domingo, 1 de junio de 2014

Foro sobre Relación acerca de las antigüedades de los indios de fr. Ramón Pané





Yucahuguamá

Fray Ramón Pané escribe, y con ello ordena, aquello que le parece desordena y caótico, lo que los indígenas taínos le refieren sobre su cultura, desde esta perspectiva, Relación acerca de las antigüedades de los indios (1498) resulta la primera memoria que habla sobre la cosmovisión indígena, al tiempo que nos plantea también la primera épica de la guerra contra las idolatrías en las tierras del Cuarto Mundo.


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Imagen tomada de: http://pueblosoriginarios.com/textos/pane/7.html

33 comentarios:

Williams Nicks Ventura Vásquez dijo...

Fray Ramón Pané indaga e intenta registrar las costumbres de los indios, pero deja constatado, en varios pasajes, que la inexistencia de la palabra escrita en el pueblo indígena hace dificultosa la recopilación de información debido a la diversidad de versiones de un mismo suceso contado vía oral. Por tanto, el discurso de Pané, desde la visión occidental, pretende también resaltar el esfuerzo por transcribir la oralidad hacia la escritura desde la posición privilegiada del letrado.
Williams Nicks Ventura Vásquez

ORÉ DE LA CRUZ, KENT W. dijo...

Es verdad que Fray Ramón Pané intenta registrar de manera fidedigna los rasgos distintivos de una cultura, pero que también junto a ello expone la valiosa riqueza de toda una excelsa tradición oral, que por medio del relato hablado permite acercarnos de forma sutil y sensible al conocimiento cosmogónico de un pueblo, de un continente, de una raza. Por medio de lo oralmente contado fue como Fray Ramón Pané se enteró de los rituales que los nativos desarrollaban en la seguridad de la noche y el silencio, de las verdades ancestrales del género humano y geográfico, y de la desconocida utilización de los recursos naturales. La descripción etnológica inicial de Fray Ramón Pané contribuyó –sin advertirlo− al entendimiento de una realidad indígena, al conocimiento cultural de una comunidad de seres humanos.

ORÉ DE LA CRUZ, KENT W.

Katia Jesus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Katia Jesus dijo...

Fray Ramón Pané, nos muestra la lucha de los indios taínos por no perder sus creencias hacia sus dioses y, por tanto, esa lucha por parte de los españoles contra las idolatrías. Por medio del relato de Pané, conocemos muchos de los rituales que realizaban los indios y las aproximaciones comparativas que realizaba, precisamente, para poder explicar cada una de las cosas vistas y, en otros casos, oídas. Esto último nos manifiesta los intentos por conseguir información lo más real posible; además, debemos considerar la convivencia de Ramón Pané con uno de los caciques principales llamado Guarionex y, posteriormente, con el cacique Mabiatué.

Claudia Carolina Vargas Morales dijo...

Hola a todos. En mi opinión, en su intendo por retratar con la escritura el modo de ser de los indígenas, Fray Ramón Pané nos muestra sus propias limitaciones (como hombre de una cultura letrada), pues le es muy difícil ordenar el discurso y comprender la variedad de versiones. Tiene otra gran dificultad por su modo de escuchar, ya que asume la “falsedad” de lo que oye; constantemente, aclara que lo que le narran corresponde a un "engaño" o "ignorancia". Me imagino lo difícil que habrá sido para los indios intentar contar relatos de su cosmovisión a un hombre con dichas limitaciones. Por otro lado, F.R.P., nos muestra la facilidad que tuvieron para adoctrinar a los indios taíno (“no pueden y no saben oponerse” dice en la pág. 55), ya que ellos "creían con facilidad", y sin querer, nos dice que es la conducta de los españoles la que traía grandes dificultades. Es curioso que tratara como simples objetos (“cosa muerta de piedra o madera”) a los cemíes, mientras otorgara atributos divinos a las imágenes católicas.

Isabel Ananco dijo...

Una vez oía la opinión de un no indígena quejarse de por qué era importante asumir la cosmovisión una vez que se aprendía un idioma, que bastaba en saber hablar y escribir para comunicarse. A mi opinión, la figura de Pané va en ese sentido: aprendió la lengua para poder describir el nuevo mundo mas no entender la importancia de este. Registra con detalle resaltando aspectos dónde se debe intervenir desde la posición de un sujeto dominante que busca salvar a un pueblo primitivo del pecado. Como se evidencia en la mayoría de los textos coloniales los dioses de los indígenas son idolatrías, así como la oralidad es voluble y carece de seriedad y veracidad porque “Creen que los muertos se les aparecen. Todo esto les han hecho creer sus antepasados porque no saben leer, ni contar sino hasta 10”, afirma Pané dejando en evidencia la importancia de la escritura como herramienta de poder.

