miércoles, 15 de mayo de 2013

Américo Vespucio/ La Lettera (foro)


Américo Vespucio/ La Lettera

“Y tanto navegamos que al cabo de 37  días llegamos a una tierra que juzgamos ser tierra firme ,[…] En la cual anclamos con nuestras naves a legua y media de tierra y botamos nuestros bateles completamente llenos de hombres y armas dirigiéndonos a tierra y antes de llegar a ella vimos mucha gente que andaba a lo largo de la playa , de lo cual nos alegramos mucho y advertimos que era gente desnuda; mostraron tenernos miedo, creo porque nos vieron vestidos y de distinta apariencia; se  recogieron todos en un monte” (205-6)

“Todos tenían [los Iti] su cuerpo pintado de diversos colores y emplumados con plumas, y nos decían los lenguas que iban con nosotros, que cuando así se mostraban pintados  emplumados que daban señales de querer combatir. Y tanto perseveraron y nos impidieron desembarcar […].
“Y llegado el otro día […] todas las naves hicieron consejo y se decidió que ya que esta gente quería enemistad con nosotros fuésemos a vernos con ellos, y hacer cualquier cosa por hacerlos amigos; en caso que no quisiesen nuestra amistad, que los tratásemos como enemigos, y que cuando pudiésemos tomar de ellos, todos fuesen nuestros esclavos.  […]
Y nosotros también hicimos vela hacia España, con 222 prisioneros esclavos. Llegamos al puerto de Cádiz a los 15 días de octubre de 1498, donde fuimos bien recibidos y vendimos nuestros esclavos.” (230, 231,233)”

“La tierra es muy abundante en alimentos, y la gente de buena conversación y la más pacífica que hemos encontrado hasta aquí. Estuvimos en ese puerto 17 días con mucho gusto, y cada día nos venían a ver nuevos pueblos de tierra adentro, maravillándose de nuestra figura y blancura, y de nuestros vestidos y armas, y de la forma y grandeza de las naves.” (239)

     “Plugo a Dios mostrarnos nuevas tierras, fué el día 17 de agosto. Surgimos a media legua, botamos nuestros bateles y fuimos a ver si la tierra estaba habitada por gentes y que tal eran. La encontramos habitada por gentes que eran peores que animales; sin embargo, V.M,  entenderá que al principio no vimos gente, pero bien conocimos que estaba poblada, por las muchas señales que ella vimos. Tomamos posesión de ella por este serenísimo Rey, y encontramos que la tierra era muy amena y verde y de buena apariencia” (251).
Lettera di Amerigo Vespuccci delle isole nuovamente trovate in quatrro suoi viaggi/ Carta de Américo Vespucio Acerca de las islas recientemente halladas en sus cuatro viajes” (Lisboa, 4 setiembre 1504).

En  El nuevo mundo. Cartas de relativa a sus viajes y descubrimiento, Américo Vespucio. Ed. y estudio preliminar de Roberto Levillier. Buenos Aires: Ed. Nova, 1961.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

En los fragmentos arriba citados se puede notar el hecho de que Vespucio no tiene reparos en admitir que los indios del Nuevo Mundo les servirán como esclavos. Además, claro está, de conseguir sus posesiones y riquezas. Para ello se valdrán los portugueses de una artimaña: parecer sus amigos, conquistar la amistad de los indios para luego traicionarlos y hacerse de sus posesiones, y luego regresar a Europa con los esclavos que, como se lee líneas adelante, comercializan en los puertos.
Eric Véliz Álvarez

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La barrera de la comunicación entre exploradores y nativos no se percibe en la primera carta con claridad, sino que se dice: “… y cuando les preguntábamos por qué guerreaban, no nos sabían dar razón…” (pág. 209) o “… porque forman las palabras o en los dientes o en los labios, pero dan otro nombre a las cosas” (pág. 211), lo que denota que tenían léxicos diferentes, y solo más adelante con “… y nos decían ‘los lenguas’ que iban con nosotros, que cuando así se mostraban pintados emplumados que daban señales de querer combatir…” (pág. 230), se da a entender que el método utilizado para la comunicación era capturar a nativos y enseñarles el portugués para después ser usados como traductores. E incluso que su presencia era ventajosa para las negociaciones con las tribus, como en “… y nos hicimos tan amigos a causa de dos hombres que nosotros traíamos presos, porque eran sus enemigos” (pág. 223).

