viernes, 4 de julio de 2014

Foro sobre La sal de los cerros y De Adaneva a Inkarrí

De Adaneva a Inkarri. Una visión indígena del Perú En 1973 se publicaron dos libros claves de las culturas peruanas: La sal de los cerros de Stefane Varese y De Adaneva a Incarrí de Alejandro Ortiz Rescaniere. Ambos ofrecieron una lectura de la presencia de las culturas ancestrales en el mundo absolutamente cambiante y contribuyeron de manera significativa a los estudios de las literaturas orales del país. Ambos autores revelaron cómo los proyectos modernizadores empezaban a ser incorporados en la tradición oral y como el mito se revelaba distante del orden canónico y del saber de la escuela (los artefactos, la escuela, el castellano mismo, etc.).  De esta manera los relatos empezaron a ser percibidos como testimonios, como lengua en el que la palabra alcanzaba sus máximo esplendor y  sus sentidos dejaban entrever un mito que se aproximaba a la utopía.

Abro el  foro con mis estudiantes de Literaturas Orales y Étnicas del Perú. 

28 comentarios:

Juan Diego Príncipe Lazo dijo...

Ambos autores se centran en los testimonios y mitos de dos áreas geográficas: la de la selva y la de la sierra peruanas. Estos mitos son presentados como un tipo de racionalidad, de saber tradicional que se resiste al tipo de racionalidad occidental o civilizada. Es decir, es el saber que les permite orientarse en el mundo y configurar un modo de convivencia regidos por principios de reciprocidad y complementación. Es tan importante el principio de reciprocidad en la cultura campa que rechazar una donación o no ofrecer la correspondiente retribución es tomado como una declaración de guerra. El principio de complementación puede ser observado en el mito de Supaya, del libro De Adaneva a Inkarrí, donde el bien y el mal existen gracias a la vinculación del uno con el otro, y esto define el carácter moral del hombre andino que en su esencia moral comparte, en distinta medida, ambos elementos.

En ambos pensamientos también puede rastrearse el mito en su función de brindar esperanzas al sujeto selvático o andino. El hombre campa refugiado en la figura del chaman de sus mitos sabe que en algún momento conseguirán la victoria final sobre sus agresores porque así está expresado en los tradicionales testimonios de su cultura. El hombre del ande comparte el mito de Inkarrí que les brinda la esperanza de un cambio, de un voltearse el mundo, donde de dominados pasarán a ser dominadores.

Anónimo dijo...

CAPUÑAY CHÁVEZ, Luis (11030304)

En La sal de los cerros se expone que los campa buscan en los mitos la explicación a las diversas situaciones por las cuales atraviesan, es en ese sentido que el mito revela un misterio, predice la aparición de una nueva situación cósmica. Consideran el mito como verdad, como sagrado (de allí que no existan mitos falsos). De esta manera el mito explica y hace comprender a los hombres lo que ha sucedido, lo que sucede y lo que sucederá (ya que el mito se encuentra fuera del tiempo y del espacio, vale en cualquier parte y siempre). Con respecto al la dominación del hombre blanco, advertimos que solo es pasajera, pueden vencer varias veces, pero los campas están seguros que la victoria final será de ellos.

Por otro lado, en los relatos que aparecen en De Adaneva a Inkarrí, observamos claramente la presencia de elementos incorporados tras la invasión europea y de la modernidad, como “Jesucristo”, “Presidente”, “dinero”, “escuela”, etc. Existe, de manera similar que los campa, una tensión de cultura andina frente al mundo de la invasión. Evidentemente, uno de los relatos explica el sentido del fracaso escolar. Se trata en cierto modo de hacer una burla del blanco en el sentido según el cual el relato toma forma de resistencia. Los mitos-testimonio del último capítulo del libro hacen referencia a Inkarrí quien con seguridad volverá cuando el mundo se voltee.

Entonces, por una parte, los campa pueden “soportar” la situación de invasión porque esta se encuentra, es decir, figura en la historia sagrada. Y solo así el sufrimiento se hace coherente: saben que el mito tiene la garantía de la victoria final sobre los agresores. El triunfo final está, en este caso, de parte del chamán, que es su héroe mitológico.
Los mitos andinos también cumplen un papel de resistencia frente a la dominación, el mejor ejemplo es el mito de Inkarrí. Es cierto que en ambos casos se afirma que el lenguaje del mito es simbólico, y a su vez, en estos se espera esa inversión de mundo, en la que el caos dará pase a un orden cosmológico.

Anónimo dijo...

l

Anónimo dijo...

Ciertamente la importancia de los dos libros reside tanto en su dimensión de registro como en un plano utilitario. Ambos complementarios. El primer aspecto mantiene la impronta de capturar una voz que hasta la época resultaba inexplorada; mientras que el segundo responde a la necesidad de fijar ese registro en un documento tangible que pueda ser estudiado tanto por el discurso hegemónico vigente como por los interesados de turno (cuya mirada buscaba ser más horizontal).
Esto, desde luego, es algo que tanto Varese como Ortiz Rescaniere tuvieron en cuenta al momento de la producción de sus textos.
Así pues, en "La sal de los cerros" asistimos a la presentación de los Campa y de su cultura y su medio geográfico, además de sus costumbres, creencias (la relación vertical entre el ser humano o "atziri" y las otras zonas cósmicas) y sus labores económicas (la agricultura y en ciertas ocasiones la pesca e incluso la caza). Por otro lado, no deja de ser esclarecedora la explicación que hace Varese de la similitud intencional de míticos y místicos, como él denomina a los españoles en busca del tesoro terrenal y a las órdenes religiosas y su labor de fe en busca del reino de Dios; en ambos casos señalándolas como proyectos homogenizadores. Y así el texto está lleno de referencias históricas leídas con una interpretación esclarecedora y precisa. Tales así son las menciones de las expediciones franciscanas del S. XVII y las rebeliones en el tiempo de Juan Santos Atahualpa.
Por el lado de "De Adaneva a Inkarri" nos encontramos con un texto de labor filológica puesto Ortiz Rescaniere se hubo encargado de rescatar relatos cuya importancia abarcaba la interpretación de una cosmovisión diferente de la del mundo occidental. Para el caso, puede decirse que la lectura del autor ha recurrido a un apoyo estructuralista, pero nunca de manera prejuiciosa. Conciente de su formación también occidental y de su intención de trasladar a la escritura la riqueza de los mitos relatados generacionalmente, el autor del texto presenta los mitos que traslucen la concepción del tiempo continuo e identifican la cosmogonía de las divinidades andinas. Asimismo cada uno de los relatos mantienen una lógica consecuencial que van a decantar en la creencia colectiva de la "vuelta del mundo" en el Inkarri.