Lo mismo ocurre cuando describe con sarcasmo la creencia y las ceremonias encabezados por sacerdotes o behiques: “Hecho esto, comienza a toser y a hacer feos visajes, como si hubiese comido alguna cosa amarga, y escupe en la mano y saca lo que ya hemos dicho que en su casa, o por el camino, se había metido en la boca, sea piedra, o hueso, o carne, como ya se ha dicho”, si bien en la actualidad pueden producirse enfermedades que no son tratables por los mismos chamanes, curanderos o brujos estos sujetos cumplen un rol muy importante como médicos de muchos pueblos indígenas de Latinoamérica, una costumbre vista desde el Otro como una práctica degradante. Lo que describe Pané en este pasaje encaja muy bien con un brujo falso o charlatán que aparecen en las comunidades indígenas en estos tiempos.

Finalmente quiero resaltar lo que Pané afirma: “…los cristianos eran malvados y se habían apoderado de sus tierras por la fuerza” dice el “pobre ermitaño”, dejando en evidencia la desconfianza de los indios de este mundo hacia los españoles. Pero la mirada también está enfocado en la riqueza mineral “las cibas son piedras semejantes al mármol y los llevan atados al brazo y al cuello”.

Anónimo dijo...

Nadie discute sobre lo que todos están de acuerdo. Antes de entrar al texto hay que tener presente que los primeros sacerdotes llegados en las carabelas no eran intelectuales preparados para discutir refinamientos teológicos, sino para mantener la fé entre la tripulación, (sobre todo en una empresa tan azarosa como esta); y muy posiblemente para ser parte del Acto de Requerimiento, cuyo objetivo ya estuvo dicho en la primera carta de Colón. No para hacer voluntarios estudios sobre mitologías indígenas, y mucho menos para hacer transcripciones de estas. Falencias, entre otras más, que se notan fácilmente durante la lectura. “No se les entiende”. “Pongo al final lo que debía estar al comienzo; pero así lo cuentan ellos”. “Así lo compro así lo vendo”. No hay ningún intento de comprensión religiosa del otro, ni poner en duda la religión propia, sino la voluntad de condenar, indignarse, escandalizarse, frente a ritos y costumbres ajenos a los cristianos. Es decir, nada nuevo entre la mentalidad religiosa española de la época. Pero más interesante me parece tener presente el por qué de escribir una “relación”, el destinatario, y el para qué del destinatario de esta misión, puesta en manos de este “Pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo”.

Omar Viveros Llocapalla

JHON CUSIPAUCAR CASTILLA dijo...

A pesar de que el ermitaño jerónimo, Ramón Pané, estuvo entre los nativos taínos por algunos años, no llegó a dominar cabalmente el idioma de los mencionados. Por ello, su Relación acerca de las antigüedades de los indios presenta limitaciones que el mismo confiesa, claro, amparándose bajo la ignorancia escritural de los aborígenes; por ejemplo, al inicio del capítulo V dice: "Y puesto que ellos no tienen escritura ni letras, no pueden dar buena cuenta de cómo han oído esto de sus antepasados, y por eso no concuerdan en lo que dicen, ni aun se puede escribir ordenadamente lo que refieren". En ese mismo camino encontramos otra declaración en el capítulo VI: "Y como no tienen letras ni escrituras, no saben contar bien tales fábulas, ni yo puedo escribirlas bien". Tales limitaciones no solo demuestran a grandes luces la falta de una verdadera comunicación, sino además la honda incomprensión y acto discriminatorio del europeo frente a las prácticas culturales y religiosas de los nativos. Ello explica los actos violentos de los europeos como una muestra de intolerancia religiosa, que no se condecía con su prédica evangelizadora. El capítulo XXVI grafica ejemplarmente lo expuesto: la condena a muerte de seis nativos, por haber pretendido que las imágenes religiosas cristianas al ser sembradas como semillas harían de la tierra más fértil.

Anónimo dijo...

La Relación acerca de las antigüedades de los indios es un texto híbrido. Desde la escritura europea (española) Fray Ramón Pané habla del otro indígena. Para ello, utiliza la letra para fijar lo oral de la cultura taína. En el texto se evidencian los problemas que eso supone: la oralidad se resiste a la fijación de la escritura ya que aquella es de carácter dinámica y se renueva constantemente. Estos aspectos los advierte Pané:
''Y puesto que ellos no tienen escritura ni letras, no pueden dar buena cuenta de cómo han oído esto de sus antepasados, y por eso no concuerdan en lo que dicen, ni aun se puede escribir ordenadamente lo que refieren''
Lo que para Pané es incoherencia y desorden de los relatos no es más que la evidencia del desborde de la oralidad frente a la escritura. Desde la lógica letrada de Pané, el discurso tiene un orden consecuente. No obstante, el discurso oral se resiste a la idea de linealidad discursiva presentando una historia mítica cíclica.
Desde la sensibilidad indígena, la lógica discursiva taína de su historia mítica se explica como perteneciente a una colectividad, frente a la historia oficial de la escritura europea y la individualidad autorial que conlleva.