Karla Baldeón

Anónimo dijo...

Al igual que en la carta de Colón dirigida a Santangel, en esta de Américo Vespucio observamos que la representación que se realiza de los indígenas gira en torno a la desnudez y el miedo que muestran estos. Sin embargo, Vespucio intenta explicar aquel miedo: “creo porque nos vieron vestidos de distinta apariencia”. Entonces el miedo no es una condición natural del amerindio, sino una reacción ante lo diferente, ante algo que por primera vez perciben (hombres blancos, vestidos, armas, naves). Pero no se percatan los europeos que ellos mismos dan signos del asombro de ante el otro diferente: si los indígenas “se recogieron todos en un monte”, ellos recogieron (recopilaron, registraron) todo en sus cuadernos. Por ello, encontramos en estos (tanto en las cartas de Colón, Vaz Caminha y Vespucio) la constante mención de la desnudez, pues es algo para ellos inconcebible.

Jamir Mendoza

Anónimo dijo...

Un aspecto que se ha planteado en el comentario primero que me interesa resaltar para revelar la intención colonizadora de los europeos es la estrategia de aproximación con el otro. En efecto, el acercamiento parte de una configuración del europeo como un agente pacífico, que ingresa al mundo del otro para no provocar conflicto, sino la unión. Este agente está valorizado, en este sentido, con semas de la bondad cristiana, es decir, con la predisposición de amar al prójimo. De ahí que intente ser su amigo a toda costa. Sin embargo, este deber cristiano entra en conflicto con lo que subyace en este mandato: el deseo de dominarlos. Como sabemos, “amar al prójimo” es un mandato cristiano en el cual se superpone, desde la perspectiva del Yo, una subjetividad universal sobre otras. En este caso, se superpone la idea de cultura, específicamente la idea del buen trato con el otro. Recuérdese que los indígenas son vistos como desnudos y agresivos con el otro, lo cual hace pensar que, de antemano, ya se les descalifica como parte de la comunidad europea, y por ende vistos como sujetos con valores no cristianos. Es en este momento donde se les ve como futuros esclavos. Entonces, la estrategia es la siguiente: configurar al europeo como buenos cristianos para que el lector los acepte y se identifique con ellos, luego construir la otredad a partir de la carencia de valores cristianos. Todo ello para asumir como un deber europeo-cristiano el derecho de colonización, y extenderlo, por consecuencia, para el pensamiento europeo.
Miguel Cornelio

Anónimo dijo...

Me parece que la lectura que se debe realizar de la primera parte del texto debe enfocarse no en entender que la reacción que los habitantes de las tierras descubiertas tuvieron frente a estos «nuevos seres» fue de miedo, sino más fue de prudencia. Digo ello, debido a que el lenguaje permite, entre otras cosas, que una persona o grupo de personas sea, en muchos casos, temeraria y realice actos confiando en el puente que el lenguaje tiende para comunicarse. A contrario, la temeridad mostrada no hace sino reafirmar la imposibilidad de comunicación. El que «se recogieran todos en un monte» puede ser interpretado de diversa manera. Es cierto que podría interpretarse ese hecho como un temor fundado por lo que aún no conocen, pero atendiendo a la frase que los «lenguas» decían, creo que más bien lo que mostraban era prudencia para el ataque. Eran «señales de querer combatir». Así, y ante el hecho claro de que tanto los habitantes como los navegantes aceptaban de antemano la imposibilidad para el diálogo, la única vía era el uso de la fuerza y la maña para que cada grupo pueda ver satisfecho sus intereses. El lenguaje como medio se ve, una vez más, relegado y las consecuencias de optar por esta vía son, como no podía ser de otra manera, negativas.
Jhoel Chipana Catalán

Anónimo dijo...

