Celebramos la continuidad
histórica de nuestra universidad, pero no el desastre de las últimas
décadas basadas en perversas arbitrariedades, el burdo autoritarismo o la
cultura del espectáculo (strippers en SM, inauguración de las entradas de la
universidad que no están en funcionamiento -pero si habilitadas para los
conciertos-, inauguración de obras que aún no han sido entregadas). Tampoco
celebramos la inquina con que esta gestión ha tratado a los investigadores
("papers inservibles", marzo de 2022), descalificación promovida por
la rectora a pesar de que estas mismas pesquisas han llevado a los primeros
lugares en investigación a San Marcos y a diferencia de la baja calidad y bajo
estándar que esta gestión alcanza en los Ranking internacionales.
La
pérdida de presupuesto público caracteriza a esta gestión que cierra su mandato
este 25 de julio. El saldo de esta inefable
gestión es una bruma oscura. Basta recordar la intervención a San Marcos (enero
de 2023), la contratación de matones para sacar a los estudiantes (octubre de 2024)
que tomaron la ciudad universitaria en protesta por los sesgos oficialistas del
Comité Electoral calificado de “tramposo” que impidió la inscripción de la
oposición o, los strippers en la explanada del rectorado (noviembre de 2025) y
su insistencia en el voto electrónico. Rechazamos el autoritarismo y la trampa
electoral, nos referimos a la negativa de reconocer a los movimientos gremiales,
especialmente estudiantes (FUSM).
Deseo
hacer un apartado para expresar la distancia que hay entre la función pública y
la construcción de un edificio que fue conquista de la comunidad de Letras, me
estoy refiriendo al Nuevo Edificio de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas
(Ampliación, Remodelación y Acondicionamiento del Pabellón de la Facultad de
Letras y Ciencias Humanas) que el 26 de marzo de este año se “inauguró”. Todos
empezamos a llamar el “Hueco de la vergüenza”, exactamente porque fue un
edificio que abandonó la gestión rectoral pese a las alertas que hicieron las
autoridades de Letras. No es un regalo de la rectora por aniversario de la
Universidad. No. Fue una lucha, un propósito común de toda la comunidad de
Letras, especialmente de la gestión de Letras Sí, para conseguir el financiamiento.
Fue una exigencia, una exigencia de fondos públicos para Letras.
Lo
que debió ser una fiesta para toda la comunidad de Letras se convirtió en un
asunto de los allegados a la actual gestión. No hubo estudiantes, no hubo
público. Fue una “inauguración” privada, convocada entre gallos y medianoche. Una
performance patética para el olvido. El proyecto fue realizado con recursos de Letras y el edificio construido con fondos
públicos, es decir, con el impuesto de todos los peruanos. Con un año de
retraso, con un contrato de 18,789,564.20 la rectora y el decano la
“inauguraron”. Vergüenza ajena para la historia de San Marcos. La pregunta
técnica que deseamos hacer es: ¿La obra fue entregada oficialmente a la
Universidad y a la Facultad?, o, ¿todavía no se ha culminado? ¿Cuánto es el
valor actual? ¿Y por qué Letras ha recibido menos del 30% de los 5,586,223.18
para equipamiento y mobiliario autorizado?
Volvamos.
Lo grave, sin duda, es que se ha perdido presupuesto público y actualmente San
Marcos tiene que financiar casi el 60%, que se agudiza si nos pensamos como
universidad pública.
El
balance de la actual gestión rectoral se resume en su versión errática y la incapacidad para asumir con proyección académica el rol de universidad pública. Degrada a San
Marcos. Y aquí están las evidencias: no ha luchado por el recorte de
presupuesto a San Marcos, por el derecho a la Beca estudiantil, no se han
pronunciado sobre los infructuosos hechos del país como las diversas leyes
anticrimen ni opinión sobre los diversos problemas de feminicidio y extorsión que
vive la sociedad peruana. De allí la necesidad de pensar la universidad a largo
plazo se vuelve urgente: un acuerdo para trabajar y posicionar a la Universidad
San Marcos en la escena internacional y nacional. Se trata de lograr un
consenso y una agenda que compromete a todos los sanmarquinos, que recoge el legado y sentido desde su fundación en mayo 1551 y ponernos como meta nuestro quinto centenario. Nos corresponde trabajar esa agenda sanmarquina para hacerlos realidad estos siguientes 25 años que vienen. Es hora del cambio y
que vengan autoridades que le den decencia y honor a San Marcos.
Dr. Gonzalo Espino Relucé
Decano electo (periodo 16 nov. 2020- 15 nov. 2024).
Facultad de Letras y Ciencias Humanas - UNMSM

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