Anónimo dijo...

Fernando Honorio Hernández

Anónimo dijo...

Buenas noches. Así como este texto es un documento “tipo”( una relación que tiene una determinada función, cito página 55 del último capítulo del texto: “..Y verdaderamente que la isla tiene gran necesidad de gente para castigar a los señores cuando son merecedores de ello (y) dar a conocer a aquellos pueblos las cosas de la santa fe católica y adoctrinarlos en ella; porque no pueden y no saben oponerse. Y yo puedo decirlo con verdad, pues me he fatigado para saber todo esto, y estoy cierto de que me habrá comprendido por lo que hasta ahora hemos dicho; ha buen entendedor, bastan pocas palabras.”) escrito por alguien que estaba dentro de una ideología determinada, y que por tanto, se espera una recepción acorde,-como dice Omar Viveros- un Acto de requerimiento. Así, creo que en esta relación,-y sobre todo, como en toda crónica de descubrimiento-, hay pasiones que se revelan y dejan trascender dobles discursos como el del poder de la cultura letrada, la tensión entre lo oral y lo escrito, la religiosidad, etc. Como bien fueron comentados. Y este doble discurso aprovechado apropiadamente se vuelve un documento riquísimo y valioso por mano de Pané, como se distingue en el estudio comparativo que hace José Juan Arrom, quiero decir que si hubo un interés acucioso de indagar por la cultura de los tainos como lo dice Oré, - así parece que la discusión se podría dividir entre los que están a favor y en contra…-. En fin, creo que esta relación de Pané es abrumadora, una revelación desbordada, y se puede notar, en lo que podría llamar prosaicamente: “el nerviosismo de la letra”, que entraña incongruencias del autor más que estrategias letradas, como se dijo.
Cito: “Y como no tienen letras ni escrituras, no saben contar bien tales fabulas, ni yo puedo escribirla bien. Por lo cual creo que pongo primero lo que debería ser ultimo y ultimo primero” (pág. 26). “Puesto que escribí de prisa, y no tenía papel bastante, no pude poner en su lugar lo que por error trasladé a otro; pero con todo y eso, no he errado, porque ellos lo creen todo tal como lo he escrito” (pág. 28).
Además de dichos apresuramientos (que fatigan a Pané), están las que nos evidencia las notas J.J. Arrom; distintas formas a referirse a un mismo personaje, etc. Para terminar mi primer comentario, creo que el análisis del texto no escapa a la frontera de la función de la crónica que podemos ver claramente en la cita de la página 55(ver arriba), y el desborde pasional del cronista de descubrimiento.

Luis Alberto Apaza Calizaya

Marco Diaz dijo...

El texto del “pobre ermitaño” Ramón Pané es, sin duda, fundamental como documento etnográfico y antropológico en tanto destaca como el primer texto escrito que presenta el contacto de dos culturas en el proceso de conquista de una sobre la otra. Es importante también indudablemente porque registra en la escritura la mitología y las prácticas rituales de los nativos taínos, sus creencias acerca del mundo, de la vida, de la naturaleza; pero considero que nuestro objetivo al aproximarnos a dicho texto se orienta más que al “que” nos narra, al “como” lo narra. Es decir, la forma en que el narrador afronta su discurso; un discurso del “otro”, a decir de Todorov en su texto La conquista de América: el problema del otro. En ese sentido, el problema de la alteridad se inaugura, por lo menos escrituralmente, con este texto y esa línea será la que se mantendrá en quienes se aproximen a este problema en el proceso de la conquista del “Nuevo Mundo”.
Es sintomática la actitud del padre Pané cuando comenta la forma en que los nativos construyen su discurso oral, y él lo atribuye a una inferioridad cultural por parte de ellos. Afirma que los nativos narran sus historias en forma desordenada y que él se limita a reproducirlas así, pero hace hincapié que dicho desorden no proviene del discurso suyo. Entonces, está asumiendo lo que Martín Lienhard define como “fetichismo” de la escritura y no comprende o no asume que está tratando de trasladar el discurso de una forma a otra, oralidad a escritura, y que la oralidad tiene sus propios mecanismos de actualización, que se redefine de acuerdo a las circunstancias, que reelabora la “verdad” de acuerdo a los intereses del enunciador. En ningún momento pone en duda la superioridad de la escritura sobre la oralidad. Una superioridad que justifica, no solo en el ámbito expresivo, la licitud de la misión civilizadora que él representa.
No existe una intención de diálogo cultural, menos etnocultural, por parte del “traductor” español. La finalidad del discurso de Pané está planteada en las primeras líneas de La relación: cumplir la misión encargada por el almirante que es simplemente informarse para conocer al otro pero no para conocerlo realmente en el sentido de aprehender la cosmovisión del otro sino para abordarlo, subordinarlo, someterlo; en el caso del almirante, que encarna el poder político-militar, en función de riquezas materiales; entiéndase tierras, oro, mano de obra, etc.; y en el caso del religioso seguramente en función de salvar almas, evangelizar. Ahora, se puede entender que el proceso de la convivencia del “pobre ermitaño” con los nativos implica un conocimiento progresivamente más profundo y detallado, el cual desarrolló una valoración más genuina y humana del otro, esta vinculación no implica una identificación plena ni pondrá en duda las convicciones religiosas del sacerdote. Es decir, la visión del otro se mantiene inalterable en todo momento. El sentido de superioridad del europeo interrumpe el discurso nativo para reafirmarse como tal y para justificar su misión civilizadora.