En la mayoría de las páginas de la carta, se describe a los nativos como personas inferiores a los foráneos; éstos se sorprenden de sus costumbres y tradiciones; inclusive, los catalogan peores que animales por comer carne humana, por ejemplo. Ahora bien, la esclavitud practicada por los portugueses y europeos en aquel entonces, ¿no podría ser considerada también como un acto inhumano? Capturar personas y luego venderlas como animales al mejor postor. Evidentemente no era un acto deplorable a los portugueses, y más aún, si tenían ansias de riquezas y de conquista. Para ellos, esto era lo más importante, y en ese sentido, buscaron ganarse la confianza de los nativos, a través de regalos y de patrañas, como decir que venían de cielo. Esto no es más que un antecedente de lo que vendría después, en la Conquista Española.

José Luis Llanos Hermosilla.

Anónimo dijo...

Vespucio, con la lógica de dominación imperial europea escolástica, construye su narrativa de colonización bajo el patrón tomista-aristotélico, estrategia de usanza común en los colonizadores. Es decir, traza una jerarquía antagónica, donde su propia otredad, es falsamente interpelada y articula sus tácticas retóricas que hacen creer inicialmente en una comprensión cultural bajo preceptos de la bondad por naturaleza. Sabemos que esta tesis paradisíaca también es sugerida inicialmente por Colón y luego desarrollada conceptualmente por Rousseau.
Frente al obvio choque cultural, Vespucio recurre a la maquinaria terminológica y semántica inevitable desde su locus asumido como superior (Aristóteles-Tomás y luego Sepúlveda)que recurren a una ontología autoexplicada como el orden natural del mundo, donde los europeos, claro, establecen las posiciones de las culturas. En ese sentido este conjunto de fragmentos diagraman con claridad el proceso de percepción colonizadora, desde una lectura edénica (recordemos que tenían instalados la teleología cristiana) hasta convertirlos en una otredad violenta que va a llevar a la justificación del dominio. Toda esa etapa se instala los justificativos de la denominada Guerra Justa, versión triunfante a pesar de los esfuerzos de tendencia lascasiana en el siglo siguiente y vemos avisorando aquí a Vespucio.

R. Quiroz

Anónimo dijo...

Tomando como referencia el primer comentario escrito por mi compañero. Todo el texto muestra la superioridad europea sobre la amerindia. Partiendo desde la desnudez, Vespucio no se cansa en señalar que todo lo que él y las tropas hacen está justificado. Pasando por descripciones exageradas y que en muchos casos generan hasta humor -“su modo de vivir es muy bárbaro, porque no comen a horas fijas (…)”-, concluye que el hombre de estas tierras son bárbaros o salvajes. Para ello hace uso de los códigos que el cristianismo guarda. Del hombre amerindio se señala que tienen muchas mujeres, que son lujuriosos, que no se cubren con prendas de vestir, que no tienen rituales de muerte, que son antropófagos, que realizan abortos y más. Referencias que desacreditan al hombre amerindio como un hombre civilizado y que, por lo tanto, debe ser “educado”.

Ahora bien, un punto que quiero destacar es esa incomprensión que los propios europeos presentan. Dos casos: 1) ante un animal que no conocen, terminan diciendo: “en conclusión juzgamos que eran serpientes y venenosas, y se las comen”. 2) “(…) todos huyeron y no quisieron platicar con nosotros, lo que nos pareció un acto absolutamente bárbaro, y las juzgamos gente de poca fe y de mala condición”. Menciono estos casos debido a que al europeo no le interesa tener una relación horizontal o armoniosa con el amerindio. Solo les basta su opinión, su perspectiva. No importa que no tenga palabras para determinar las cosas, no importa que tenga una lengua (intérprete) que me permita “entender” lo que estos hombres quieren decirme. Al fin y al cabo, acciono y reacciono de acuerdo a mi parecer. Esto demuestra la mirada dominante de los europeos, esa mirada colonizadora que ha determinado la suerte de los seres naturales de estas tierras en años posteriores.

