martes, 2 de abril de 2013

Atuqmanta: insultos, adivinanza y canciones por Gonzalo Espino Relucé (1)


El zorro aparece en todo tipo de discurso andino y privilegia el relato. Las adivinanzas y las canciones son también recursos en los que el imaginario ha impuesto la imagen del zorro sin la abundancia de los relatos, aunque son escasas y en el cancionero el zorro alcanza dramatismo con un hipersentido como a continuación exploraré. “Zorro Quemao” le decían a uno de mis paisanos y de hecho su hijo heredó el nombre, lo llamamos “Zorrito”. Le pusieron ese apelativo porque era un niño muy inquieto y travieso, pero con el correr de los años se le sumo adjetivo “Quemao”  porque era morocho, de piel oscura, pero sobre todo, por ser palangana[1]. Pero de los sobrenombres pasemos a los insultos que entre los andinos no solo hiperbolizan sino que tiene una de las más fuertes cargas semánticas: zahiere e intimida. El insulto –kamana-kuy, siempre supone replica- que anoto denigra a una persona que se muestra como alguien que aparentemente tiene una buena posición económica, su contrincante, lo rechaza y lo vilipendia:
Yarqasqa, atoqpa mana munasqan tullu aycha
Hambriento, enclenque, sobra que dejó el zorro.
(Escobar-Escobar 1997).
La expresión es brutal. No solo es un hombre pobre y debilucho, todavía más, es un hambriento que ni siquiera alcanza a comer las sobras del zorro. Para el runa no es nada, el burla lo hace utilizando la imagen del zorro, y de este toma dos características: la primera, proviene de la incertidumbre y penuria que pasa el zorro para conseguir sus alimentos; hambriento y tan pobre como atuqcha; y, la segunda, de su condición -y ya en el ámbito silvestre- del lugar que ocupa en la jerarquía del reino animal en su relación con el cóndor: el zorro espera que el cóndor termine de comer, este siempre deja parte de su depredación para su compadre. El insulto se localiza punzante en que su hambre ni siquiera alcanza a las sobras del zorro, ni siquiera sobras puede exhibir. De esta manera, el insulto, kamara-kuy, resulta zahiriente y sórdido, brutal y denigrante, culminante.
José Luis Ayala (1989:39) transcribe en la lengua que aprendió a escribir en la escuela, una adivinanza aymara:
¿Qué cosa es, qué cosa es:
el que corre con nariz puntiaguda?
Rpta.: Zorro
Esta testimonia la diversidad discursiva y la presencia del zorro, sea en dichos, refranes, adivinanza, canciones, etc. En el transcurso de mis pesquisas Néstor Espinoza me sugirió, en marzo del 2012, que indagará sobre las adivinanzas. Su conversación fue precisa, permitió recordar que la imagen del zorro no solo pertenece a la narrativa o los rituales andinos, sino que, existen un conjunto de formas discursivas. En aquella oportunidad conversamos sobre las diversas posibilidades en las que aparece el zorro y simultáneamente recordó algunas adivinanzas. Unos días después me alcanzó algunos ejemplos de watuchi-kuna quechuas, por esos días me puse en contacto con dos amigos, Washington Córdova (1, 4 y 5) y Gloria Cáceres (2). Los tres coinciden en que los watuchi-s sobre zorros son en realidad escasos: “Parece ser que el zorro no anda mucho por las adivinanzas, como lo hace por los cuentos y las fábulas”, comenta Néstor Espinoza (3) los suyos vienen de la zona de Ancash.[2] Junto a su envío, Gloria Cáceres Vargas, me comentó: “sobre zorros/atuq he encontrado pocos, en cambio sobre los escarabajos, perros, etc. hay muchos”.[3] Las que presento, la debo principalmente a Espinoza, Cáceres y Córdova. En los watuchi-kuna, las adivinanzas quechuas, podemos advertir el siguiente mecanismo de enunciación, como ha explicado Córdova:
(1)
Imallanpas haykallanpas

Adivina, adivinador:


Premisa

Imataq
¿Qué es?:       



Pregunta

Tutalla wallpa suwaq            
Sólo de noche roba la gallina.                


Planteamiento

ATUQ.
Zorro.


Respuesta
La premisa generalmente es una invitación a participar (Imallapas haykallapas? O “Imapas, imapas?”, ¿Qué será, qué será? O “Imallanchiq aykallanqchiq, ¿Qué es? ¿Cómo será?), que implica la pregunta (Imataq). Luego se interroga a partir de un enunciado que apela a una metáfora o símil que no siempre es explicita. Se incluye algún elemento que define al objeto o ser sobre el que se indaga. Los temas sobre los que se pregunta tienen que ver con las características del zorro, sus habilidades y se lo asocia a los dioses andinos.
(2)
Waska chupa                                    Maguito
maguikurucha                                  con rabo de soga
            (Atuq)                                                             (Zorro)

(3)
Imatashi, imatashi kallá                   Qué cosa, qué cosa dicen que soy:
chakcha rinri,                                   Orejas paradas,
mallaq toqay,                                    saliva hambrienta,
sua kiru.                                            diente que roba.
(El zorro)

(4)
Imallanpas haykallanpas,                Adivina adivinador,
imataq:                                              qué será:                    
Chisiyaykuyta                                  Aquel que al atardecer
apukunawan rimaq                         habla con los dioses  
                                              
(5)                  
Imallanpas haykallanpas,                   Adivina adivinador, 
imataq:                                                qué será:         
Thuta awllan,                                   De noche aúlla
manataq alquchu;                            y no es perro;
chakinta huqarispa hispaq,             orina levantando las patas
manataq allquchu                            y no es perro.
Los watuchi-s tienen que ver con la idea de amarrar, como en los tejidos siempre serán concretos, de expresión directa y rítmica; su(s) enunciado(s) suele(n) ser proposiciones que debe(n) resolverse. En (2) es la descripción de una de sus mayores cualidades, su cola, con la que encanta a sus presas y que a su vez se asocia (4) y se lo describe como el “perro” de la huacas -apus, jirkas, huamanis. En (3) a la imagen del atuq, se le agrega dos características “mallaq” y “swa”, “hambriento” y “ladrón” que, al igual que (5), se le asocia al perro –su natural enemigo-, pero se lo describe como personaje de la noche.



[1] Francisco Espino Gómez (entrevista 18 de nov. 2012), en Roma-Tulape (Trujillo).
[2] Comunicación personal (20.09.2012).
[3] Comunicación personal ( 24.7.12)

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