A manera de conclusión, podemos señalar que ambos textos han ido cumpliendo con la primera misión impuesta: dar a conocer las culturas hasta entonces no reconocidas dentro del discurso académico hegemónico. La segunda, la más ardua y la que ha de ser medida con el paso del tiempo, la de generar una escuela que reconozca, mantenga y fomente esta tradición, esa misión está en ciernes.

Carlos Paguada Tavares
08030012

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Mauri Pérez, Jonatan:Creo que lo que Stefano Varese comparte en su libro es la cultura en la vida de los pueblos indígenas de la selva amazónica. También, que la identidad campa estaría en la concepción cíclica del tiempo y la escatología del universo. Además, subraya la organización familiar que admite la poliginia en tanto ocupe vastos territorios del bosque en una estrategia de cultivo. Nos mostró que los pueblos indígenas de la selva central, no eran pobres en ningún sentido, vencían, ganaban no una sino varias batallas y expulsaban a los invasores. La sociedad asháninca, como muchas otras de la región, ha sido una sociedad con autoridades. Pero sin jefes, es decir, con personas de prestigio ganado por méritos socialmente reconocidos. No obstante, no fue una sociedad anárquica, ya que las normas culturales determinaban los comportamientos socialmente asumidos que debían cumplirse. Por último, la posesión de los medios de producción era también libre y dependía de la capacidad de uno el ponerlos en valor para obtener de ellos los bienes, que requiriese para vivir. Se trata de una civilización en las proporcionarse bienestar no generan la miseria de otros ni, menos aún, consumen naturaleza.
Podemos observar la continuidad de la tradición en la cultura andina. Dentro de los mitos que encontramos, se evidencia la oposición binaria. El mundo andino es simétrico y contradictorio, pero a su vez complementario y dicotómico en esencia. Al inicio, se explica el origen cosmogónico de la humanidad con el texto sobre Con y Pachacamac. Asimismo, Adaneva y Mañuco describen dos épocas del mundo en un orden progresivo. Del mismo modo, e Inkarrí nos habla de dos épocas también, pero su construcción es una inversa a la estructura existente en los mitos anteriores. Es notable, a su vez los lazos de parentesco entre divinidades y la relación existente entre dos géneros de seres (los dioses y los héroes) de las dos épocas del mundo. Análogamente, el linaje y descendencia es un vínculo que aparece en los mitos, como producto de cristianización (Supaya). Sin embargo, el tradicional esquema de la fraternidad de los héroes es continuado solamente en el mito sobre Huamanga y en la relación de Isidro Huamani sobre la escuela. Por último, considero que el autor hace uso de distintas perspectivas para dar un punto de toque entre ambas. Plantea que se debe renunciar al sueño del retorno del Inkarrí para restaurarlos, sino adaptarse a la transculturación y aceptar otra identidad.
Mauri Pérez, Jonatan

Cindy :D dijo...

Vemos que en La sal de los cerros se muestra claramente cómo es que la oralidad, considerando a los relatos orales, mitos, cuentos y leyendas que son transmitidas de generación en generación; no es considerada como Literatura, propiamente dicha. Por otro lado, estos relatos orales sirven para la explicación del porqué de las cosas siendo, a partir de ello, lo real (en el caso de los Campas). Este libro muestra la tradición de personas que no pueden ser agrupadas o consideradas como una sociedad. Los campa creen en lo que se les es transmitido más no en lo que se les trata de imponer.
Por su parte, De Adaneva a Inkarri vemos una especie de transculturación en la que la propia cultura admite lo del Otro, pero de manera indirecta. Este libro muestra un trabajo de análisis a lo concerniente a los mitos, representa la propia cultura del mundo andino y cómo se va a ir enfrentando a leyes que pretenden ser instauradas. A diferencia de La sal de los cerros, el libro de Ortíz contiende un apartado con mitos, cuyo contenido te permite entender y situar las propuestas y la visión planteada en la primera parte de la exposición.
En síntesis, los dos libros permiten conocer tanto similitudes como variantes en cuanto al pensamiento y la oralidad. También permite conocer las reacciones frente a lo nuevo que es instaurado por lo occidental. Los dos libros son una complementación y al mismo tiempo una muestra del orden cosmológico en el pensamiento andino.

CINDY TORREJON ZELADA
11030308

Anónimo dijo...

Desde mi perspectiva, "La sal de los cerros" nos cuenta el proceso de resistencia de los campa asháninka frente a la conquista española, la república peruana y las empresas transnacionales. Stefano Varese ingresa al mundo interno de los habitantes del Gran Pajonal y descubre personajes como el chamán (shiripiári) que lo ayudan a comprender que el silencio no es sinónimo de ausencia. La religiosidad es parte muy importante de sus vidas. El carácter trascendental y el valor de uso los diferencian del mundo occidental, donde predomina el pragmatismo y el valor de cambio. Uno de los puntos en que esta obra se vincula con el texto "De Adaneva a Inkarrí" es en los relatos orales sobre “el señor de los lagos”. Ambos concuerdan en el tiempo cíclico que se opone y complementa. Algunas veces, el señor de los lagos se representa como una serpiente, un toro e incluso un dragón. Para Varese, esta imagen puede asociarse con la llegada de los españoles a través del mar. Según Alejandro Ortiz, esto tendría que ver con las temporadas de abundancia o escasez en la producción agrícola. Sin embargo, ambas representaciones dan cuenta de un saber ancestral, de una manera inicial de entender el mundo. Esta visión de la vida es también una forma de resistencia ante la presencia de la evangelización católica, el proyecto civilizador europeo o la tecnología industrializada en la historia de los pueblos indígenas y amazónicos. Los relatos orales todavía mantienen un núcleo o estructura temática, pero encontramos huellas del mundo occidental, tal como vemos en el caso del Amaru (serpiente) que luego es reemplazado por el dragón, el puma y el toro. Esto también se aplica al regreso de los héroes culturales. Recordemos que Juan Santos Atahualpa, si bien recibe una educación occidental, posteriormente lidera una efectiva resistencia de los pueblos amazónicos ante la invasión española. A pesar de su misteriosa desaparición, dejará siempre la promesa del retorno en el imaginario asháninka. Esta idea también la vemos en el mito de Inkarrí. Los héroes se caracterizan por utilizar o adquirir los conocimientos y propiedades del mundo occidental en beneficio de sus respectivos pueblos. Pensemos en la cabeza del inca que vive en España y posee una barba. Esto demuestra la adaptación de los referentes occidentales en el mito original.