Jesús Jara Godoy.

Anónimo dijo...

El encuentro entre el sujeto colonizador y el sujeto colonizado se da, según la perspectiva, con tintes configuradores de la carencia y la abundancia. Creer que los indígenas son salvajes, carnívoros, y resaltar la desnudez de estos, como asombrarse de la incapacidad de los indígenas de ver en el otro a un amigo, revelan que, desde la perspectiva del europeo, el mundo americano es un espacio que carece de valores universales, los cuales supuestamente devienen de la cultura civilizada europea. Posiblemente esta carencia sea considerada digna de ser modificada con la colonización. En este sentido, la estrategia de legitimización se justifica en función de la no cultura del otro. Sin embargo, esta imagen no cultural rebota cuando el europeo configura otros aspectos del mundo indígena. Estas derivan de la imagen de la naturaleza y de la mujer. Se ve en los fragmentos propuestos que la naturaleza es cautivante, pero además –en otras páginas- que la mujer tiene claras tendencias a apetencias sexuales, incluso superior a las propias europeas. La naturaleza y la mujer son vistas como una posibilidad del encuentro con el otro, en el cual se incluye al indígena dentro del mundo simbólico europeo como un sujeto que pueda servir para algo. Ya sabemos para qué sirvió el indígena. En este sentido, la imagen que se construye de América es paradójica. Por momentos, y además según conveniencias, se le ve como carente, luego como un lugar de la abundancia exótica.
Leyla casaño

Gonzalo Espino Relucé dijo...

Cuidado. Hay autores que se citan o se invocan, que son posteriores a la carta.

KB dijo...

Para seguir con la discusión, además de que la perspectiva eurocéntrica, como se percibe desde la narración de Américo Vespucio, busca justificar la posterior conquista amerindia por su salvajismo y barbarie, así como mostrar los beneficios que de esta se puede aprovechar —oro, territorio, esclavos—, también es cierto que, desde el lado amerindio, o desde la construcción amerindia del europeo, no solo se percibe “el asombro y la prudencia” que los nativos tuvieron frente a los extraños que llegaban a sus territorios, sino también la resistencia contra los invasores desconocidos, de quienes tenían ya razones para catalogar de hostiles, como se demuestra en el pasaje de la balsa capturada y los nativos presos que, una vez liberados, ponen sobre aviso a los demás para enfrentar a los portugueses (pág. 237).

Karla Baldeón

Anónimo dijo...

Algunos comentarios anteriores destacan la referencia a la desnudez hecha por Vespucio; pero pienso que más allá de que esta le resulte «inconcebible» (por extrañeza ante lo nuevo), Vespucio, partiendo de una clara referencia al hedonismo («juzgo que su vida es epicúrea» [213]), asocia a los nativos con la naturaleza y, por tanto, lo no civilizado y opuesto a la razón, de ahí las comparaciones que realiza(«gentes que eran peores que animales» [251]); todo esto a fin de demostrar que la empresa en las nuevas tierras obtendrá sus intereses sin impedimentos mayores que unas cuantas guerras que ganarán sin dificultad, dichos intereses no tanto están orientados a «educar», sino al uso de las riquezas que pudieran hallar (referencias a elementos materiales como las perlas). En consecuencia, trasmite a sus patrocinadores la facilidad con que pueden satisfacer sus intereses en este espacio, fundamentada en la inferioridad del nativo.

V. Vera Chaparro

Anónimo dijo...

