La semana inicia con la incertidumbre de la existencia del Comité Electoral, la posible espera de seis mesas para las nuevas elecciones y la expectante espera: que la rectora respete su periodo electo. Lo cierto es que la crisis continúa: la ciudad universitaria sigue tomada. Los puntos que movilizan a docentes y estudiantes son los acuerdos del Consejo Universitario que incluyeron en el Reglamento de Elecciones: elecciones virtuales que no garantiza trasparencia y subir la valla electoral que impide la mayor participación de estudiantes. Y, para todo el sistema de universidades pública, el rechazo a la reelección de los rectores.
Saludamos la reunión triestamental de estudiantes, docentes y trabajadores, aunque requiere de acuerdos viables que puedan dar salidas políticas a la crisis. La vacancia ciertamente resulta un mecanismo de alternancia ante el desgobierno. La Ley Universitaria tristemente vapuleada y deshonrada en su espíritu por el mercantilismo que avala esta gestión y que sin duda requiere recuperar su espíritu académico y científicos y que responda a todas las necesidades de la sociedad peruana. El circo congresal se ha trasladado a la Asamblea Universitaria. Salvo un grupo docentes y decanos que enfrenta el autoritarismo y las prácticas antidemocráticas (a la fecha no se permita la participación del FUSM en la Asamblea y Consejo Universitario).
La última Asamblea Universitaria siguió el mismo patrón autoritario impuesto por la actual rectora. Suspensión injustificada. Luego de la explicación del asesor legal, que indicó que Comité Electoral podía continuar en funciones con los miembros suplementes elegidos, pasó de manera abrupta a una votación para determinar la elección del nuevo Comité Electoral. La rectora se impuso y no hizo caso a su propio asesor legal ni a las propuestas y explicaciones de la minoría y de un grupo de decano. La oposición terminó por retirarse en señal de protesta contra el autoritarismo y la vulneración de la democracia en San Marcos. En el caso de los decanos se evidencia la falta de autonomía en las facultades y los continuos atropellos a los presupuestos de estas que afectan los compromisos y gestión de metas económicas.
La segunda vuelve de las elecciones nacionales están ad-portas. Hay salida. Sí. Es un asunto de voluntades políticas. Los dos comunicados del rectorado (Secretaria General e Imagen, 23 y 24 mayo) acusan algunas imprecisiones (no todos los miembros del CE renunciaron; ¿Por qué se ha esperado tanto para la participación de Defensoría del Pueblo?) La gestión tiene capacidad para resolver la crisis. La rectora tiene que asumir sus obligaciones como titular del pliego. El Consejo Universitaria puede recoger las iniciativas de estudiantes (reducir la valla electoral, la que comparte toda la comunidad docente: elecciones presenciales). Ese solo gesto podría permitir que se incluya en el nuevo Reglamento.
Mientras tanto todos los colectivos docentes, incluido la representación
de la rectora, tendrán que esperar lo que ya es una certeza, entre tres a seis
meses para las elecciones a rector(a). La lucha por la institucionalidad, la democracia y
la defensa de la Universidad pública sigue siendo agenda universitaria, así
como el retorno a la “normalidad” en todo San Marcos.
Fotos: Dominio público. Nuevo San Marcos.

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