Qantu kutimuqkuna, Retornos (1991-2000) de Gonzalo Espino Relucé

 


El fin de siglo concluye con la instalación de una dic tadura que tras un ordenamiento fiscal naturaliza el autoritarismo y la corrupción cuando el trauma del conflicto armado interno no terminaba de disipar ni curar las heridas abiertas. La dictadura de Alberto Fu- jimori propiciaría todas las formas de corrupción y el arrinconamiento para quienes expresaron el descontento. El rasgo característico, de entonces, será que el Perú había cambiado su rostro rural (su marca con- temporánea, el oligopolio), el castellano cumpliría su promesa colonial, se convertiría en la lengua general -en  la  que  escribo-,  el  quechua  se  reduciría  a  un 17% de hablantes y la presencia de ciudades definen la imagen agraria del país.

La poesía quechua conquista nuevos territorios que ponen en interrogantes los referentes canónicos. Las instituciones del interior del país difunden la len gua, propician concursos y realizan publicaciones de alcance regional. No existe en estricto un movimiento de escritores. Este periodo está marcado para la po blación originaria de América Latina por el recono cimiento del Convenio 265 OIT que implica aceptar los derechos de los pueblos indígenas y la aparición de una sensibilidad latinoamericana hacia la poesía amerindia que se hace visible en el siglo xx: el Recital de Poesía las Lenguas de América (México), más tarde, el Festival de Poesía de Medellín (Colombia), que in- cluyen abiertamente a poetas indígenas.

 No hay una sola forma de percibir la poesía quechua. Es diversa y sus de- sarrollos desiguales; unas transitan entre los espacios canónicos y no canónicos, y aventuran experiencias innovadoras; otras, más intuitivas, adhieren lealtades tradicionales y son tímidas sus hazañas formales. La experiencia que se desarrolla en provincias tiende a ser modesta y local, mientras que el otro núcleo lo hace desde una percepción cosmopolita y globalizada. Afianzan la tradición, la reinventa o la trasgreden. Unas asumen limpiamente su condición poética, otras se mueven entre esa autonomía, asu- miéndose modestas y locales, aquestas se desplazan y así mismas se autoperci- ben como cosmopolitas y globalizadas. Sus referencias poéticas se desenvuelven y conviven, incluso incomunicadas, durante toda la década. Si bien localizamos sus trabajos en los años 90, constituye una tendencia excepcional por sus rea- lizaciones formales, por su circulación y por su internacionalización.

En términos literarios, el fin del siglo produce un hecho singular: el Premio Nacional de Literatura Quechua que promueve la Universidad Nacional Federico Villarreal, galardón que permitió romper el silencio y que los poetas empezaran a entrar en una sana competencia que ha dado lugar a la Biblioteca de Cultura Quechua Contemporánea. La mayoría de los ganado res sobrepasan los 50 años. El siglo se cierra con el in- cidente cusqueño que prohibía a una de sus egresadas sustentar su tesis en quechua. Se trataba de una inves tigación sobre los relatos y mitos quechuas; el reclamo fue aceptado y se sustentó en el quechua cusqueño. El resultado fue que la poeta Eugenia Carlos Ríos, años después, radicalizaría su condición nativa, empezará a firmar con nombre indígena: Chask’a Eugenia Anka Ninawaman.

Las cartografías poéticas de entonces tienen dos in cidencias, que corresponden al trabajo poético (Qantu kutimuqkuna) que sigue una trayectoria regional -en esta sección la abordo- y aquella que incluye la travesía virtual (Quechuas trans-andinos).

Con los Qantu kutimuqkuna (Retorno: 1991- 2000) la palabra quechua se hace poesía, pero no conforma un movimiento literario ni se articula en tanto formas poéticas y sí se puede advertir la impron- ta de la poesía canónica y contemporánea que están en algunos trazos de los poemas quechuas. No solo en Cusco, Huamanga o Lima se escribe poesía. Esta tiene diversas dinámicas y no alcanza a conformar núcleo de escritores quechuas. El retorno caracteriza al periodo, es decir, la lengua quechua se vuelve a uti- lizar públicamente, los más jóvenes llevan a la provin cia sus experiencias citadinas y lanzan iniciativas para publicaciones de plaquetas, poemarios y revistas, esquema en el que también se ubican las instituciones públicas donde el runa simi tiene una presencia importante.

