domingo, 19 de febrero de 2012

X Encuentro Nacional de Escritores: nota sobre la poesía quechua José Antonio Sulca Effio por Gonzalo Espino



X Encuentro Nacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo

Como la consolidación del Gremio de Escritores del Perú tendrá que entenderse los resultados del X Encuentro Nacional de Escritores Manuel Jesús Baquerizo, que acaba de concluir en Lima (16 al 18 de febrero 2012). La pluralidad y diversidad de propuestas, tanto en el ámbito académico como en el quehacer creativo han sido lo que hemos podido observar en estos tres intensos días.
El eje de discusión fue José María Arguedas.  Los abordajes  se despegaban de lo esquemático y apuntaban, por el contrario, a una visión más interesante en la mirada que presenta a nuestro héroe cultural: así hemos escuchado ponencias en las que se habla de la importancia de la ciudad en la producción del autor; las relaciones entre la mesa redonda y los proyectos narrativos de Arguedas;  las tensiones entre modernidad y escritura arguediana; relaciones complejas entre los héroes de la novelas de Arguedas y Alegría (Rendón Wilka/ Benito Castro); aproximaciones serias a poesía arguediana, lecturas sistemáticas de la importancia de la memoria sobre el amaru; a una revisión del pensamiento educativo de Arguedas, etc.  Cierto, no faltó la abultada tribuna que damos a nobel peruano  cuando se habla de José María y las relaciones entre socialismo y escritura. Y al mismo tiempo, presentaciones arguedianas como la Papel de Viento, su Antología elemental de José María Arguedas.
Tengo la impresión que el tema literaturas regionales aparece como un ítem de prácticas escriturales, pero no hay todavía una reflexión que dé cuenta de la densidad temática de la misma.  Si la idea de literaturas amazónicas aparece ya como un lugar necesario en la comprensión de las prácticas discursivas de nuestro país (Marticorena, Virhuez), a nivel de creación, la escena fue dominada por el universo quechua. No solo por la (re)presentación de la revista académica Atuqpa chupan, sino por la diversas participaciones que tuvieron los cultores quechuas, desde la música Leo Casas refiriéndose a Julio Humala  (Canto quechua, CD) y éste último con su propia participación y la presencia de la extraordinaria cantante Margot Palomino; los poemarios de Alida Castañeda, Quqawchayniy: Josemariaman Haylliy/ José María Arguedas: Mi sustento;   Inés Acosta, Pantirway/ Dalia silvestre, símbolo de ternura y Arco Iris de lágrimas, de José Antonio Sulca Effio. Gloria Dávila presentó un recreación de relatos quechuas que se escuchan en la selva baja, con el título de La casa del demonio (Sajra wayin). Todo esto lo vinculo a la presentación de Fredy Roncalla y a la presencia de Julio Noriega a través de su libro Escritura quechua del Perú.  Asunto que sugiere una relectura de la poesía quechua escrita por mujeres
Felicitamos a todo el equipo que hizo posible el encuentro y al mismo tiempo, estar atento a la agenda planteada por GEP la defensa del agua y de los derechos del pueblo y de manera especial, de los escritores. Finalmente, se eligió la nueva junta directiva que estará presidida por Federico García.


Nota sobre 
José Antonio Sulca Effio

Ciertamente habrá ocasión de hablar de su poesía en extenso, ahora deseo presentar brevemente algunas ideas de la poesía de Sulca.  El poeta ha sido ganador del Premio Nacional de Poesía Quechua 2011 cuyos resultados se dieron a conocer en diciembre del año pasado, sin embargo la prensa no ha tomado nota de lo ocurrido. En el X Encuentro tuve ocasión de conocer al poeta y escuchar su lectura.  Si Sulca reivindica la condición de la poesía breve de la poesía quechua, al mismo tiempo la reinventa.  Y esto es lo más proteico de su poesía de versos sencillos, llano, poblado de paradojas y circunstancias hacen de sus poemas estancias que llegan al lector como suave viento o como ventarrón arrasador.
Un detalle. Se trata también de la radicalización del poeta, si ha escrito poesía en castellano -que la entiendo como andina-, su decisión, en de estos tiempos, tiene que ver con la importancia que tiene la lengua quechua para expresar de manera definida como runa.  Vamos detenernos brevemente en Kukuli  (LIma: Ediones Altazor, 2009), aquí cuatro poemas:

14
Mamallay mama,
wasinchik punkupi
puka sisi timpukuschkasqa
unquq payachatachu
wischurunqa icha
ñuqallaytachu.
(¡Madre santa! hormigas rojas estaban hirviendo en nuestra puerta; ¿botarán a la viejita enferma o será a mí?) 

