2026.

Anka Ninawaman, Ch'aska Eugenia.  T'ika chumpicha. Poesía oral quechua – kichwa. Ómnibus, III, n.13,  febrero 2007.

Anka Ninawaman, Ch'aska Eugenia. Chaskaschay. Poesía en quechua. Quito: Abya yala, 2024.