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Diversidad cultural y texto escolar, por Gonzalo Espino Relucé

Diversidad cultural y texto escolar
Gonzalo Espino Relucé



Las lecturas que ofrecen los textos escolares resultan un interesante motivo de investigación, sobre todo si se trata de dar cuenta de la condición heterogénea y multilingüe del país a través de su literatura. Uno de los materiales que llega al aula es el libro escolar, mejor aún el libro de texto. Aquel que llega para ser el compañero de estudio del/ de la alumno/a y que el profesor lo tiene como referencia permanente en su asignatura. La oferta actual en relación a los textos escolares ha crecido en los últimos años, no solo como parte de la iniciativa privada, sino también como parte de la inversión pública. Este hecho nos invita a indagar sobre las imágenes y discursos que proponen para nuestros alumnos y alumnas de las escuelas en general del país, es decir, preguntarnos qué están leyendo y qué se dicen en esas lecturas. Es decir, que están proponiendo las narrativas (textos, imágenes, diseños) que circulan en la escuela.

La pregunta entonces tiene que ver las formas cómo se elaboran los textos escolares que supone un conjunto de operaciones que van desde la definición de un diseño que articula todo el texto y su incidencia en los contenidos que ofrecerá. De allí que estos libros se alinean con los contenidos que son exigidos para la asignatura y grado que se producirá. Pero los contendios no aparecen solos, los libros de textos no son sábanas. Esta operación a su vez responder a con qué textos y con que imágenes, con qué tipo de letras y con qué tamaños, con qué disposiciones gráficas, etc., se trabajaran dichos contenidos.
En la génesis de estos materiales hay un conjunto de preocupaciones que son planteadas por quienes financian o emprenden la aventura de preparar un texto escolar. Esta pueden ir muy bien acompañadas de un equipos especializado como no. La selección de los materiales con que se van a trabajar dicho contenidos a su vez remite a las percepciones pedagógicas que manejan los autores y cuáles son las visiones que proponen. La selección de textos estaría en concordancia con la perspectiva pedagógica que presiden dichos libro de texto, es decir, dicha selección va acompañada por el pensamiento pedagógico que desea enfatizar cada autor y cuyo contenido se ofrece para el trabajo de aula. Adicionalmente, en sociales controlista como la nuestra, el DCN se convierte en una importante directiva que teóricamente es asumido en dicho textos escolares.
Si el criterio pedagógico es, si se quiere el mejor trabajado, corresponde preguntarnos sobre el saber especializado que se utiliza o no en dicha selección. Asunto que no parece ser una práctica común entre los productores de texto escolares. Vamos a convenir en que en efecto, dichas editoriales, cuenta con los especialistas para tal trabajo. Nos queda todavía sin responder qué tipo de textos literarios se han seleccionado y cómo se ha procedido en dicha selección.

Tal como estamos sugiriendo, se trata de proponer una versión de la diversidad cultural desde la literatura. Lo que ubica en primer plano la doble tensión que debería observar dichas producciones escolares. Me refiero a la doble tradición que existe en Perú, la oral y la escrita. De un lado la ya ancestral y vigente tradición oral, y remarco vigente, pues hay quienes, equivocadamente consideran que el asunto de la oralidad andina y amazónica pertenece solo al pasado y no al tiempo actual. Junto a la otra que tiene larga data en el Perú moderno, me refiero a su tradición escrita, que es la que mayormente le ponen atención los libros escolares. Resulta insuficiente definir en grueso la doble tradición si esta no se localiza en la diversidad de tradiciones culturales que no se puede reducir a un versión costeña y a una matizada mirada de la sierra, que en otros términos sugiere, la relación entre costeño, localizado como lo urbano y lo andino, que insiste en la tradición quechua y aymara, principalmente.
La definición de país andino no excluye o no puede hacerlo, si nuestra pretensión es inclusiva. De suerte que una mirada así resulta insuficiente, pues corresponde considerar un nuevo actor social y un componente simbólico que deviene de nuestra trayectoria colonial: el negro, entonces la literatura negra será también un contenido relevante a tener en cuenta. Pero todo esto a su vez resulta, en exceso una aventura que entiende la diversidad desde los cánones inclusivos, sin tener en cuenta la dinámica de las otras culturas, me refiero a las culturas amazónicas que reclaman su presencia en las páginas que los y las adolescentes leen. El asunto no es una mención más o menos elogiosa de la naturaleza o la inclusión de imágenes del paisaje, sino, se trata de observar si se abandonado esa aberrante imagen que se tiene de la selva convertida solo en la naturaleza (¿Todavía vive Tarzán allí?), sino indagar si se hay en estos textos escolares narrativas (imágenes y discurso, como lo vengo diciendo) que den cuenta de la complejidad, de la riqueza y de la gente que viene aportando a la vida de los peruanos, y más allá de esta pequeña aldea, al universo.


Dibujo: Antonio Gálvez Ronceros

La alforja de Chuque nº 6