ENRIQUE SUBIA HERRERA
08030017

cuidae macondo dijo...

Con respecto al mito y al mundo absolutamente cambiante: En “La sal de los cerros” y “De Adaneva a Inkarrí” es sumamente interesante como ante grandes cambios sociales como la dominación española, las campañas misioneras de extirpación de “idolatrías”, y la implementación de proyectos “modernizadores” (desde la perspectiva occidental como únicos para alcanzar el progreso) se produzcan cambios tanto en el mundo andino como amazónico. Quienes a través del mito trataron de comprender e interpretar esa nueva situación, pero a su vez también soportarla mediante el relato vivo que es el mito. Mitos que por medio de procesos de actualización y recreación incorporan nuevos elementos como “hombre blanco”, “Españarri”, “escuela (occidental)”… en (o dentro de) lo que Stefane Varese llama “la historia sagrada”. Historia que se desarrolla en un illus tempore (tiempo primordial) en donde las divinidades realizan acciones en ese tiempo primero y último, que se va a repetir por los humanos. De esta manera, en mitos como “el origen de los hombres blancos”, se explica como mediante un error de un campa (que ahora todos están pagando) al pescar a un perro con plátanos (alimento de personas), trajo a los hombres blancos que mataban a los hombres campas, sobreviviendo solo un chaman quien pide ayuda a un tziho (gallinazo) y mediante una yerba mágica logra vencer a los wiracochas.
Mediante cuyo mito, la nueva situación puede ser soportada; ya que al final de todo, al igual que en el mito, ellos van a vencer. De esta manera, el mito les permite enfrentar el presente, lo mismo vemos en el mito de “Inkarrí” (en “De Adaneva a Inkarrí”) en donde se hace latente que pronto el inkarrí resurgirá de la tierra (luego de crecer su cuerpo), y cambiará la situación actual. Así el mito da esperanza en ambos textos, sea por la figura del chaman, del inca, o de los hijos del Inka como en mitos como ”¿Por qué no se quiere ir a la escuela?”, mito en el que se incorpora el elemento de “la escuela occidental” (donde habita el Ñaupa Machu [aliado de Jesucristo] que busca comer a los niños) que según el proyecto “modernizador” occidental, se va a lograr solo el progreso mediante la “aculturación”, en una escuela en la que se habla y piensa en castellano, y que niega el legado del conocimiento tradicional. Sin comprender que no hay una única forma de desarrollo, una única manera de concebir el mundo, ni una única cosmovisión. De ahí el papel fundamental del mito en los cambios sociales, que ayuda a soportar y enfrentar el presente, y da esperanzas por medio de la adhesión y cuidado de la propia cultura.
Huarcaya Gutierrez, Evelyn
11030377

Anónimo dijo...

Iversen, Simon L. G.

En ambas obras hay una dura crítica a la percepción, metodología, historiografía y filosofía anteriores con que se trataba los mitos indígenas, y ambos autores tratan de hacer una nueva aproximación a los mitos
Tanto un enfoque etnográfico como historiográfico, ‘La sal de los cerros’ trata de ver los acontecimientos de los campa a través de un repaso de la historiografía, la literatura (escrita y oral: mitos).
También se debe insistir en el hecho de que la conclusión de Varese es que la cosmovisión de los campa es cosa diferente. Los mitos son sagrados: explican el origen de todo y no se puede cuestionarlos, ya que su verdad no tiene “orden lógico” La cosmovisión de los campas dice, sumamente, que todo y todos están entrelazados y parte del otro. No hay división lineal, solo el hecho de que sin los antecedentes de los mitos no existiría nada.
En su libro, Rescaniere está muy influido por las corrientes de fenomenología textual, es decir, él divide el contenido de los mitos de la sierra en fenómenos como lo bueno contra lo mal. Además de mitos originarios, trata de esclarecer los grandes fenómenos de los mitos como amor, odio, vida, muerte, etc.
Por otro lado, existe figuras y fenómenos llevados por la conquista como Jesucristo, la Trinidad, etc.
Comparando la materia de los dos libros, se hace evidente la gran diferencia en los mitos de la selva y los de la sierra que es la poca penetración de la mitología (lee: mitos religiosos) ‘occidental’ en los mitos de la selva. Existen los viracochas o hombres blancos en los mitos selváticos que son violentes y enemigos de los campa, pero la mitología occidental se queda afuera.

Wayrapamkani dijo...

La cultura ancestral andina en De Adaneva a Inkarrí, se presenta de manera similar en la visión de la sociedad campa, quienes inscriben el cosmos adquirido de generaciones anteriores ante el acercamiento e intromisión ante el sujeto foráneo o “civilizador”, que irrumpe en la armonía mítica de las comunidades y presenta una tensión cultural que se manifestará en los campa como una presencia transitoria, ya que la victoria les pertenece y es asegurada por el misterio sagrado que expone el mito. Pero que para lo andino, se torna en una afrenta personal impulsa en una resistencia ante la invasión modernizante que insertará posteriormente, rasgos y elementos extranjeros.
Esto se manifiesta en las rebeliones indígenas que combaten esta dominación, impulsada en la creencia que exponen sus mitos enraizadas en un gobierno anterior que deberá prevalecer hasta ahora. De otro modo, En la sal de los cerros, la sociedad campa se indigna ante el agente civilizador, al tratar de manera consumista a la naturaleza en que habitan, apoderándose de sus riquezas y anulando de este modo el principio de reciprocidad que rige sobre ellos, humillando la condición igualitaria que esperaban mantener, imponiéndose sobre ellos.
Dado a ello, ambos pensamientos se ampararán en la función del mito que brinda la posibilidad de restablecer el orden inicial; en el caso campa, con las revelaciones místicas del chamán que asegura la victoria, pues cada raza gobierna donde le corresponde. Y que para lo andino, la espera de un Inkarrí prevalece incluso en los discursos contemporáneos que prosperen en la confrontación de un lenguaje que intente rivalizar con la del invasor.