Tomaré la metáfora de la cantuta, como símbolo de los Andes, para articular, especialmente el proceso que se vive en Ayacucho: Qantus. Un núcleo que adquiere una incidencia regional que lo diferencia del proceso cusqueño o limeño, básicamente se manifiesta al- rededor del escenario huamanguino, escriben letras de canciones, son músicos o cantautores de impacto en la música andina contemporánea (Ranulfo Fuentes) y publican sucesivamente poemarios quechuas. En 1994 aparece el grupo Qantu y a fines de siglo se organiza el gremio de escritores de Ayacucho que publica la revista Tikanka. Todos ellos retornan al quechua, lo habían hecho desde la experiencia en español, ahora lo hacen con brillos en la lengua andina. Como letrados están vinculados a la vida universitaria y a los circuitos literarios aceptados. Terminan siendo los difusores de la poesía quechua (Víctor Tenorio, Antonio Sulca Effio).

        

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https://drive.google.com/file/d/1OyluYEXHVK0EpkD4bDtkcAFtjYoJM99V/view?usp=drive_link




Víctor Tenorio García                                                    311

Pankananan Wañuy-kawsay

El árbol del Molle | Mulli sacha

José Antonio Sulca Effio                                               319

Chunka suqtayuq 

Qanchis | Siete 5 [Harawicha] Qanchis | Siete

28 Iskay chunka pusaqniyuq

Traducciones y trascreaciones                                         327



Nuevo Amanecer: 50 años de poesía y más por Diomedes Morales Salazar


                                                      En la foto: Manuel Alfaro, Bethoven Medina y Franco Chico

 El 23 de julio, el Grupo Literario Nuevo Amanecer cumplió sus Bodas de Oro. Es decir, 50 año de fundación. Sus primeros integrantes, que anuncia la parte central del volante de su primer Recital Poético en el auditorio del centro educativo "Antonio Raimondi", de Trujillo, son Bethover Medina Sánchez, Adan Cabanillas Pinedo, Wilson Jaime Barreto, Diomedes Diomedes Morales Salazar y Mario Cruz Nery, entonces adolescentes estudiantes secundarios que se iniciaban ya en arte poética, con lógicas diferencias estéticas y temáticas, propias de su tiempo, que a lo largo de estos 50 años, unos han destacado a nivel regional y nacional, y otros, como Mario Cruz Nery, se alejaron del quehacer poético para dedicarse a su profesión, pero la amistad que los unió sigue imperecedera a pesar del tiempo transcurrido.

           Y, como es obvio, a ellos se unieron otros noveles poetas, como Manuel Alfaro Alfaro, Juan Escudero Casquino, José Pinedo Pajuelo, Franco Chico Colugna, Milene Alfaro Alfaro, Carlos Cerna Bazán, Raúl Pastor Gálvez y Antonio Fernández Díaz, entre otros nombres masculinos y femeninos, como lo testimonian las Revistas Ventana para el surco (dos números), Piedra Nueva y Laurel Poético; además de participar en los ya entonces famosos Viernes Literarios que desde los años 60 del siglo XX realizaba Proyección Social de la Universidad Nacional de Trujillo, ubicada en el Jr. Junín 682, donde hoy funciona el Museo de Arqueología y Antropologia que, hasta los años 80, alcanzó casi las 400 ediciones.

           Pero el prestigio literario de estos poetas adolescentes, se inició al ocupar los primeros puestos e los concursos literarios, escolares e institucionales, de Trujillo, Cartavio y Casa Grande, además de ser los primeros en publicar en el Suplemento Literario  que edító durante dos años seguidos los días viernes, el vespertino Satélite, a cargo del doctor Eduardo Quiróz Sánchez, periodista y profesor universitario que también se dedicaba al arte poética, pues pertenecia al histórico Grupa Literario Peña del Mar, encargado, con el poeta y político Julio Garrido Malaver, de apadrinar al insurgente Grupo Literario Nuevo Amanecer.