20
Wawqiy mayu,
hukaqnin Apunchikpa
millqaynimpi
sapincharachiway;
runapa llaqtampi
kawsayqa sasam kasqa.
(Hermano río, siémbrame en el regazo de algún Apu, vivir en tierra ajenas había sido difícil) (17).

96
Achikyamuchkan
kukulipa takinwan
rumi kusikun.
(Amanece, con el canto mañanero del kukukí la piedra se alegra) (42).

158
Wisqi warmi,
wiqiki wilililliptin
wikuru takiywan
uyaykita pichaykuq kani;
kunan apuyaruspa,
yaw mana kuyana
winku ñawikiwan
pulikuwanaykipaq.
(Ingrata, cuando por divorciada tus lágrimas fluían gota a gota, mi canto de alondra las secaba; ahora, ya adinerada, me desprecias).

Ya dije se trata de poemas breves.  En general, sus poemas se organizan en una pauta que supone como mínimo tres versos, todos ellos, de metro menor. Pero esta, se entenderá  que no es la característica que definen a los poemas quechuas, sino su naturaleza sintética. De esta suerte, la estructura poética admite, dos estancias: la primera, siempre es un enunciado situacional, acusa alguna descripción, situación o problema ( la hormiga roja, situación de desarraigo, el canto, la mujer a la que se ha cantado); luego vendrá, un enunciado poético que condensa intensidad poética, sea como pregunta, como afirmación, como pedido, como rechazo o como constatación.  
Si esta es una característica estructurante lo será también la forma como la voz quechua apela a la naturaleza. Su voz está poblada por ella,  le sirve de pretexto para decir las cosas de la kuyana (del amor), así la voz poética recurrirá a la imagen de aves canoras,  se mimetizará en elementos con fuerte ascendencia en las creencias andinas o recurrirá a los dioses o al río que lo hermana., etc.  La tonalidad del poema acusa un fuerte componente sonoro musical, parece, en general, letras de canciones, de huaynos.  A lo largo de los  200 poemas aparecen diversos temas, algunos absolutamente cotidianos, otros definidos por el asunto del amor, y predomina la idea de la ausencia, la  soledad y el desarraigo. etc.
Todos estos poemas apelan a la cosmovisión andina quechua. En el poema 14, nos encontramos con la hormiga roja que anuncia enfermedad o desgracia. Ñuqa se interroga, a quien está dirigido el presagio. Obsérvese que tras el texto se acusa el registro social, ñuqa y pay, la voz poética y la abuela referida,  se construyen en situación de carencia.  El poema 20 la situación es de desarraigo, los elemento de la naturaleza se hermanan con la voz poética, ya que resulta duro ser runa en otros lares (kawsayqa sasam kaspa), por eso retorna, se hermana al río y le pide que lo siembre al lado de un Apu, deidad protectora, a partir de lo cual acaso podría imaginar el viaje a otros lados, pero esta vez protegido por sus dioses-wamanis. En el poema 96, describe una situación (amanecer y canto de la cuculí), el resultado será una piedra que percibe la alegría (“rumi kusikun”. En su poesía también encontramos la cotidianidad de la kuyana, del amor; así, ñuqa-yo refiere a una mujer, a la que cantaba, pero en el ahora, esta ya se ha alejado, porque tiene poder. Si antes, escuchaba su canto (uyaykita pichaykuqkani), ahora, ya no (winku ñawikiwan). En fin, una poesía del sentido, y del sentimiento, dicho con intensidad de la brevedad que acoge la palabra quechua.