QUISPE CHOQUE, Erik Junior 11030012

Manuel Sánchez Carhuancho dijo...

El proceso de modernización fue vista para los campa como una alteración del orden cósmico, donde el tiempo sagrado o illo tempore pierde su conexión con el presente. De manera que el sujeto foráneo se presenta como el agente desacralizador de dicho orden. Es por esa razón que el levantamiento de Juan Santos Atahualpa tiene un sentido espiritual para recuperar el orden establecido que se expresa en los relatos míticos (“así se hizo en un principio, así hacemos nosotros”). Por ejemplo, la presencia de los sujetos extraños al mundo campa en el siglo XX generó la visión de la naturaleza como elemento subordinado al hombre, utilizado para generar capital y acumulación de riquezas, rompiendo de esta manera el principio de reciprocidad, entendido como el nexo sagrado que vincula a los sujetos autóctonos de forma igualitaria, sin imposición sobre el otro.
Por otra parte, en De Adaneva a Inkarri, la idea de modernidad que altera el orden cósmico aparece con la figura de Jesucristo, y en sí de la cultura española, foránea. Para recuperar el orden del tiempo primordial se construye en los mitos la imagen del Inkarri, personaje que ha sido derrotado en un momento clave del choque cultural, pero que está regenerándose para realizar el cuti. Asimismo, en los relatos orales contemporáneos continúa expresándose esta idea, pero ahora enfocada en el valor del lenguaje, visto como el instrumento utilizado por el foráneo para desviar al hombre andino de su sentido de identidad, es decir, el lenguaje del otro, más que enseñar la verdad, pretende subordinarlo mediante la mentira y la imposición de su Verdad absoluta. De esta manera, el saber expresado en el relato oral se presenta como un saber alternativo del hombre andino y constituye su identidad.

SÁNCHEZ CARHUANCHO, D. Manuel 11030016

Flor Garay dijo...

Ortiz Rescaniere, a través de los relatos, nos presenta la estructura del plano temporal en el universo andino, la cual se percibe de manera circular, es decir, que el presente es atravesado por el pasado o el futuro cuando se busca imponer o restablecer el orden. El pasado y el futuro mantienen lazos en el tiempo presente porque se encuentran en un mismo sistema temporal, distinto al pensamiento occidental donde la idea del tiempo es lineal, donde el pasado queda atrás para no retornar más, por tratarse de un imposible. Sin embargo, en el universo andino el presente, representado por los hombres y la cultura, se sustenta y establece dentro del pasado, representado por la naturaleza y sus primeros pobladores: los gentiles, quienes preparan las condiciones para la llegada de los hombres, y el futuro es representado por las “almas” que se encuentran al interior de la tierra y esperan su turno para ser, nuevamente, los hombres del presente cuando el mundo se voltee.
Este sistema temporal se establece así para que se pueda dar la auténtica unidad a la que se apela en el universo andino, con el equilibrio entre el presente, el pasado y el futuro, lo que puede asociarse con la estructura del día, por ser cíclica ya que el sol hace el recorrido de esa manera, aunque esto último se daría por extensión, siguiendo la trayectoria del mundo dual, es decir, el día y la noche.

GARAY SUDARIO, Flor Ines
Cód: 11030305

David Campos dijo...

En lo más apartado de la civilización, una comunidad se levanta en idioma, características, costumbres y ritos propios. Desde la geografía hasta sus costumbres son difíciles para interactuar con los advenedizos, quienes con distintas misiones y objetivos, intentan sacar provecho de la misión religiosa, de los recursos naturales, etc. Stefano Varese, en La sal de los cerros, nos detalla mediante la historia y descripciones a la comunidad Campa, internados en el corazón de la selva peruana. Esta comunidad se va configurando en tanto las adversidades y diferentes acontecimientos la han colocado en manifiesto de acción a partir de los diferentes mecanismos de defensa que ellos ejercen, los cuales, no solo recaen en métodos violentos o ariscos, sino en su cosmovisión, en sus manifestaciones mágico-religiosas las cuales no pudieron ser aprovechadas por el mundo occidental al no existir un ánimo de comprensión e interacción con dicha comunidad.

Por otro lado, De adaneva a inkarri se concentra sobre todo en la explicación de los mitos trascendentales de origen y caos en el pensamiento prehispánico; además de sus principales personajes que siempre fluctúan entre la realidad y el mito. Es un libro fundamental en la construcción del ideario indígena. Estos, al igual que en el libro anterior, sirven como un mecanismo de defensa y de identidad, a la vez que funciona como un discurso esencial para la comprensión del mundo indígena. Aunque si bien no propone una antología o recopilación de todos los mitos y leyendas del mundo andino, son los más importantes para entender la génesis que, a pesar de la conquista hispana, está esperando dar un giro a la reorganización del cuerpo del Inca y regresar al mundo primigenio.

David Campos Dávila.
09030105

Anónimo dijo...

En ambos textos se rescata la cosmovisión de aquellas culturas que han sido subordinadas y se muestra la respuesta de los pueblos ante las concepciones de la cultura hegemónica. Se resalta la idea del tiempo cíclico y espacio escatológico, además la importancia de la reciprocidad para los pueblos. Algo que también tienen en común es la esperanza de un resurgir de su poder sobre la cultura de "los blancos", la presencia de un mito de retorno.
Sin embargo, una diferencia es como los campa, a pesar del paso del tiempo y el contacto con la cultura occidental mantienen sus creencias y mitos de forma más pura que los pueblos andinos, en donde vemos un proceso de disyunción más claro, en donde rasgos de la cultura del otro ya han sido asimilados y adaptados para adquirir sentido dentro de su cosmovisión. Aún así los dos muestran claramente como la presencia del otro hace necesario la actualización de los mitos y el surgimiento de otros nuevos que expliquen, desde la cosmovisión amazónica o andina, la existencia de los blancos y su llegada a estas tierras, así como las razones por las que desean dominar al pueblo.