           Asi, en los dos primeros números de la revista Ventana para el surco, aparecen los nombres además de los ya señalados, de Marlene Mendoza Cárdenas, Mercedes Cáceres Salaverry, Lucía la Cruz y el seudónimo Lualsani, que hasta hoy es un misterio porque fue su primera y única publicación.

 

                                                        Volante del recital. Diomede Morales.

         Y, en Laurel poético, se añade los nombres de Oscar Castillo Luis y Esther Alva, de quién también fue su única publicación. Empero, Oscar Castillo si fue un poeta autodidacta que renombre regional porque además publicó en varias revistas literarias que habían entonces: Runakay de Antonio Escobar y La Achupalla Incendiaria de José Pinedo Pajuelo, entre otras.

         Por eso, en su 50 aniversario, el histórico Grupo Literario Nuevo Amanecer se precia de tener en sus filas a escritores de renombre como Bethoven Medina Sánchez, Adán Cabanillas Pinedo, Milene Alfaro Alfaro, José Pinedo Pajuelo, Franco Chico Colunga, Carlos Cerna Bazán, Antor Fernández Díaz y otros más que unos han publicado ya obras de poesía, cuento y novela, y estarán presentes en su próxima Antología Poética que presentarán con éste motivo.

 




Nuestro agradecimiento a Diomedes Morales Salazar por autorizar la publicación de su nota, incluido los registros gráficos. 


Análisis comparado, nación con base en el género, etnia y clase Prada y Matto por Evelyn Huarcaya…

 Con la tesis Análisis comparado de construcción de la nación con base en el género, etnia y clase en la obra de ensayística de Clorinda Matto y Manuel González Prada, Evelyn  Huarcaya Gutiérrez acaba de graduarse como Magíster en Literatura Peruana con mención en Literautra Peruana y Latinomaericana por la UNMSM (14/08/2026)


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Como investigadora Evelyn  Huarcaya desarrolla un programa de literatura compara que se allana un objeto de estudio específico que domina. A lo largo de la investigación muestra un manejo riguroso de la discusión de la posguerra (fines del s. XIX)  y en esa trama, los ensayos de Clorinda Matto y Manuel González Prada. La singularidad de este trabajo no solo está en emprender una investigación comparada, sino que este trabajo se realiza con el apoyo y respaldo de un planteamiento que permite allanar las variables que la tesista toma para este caso, las identifica en el discurso como enunciados y reiteraciones que le permite construir una constelación de sentidos que interpreta. La máquina ayuda a detectar y permite organizar los campos semánticos que, finalmente, no solo es una cuenta, sino la frase o enunciado que forma la cadena de semántica  que se indaga en torno palabra-tema que la investigadora lee sugiriendo una nueva agenda para repensar la nación decimonónica.

Esta investigación se enmarca en lo que desde hace un cuarto de siglo se viene llamando humanidades digitales y en lo que se refiere a las humanidades digitales, en la histórica local, lo asocio a la tesis doctoral de Jacqueline Oyarce Cruz, Del texto al hipertexto: bitácoras en línea como espacios de creación literaria andina (Perú 2010-2016). Huarcaya Gutiérrez  tiene como soporte software Antonc y lo aplica para su estudio de literatura comparada, a los ensayos de Clorinda Matto de Turner y Manuel González Prada cuya pesquisa tiene tres palabra-claves: género, raza y clase para revisar el pensamiento sobre la nación. De este modo, la máquina termina siendo solo un soporte necesario para el análisis y una oferta potencial para los estudios literarios. Esto último reubica a las plataformas digitales, las  convierte en asistentes o ayudas electrónicas para las investigaciones en humanidades.

Tal como estoy sosteniendo esta tesis tiene aportes sustantivos. Sin embargo, deseo establecer una agenda para la discusión pública:

1. Relación entre humanidades digitales y objeto de estudio. ¿Hasta qué punto las humanidades digitales, con cerca de un cuarto de siglo, nos aleja del humanismo y de la  consistencia -íntima- del texto?

    2.      Teoría de género. ¿Cuáles son los límites de un discurso de género que resulta un constructo posmoderno, del siglo XXI, respecto a su aplicabilidad para textualidades del siglo XIX, al pensamiento de época, entre varones y mujeres?

