lunes, 19 de marzo de 2012

Qarwa akshitu ayllukuna maskan, cuento quechua de Cristina Calderón, profesora EBI Incahuasi. Entrevista


Cristina Calderón es una de esas esforzadas profesoras de EBI, he asistido a su aula en tres oportunidades. Y en las tardes veo a los profesores que se juntan para revisar su programación. Acabo de llegar a su casa que se ha visto afectada por las lluvias de la temporada. Lo encuentro en plena preparación de materiales. Le pido realizar la entrevista.


Me cuenta que es de Incahuasi, que es de las pocas niñas que logró estudiar. Su lengua materna es el quechua de Lambayeque; a los cincos años su padre decide enviarla a la ciudad. Llega a una familia que la acoge y se integra sin mayores dificultades por su condición de hablante quechua; al contrario, le gustaba escuchar  a esa pequeña que hablaba en su lengua. Cuando llega a la ciudad lo primero que le impresiona fue la ducha, cómo podía haber lluvia tan fuerte en un sólo lugar y que eso pudiera servir para el aseo. Así no era en la comunidad. La lluvia llegaba para la siembra  para más tarde, tener cosecha. No, no podía ser. Así se fue integrando hasta que dominó la segunda lengua: castellano.

Itinerario de una maestra

Ya adolescente su padre lo traslada a Ferreñafe, donde estudiará cuarto y quinto de secundaria. Concluye, empieza a trabajar en Alfabetización; al siguiente año lo hace en un PRONEI, continúa en el programa. Por entonces, aparece una convocatoria. Es su esposo quien que lo anima: “Mira tú eres quechuahablante, estás enseñando a las mamitas y  warmachas, ¿por qué no estudias?” Participa del programa del Pedagógico Formación de Profesores en Educación Bilingüe Intercultural que alienta el Instituto Pedagógico Monseñor Gonzales Burga. Pertenece a la primera promoción.

En el 2001 se convoca a nombramiento de plazas, ya es profesora, alcanza su vacante en el concurso público. Le asigna su plaza en Chinchigual. Los niños eran monolingües quechuas, pero los profesores solo enseñaban en castellano. Las unidades estaban totalmente "descontextualizadas y estábamos presionados porque eran profesores castellano hablantes.” Ese año los resultados educativos no fueron alentadores, entonces, se dijo: 'Voy a enseñar en su misma lengua, allí se van a poder expresar', se van a comunicar conmigo, las que más se comunicaban conmigo eran las madres de familia, todo en quechua. Y sí vi buenos resultados.” Los padres de familias estaban contentos.

Al siguiente año llegó a Incahuasi. Esto en el 2003. En el colegio básicamente había profesores castellano-hablantes. “Cuando llego, nadie me da la bienvenida, seguramente por el desprecio. Yo  era una profesora quechuahablante”. En realidad era la primera vez que se empezaba la experiencia EBI en el colegio; el director de entonces, ni apoyaba ni decía nada, se mantenía al margen programa. Tenía el primer grado. “Mis niños siempre participaban” en las actuaciones y fiestas cívicas. Hasta allí estaba bien, pero cuando hablábamos de la enseñanza en quechua, allí había divorcio. Mis colegas no estaban de acuerdo”. El clima no fue positivo para el desarrollo y fortalecimiento del quechua, como institución había dudas sobre si se debía enseñar o no en quechua.


La profesora Calderón es de aquellas maestras que se dedican a su labor educativa, preparan y escriben sus materiales, alienta a sus alumnos participar. Tiene varios textos, algunos de ellos publicados. Tradujo el Himno Nacional con sus colegas, me dice, al igual que el Himno de Ferreñafe. En una ocasión tradujo el “Shisco Silbador”, canción que fue acogida en la ciudad y la niña que participó ganó un premio y el colegio un reconocimiento. Este reconocimiento no quiso ser recibido por la autoridad de entonces.

El quechua no va a morir

El tiempo ha avanzado y es la segunda entrevista que realizo. La primera se ha perdido en el accidente que tuve hace cuatro días. Entonces, le pregunto sobre lo que más le gusta de su trabajo. Llega un padre familia, le pregunta por su hijo, le comenta que ella no es su profesora, que su profesor es Juan, y le indica donde está vive. Continuamos. "En Chiclayo hubo pasacalle, allí presentamos el traje típico de Incahuasi. No conocían, ahora sí."  Le pregunto sobre el quechua y el castellano que invade el espacio que llega a través de la radio. Da la impresión de que se queda como una lengua local. No puedo decir mucho todavía, lo que veo es que las mujeres y los niños hablan principalmente en quechua, los jóvenes y varones, alternan la lengua. “La lengua es la cultura, profesor. Lo que veo es que se difunde nuestra lengua. La cultura viene con la cashuas, con las costumbres, con profesores que escriben pequeños textos en quechua lambayecano. La gente a Incahuasi viene por sus costumbres, viene por su lengua, por su vestidos, viene por tantas cosas.” Me gusta su optimismo. Vuelvo a preguntar, ¿cuál es el recuerdo más agradable de su experiencia como maestra? 