MOLOCHE CRIBILLERO, Valeria (11030010)

Anónimo dijo...

CHUMBILE BÉJAR, Fredy Scoott


Los libros de Alejandro Ortiz Rescaniere y Stefano Varese (De Adaneva a Inkarrí y La sal de los cerros, respectivamente), nos muestran dos culturas que se consideran subalternas desde la visión occidental: La población andina, vinculada al mundo incaico, y la población del Gran Pajonal más ligado a la Amazonía; según los autores mencionados, ambas culturas estuvieron en contacto mediante el comercio e incluso la primera intentó conquistar los territorios de la selva.
Rescaniere intenta acercarnos a la visión del mundo andino a partir del conocimiento de la tradición oral que ha sido recogida por los cronistas de la época. La conquista supuso un gran cambio a nivel económico, político y social; tales cambios provocaron una gran transformación en todos los niveles de organización del imperio incaico; entonces no es de sorprender que también en lo religioso evidenciemos el influjo del cristianismo. Lo que pretende el autor es demostrar que la oposición entre mito y ciencia es solo una distinción formal y arbitraria; pues la población indígena tiene su propia forma de comprender el universo que lo rodea. Es a través de los relatos que percibiremos este modo de entender la cosmovisión andina: tiempo circular, los opuestos, la reciprocidad para mantener el orden, etc. El ingreso de la “modernidad” se da a través del idioma castellano y, en consecuencia, su escritura. La narración “Hablar castellano cuesta caro” es muy reveladora en este sentido; se nota claramente la importancia que tiene el aprendizaje del idioma castellano para poder hacer frente al abuso de los españoles.
El libro de Stefano Varese toma otro camino para mostrarnos el mundo en el Gran Pajonal, nos acerca a través de una mirada histórica apoyada en la etnografía. Analizará las fuentes escritas que han dejado los “blancos”, principalmente la de los misioneros. A diferencia de la sociedad andina que estuvieron organizados y sometidos a un gobierno central, los campa Ashaninka fueron un grupo humano que permanecían en constante movimiento, ya sea por causas de tipo social o religioso, esto dificultó la evangelización de las tribus a través de misioneros como los franciscanos y los jesuitas. Pero los Ashaninka no eran el único grupo humano de la selva, también encontramos a los machiguenga, los piro, los cunibo, los cashibo; estas tribus dependían del Cerro de la Sal, pues su vinculación social y comercial estaba ligado a él. Algo que comparte el mundo andino y las tribus de la selva es la reciprocidad, ambas culturas comprendieron la importancia de esto para poder sobrevivir en una geografía que les es hostil; en el caso de los campa el trueque va más allá del aspecto económico-social, está vinculado a una esfera religiosa, una fuerza mítica: “quien recibe, adquiere algo de la esencia del poseedor, y esta acción sería peligrosa si no existiese otro regalo, otro don correspondiente”.
Tanto Stefano Varese como Rescaniere, en sus libros, nos muestran de forma implícita o explícita las tensiones que existieron durante la conquista. El intento de civilizar a los indígenas supuso el abuso, explotación de la mano de obra india. Los occidentales, en su mayoría, no se preocuparon por conocer la cosmovisión de estos hombres, solo fueron movidos por el interés económico y para ello no dudaron en usar todos los mecanismos que estuvieron a su alcance. Finalmente, tanto la población andina como la del Gran Pajonal, supieron resistir y adaptar sus costumbres al embate occidental.

Emilio J. Villacorta Parco dijo...

VILLACORTA PARCO, Emilio José. 11030019
En el libro de Ortiz Rescaniere resalta notablemente el análisis que hace del mito de Inkarri. Este mito en particular representa la presencia viva aún de la tradición oral en la actualidad, ya que como podemos constatar a lo largo de ese capítulo se pueden encontrar motivos en Inkarri relacionados a mitos anteriores como los de “origen” y de la “ciudad sumergida” y a la vez nos presenta de forma figurada una situación que todavía no nos es ajena. Aquel conjunto de relatos que constituyen el mito de Inkarri actualizan tópicos propios del pensamiento mítico andino: la oposición y continuidad de mundos, un pasado separado pero latente en el presente y que será la semilla de un nuevo futuro, hasta se pueden encontrar los conceptos de deus faber y deus ociosus. Estas construcciones adquieren una nueva significación al constituirse como interpretativos de una realidad. En este caso esa realidad es el choque entre la cultura andina y la instalación de una nueva sociedad, la invasora y dominante española. En otras palabras, la tradición cultural andina basada en el dualismo, en los pares opuestos y complementarios, sirve para la interpretación de la realidad social. Una actualización e interpretación que va más allá de los relatos de Inkarri, y se encuentra más cerca a nosotros en los cuentos sobre lo pishtacos y los nakaq, e incluso, adquiere un sentido particular en el relato de “¿Por qué a los niños no les gusta la escuela?”. En los primeros se encuentra la presencia del occidental como explotador de la fuerza indígena, en el último, la escuela como un instrumento de poder y dominación sobre el otro.
En La sal de los cerros, el autor hace un seguimiento de la cultura de los pueblos aborígenes amazónicos campas. Donde se ubican, cuáles y cómo han sido los acercamientos entre ellos y el hombre blanco en las distintas exploraciones que se han internado en la selva peruana. De esta forma repasa las distintas misiones que se han acercado a la selva por diferentes motivos. Ya sean estos los que denomina míticos, españoles aventureros que van en busca de lugares de leyenda como “el dorado”, o los místicos, evangelizadores franciscanos a jesuitas que en gran parte constituyen una avanzadilla para la conquista militar y la explotación. Resalta profundamente la profunda religiosidad del pueblo campa, una característica que muy pocos españoles lograron comprender, pero que tiene tal importancia que ha permitido que la cultura campa haya resistido prácticamente hasta la actualidad. Como punto significativo resalta la rebelión de Juan Santos Atahualpa, la cual define como mesianismo, ya que se articula y tiene como base la característica religiosa tradicional de los pueblos amazónicos.

Anónimo dijo...