Anónimo dijo...

Mónica Valverde

Fray Ramón Pané deja traslucir en su relación, sin proponérselo, el dogmatismo, crueldad, ambición e ignorancia con la que actuaron los primeros españoles cuando pisaron tierras haitianas. Si bien, los nativos en un primer momento, ven a los recién llegados como dioses, (así lo manifestó Cristóbal Colón en Carta a Santángel) al cabo de un tiempo se dan cuenta de las intenciones de los extranjeros. Pané sostiene que luego de casi dos años de haber estado aprendiendo de buena voluntad la fe y la costumbre de los cristianos, el cacique Guarionex, este “se enojó y abandonó su buen propósito, por culpa de otros principales de aquella tierra los cuales le reprendían porque deseaba obedecer la ley de los cristianos, siendo así que los cristianos eran malvados y se habían apoderado de sus tierras por la fuerza…” (pág. 51) esta es la imagen que van teniendo de los españoles. Por ello, hay otros caciques que les declaran la guerra, y desean incluso ponerse de acuerdo con Guarionex para matarlos, “porque no pueden satisfacerlos”. En la relación, Pané nos brinda valiosa información acerca del comportamiento de esta población durante los primeros contactos con la gente del nuevo mundo, aceptan el cristianismo con docilidad, brindan buen trato a los españoles y permiten que se queden en y con sus tierras. El ermitaño cumple con lo solicitado por el Almirante, recaba información acerca de las creencias aunque con la limitación de no conocer la lengua más general que se hablaba en las islas, se intenta afrontar los escollos lingüísticos en la edición que presenta Jose Juan Arrom, contrastando con los aportes de Cristóbal Colón, el cronista de indias, Pedro Mártir de Anglería y sobre todo Fray Bartolomé de las Casas.

Gino Tello Solis dijo...

El fraile Ramón Pané al elaborar su discurso retratando los mitos y creencias de los taínos, se nota que en un primer momento hay un intento por comprender a los indígenas, pero esto no lo puede realizar por la dificultad que tiene con el idioma y sobre todo por su visión monológica occidental, lo cual le impide ponerse en el lugar del otro debido a su condición de religioso que profesa una sola verdad, lo cual él relaciona con todo lo que escucha y observa. Por lo tanto no hay lugar para la palabra o la postura de los lugareños, haciendo así que su narración sea influenciada y manipulada por juicios teológicos, distorsionando y fragmentando así la dimensión total del relato indígena.

Claudia Carolina dijo...

Ahora reflexionando acerca de la religiosidad de los indios taínos, observo que para ellos era muy importante su propio comprtamiento frente a sus dioses. Los indios debían atraparlos, les hacían templos, como si tuvieran que convencerlos y hacerles tantos honores para que ellos decidieran quedarse.

El cemí Corocote, por ejemplo, escapa porque la casa en la que habitaba fue incendiada. El cemí Opiyelguobirán, por su parte, "por la noche salía de casa y se iba a las selvas. Allí iban a buscarlo; pero él se volvía a las selvas." (pág. 45).

Por otro lado, el dios de los españoles es un dios subyugador, que perdona pecados con la sola confesión (de la que seguro ya les hablaban a los taínos, aunque no se desarrolla el tema en la Relación); pr ello, los españoles cometen todas las faltas ante cada ley que su propio dios demanda: es un dios que no se aleja por mucho que sus fieles no cumplan sus mandamientos. Ésto resulta muy difícil de ser aceptado por los indios, quienes están acostumbrados a ser más coherentes con sus propios discursos religiosos.

Katia Jesus dijo...

