
Para Jaime Quiroz Núñez, maestro de juventudes.
Pertenezco a esa generación de peruanos que todavía soñaba en el progreso, aunque la realidad demostró que no siempre ocurre así. En todo caso fuimos una generación que afrontó el dulce encanto de vivir. De allí que su signo sea la de un treintena de muchachos y muchachas que egresamos de la escuela secundaria de Roma-Tulape (1) con la esperanza de ser buena gente y siempre mejores, no necesariamente porque tendríamos un título o un grado académico, sino porque el sentido que le dimos a nuestras vidas, esa firme creencia en la magia de la vida y esa necesaria mirada social que muchas veces nos ha traído el desasosiego y descontento frente a la desigualdades e injusticias.
Recuerdo a Bertha izando la bandera en la plaza del distrito, pero no en cualquier momento, sino en uno singular. Ella fue la artífice de la celebración del Día Internacional de la Mujer, Marquina la representó en su condición de mujer y como dirigenta del Vaso de Leche en tiempos en que las autoridades querían quitarles cinco meses de ese derecho a los beneficiarios del valle Chicama. A Beba Soledad, maestra que es feliz enseñando y haciendo de su profesión un apostolado permanente. A José que trabajando estudiaba y tuvo que dejarlo porque la empresa no le daba las facilidades del caso, pero al mismo tiempo lo recuerdo como Maestro de Mecánica Fina, que renunció a esa especialidad y decidió ser un honrado y feliz trabajador del campo. A Goyo que desde siempre se ha peleado para que las cosas que se hagan bien y sin las cuentas por debajo. Cómo me voy a olvidar de Italo que fue a probar y probarse como hombre de trabajo y feliz con sus tres hijos y su pequeña nieta. A todos los amigos y amigas (Nora, Nícida, Bebe, Róger, Maritza),que han estado presentes en esta reunión de rencuentro y a los que no estuvieron. Y los recuerdo en sus firmezas y logros, en las formas de ser felices y en la memoria de lo que hacen por ser siempre mejores y felices.
Corresponde también decir que fuimos esa generación que decidió estudiar en el Perú, a diferencia de los que nos precedieron y cuyos destinos lo hicieron en Argentina y México, nosotros nos quedamos y fuimos a dar en las aulas de las universidades nacionales de Trujillo, Cajamarca y Lima. Más de la mitad ahora ejerciendo sus profesiones, sea como ingenieros, abogados, maestros o creadores, todos ellos dando la cara al Perú. Sin nostalgias, pero eso sí, con la sincera voluntad de pelearnos por lo nuestro, por estos pedacitos de Perú donde nacimos o vivimos. Y por ello no puedo dejar de mencionar a Elmer Salazar que desde la ausencia estuvo presente en la reunión y a Eugenio Trujillo –que llegó tarde, pero llegó- con quienes hicimos teatro y periodismo (igual tú Goyo Chuquiruna y tú Bertha Marquina).
Tuve –y tuvimos- los mejores maestros que fueron capaces de abrirnos los ojos para mirar más allá de nuestra pequeña aldea. La mayoría de ellos le pusieron un ritmo especial a nuestra enseñanza, eran maestros de vocación. Alentaron y contribuyeron a nuestra formación, allí están Mirian Balarezo, Elí Zevallos y Jaime Quiroz Núñez.
De Jaime, nuestro maestro y amigo, que fue el tutor de la promoción que optó por llamarse JAER (Juventud de Avanzada Estudiantil Romana), tengo los mejores recuerdos. Lo recuerdo en su sencillez y en su siempre renovadas sesiones de clases, hago memoria de los trabajos de grupo que hacíamos, de sus separatas que leíamos, de los experimentos en el gabinete de ciencia, donde manipulábamos los químicos de esa bendita tabla que jamás aprendí pero que pude observar en las clases de mi maestro –y claro, también imaginarlas- y por cierto, de esa curiosa manera de calificarnos: la autoevaluación que hacíamos sin tenernos piedad. He aquí la brevísima imagen de mi maestro Jaime Quiroz Núñez, un profesor de vocación y verdadero hombre de justicia.
Creo, finalmente, que ellos alentaron un imaginario, la ser justos y mejores, la de amar la vida. Pero ser sobre todo nosotros mismos.
Gonzalo Espino
(En Tulape)
En la foto:
Goyo, Róger, Gonzalo, Jaime Quiroz Núñez, Italo;
Beba, Bebe, Maritza, Bertha, Nícida;
y, Nora, José y Eugenio.
(1) Se trata de la promoción de escoleros que salió del Colegio Nacional Mixto Roma (Tulape, Trujillo, Perú) en 1975. Hoy se produjo una sencilla reunión de reencuentro.