En los libros La sal de los cerros y De Adaneva a Inkarri se busca representar los rasgos que adquieren la cosmovisión de las culturas autóctonas en la relación (cargada de violencia)con la cultura occidental que busca subordinarla, y como estos rasgos se representan en los relatos orales, que son ante todo manifestaciones de la resistencia cultural de casi cuatro siglos de intentos fracasados de desaparecerlas.
En el caso de La sal de los cerros, esta relación tensiva entre la cultura autóctona de los campas y la del hombre occidental se ejemplifica claramente en la construcción discursiva (que se trata de recoger del tiempo de la rebelión de este) del personaje de Juan Santos Atahualpa, mientras que los españoles representaban a Santos Atahualpa con rasgos de barbarie y salvajismo, los campa lo hacen atribuyéndole características mágicas, y lo vinculan con una lógica de restablecer un orden perdido por la intrusión del hombre blanco en su mundo. El discurso oficial busca empequeñecer, a través de las misivas de los reyes durante la colonia y en la historiografía republicana, el éxito de la rebelión de Santos Atahualpa al lograr expulsar de territorio selvático a los españoles y ganar para estas poblaciones una importante autonomía, mientras que la tradición oral busca ensalzarlo al darle el rasgo de deidad al mencionar que se convirtió en humo y subió al cielo.
En De Adaneva a Inkarri podemos rastrear como el proyecto “modernizador” de la cultura occidental se basaba principalmente en la palabra escrita, que es relacionada con el hombre blanco letrado e hispanohablante “… ahora usted es estudiante, con un aparato hablando castellano, preguntando sobre las almas. Yo, indio ignorante, que sólo sabe trabajar la tierra” (Ortiz, 1973: 13) y cuya institución es la escuela, con la que el hombre andino mantiene una relación tensiva como se nota claramente en el relato “¿Por qué no se quiere ir a la escuela?” y manera algo más tangencial en “Hablar castellano cuesta caro”. De igual manera otro de los elementos que se encuentra evidenciado en los relatos recopilados es el Cristianismo, y es a partir de este que se dan las mejores muestras del sincretismo religioso “Y dicen que todo esto aconteció cuando hombres y animales pecaron y ofendieron, por que olvidaron lo mandado y creado para ser justos” de esta manera se explica la crisis o pachacuti del primer mundo natural, se encuentran la idea del pecado cristiano y se le atribuye este carácter a los animales a quien se les atribuye esta capacidad, hecho sólo posible en la lógica naturalista andina.

CANDIA RAMÍREZ, Ramiro 11030004

Flor Garay dijo...

Ortiz Rescaniere a través de los relatos nos presenta la estructura del plano temporal en el universo andino, la cual se percibe de manera circular, es decir, que el presente es atravesado por el pasado o el futuro cuando se busca imponer o restablecer el orden. El pasado y el futuro mantienen lazos en el tiempo presente porque se encuentran en un mismo sistema temporal, distinto al pensamiento occidental donde la idea del tiempo es lineal, donde el pasado queda atrás para no retornar más, por tratarse de un imposible. Sin embargo, en el universo andino el presente, representado por los hombres y la cultura, se sustenta y establece dentro del pasado, representado por la naturaleza y sus primeros pobladores: los gentiles, quienes preparan las condiciones para la llegada de los hombres, y el futuro es representado por las “almas” que se encuentran al interior de la tierra y esperan su turno para ser, nuevamente, los hombres del presente cuando el mundo se voltee. Este sistema temporal se establece así para que se pueda dar la auténtica unidad a la que se apela en el universo andino, con el equilibrio entre el presente, el pasado y el futuro, lo que puede asociarse con la estructura del día, por ser cíclica ya que el sol hace el recorrido de esa manera, aunque esto último se daría por extensión, siguiendo la trayectoria del mundo dual, es decir, el día y la noche.
Por su parte Varese, en La sal de los cerros, nos presenta a la comunidad de los campa asháninka que a través de su movilidad, organización social y forma de asentamiento. Dota a esta comunidad de la flexibilidad y adaptabilidad, cuando el "curaca" cree conveniente, necesaria para coexistir con los otros, diferentes a ellos. La comunidad se rige a través de su sistema cosmológico, que se compone de mitos, que es reactualizado se acuerdo al contexto en que se encuentran.
GARAY SUDARIO, Flor Ines
Cód: 11030305

Anónimo dijo...

CINTHIA DUNCKER ZORRILLA
11030138

En ambos textos se puede apreciar al mito íntimamente ligado a la vida espiritual y conciencia colectiva de ambos pueblos, gracias a su elasticidad semántica y por medio de la función explicativa del relato , se otorga sentido y su eficacia radica en la fijación y permanencia de sus respectivas cosmovisiones.
En el caso del mito de Adaneva, por medio del mito se explica la dinámica cósmica , un momento de trasformación da origen a un nuevo orden social -espiritual (destrucción de los antiguos-creación), así el mito de Adaneva se configura como un medio de acomodación social (ya que amortigua una posible respuesta negativa hacia una nueva situación), el mito revela una nueva dinámica , sus respectivos motivos y los beneficios de la adhesión a este nuevo orden , que sin dejar de considerar el valor del pasado , establece la fijación de un nuevo sentido de permanencia.
En el caso de La sal de los cerros , la espiritualidad de los campa , se presenta como la mayor resistencia hacia la invasión tanto física e ideología del extranjero. Los lazos míticos que los unen con la naturaleza, son fundamentales, ya que simbolizan las vías iniciáticas de comunicación con lo sagrado. Para los campa conservar el constante dinamismo de estos lazos es un compromiso personal y espiritual para la conservación del orden cósmico.
La espiritualidad de los campa se ve alterada por la violencia generada por una “modernidad” imparcial, centralizada, cuyos beneficios son exclusivos a ciertas clases sociales. Desde misiones españolas, Castilla que en 1845 ve en los campa una potencial fuente de mano de obra , hasta 1913 donde empresarios caucheros los esclavizan ,los principios sagrados del campa son atropellados , la reciprocidad , el respeto hacia la naturaleza quedan anulados ante la intolerancia foránea. Es a partir del mito que el contenido simbólico de su espiritualidad tiene la oportunidad de restaurarse y fijar su continuidad.

Abel Poma Rivas dijo...