Es cierto que existieron limitaciones para poder comprender los mensajes dados por los indios taínos. Lo que se debe considerar es que, de alguna manera, Fray Ramón Pané se limita a describir y a criticar las creencias de los indios por creer fácilmente lo que les dicen y a esto se suma que no sepan leer, llamando, de esa forma, a los taínos ignorantes. Considero que para Pané no era importante lo que sentían los indios, sino solo buscar la información necesaria (sea oída o vista) para poder transmitirla.
Desde la posición del indígena pienso que, a pesar del afán evangelizador por parte de los españoles, estos se aferraron a sus creencias, a sus dioses, a lo que le contaron sus antepasados y, por ello, no todos decidieron abrazar el cristianismo. Por tanto, creo que no todos los indios creían fácilmente lo que se les predicaba, sino que actuaban –quizá- por miedo y no por ingenuidad.

Anónimo dijo...

Mónica Valverde dijo…
Comento un aspecto destacado por Claudia en su primera intervención acerca del texto de Pané con respecto a la visión del español hacia las creencias de la población nativa “que tratara como simples objetos (´cosa muerta de piedra o madera´) a los cemíes, mientras otorgara atributos divinos a las imágenes católicas”.
Así, los cristianos, que representan la civilización, la no barbarie, estarían actuando como idólatras habiendo castigado a los que enterraron las imágenes labradas por Fray Ramón para el adoratorio. Es de resaltar que no enterraron al dios católico, sino a los objetos que lo representaban, y, sin embargo, fueron asesinados por los españoles a órdenes del hermano del Almirante en un hecho desmesurado y de absoluto fanatismo.
Sigo leyendo…

Margarita De la Colina dijo...

no se como

Margarita De la Colina dijo...

Si bien es cierto que fray Ramón Pané se interesó por recoger versiones de los mitos y ceremonias de los taínos, además de haberle preocupado indagar que pensamientos tenían los antiguos pobladores acerca de los orígenes del mundo, del sol de la luna, de los diversos animales, de los hombres y mujeres, de los muertos, de las curaciones; vivió en una época donde le Iglesia Católica ejercía un gran oscurantismo respecto a toda religión y forma de cultura diferente al dogma católico.
Religiones diferentes, eran juzgadas desde la perspectiva de la alteridad: como las otras religiones; ello lo encontramos a través de sus diversas apreciaciones, como cuando juzga la religión de los taínos de idolatría y por lo tanto tenida por inferior:
[…]escribo lo que he podido aprender y saber de las creencias e idolatrías de los indios y de cómo veneran a sus dioses […] (pag. 21)
[…]Las cuales cosas creen aquellos simples ignorantes que hacen aquellos ídolos, o por hablar más propiamente, aquellos demonios, no teniendo conocimiento de nuestra santa fe. [...](pag. 35)
El fetichismo de la escritura inmerso en la mentalidad del fraile que privilegiaba la rigidez de la escritura, frente al constante cambio de la palabra oral, vio en ésta, un modo de comunicación venido a menos, desordenado, tenido por inferior:
[…] Y puesto que ellos no tienen escritura ni letras, no pueden dar buena cuenta de cómo han oído esto de sus antepasados y por eso no concuerdan en lo que dicen, ni aún se puede escribir ordenadamente lo que refieren[…](pag. 24 )
Se juzga la falta de escritura de los tainos, desde un punto de vista hegemónico en los que el dueño de la escritura es el superior el civilizado y el conquistado ( el ágrafo) es el bárbaro, es el salvaje:
[…]Todo esto les han hecho creer sus antepasados ; porque ellos no saben ni leer ni contar sino hasta diez […](pag. 22 )
Otro de los aspectos que se juzga desde esta óptica de la alteridad, está dado por la medicina o las curaciones que realizan los antiguos pobladores, se describen realizadas por los behiques en medio de borracheras, quienes engañan a los enfermos, que desconocen las reales causas de sus males:
[…] Y el narra la visión que ha tenido, ebrio con la cohoba que ha sorbido por la nariz y se le subió a la cabeza. […]Juzguen como estará su cerebro pues dicen que les parece ver que las casas se voltean con los cimientos para arriba. […](pag. 42 )
Finalmente en el texto de Pané se construye al sujeto conquistado, al igual que en muchos otros discursos, como un otro ignorante, inferior, no civilizado para justificar las acciones conquista, en aras de culturizar a poblaciones salvajes, y evangelizar miles de almas; sin embargo notamos que en su discurso se repite la violencia y la finalidad de enriquecimiento comunes a todo discurso colonizador.

Daisy Chumbimune Saravia dijo...