    3.  Estilo y lematización. ¿De qué manera la lematización se distancia del estilo? Cuando se contabiliza las palabras y se obvia el estilo de cada autor, un número menor de palabra hace que el estilo del ensayo sea al mismo tiempo de mayor o menor calidad, o se trata mas bien de indicadores para analizar en el campo específico de las estrategias de estilo de Prada y Turner?
    
    4.        La nación aristocrática. La idea de género, etnia y clase en el entorno de la nación de posguerra y a su condición de país en reconstrucción cuyo rasgo central era la república aristocrática. Supone pensar los los avances de la ciencia y la tecnología de fines de siglo XIX, que para el siglo XX  se comporta como el mito del progreso y en esa proposición,  ¿cuál era la situación del indio y la mujer?
    
    5.        Indios quechuas. La comprensión de la etnia para el periodo asume básicamente el segmento andino, lo visible: los quechuas, para el  siglo XIX: indios. ¿Cuál es el rol que se le asigna a la lengua y cultura quechua para la construcción de la nación decimonónica? ¿cuál es el nuevo programa civilizador del siglo XIX?
    
    6.     Literatura nacional. La segunda mitad del siglo XIX la conformación de la literatura nacionales y aparece la  pregunta sobre cuál sería la obra que represente a la nación. De allí la importancia del Ollanta y el debate en torno a esta pieza colonial. Pensar las imágenes de la cultura andina de la época que las vinculo con los registros escriturales que se leen en Hima Sumac y Baladas Peruanas. ¿En qué lengua y qué obra se imagiaban en el siglo XIX como la que representa a la nación? 

    7.       Elite ilustrada. Ambos escritores se dirigen a la ciudad letrada, pero el énfasis de los ensayos de Prada incide en su tenacidad político, Turner lo hace casi siempre desde la elite ilustrada que la censura.

    8.   El quechua durante todo el siglo XIX fue lengua mayoritaria y hablada por los indios. Era un idioma subordinado, aun cuando la hablaban  las elites regionales (Cuzco, Huamanga y Huaraz). En términos decimonónicos el idioma oficial siguió siendo la lengua del conquistador, una lengua de minoría. Las pretensiones para construir una nación se veían impedido porque las propias elites se oponían a la inclusión del complejo social del Perú de entonces (proyecto civilizatorio).


    9.   La historia de los pueblos indígenas  de  la segunda mitad del siglo XIX fue la de despojos continuos de tierra, violencia y miseria. La paradoja es que el indio estaba de moda. En ese mismo periodo nos encontramos con cuando menos tres hechos:  el debate y difusión del drama colonial Ollantay, en la academia, la tesis de bachiller La poesía en el imperio de los tiempos de los Incas (1873) de Acisclo Villarán y la publicación de la Gramática quechua (1974) de Donicio Anchorena.

        



        A partir de estas preguntas, haré tres anotaciones adicionales en busca de las  prácticas escriturales de entonces.  
             
        La primera, ¿cómo se conoce al indio? El pasado tenía como referente a los incas y los indios ya no eran más los incas. Se lo estudia como segmento deprimido y descalificados socialmente, que había que incluirlo en la vida nacional. La respuesta era el nuevo proyecto moderno de extirpación de idolatrías: civilizarlo.
        
             La “inclusión andina” (Espino 1999), así llamé a ese proceso en que el indio se puso de moda, y se registra en toda la segunda mitad del siglo XIX.  Ya no solo era el asunto de entender la independencia y la nación, sino a estos otros actores y su resistencia cultural en la trama del país a través de sus ritos, prácticas culturales y su lengua.
       
        Me pregunto, ¿cómo la lengua quechua y el castellano fueron imaginadas como parte de la nación peruana? Ambos aristócratas: el primero de la ciudad, la segunda de la provincia, mejor aún una con reminiscencia que atraía la idea del inca -Cuzco- y el otro, con esa sensibilidad indianista compartida con Matto, limeño, preocupado por algo que para entonces empieza a llamarse el español americano.


Gonzalo Espino Relucé
(Parte de la lectura de mi informe)