Poma Rivas Abel
(11030131)
Resulta sumamente interesante el hecho de que Ortiz Rescaniere subraya la importancia de que la división entre el pensamiento moderno-científico y primitivo-mítico es solo formal, cultural y contingente, ya que los pueblos sin escritura (eminentemente orales) como son los andinos y asháninkas tienen sus sabios que son los narradores de mitos.
Los mitos comportan un tipo de racionalidad, obviamente distinta a la nuestra, ya que nosotros hemos sido influidos por la vorágine occidental, es decir, nosotros (sujetos occidentalizados) vemos de manera distinta los mitos, no como los andinos y ashaninkas que creen en la “verdad” del mito. Es por ello que advierte Rescaniere en su texto que la coherencia en los mitos que analiza es una proyección de su propia racionalidad; pero cabe resaltar algo, estas culturas poseen un conocimiento privilegiado de su ambiente, como bien apunta Verese.
Ahora bien, es innegable el hecho de que existe en estos mitos presencia occidental, ya que en su afán de conquistar nuevas tierras, los europeos implantaron tópicos comunes a su cultura, llámese por ejemplo: Jesucristo, escuela y dinero. Pero es interesante que estos mitos se resistan a esta impronta modernizadora en la medida que sus estructuras persisten, se mantienen. Un ejemplo pequeño sería la narración que titula: ¿por qué que se no se quiere ir a la escuela?, en donde Jesucristo intenta destruir al inka y mata a la madre tierra, de esa manera él puede construir iglesias. El informante cree que él lo protege y lo quiere. Es evidente también el sincretismo en el mito del origen del hombre blanco de los ashaninkas, donde se homologa la figura del blanco con la figura de Viracocha.
Por último podemos decir que los relatos-mitos, en el marco de la tensión con el orden hegemónico, se comportan como testimonios, son voces que responden a una cultura, a un saber aprehendido. Los ashaninkas saben que Juan Santos no ha muerto, que solo desapareció. Los andinos creen que Inkarrí volverá.

Anónimo dijo...


Uno de los postulados que encontramos en el libro de Rescaniere es la imagen de la tierra (representada como mujer madre en los relatos míticos) que cumple la función de intermediaría entre fuerzas contradictorias (ya sea entre las luchas de poderes de padre o hijo como en el caso de Adaneva y Mañuco) que, a su vez, representan la conexión entre hombres y las fuerzas fertilizantes celestes. Así, basado en los relatos de “supaya” el autor nos plantea que en los mitos hay caracteres opuestos y sin embargo complementarios, ya que en el relato a través de los personajes Jesucristo (padre) y Supaya (hijo) se nos presenta tiempos y circunstancias que se explican con las acciones buenas o malas que cada uno de ellos comete. La imposición de la cultura por parte de los nuevos dioses, en este caso, es tomado como una acción que derriva todo lo existente hasta el momento, y que a su vez también termina con las injusticias del tiempo presente. El poder se manifiesta de manera discreta y sin embargo siempre está en busca de algo más poderoso en qué manifestarse. Otro punto importante a resaltar es la imagen de “Inkarri” como personaje mesiánico dentro de la cosmovisión andina. En libro de Estafano Varese, la imagen mesiánica de Juan Santos Atahualpa marca relación con lo expuesto en algunos relatos míticos mencionados en el libro de Rescaniere: Dentro de la leyenda formada desde la imagen de Juan Santos Atahualpa se habla de su esperado retorno a cumplir su misión, como en el caso del “Inkarri”. En el mundo andino, la llegada de los españoles pudo ser interpretada como un momento de inversión del mundo, la cosmovisión andina entendía este lapso como la inmersión en el caos que daba paso a la reordenación de un héroe cultural. En el discurso de Juan Santos Atahualpa, también aparecen elementos vinculados con esta concepción.

Huamaní Paliza, Ursula
11030342

Mía Salas Chávez dijo...

En La Sal de los Cerros, a través de un análisis detallado sobre el desarrollo de los campa en la selva peruana se desprende el eje clave que va a atravesar todo el texto: ¿cómo es posible que este grupo nativo siga manteniendo los patrones de su cultura durante más de cuatrocientos años de constante invasión hacia su territorio por parte del “hombre blanco”? Varese, a través de fuentes etnográficas e históricas, intenta recapitular todo este vertiginoso proceso pasando por las constantes expediciones misioneras, la rebelión de Juan Santos Atahualpa y la presencia de los llamados colonizadores. La visión del hombre “civilizado” sobre los campa no deja de ser paternalista bajo el pretexto de insertar a este grupo humano en la “cultura” e incluso hay una perspectiva despectiva y jerarquizada en donde los campa serán siempre los subordinados. En ese sentido, se ha establecido constantemente una relación vertical entre el hombre blanco (entiéndase occidental) y los campa, calificando su modo de vida como primitiva, por ende inferior y merecidamente relegada a un plano fuera de la “sociedad civilizada” relacionada esta a su vez con las nociones de razón, modernización y progreso. El hombre campa ha logrado defender y mantener su modo de vida gracias a causas externas (históricas) pero principalmente merced a su visión del mundo que es esencialmente religiosa: los campa y la naturaleza forman parte de un orden cósmico en donde el primero debe cuidar de mantenerlo, la naturaleza entonces no se convierte en un mero objeto utilizable, sino que de la mano con la humanidad va a formar parte de una dimensión cósmica sagrada.
Por otro lado, el texto de Ortiz Rescaniere se relaciona ampliamente con el de Varese, pues a través de la lectura y el análisis de todo este conjunto de mitos se desprende el hilo conductor: comprender la cosmovisión del hombre andino, cuya cultura será calificada y juzgada como inferior al igual que la del hombre campa y la de cualquier grupo humano que no cumpla con los patrones de la “civilización”. En los mitos encontramos una riqueza que va más allá del ámbito literario pues también abarca esferas históricas y sociológicas: cómo se relaciona el hombre andino con el mundo occidental y cómo va adquiriendo algunos elementos del segundo pero sin dejar de lado la visión sagrada del mundo: la incorporación de las figuras de Jesucristo y la Virgen María serían un claro ejemplo de ello pues ambos se insertan en el relato mítico cobrando un nuevo sentido. Así también por ejemplo en La sal de los cerros, en donde los campa adquieren instrumentos del hombre occidental: cuchillos, machetes, rifles, etc. pero los incorporan dentro de su mirada particular del mundo.