A través de los fragmentos citados se puede tener un panorama general de la llegada europea y la actitud indígena, además de una breve descripción de las riquezas del nuevo mundo. La primera visión que tiene Vespucio acerca del indígena americano es la del sujeto infantil (representado en la desnudes del indio) que necesita tener la protección de los occidentales, pues al llegar a tierra firme luego de 37 días de estar surcando los mares la impresión que retiene la memoria de los navegantes es que observaron “mucha gente que andaba a lo largo de la playa, de lo cual nos alegramos mucho y advertimos que era gente desnuda; mostraron tenernos miedo, creo porque nos vieron vestidos y de distinta apariencia”. De esta cita se desprende la idea de superioridad europea afincado en el pensamiento de la subalternidad y de la fácil conquista de los amerindios.
Otro detalle que merece ser mencionado es que existían indígenas lenguaraces que acompañaban a la gente venida de Europa, indios que conocían las lenguas nativas propias del continente americano y que podían interpretar hábilmente las lenguas europeas. De la misma forma éstos manifiestan a los recién venidos que la representación emplumada del cuerpo de los indígenas obedece a la idea de resistencia. Esta idea se puede tomar como la primera resistencia, tal vez inconsciente, de América ante la inminente colonización “así se mostraban pintados emplumados que daban señales de querer combatir. Y tanto perseveraron y nos impidieron desembarcar”. También se encuentra presente la descripción de la riqueza natural de América “La tierra es muy abundante en alimentos,…” que servirá a Europa en sus grandes intereses, especialmente en enriquecer sus arcas, a través del desarrollo del comercio.

Percy Fernández

Anónimo dijo...

El texto nos presenta tres enfrentamientos entre los europeos y los amerindios. Como el texto va dirigido a una instancia superior, pues es algo lógico que se presente a los españoles como hombres "prudentes", como hombres que primero se acercan "pacíficamente". Veamos las luchas que se describen en las páginas 219 (1º enfrentamiento), 230 (2º enfrentamiento) y 255 (3º enfrentamiento). En todas estas se busca justificar el accionar de los hombres "civilizados", anteponiendo las actitudes "salvajes" de los naturales. Resulta poco confiable pensar en esto. La historia ha demostrado que de prudentes o de civilizados, gran parte de los europeos que arribaron a estar tierras no tuvieron nada.

Jesús Jara.

Anónimo dijo...

En los escritos de Américo Vespucio se observa una clara intención por cartografiar y situar cada uno de los lugares que visita durante los cuatro viajes. Aquello no es casual, mucho menos fortuito, sino que responde al objetivo central de las Cartas de Relaciones: informar de lo que acontece en el Nuevo Mundo. Para Vespucio es importante develar en lo inhóspito las futuras rutas comerciales y señalar los focos económicos. No es casual entonces que su discurso tienda a la descripción de los planos temporales y espaciales del lugar por donde transita con los navíos: “…zona tórrida, porque encontramos el polo septentrión levantarse 16 grados, fuera de su horizonte, y 75 grados más occidental que la Isla de canaria, según lo mostraban nuestros instrumentos (p.205)”.

Amancio Edison Flores Muñoz

Anónimo dijo...

Américo Vespucio también nos describe en su carta, la casi nula organización política, social y económica en la mayoría de las poblaciones descubiertas. En el aspecto político nos dice que “No tienen capitán alguno, ni andan en orden, pues cada uno es señor de sí mismo…” Asimismo nos dice, “No tienen rey ni señor, ni obedecen a nadie y viven en entera libertad” (209) Entonces, podemos ver que definitivamente, entre los diversos pueblos no había unión, alianza ni alguna organización política, cada aldea vivía de acuerdo a sus intereses, y más aún, estos vivían en permanente enemistad por tiempos pasados, según ellos, “…vengar la muerte de sus antepasados o de sus padres” (209) Este hecho sin duda, fue un factor que ayudó a los europeos, pues ellos, no encontraron aldeas o pueblos unidos, que pudieran estar en permanente comunicación u organización ante cualquier eventualidad en contra de ellos.
En el aspecto económico o comercial, Vespucio expresa “No tienen comercio, ni compran ni venden. En conclusión viven y se contentan con los que les da la naturaleza” (215) Este hecho, puede deberse a la permanente rivalidad que existía entre las aldeas, de tal forma que no les permitió establecer algún tipo de intercambio comercial.
Finalmente en el aspecto social, las familias no estaban bien constituidas, por que no existía el matrimonio, tanto el hombre y la mujer podía ser libre para elegir una pareja y poder separarse en cualquier momento, sin padecer de censura. (211) Entonces, el núcleo familiar no existía, según Vespucio, o por lo menos era precario.
En consecuencia, al no haber una organización política, económica y social entre los pueblos descubiertos, los portugueses lo aprovecharon muy bien, para poder ir descubriendo cada vez más pueblos sin mayores dificultades, ayudados por supuesto, por sus armas y una serie de argucias.