-Cuando trabajé con mis alumnos y tradujimos con mis colegas el Himno nacional, mis alumnos lo cantaban en quechua. Lo que no me gusta es que se aprovechen. Nos llaman para que nos vean, para que digan que hablamos en quechua. Como si fuéramos una exhibición. ¿Una clase, en quechua?

-Cuando una vez producimos textos. Casi toditos los niños leían lo que habíamos producido. Me dio bastante emoción, yo vine a mi casa. Y me dije: lo logré. Esa estrategia tenemos que aplicarlo siempre, porque nace de los niños. Claro hay que enseñarles con textos, pero que no sean tan lejanos a nuestros niños, niñas.

El quechua no va morir profesor, escucho a las mamitas por celular, “Kayman manachu kanki...” no necesariamente la madrecitas van a hablar castellano para comunicarse con sus hijos en Lima, en otro lugar del país. Le hablan en quechua.  Y el hijo no creo que le esté hablando en castellano, yo he escuchado...en la ciudad nos tienen cólera, pucha nos dicen estos serrano, cuando estamos en la costa nos dicen así porque nuestra lengua el quechua hablamos".


Qarwa akshitu ayllunta maskan 

Ĉhakrapa rurinpi uk qarwa akshitu rikĉhakamur niran:
–¿Maypitaq ayllukuna kanqa? Sharirqa wakman kayman chapakuran.
Uk qiruta rikarqa, qimikar tapuran:
–¿Manachu aylluykunata rikashayki?
–Manan rikashachu kani –niran qiruqa. Nanman qarwa akshitu lluqshirqa, qashan wakman kayman chapakuran. Uk uqata rikarqa, qimikar tapuran:
–¿Manachu aylluykunata rikashayki?
–Mana rikashachu kani –niran uqaqa. Nanllata riyarqa, qashan wakman kayman chapakuran.
Uk runata rikarqa, qimikar tapuran:
–¿Manachu aylluykunata rikashayki?
–Mana rikashachu kani –niran runaqa.
Chaynu nirqa, matqar mayman itakuran.
 Akshituqa sharimur niran: –¡Ay…ayayay, ayayay!
Nanninta riqnu, wakman kayman qashan chapakuna.
Uk chuqlluta rikarqa, qimikar tapuran:
–¿Manachu aylluykunata rikashayki?
–Mana rikashachu kani –niran chuqlluqa.
Chaymantaqa chuqlluqa yapur niran:
–Wak wasiman kustalkunata aparanllapa. ¡Riy! Ichapis aylluykikunata chaypi apasha kanman.
Qarwa akshituqa kallpar riran chapakuq.
Punkuman ĉharqa, punkuta kiĉhar ruripi ayllunkunataqa tariran. 
Chaymi kusata kushikur, payqa niran:
–¡Kanan-shuypaqa aylluywanna kani!


La papita amarilla busca a su familia
En una chacra una papita amarilla despertándose dijo:
–¿Dónde estará mi familia?
Levantándose miró por acá y por allá.
Viendo el árbol, se le acercó y le preguntó:
–¿No has visto a mi familia?
-No la he visto –dijo el árbol.
Saliendo hacia el camino la papita amarilla miró otra vez por acá y por allá
Entonces vio una oca, se le acercó y le preguntó:
–¿No has visto a mi familia?   
–No la he visto  –dijo la oca.
Siguió su camino y otra vez miró por acá y por allá.
Vio a un hombre, se le acercó y le preguntó:
–¿No has visto a mi familia?
–No la he visto  –dijo el hombre.
Entonces el hombre respondiéndole la pateó y la arrojó lejos.
La papita levantándose dijo llorando:
–¡Ay… ayayay, ayayay!
Volvió otra vez por su camino y miró por acá y por allá.
Vio un choclo, se le acercó y le  preguntó:
–¿No has visto a mi familia?
–No la he visto  –dijo el choclo.
Después el choclo pensando, dijo:
–Llevaron unos sacos a esa casa. ¡Anda¡ Ojalá que allá hayan llevado a tu familia.
Corriendo la papita amarilla se fue a mirar. Al llegar abrió la puerta y encontró a su familia.
Entonces dijo muy alegre:
–¡Ahora sí, ya estoy con mi familia!


Ref.
Calderón Manayay, María Cristina en Kushikuqnu linwaraspi yaĉhakushun. Aprendamos alegres en quechua. Texto Regional en Quechua Lambayeque para Educación Primaria. Lima: Ministerio de Educación-Gobierno Regional de Lambayeque, Dirección Regional de Educación, Educación Bilingüe Intercultural, con la colaboración de Instituto Lingüístico de Verano, 2005; pp. 104-123

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