lunes, 12 de marzo de 2012

Samay pisccok, una lectura del poema quechua de Wiñay Mallki, por Gonzalo Espino Relucé




En junio del 2010 nos visitó Miguel Rocha Vivas,  poeta, escritor, investigador,  uno de nuestros mayores estudiosos de las culturas indígenas, de él dan razón la Biblioteca Básica de los Pueblos Indígenas de Colombia. Su charla fue exactamente sobre la poesía indígena en Colombia, en aquella ocasión nos reunimos y entregó para la Universidad de San Marcos un colección que está en la Biblioteca de Letras. En uno de los volúmenes,  aparecen el poemario Wiñay Mallki (Fredy Chikangana), Samay pisccok pponccopi muschcoypa. Espíritu de pájaro en pozos del ensueño. <http://www.banrepcultural.org/sites/default/files/89046/07-Samay-Espiritu-de-pajaro.PDF>.
En esta oportunidad, desde Incahuasi (altura de la sierra de Chiclayo, donde se habla el quechua de Lambayeque) quiero presentar mis notas para una lectura de  un poema emblemático para la poesía quechua, me refiero a “Samay pisccok”. Lo hago desde la incomodidad que ocasionan algunos ingenuos editores  de revista académicas al poner obstáculos a trabajos que se publican en los blog, que casi siempre se trata de escritos previos. Esto explica porque algunas de las entregas han sido suspendidas en mi La alforja de Chuque. Mi blog pone en discusión lo que después se publica como una reflexión mucho más sopesa, con el acuso de todas las exigencias que plantea el mundo científico de la academia en que nos movemos. Por cierto, no en el de la razón indígena. Adicionalmente  nos interesa comunicar e ir poniendo en agenda algunas ideas para el debate de II Encuentro Intercultural de Literaturas Palabras de los pueblos Amerindios, a realizar en Lima, del 20 al 22 de junio de este año .

El poema:  Samay pisccok

Takicay pachamamak jatun rimaypi
chihuihuincay ima hamuy sachamanta
shimicay ttillayay ima maskay suttuycaypi soncco runa
ahihuihuincay ñutu rimaina:
5             “Jaku nimapi ñanpura jukuna causaypa
quihuacuna suyanak ñoqa rimay tutapurakuna llanturi
ñukanchiyupi ucllanacay pachata takiruntupay
yurapankapura.
Ñukanchi ninapay coyllurmanta ima urmay ankas ananpachak
10           hullilla kcayapacha
caypi muyupi pillpintumantak quellu
tarpuyaku puruncunapi
tukurita nunacay pisccomanta
pponccopi mushcoypa”.


Espíritu de pájaro

Estos son cantos a la Madre Tierra en tono mayor,
son susurros que vienen de bosques lejanos,
aquellas palabras esquivas que buscan ser gota en el corazón humano.
Son tonos suaves, como si dijéramos:
5             “Vamos en silencio por los caminos húmedos de la vida,
la hierba de la esperanza nos saluda entre la noche y sus sombras,
nuestras huellas se abrazan a la tierra y el granizo canta
entre las hojas del árbol.

Somos el fuego de estrellas que se desprenden de la bóveda azul
10           anunciando el nuevo tiempo,
aquí estamos tejiendo el círculo de la mariposa amarilla,
sembrando agua en los lugares desiertos,
en fin, somos espíritu de pájaro
en pozos del ensueño”.

Notas
La palabra de Wiñay Mallki (1964,  Río Blanco, Yurak Yaku, Cauca, Colombia) tiene de pertenencia y  representación.  Sigo una lectura etnopoética quechua.  En primer lugar el poema se define como una construcción del sentido. No de la rima. Así entonces, hay un enunciado definitorio que va acompañado de una explicación, que da cuenta del uso de la comilla, algo así como la voz poética estuviese dialogando con el lector-oyente.
Los primero cuatro versos son los que definen al poema: “Takicay pachamamak jatun rimaypi.” (v. 1), el enunciado poético es contundente. Taki (canción-poema) pertenece a la Pachamama, se trata de “jatun rimaypi”, es decir la palabra mayor. Pero esta palabra se hace sobre la condición del runa que tendría que ser capaz de escuchar el susurro o viento que no siempre escucha en el bosque (“shimicay ttillayay”), porque ella es esquiva. La idea de “sutuy” (gota) y “shungu runa” que  será la palabra mayor.  Es una palabra sí de la Mamapacha, pero al mismo tiempo poblada de sutilezas (“maska-y”, escurridizo, buscado) que solo es posible si alcanza a “sutuy shungu runa” (ser gota en el corazón).

Entonces, compara (-hina), con lo que hace mucho más explícito la contundencia del enunciado. Las comillas, como se dijo nos están recordando su propósito de diálogo con otro que  escucha (v. 5-14).
Advertimos dos secuencia en el poema, el primero la vida como continuidad.  El sentido del poema se construye como movimiento. Nuqa elige “pura”, caminar, “Vamos” (v. 5),  que a la par recuerda la naturaleza colectiva de la poesía quechua (ñuqanchis, en poema marcado por el sufijo “-kuna”).  El acto de caminar está relacionado como el silencio, la noche,  la sombra, el granizo.  No como un acto simple sino como una acción compleja.
Silencio como una voz no dicha, que se contrapone a la metáfora de la yerba como esperanza (“suyana”).  Así entonces el poema se define como unidad de contrarios. Adicionalmente porque “causay-pa” (vida)  es a su vez una marca, huella, “yupi”.
La segunda secuencia insiste en la pertenencia y la representación. El poema habla cede la palabra a “Ñuqanchi”, el nosotros inclusivo que se marca (v. 9).  Es una evidencia.  Se pasado “Vamos”  a “Somos” como movimiento abstracto esencial y existencial. Se define como “nina” (fuego) de una pertenencia mayor (“ankas ananpachak”) que  Fredy Chikangana escribe como “de la bóveda azul” Los intertextos, que por demás son interculturales, reiteran la idea del  telar de la tradición andina quechua, como ocurre en la memoria oral, una manera de retornar, de volver al allin kawsay, al buen vivir.  Esta realización implica en el lector la sensación de movimientos rítmicos como el vuelo de la mariposa.
Tal construcción concluye con la relación de “tarpuy” y “yaku”, sembrar y agua, ahora no se siembran plantas se siembra agua y la reserva –parece indicar un testamento en defensa del agua-  y es en ese contexto la representación del taki, canción, poema,  se vuelve a redefinir como programa poético  final: “tukurita nunacay pisccomanta” (somos el espíritu de los pájaros) poblado de ensueños.

En Incahuasi, 12 de marzo 2012.

Wiñay Mallki (Fredy Chikangana). Samay pisccok pponccopi muschcoypa. Espiritu de pájaro en pozos del ensueño.  Bogotá: Ministerio de Cultura, 2010 (Biblioteca Básica de los Pueblos Indígenas de Colombia, 7). http://www.banrepcultural.org/sites/default/files/89046/07-Samay-Espiritu-de-pajaro.PDF

Foto: El Tiempo (Bogotá, Colombia)

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