José Luis LLANOS HERMOSILLA.

Anónimo dijo...

En los últimos fragmentos citados, podemos notar una contante que recorre la Lettera: la lógica de la guerra. Vespucio configura una relación armoniosa con el nativo (el intercambio e incluso el diálogo que establece curiosamente sin grandes dificultades); esta concordia solo se ve transgredida por los nativos, a quienes les atribuye la traición y la belicosidad; por ello se desata el enfrentamiento armado, y el foráneo se ve “obligado a combatir”, obteniendo de esta provechos como esclavos.

V. Vera Chaparro

Anónimo dijo...

La lógica de la guerra que comentan los compañeros se puede observar como una predisposición a representar al indígena como un ser que defiende lo suyo y que no pelea por ambición sino por antiguas enemistades (p. 209), por tanto es un ser noble, sim maldad.

Anónimo dijo...

La lógica de la guerra que comentan los compañeros se puede observar como una predisposición a representar al indígena como un ser que defiende lo suyo y que no pelea por ambición sino por antiguas enemistades (p. 209), por tanto es un ser noble, sim maldad.

Leydy Borja

Anónimo dijo...

Es evidente que la visión de Américo Vespucio se mueve dentro de los patrones occidentales de la época. Quizá por ello tenga una predisposición natural a interpretar cada una de las prácticas culturales del sujeto amerindio como salvajes o bárbaras. Recuérdese que para Vespucio el Nuevo Mundo está exento de leyes que rigen las altas civilizaciones (comercio, religión, y fuerza bélica). Esto trae consigo que se identifique al amerindio con la naturaleza y los atributos que de ella se desprenden, como puede ser el caso de la exuberancia. No viene al caso, pienso, sostener que todo acto colonizador representa fielmente una intención dominante y, en consecuencia, la configuración de un espacio escritural cubierto por estrategias de persuasión.

AMANCIO EDISON FLORES MUÑOZ

Anónimo dijo...

Americo Vesuccio en ese sentido trat en primer lugar de describir no solo el cuerpo del indígena, a su vez trata de manifestar su manera de desenvolverse, sin dejar de indicar su carcanía con la naturaleza y su poca vergüenza.

Leydy Borja

Charo T. dijo...

La construcción del "Otro" en este trabajo "etnográfico" descriptivo nos demuestra claramente la posición del sujeto hegemónico al concebir a aquél como subalterno, como un ser completamente "salvaje". La perspectiva de muchos exploradores -Vespucio, Colón, entre otros - nos lleva a asumir el papel de descubridor y a dejar a la luz de una manera escrita cómo funciona el fénomeno del etnocentrismo. Este tipo de documento nos ayuda a reflexionar acerca del papel del "Otro" en el discurso hegemónico, esto es, si tomamos en cuenta la visión parcial, tendenciosa, del escritor, quien se expresa con todo un "bagaje" cultural bien marcado. Por otro lado, y a pesar de lo hegemónico que es el documento, debemos reconocer que hay descripciones que nos suministran datos valiosos respecto al estado natural de los habitantes nativos de las tierras "descubiertas". En este sentido el texto nos hace reflexionar sobre los valores, el sentido de la vida, las prácticas culturales, etc. que el "Otro" plasmaba en su quehacer cotidiano.