En el texto vemos la intersección de un discurso racional y hegemónico a partir de la perspectiva del autor como testigo, desautorizando la construcción mítica en torno a los saberes medicinales; de modo que bajo la palabra de engaño no solo se dispone a marcar la alteridad del sujeto indígena sino su carácter pagano e incivilizado, justificación de su proyecto colonizador en tanto sujeto ignorante pausible de envilecerse. En ese sentido, Panen describe las prácticas medicinales como parte de una serie de procesos empíricos en donde lo ritual y chamanico se superpone a toda rigurosidad científica; sin dejar por ello el narrador de mostrar curiosidad y asombro hacia este proceso que él mismo condena bajo su mirada cristiana.En consecuencia , se produce una tensión entre lo que en principio era una narración mítica desde una perspectiva objetiva, cuando se pone en cuestión los principios occidentales. De ahí que el lugar edénico de la inocencia y de lo mágico se transforma en el espacio violentos e idólatras.

Marco Diaz dijo...

Por lo visto en algunas de las apreciaciones anteriores, se puede afirmar que un tema de discusión evidente es la cuestión de sí el “pobre ermitaño” Ramón Pané establece un diálogo cultural entre su cultura hegemónica y la nativa taína. Al respecto, es destacable en primera instancia el interés aparentemente genuino del narrador escritural el “otorgar la palabra” al “otro” y presentarse como un simple transcriptor de lo narrado por los nativos; sin embargo, este proyecto se decanta en una paradoja, planteada por Meghan McInnis-Domínguez en su artículo “La violencia del/al género en la Relación de las antigüedades de los indios, tanto narrativa como epistemológica: el hecho de pretender plasmar la cosmovisión del nativo en un discurso que no es el suyo, oral, sino escrito. Este hecho cancela por definición la intención de transmitir, recrear, la voz auténtica del aborigen, con toda su carga cultural y su visión propia y exclusiva del mundo. En suma, lo que el padre Pané reafirma con esta narración que se presenta como una “relación”, documento jurídico-legal cuya naturaleza se desvirtúa, es su posición etnocéntrica y hegemónica, y por ello no puede evitar juzgar la condición y naturaleza del nativo narrador original y la califica como “inferior e ignorante”. Definitivamente, entonces, el padre Pané no está en condición de aceptar ni por asomo “diferente” en vez de “inferior” ni mucho menos asumir que “ignorante” es el nativo de la cultura europea como él lo es da la nativa. No debe olvidarse al respecto lo que plantea Martín Lienhard, en La voz y su huella, acerca de que el gran impacto inicial en el contacto de las culturas europea y americana no fue la imposición de un nuevo orden político o tan siquiera la práctica violenta de invasión y dominación militar y política, sino la sobrevaloración “fetichizante” de la escritura. En este caso concreto, el padre Pané establece esta condición desde el primer momento, a pesar de que en el relato su posición de narrador se traslada de un primer momento en que aparece como transcriptor de lo que le narra el emisor original del relato; es decir, “de oídas” a un segundo momento en que aparece como testigo que observa las prácticas rituales de los nativos; es decir, “de vistas”.

ORÉ DE LA CRUZ, KENT dijo...

Cuando se trata de señalar los componentes del conjunto armónico de una cultura se pone en riesgo la veracidad y propiedad de la perspectiva –decir, ver, entender–, que al intentar dilucidar una explicación objetiva a partir de lo ambiguo y desconocido de otra realidad se pueden eludir factores cardinales que comprendan la riqueza cultural de un grupo social. Es este el caso de Pané, quien al querer establecer un punto de equilibrio que garantice su estado frente al otro, desestimó cualquier importancia que poseyera o involucrara su identidad: partir de la escritura e intentar capturar formas de vida distinta a la suya, condenar la agudeza racional de una comunidad, estigmatizar las actitudes solidarias de una concepción cosmogónica, son ejemplos claros; y, a su vez, estas formas de proceder terminaron representando los efectos desmesurados de incomprensión e intolerancia de una cultura frente a otra. Así, esto permitió presentarse a Pané en su momento como un paladín enviado por la misma justicia divina y, desde luego, a ejercer la función de juez ante el “caos” y la “corrupción existente”. Por ello, entender cómo Pané podía exhibir agresivamente las bondades de una población–el supuesto engaño de los brujos, la creencia del origen de la mujer, el nacimiento de los peces y los mares– no es complicado, ya que lo hacía desde un ofuscamiento sistemático, desde una perspectiva dominante e invasora, donde el poder hegemónico posibilita y justifica cualquier acto, cualquier decisión.

Oré, Kent

Gino Tello Solis dijo...

Me parece que el fray Ramón Pané al investigar las costumbres y cosmovisión de los indígenas , lo que ve es un proyecto de evangelización, y percibe rápidamente lo difícil que será este proyecto debido a la falta de obreros y a la gran cantidad de idolatrías que poseen los taínos. Es así que al registrar por medio de la escritura manda un mensaje indirecto a la Iglesia Católica de España, pues su intención es solicitar la venida de nuevos misioneros para que apoyen en el adoctrinamiento y puedan convertir a los gentiles a la fe verdadera, ya que como religioso su principal labor es la conquista de las almas.

