lunes, 13 de febrero de 2017

Cantar de Wakachuta y otros cuentos de Niel Palomino Gonzales por Gonzalo Espino

La narrativa andina suele sorprendernos cada día. Este es el caso de Niel Palomino Gonzales (Paccayura, Grau, Apurímac, 1980), Cantar de Wakachuta y otros cuentos (Arequipa: Alettheya 2016), la primera edición circulo el 2010. Poeta, narrador y maestro universitario. Su narrativa resulta la ampliación de los espacios narrativos a los que estamos acostumbrados: los andes de Grau y abigeos. Prefiere los nudos extremos de la existencia, aún cuando resulta el elogio a la figura paterna, en un experiencia desconcertante y con tramos y contextos diversos como el vivido durante la guerra interna ("Cantar de Wakachuta"). Simplemente extraordinario y lacerante. Con "Cantar" viene tres cuentos más, las travesuras de los niños y la iniciación ("Mery y yo, para siempre"); los abigeos y toro de unicornio, bravo como wifalas ("La venganza del Aguacero") o los despojos que ha impuesto la gran empresas mineras ("El guardián de Paccyura").  Y no ofrece, adicionalmente, un fábula, poética, extremadamente punzante, toda las divisiones e injusticias metaforizadas ("Operación hormiga"). Una narrativa, una prosa que se mueve entre un realismo que sorprende por una suerte de poética los límites humanos.  Al mismo tiempo,  dialoga con la buena tradición del cuento andino: Los Ilegítimos de Hildebrando Pérez Huaranca o Apu Kolkijirka de Macedonio Villafán, sin obviar, claro es la impronta arguediana. Un libro escrito para recordarnos a nuestros fueros del alma espacios que los Andes no es una realidad homogenea sino poblada por la diversidad cultural, aunque la matriz, la percepción sea la andina. 

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