Análisis comparado, nación con base en el género, etnia y clase Prada y Matto por Evelyn Huarcaya…

 Con la tesis Análisis comparado de construcción de la nación con base en el género, etnia y clase en la obra de ensayística de Clorinda Matto y Manuel González Prada, Evelyn  Huarcaya Gutiérrez acaba de graduarse como Magíster en Literatura Peruana con mención en Literautra Peruana y Latinomaericana por la UNMSM (14/08/2026)


Como investigadora Evelyn  Huarcaya desarrolla un programa de literatura compara que se allana un objeto de estudio específico que domina. A lo largo de la investigación muestra un manejo riguroso de la discusión de la posguerra (fines del s. XIX)  y en esa trama, los ensayos de Clorinda Matto y Manuel González Prada. La singularidad de este trabajo no solo está en emprender una investigación comparada, sino que este trabajo se realiza con el apoyo y respaldo de un planteamiento que permite allanar las variables que la tesista toma para este caso, las identifica en el discurso como enunciados y reiteraciones que le permite construir una constelación de sentidos que interpreta. La máquina ayuda a detectar y permite organizar los campos semánticos que, finalmente, no solo es una cuenta, sino la frase o enunciado que forma la cadena de semántica  que se indaga en torno palabra-tema que la investigadora lee sugiriendo una nueva agenda para repensar la nación decimonónica.

Esta investigación se enmarca en lo que desde hace un cuarto de siglo se viene llamando humanidades digitales y en lo que se refiere a las humanidades digitales, en la histórica local, lo asocio a la tesis doctoral de Jacqueline Oyarce Cruz, Del texto al hipertexto: bitácoras en línea como espacios de creación literaria andina (Perú 2010-2016). Huarcaya Gutiérrez  tiene como soporte software Antonc y lo aplica para su estudio de literatura comparada, a los ensayos de Clorinda Matto de Turner y Manuel González Prada cuya pesquisa tiene tres palabra-claves: género, raza y clase para revisar el pensamiento sobre la nación. De este modo, la máquina termina siendo solo un soporte necesario para el análisis y una oferta potencial para los estudios literarios. Esto último reubica a las plataformas digitales, las  convierte en asistentes o ayudas electrónicas para las investigaciones en humanidades.

Tal como estoy sosteniendo esta tesis tiene aportes sustantivos. Sin embargo, deseo establecer una agenda para la discusión pública:

1. Relación entre humanidades digitales y objeto de estudio. ¿Hasta qué punto las humanidades digitales, con cerca de un cuarto de siglo, nos aleja del humanismo y de la  consistencia -íntima- del texto?

    2.      Teoría de género. ¿Cuáles son los límites de un discurso de género que resulta un constructo posmoderno, del siglo XXI, respecto a su aplicabilidad para textualidades del siglo XIX, al pensamiento de época, entre varones y mujeres?

    3.  Estilo y lematización. ¿De qué manera la lematización se distancia del estilo? Cuando se contabiliza las palabras y se obvia el estilo de cada autor, un número menor de palabra hace que el estilo del ensayo sea al mismo tiempo de mayor o menor calidad, o se trata mas bien de indicadores para analizar en el campo específico de las estrategias de estilo de Prada y Turner?
    
    4.        La nación aristocrática. La idea de género, etnia y clase en el entorno de la nación de posguerra y a su condición de país en reconstrucción cuyo rasgo central era la república aristocrática. Supone pensar los los avances de la ciencia y la tecnología de fines de siglo XIX, que para el siglo XX  se comporta como el mito del progreso y en esa proposición,  ¿cuál era la situación del indio y la mujer?
    
    5.        Indios quechuas. La comprensión de la etnia para el periodo asume básicamente el segmento andino, lo visible: los quechuas, para el  siglo XIX: indios. ¿Cuál es el rol que se le asigna a la lengua y cultura quechua para la construcción de la nación decimonónica? ¿cuál es el nuevo programa civilizador del siglo XIX?
    
    6.     Literatura nacional. La segunda mitad del siglo XIX la conformación de la literatura nacionales y aparece la  pregunta sobre cuál sería la obra que represente a la nación. De allí la importancia del Ollanta y el debate en torno a esta pieza colonial. Pensar las imágenes de la cultura andina de la época que las vinculo con los registros escriturales que se leen en Hima Sumac y Baladas Peruanas. ¿En qué lengua y qué obra se imagiaban en el siglo XIX como la que representa a la nación? 

    7.       Elite ilustrada. Ambos escritores se dirigen a la ciudad letrada, pero el énfasis de los ensayos de Prada incide en su tenacidad político, Turner lo hace casi siempre desde la elite ilustrada que la censura.

    8.   El quechua durante todo el siglo XIX fue lengua mayoritaria y hablada por los indios. Era un idioma subordinado, aun cuando la hablaban  las elites regionales (Cuzco, Huamanga y Huaraz). En términos decimonónicos el idioma oficial siguió siendo la lengua del conquistador, una lengua de minoría. Las pretensiones para construir una nación se veían impedido porque las propias elites se oponían a la inclusión del complejo social del Perú de entonces (proyecto civilizatorio).


    9.   La historia de los pueblos indígenas  de  la segunda mitad del siglo XIX fue la de despojos continuos de tierra, violencia y miseria. La paradoja es que el indio estaba de moda. En ese mismo periodo nos encontramos con cuando menos tres hechos:  el debate y difusión del drama colonial Ollantay, en la academia, la tesis de bachiller La poesía en el imperio de los tiempos de los Incas (1873) de Acisclo Villarán y la publicación de la Gramática quechua (1974) de Donicio Anchorena.

        



        A partir de estas preguntas, haré tres anotaciones adicionales en busca de las  prácticas escriturales de entonces.  
             
        La primera, ¿cómo se conoce al indio? El pasado tenía como referente a los incas y los indios ya no eran más los incas. Se lo estudia como segmento deprimido y descalificados socialmente, que había que incluirlo en la vida nacional. La respuesta era el nuevo proyecto moderno de extirpación de idolatrías: civilizarlo.
        
             La “inclusión andina” (Espino 1999), así llamé a ese proceso en que el indio se puso de moda, y se registra en toda la segunda mitad del siglo XIX.  Ya no solo era el asunto de entender la independencia y la nación, sino a estos otros actores y su resistencia cultural en la trama del país a través de sus ritos, prácticas culturales y su lengua.
       
        Me pregunto, ¿cómo la lengua quechua y el castellano fueron imaginadas como parte de la nación peruana? Ambos aristócratas: el primero de la ciudad, la segunda de la provincia, mejor aún una con reminiscencia que atraía la idea del inca -Cuzco- y el otro, con esa sensibilidad indianista compartida con Matto, limeño, preocupado por algo que para entonces empieza a llamarse el español americano.


Gonzalo Espino Relucé
(Parte de la lectura de mi informe) 


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