Salas Chávez, Mía
11030014

Anónimo dijo...

La impronta acerca del testimonio presente en ambos libros, tanto el de Rescaniere como el de Varesse, deja entrever no solo el nuevo modo de articular o de vislumbrar el mundo andino asociado a lo mítico, sino que, a su vez, proponen nuevos modos de entenderlo. Es decir, las nuevas formas de razonamiento que se proponen, dejan entrever que la deslegitimación de la que ha sido objeto la cultura indina tiene que ver más con una falta de comprensión por parte de la cultura canónica. Por tanto, cuando ambos autores desarrollan la figura del viajero, inciden en la trata de estos para con la cultura del interior del país, del debido respeto por los códigos que se manejan y cómo la violación de estos atañe la imposibilidad de una comunicación efectiva.
En tal sentido, respetar y escuchar serán dos facultades que ambos autores reclaman. Por ello, el hecho de imponer la cultura oficial mediante la educación, en la cual, estos se ven a sí mismos en calidad de Otro, de un sujeto ajeno a la representación de la cultura a la que se supone pertenecen, no proporciona las bases necesarias para una correcta adherencia de los mismos. Al contrario, provoca un alineamiento en contra de la cultura oficial derivando en un accionar defensivo, completamente lícito en términos de la defensa de lo propio. Es por ello que en ambos libros, tanto en el de Adaneva e Inkarri como La sal de los cerros, la figura del extranjero o de aquel sujeto externo a su cultura es vista como la de aquel que está lejos de ser un sujeto con el cual entablar un diálogo, al contrario de ello, se presupone un desentendimiento radical. A modo de ejemplo, el “comprar castellano” para los huantinos se da por una falta de entendimiento entre ambas culturas así como una suerte de distintos razonamientos en pugna unos de otros.
Lo mismo ocurre en La Sal de los cerros al referirse el autor al respecto del mito de los hombres blancos, en el cual, se asocia esta figura con la de la muerte y con aquello con lo que el sujeto debe lidiar antes de llegar al más allá. El rasgo justificativo del mito permite esbozar una cierta causalidad y correspondencia presente en el razonamiento, en este caso, de los campa; lo cual, permite añadir que el mito tiene un rasgo fundacional, que necesariamente implica un universo utópico con otro universo de paradigmas, con otro tipo de cosmovisión. Por tanto, el planteamiento de ambos autores, al reclamar la existencia de ese nuevo tipo de razonamiento y documentar el mito mediante testimonios, permite poner en diálogo a la cultura no oficial, aledaña, con la cultura canónica predominante para de este modo legitimarla como un universo posible desde otra perspectiva; y por consiguiente, el reclamo por la legitimidad de un ser que existe y que no debe ser dejado de lado, un ser que no es comprendido y que no podrá serlo si se continúa observándolo con rasgos que no corresponden a su propio mundo.


ADCO SANDOVAL, Pamela
11030136

Anónimo dijo...

El libro de Ortiz Rescaniere nos permite adentrarnos en la cosmovisión de los pueblos andinos, en sus relatos originarios y aún vivos, y aquellos que presentan la tensión o enfrentamiento a la modernidad occidental. Ya sea que observemos cómo se concibe un tiempo circular o un mundo que no se formó de la nada, entre otros aspectos estamos ante una manera de mantener una cohesión comunitaria frente a un proceso que atenta con desintegrarlos y menguarlos negativamente en la Historia aquella que la cultura hegemónica vuelve oficial).
Esa implícita intención yace también en La sal de los cerros de Stefano Varese a través del recorrido histórico del pueblo Campa de la Amazonía frente a la presencia e interacción con los misioneros, los colonizadores, etc. Resalta, además, la figura de Santos Atahualpa, visto por los pueblos indígenas de la Amazonía como una figura restablecedora del orden, en medio de todo una construcción mágica y espiritual. A esto, los campa se amparan en el mito que busca resguardar su unidad e integridad, según el cual al final de la Historia la victoria está asegurada y profetizada por el chamán. El mito, mesiánico además, se vuelve así en la garantía de su permanencia en la lucha. De esta manera, tenemos, por ejemplo, el mito de Pachakamáite, una muestra de que el orden antiguo y divido se ha profanado, de que la obtención de bienes y el acceso a Pachakamáite para los campa se ha obstruido por la presencia del “hombre blanco”.
En el caso de Adaneva a Inkarri no se puede olvidar, que este último cumple el papel mesiánico para los pueblos andinos, que sostiene la esperanza de un pachacuti que restablezca el orden que también los extranjeros transgredieron.

CADILLO BRITO, Jatniel Félix
11030118

Anónimo dijo...

Empezaré con el texto de Ortiz Rescaniere. En ese sentido, el relato se presenta de forma mítica, como memoria, testimonios que se mantienen. A su vez, estas son fuentes verídicas de los antepasados, los cuales se mantienen a través de los rasgos orales del poblador andino. De esta forma, los relatos míticos son evidencia de las creaciones andinas, de la cosmovisión del mundo andino. Asimismo, se podría decir que tiene la función de preservar la memoria, el origen del mundo, para así entender el presente.
Se hace presente también, la elaboración de dichos relatos orales, mediante un narrador y un auditorio, como el par dialógico. En el cual este último interviene, afirmando o negando el relato del narrador. Debido a esto se mantiene su lenguaje y sus principales fuentes, como los rituales quechuas.

Valdez Huaman, Paolo
10030280

Elbo Rachazo dijo...
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Anónimo dijo...

En referencia, a los relatos orales y los mitos, observo en La sal de los cerros, principalmente, en el “mito del origen de los Hombres Blancos”, que los campa, conservan la idea del mito en relación a todas las culturas similares a ellos. Es decir, este mito será el medio por el cual se mantendrá el lenguaje de dichas regiones, pues estos comuneros, a pesar de ser vistos como violentos y subdesarrollados, poseen una tradición mítica relacionada con su naturaleza, como el sol y la luna.
De esta forma, encontramos en los mitos, historias concretas, las cuales se hacen sagradas, para mantener la memoria, es decir, su realidad pasada y presente, y no se encontrará historias falsas, por el mismo motivo.
Valdez Huaman, Paolo
10030280