Anónimo dijo...

Hasta ahora buena parte de los comentarios han ido por hacer notar una tensión entre la cultura letrada y la oral, y la superioridad de lo escrito en la versión de Pané, sin embargo creo necesario hacer notar que para la época, España no tenía una floreciente cultura letrada. Y el propio ermitaño Ramón Pané, tampoco es una muestra de erudito letrado, como se puede notar rápidamente en lo abigarrado de su texto. Por tanto la excusa de la incomprensión de las diferentes versiones orales, que el propio Pané dice, no se debe a la inexistencia de la escritura entre los indígenas, ya que, como todos sabemos, aún en la propia escritura puede haber diferentes versiones. Me parece que el desacuerdo del sacerdote esta específicamente en un tipo de escritura: la escritura religiosa. Pané extrapola la verdad única ya escrita en la biblia, verdad inspirada por el mismo dios y por tanto indiscutible para los cristianos, y los compara con las diversas versiones que tienen los indígenas tainos de sus mitos cosmogónicos. Ante las versiones caóticas, y cambiantes de los tainos Pané ni siquiera admite la discusión, sino las toma simplemente como erróneas, para terminar después validando el proyecto evangelizador, es decir, llevarles una verdad cristiana, única e indiscutible. Un cuestionamiento de las creencias religiosas propias hubiera paralizado y puesto en peligro el verdadero fin de los viajes de Colón: el reclamo de tierras, y riquezas para sus financistas y la corona. Por tanto, en su relación, Pané simplemente se adelanta a lo que los sacerdotes posteriores, como José de Acosta, llamaría “historia moral”, para describir y condenar las costumbres que ya empezará a llamarse herejías, y que posteriormente se llamaran “engaños del demonio”. La conquista de América es, a mi modo de ver, y hablando en bruto, la continuación del empuje reconquistador y cristianizador, iniciado en Castilla, contra los moros y la religión islámica, ahora en tierras americanas. Y la relación de Pané es el primer texto informativo que excusa la proyecto evangelizador y extirpador de idolatrías en el nuevo mundo.

Omar Viveros Llocapalla

Anónimo dijo...

La intensa relación que Pané escribe, deja traslucir la puerta a una cultura homogénea y no como tradicionalmente se supone sobre que en descubrimiento americano existía un conjunto de tribus disgregadas y descentradas: semi-culturas amerindias… Las premoniciones de destrucción (pág. 48), las leyes cantadas (pág. 34), la idolatría, revelan una profunda unidad, que es cierto, era del tipo que convenía a la técnica masificadora eurocéntrica, entonces: premoniciones de destrucción (ellos están destinados a ser conquistados), Leyes en canciones antiguas(ellos son semejantes los moros), idolatría (ellos adoran, pagan y no creen).
Usada para nuestros intereses el tratado de Pané -especialmente- revela el mal uso de las técnicas civilizadoras españolas, un doble discurso poco elaborado, que permitía enterrar reliquias y castigar malamente a los “culpables”…

Luis Alberto Apaza Calizaya

Margarita De la Colina dijo...

Otro tema que vale destacar es del reconocimiento de los taínos del comportamiento bárbaro de los españoles cuando llegaron a Las Antillas, a diferencia de Cieza de León que se pronunció en contra de los abusos cometidos por los conquistadores, fray Ramón Pané guarda silencio acerca de este hecho, solo nos escribe algunos comentarios con ironía acerca del tema, cuando habla de la creencia de los taínos en los cemíes o idolos :
(…) Y dicen que el cacique afirmó haber hablado con Yucahuguamá (señor de la yuca) que cuantos después de su muerte quedasen vivos, gozarían poco tiempo de su dominio, porque vendrá a su país una gente vestida, que los habrá de dominar y matar, y que se morirán de hambre. . Pero ellos pensaron primero que habrían de ser los caníbales (…) de donde ahora creen que se trata del Almirante y de la gente que lleva consigo. (…)

Hasta el final del texto Ramón Pané mira a los pueblos nativos desde la perspectiva de la alteridad, que atraviesa la totalidad del relato:
(…)Como aquellos que tuvieron buen principio y mejor fin, habrá otros que comenzarán bien y se reirán después de lo que se les ha enseñado; con los cuales hay necesidad de fuerza y castigo. (…)
(…)Y si alguien me preguntase por que yo creo tan fácil este negocio, diré que lo he visto por experiencia, especialmente de un cacique (…) que continúa con buena voluntad diciendo que quiere ser cristiano, y que no quiere tener más que una mujer, aunque suelen tener dos o tres , y los principales diez, quince o veinte. (…)

Adith Gandhi dijo...

