Hija mía, hoy he visto
en el cine la historia de la vida de tu hermano Justucha, la tuya propia
también, la de mamá Simona, tía Loberta, nuestra familia y nuestras yayas y
nuestros cantos... y me dolió en el alma que los brujos nos la hayan pillado.
Hija, ch'askaschay, tú eres narradora y tejedora, esas son tus armas, y ahora
prométeme que vas a tejer la historia completa con muchos colores muy bonitos e
inclúyeme también a esos brujos-layqas. No te dejes pisotear, hija, hazte
respetar, no consientas que nos sigan humillando, qhillqaruy waway
escríbelo.
El texto como relato me resulta un híbrido, una sucesión de historias que no termina como novela, tampoco como un libro de cuentos. Lo que si no queda claro es la recreación e invención de la memoria oral andina que dialoga como los nuevos personajes que van apareciendo a través de la llegada del cine. Tras esta relación se escucha una voz -que sería en quechua, que no aparece en esta edición- que va narrando una variedad y sucesión de relatos, la tradición oral que termina siendo el gran libro de la comunidad (categoría de Elías Rengifo), es decir, una versión del siglo XXI de la literatura de tradición oral quechua, de lo que se dice y cuenta en el Sur, en Cuzco.
Pero,
¿quién es Ch’aska Anka Ninawaman? Se
trata de una poeta, narradora y traductora, doctora en Antropología y
profesora hace un permanente tributo a
su cultura y lengua. Cuando quiso sustentar en quechua su tesis de licenciatura
en educación, la Universidad San Antonio de Abad no quiso reconocer a esta
lengua como lengua académica. Ella, por entonces Eugenia Carlos Ríos, interpuso
una queja a de Defensoría del Pueblo que le dio la razón y la universidad tuvo
que acatar la defensa de su tesis en su lengua. Se trataba de una recopilación de relatos
orales. Este hecho es clave en la historia de las lenguas indígenas, se trata
de la conquista del quechua como lengua académica la academia, como ocurría después
con la Universidad de San Marcos, tal como ya lo eran en Ecuador y Bolivia.
Este
hecho forma parte del carné biográfico de nuestra poeta. La explicación de su
nombre en la lengua de la gente aparece en Chaskaschay: “Me llamaron
Eugenia Carlos Ríos. Pero yo soy ch'aska Anka Ninawaman. De mi misma Ch'aska:
lucero del amanecer. De mi padre Anka: águila. De mi madre Ninawaman: halcón de
fuego. De mi pueblo poeta quechua rebelde.” (2004) Allí ella relata brevemente
su historia, como trabajadora y cómo accede a la escuela, una vida entre
sufrimiento y el empoderamiento femenino, discriminada y una poeta quechua
clave de literatura del siglo XXI.
Identifico
a Ch’aska Anka como narradora oral, que forma parte de esa largo legión que se
pierde en la memoria y algunos que han llegado a la escritura, Carme Tarpha o
Nemesia Iparraguire. Pertenece a ese linaje que saben narrar, me refiero a
padre Jorge A. Lira y aquellas que voces que tejen la narrativa que se lee Autobiografía
de Gregorio Condori Mamani.
Hay un anclaje o línea poética que Ch’aska Anka sigue. Su absoluta relación con el mundo oral andino quechua, el que ella vivió y que trasmite en su poesía y en su narrativa. Este concepto lo esbozó el 2007 como “T’ika Chumpicha”, no se trata de un texto escrito, si no aquel registro que viene de la conversa, del habla cotidiana, hecho poesía, que es lo que realiza también en libro que estoy comentando. En la revista digital Ómnibus, n. 13 expresa:
T'ika Chumpicha responde a la poesía del mundo quechua oral. Una suerte de hacer poesía hablando. Está hecha para decir y escuchar, pues brota fundamentalmente en un mundo hablado. Es esta mi experiencia que les ofrezco en el presente poemario. Cada uno de los poemas tiene su pequeña historia. (https://www.omni-bus.com/n13/chasca.html)
Este mismo
concepto aparece más desarrollado en su estancia en Alemania (Universidad de Heiderlberg, mayo 2022),
donde desarrolla su testimonio y retorna a la historia que contiene un poema.
En
su narrativa asistimos a una narradora
que nos acoge con la sabiduría de quien sabe que “cuento es cuento”, lo hace
con Kuka kintucha y Los chulchucha. La naturaleza de su trabajo suele ser una
prolongación de la magia de la palabra acogedora que viene con el habla de una
conversa cotidiana que mira/ escucha como un retablo: cuatro partes, donde
desfilan los relatos, la gentes, las deidades, las travesuras y la memoria de
quien cuenta narradora oral, ahora inscrito en el papel impreso. No termino de
convencerme si se trata de una novela o
de un guión, lo si me queda claro es asistimo a la lectura de extensa tradición
oral andina del sur.
Justucha
y el cine, de Ch'aska Eugenia Anka Ninawaman, es un cuento largo, un relato
inagotable, ¿una novela total?, un largometraje que se lee... o una historia
para toda la familia. En Justucha, la tradición oral andina encuentra una
reinterpretación de su acervo cultural, donde lo mágico se tamiza por la
pantalla del cine o por las paqarinas. La trama de esta novela nos lleva a
transitar por los films del siglo XX, asistiendo a la interacción feliz de
personajes del mundo andino junto a los del cine de masas (los grandes
romances, Bruce Lee, Drácula, los wésterns...).
Este
texto puede leerse como una saga en busca de lectores globales deseosos de
conocer el Ande peruano contemporáneo. Los personajes, Justucha y sus amigos,
son niños que se aventuran por paisajes inhóspitos, llenos de almas condenadas,
de cerros y espacios encantados donde pueden ser recompensados si respetan a
las deidades, para así acceder a la gran pantalla donde confronta a personajes
igual de peligrosos o benévolos que los de su contexto.
Lo
cierto que la narradora cumple con su palabra. La de ser tejedora de esa
“historia completa con muchos colores” y “muy bonito”. Ch'aska y Justucha
revitalizan la narrativa andina quechua en un tejido de tradición y modernidad,
en un tinkuy feliz de la cosmovisión andina y el universo cinematográfico y se
convierte en primer gran retablo de la narrativa oral andina del siglo XXI, un contar
interminable y un narrar para todos.
Gonzalo
Espino Relucé
GI Eila-UNMSM
PD. En la
presentación Juan Zevallos ha recordado como Chask’a Anka trabaja el par
humano-animales en sus estudios y su vinculación con el cine. Dante González, propone que esta novela se lee
como tal y no necesita de la muletilla de literatura infantil y juvenil.
Referencias:
Anka Ninawaman, Ch'aska. Justucha y el cine.
Lima:Pakarina editores, 2026.
Anka Ninawaman, Ch'aska Eugenia. T'ika chumpicha. Poesía oral quechua –
kichwa. Ómnibus, III, n.13,
febrero 2007.
Anka Ninawaman, Ch'aska Eugenia. Chaskaschay.
Poesía en quechua. Quito: Abya yala, 2024.
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