Fray Ramón Pané, como testigo y evangelizador, se muestra escéptico frente a las concepciones míticas de los taínos. Aquí observamos cómo la dificultad de la comprensión del idioma y el rechazo a toda creencia distinta a la católica, limitan e incluso impiden un entendimiento pleno de dichas costumbres. Al no existir tal entendimiento, la presencia del otro se ve sumida por la visión eurocentrista, que ve todo ello como una justificación para convertirlos a su fe. Ahora, también se percibe la hegemonía de la escritura sobre la oralidad, que no se manifiesta a causa de la formación letrada que haya o no tenido Fray Ramón, sino debido a que las palabras se convierten en un discurso político - religioso propia de la cultura dominante. Sin embargo, es importante señalar que la interpretación deficiente (debido al no dominio del idioma por parte de Pané y a las diversas versiones recogidas sobre lo narrado) hace que el texto tenga vacíos en su coherencia interna, y que por lo tanto no nos proporcione un panorama certero de la cultura taína.
Pese a todo, los indígenas taínos, de acuerdo a la Relación, nos ofrecen una gran simbología mítica para explicar el origen de las 'cosas'.

JHON CUSIPAUCAR CASTILLA dijo...

La Relación acerca de las antigüedades de los indios, del ermitaño jerónimo Ramón Pané, es un documento jurídico-legal que expone a través de la escritura la superioridad española-católica. Son reiteradas veces las que desacredita la coherencia cosmogónica de los nativos por la falta de escritura. En el capítulo V, por ejemplo, expresa: "Y puesto que ellos no tienen escritura ni letras,no pueden dar buena cuenta de cómo han oído esto de sus antepasados, y por eso no concuerdan en lo que dicen". Refiriéndonos a Martín Lienhard (La voz y su huella), desde la Edad Media con el prestigio creciente de la escritura y el desarrollo de un verdadero fetichismo de la escritura, el testimonio oral deja de tener valor. En ese sentido, la transcripción de los mitos taínos realizada por Pané no deja de estar interrumpida por sus comentarios, que solo hacen reflejar la incomodidad del ermitaño frente al discurso nativo. Su presencia en la relación la considera necesaria para poder guiar a los lectores europeos por ese terreno desconocido de la oralidad taína. Desde su óptica católica-europea, ironiza a cerca de la ignorancia de los taínos, en el capítulo XV, en el que se da cuenta de las prácticas medicinales aborígenes, expresa: "Las cuales cosas creen aquellos simples ignorantes que hacen aquellos ídolos, o por hablar más propiamente, aquellos demonios, (...)y para purgarse tomar cierto polvo, llamado cohoba, aspirándolo por la nariz, el cual les embriaga (...) y así dicen muchas cosas fuera de juicio". Su posición siempre es la de colocar a la cultura taína por debajo de la que él representa, buscando con ello la justificación del dominio tanto político como religioso.

Adith Gandhi dijo...
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Adith Gandhi dijo...

El convencimiento de la superioridad de la religión católica (manifestado claramente en el texto), atraviesa el discurso de Pané en cada descripción que realiza acerca de la medicina, de cómo adoraban a sus dioses, etc. Pero vemos también que existe otro discurso: el indígena (oralidad), discurso que es subyugado por Pané, ya que las costumbres descritas, contradicen totalmente su propuesta cristiana. Además, no olvidemos que Pané cumplía con una misión que iba a traer como consecuencia, la obtención de riquezas gracias a las tierras indígenas; por ello había que excusar todo el proyecto evangelizador.

Sin embargo, refiriéndose al intento de Pané por una transcripción fiel de los relatos taínos, Martin Lienhard afirma que Pané dio a inicio a la etnografía americana.

Anónimo dijo...

En la Relación de Fray Ramón Pané se evidencia una épica de la evangelización. Desde su subjetividad letrada y cristiana, Pané describe los acontecimientos que él mismo vivió con respecto a la evangelización de los indios. Su discurso evangelizador se legitima por medio de la Providencia y de la autoridad de la corona española representada por Cristóbal Colón. Desde la posición indígena, la presencia de los españoles y su quehacer evangelizador es vista como una amenaza a sus tierras, un sometimiento a una ley extraña para ellos y que comprometía su condición de poder. Es por eso que el cacique Guarionex es increpado por su sometimiento al cristianismo por los demás principales, organizando un estado de resistencia. La épica evangelizadora se construye en base al conflicto realizado por Guarionex y los caciques. Concluye Pané que el proceso evangelizador es urgente, un combate contra las idolatrías, facilitado por la mansedumbre de algunos indios, pero que debe ser férrea y enérgica con otros. Así, la evangelización para Pané es un proceso imperativo.

Fernando Honorio Hernández.

Manuel Sánchez Carhuancho dijo...
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Wayrapamkani dijo...
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