lunes, 24 de octubre de 2011

Tania Pariona y el sujeto andino de poder, el testimonio de Marcelina Núñez, por Gonzalo Espino Relucé

La discusión sobre razón andina en las disciplinas humanísticas ha llegado a un momento en que se empieza a percibir con trazos contundentes. Empezando el significado de esta última década en términos de producción intelectual, en especial, las tesis que han abordado textos fronterizos como el testimonio o discursos cuya abordaje no encaja en los programas interpretativos que nos ofrece occidente –que pueden ser un recurso interesante, sí, aunque no alcanza explicar el logo andino. Ello nos lleva a imaginar las posibilidades de un nuevo canon que, básicamente, estaría conformado por la producción del testimonio andino, tal como lo ha sostenido Manuel Larrú y el que suscribe la presente nota. Lo segundo, es sin duda, el levantamiento de un conjunto de categorías (kausay, tinkuy, wakcha, yanantin, etc.) que están pensadas desde el lugar de enunciación y desde la cosmovisión andina que viene demostrando su pertinencia en el análisis de discursos andinas, sean en quechua o en castellano. Al mismo tiempo los esfuerzo interpretativos que viene desarrollando Freddy Roncalla y que hace que nos sacudamos de los grilletes coloniales que impone el modelo del norte y que atonta nuestros discursos. Cuestión, que al mismo tiempo, nos advierte de la presencia de un sujeto crítico que quiere hablar desde su cultura, en este caso, de runas que han llegado a la Academia y vienen planteando un conjunto de lecturas y de categorías andinas, pienso en la tesis de Pablo Landeo o la que, dentro de poco, sustentará Washington Córdova. Pero basta de preámbulos, lo que deseo es celebrar la tesis de Tania Pariona, sustentada este último viernes.

El sujeto andino de poder
Tania Pariona acaba de defender su tesis (21-10 2011). El sujeto andino de poder en el testimonio de la partera Marcelina Núñez, que la trabaja desde la perspectiva de una estudiosa de los andes, desde la palabra diferida, el testimonio, y lo hace a partir de lo que llama la (auto)representación del sujeto. Elije para su trabajo un sujeto femenino que ha sido “tocada” por las deidades. Postula la siguiente hipótesis: “Marrcelina Núñez es un sujeto andino que basa su poder en la eficacia de sus prácticas tradicionales para ayudar a traer vida”, la misma que se aborda a partir de la pregunta “¿Cómo se construye el rol de sujeto andino de poder en el testimonio de la partera Marcelina Núñez?”. Exploración que lo lleva a indagar las relaciones entre discurso testimonial y el relato mítico, y, lo que llama “dialéctica tensional de dos saberes: el tradicional-andino y el oficial-occidental”. Su estudio se basa en un conjunto de testimonios que recoge entre curanderos de Ayacucho, aunque se detiene -y edita- el testimonio de Marcelina Múñez.
En el primer capítulo “El sujeto andino testimonial y la subalternidad”, propone una lectura que ubica el testimonio de doña Marcelina Núñez en el contexto de producción del testimonio andino y el testimonio latinoamericano, en tanto recurso metodológico y recurso narrativo, discute los aportes de Grillo, Silva-Santisteban, Alva, Huaytán, Viera, que han trabajado y reflexionado sobre sujeto andino, género y testimonio. Pariona observa que en los testimonios andinos se produce un tipo de textualidad que siguiendo las líneas generales de la comprensión del testimonio, acusa la presencia de una voz femenina que moldea el texto y que se construye a partir de una relación tensa. En su relectura de las Hijas de Kavillaca (2003), Rituales de Vida (2003) y Anta warmikuna kawsayninkumanta willakunku (2010), anota que la relación del sujeto que aparece en el relato testimonial parece, aunque es, y esconde, una dinámica del poder, inspirada en el saber.
En el segundo capítulo “Contexto de la producción del testimonio”, realiza una descripción –cuasi confesional- del proceso de produción del testimonio de doña Marcelina Núñez, hace acotaciones sobre las dificultades, los problemas de edición, la tradición de edición, etc., y la opción de un destinatario, que en esta ocasión, ha pasado a ser el lector que ha aprendió la letra en que escribo. Luego de las indacaciones técnicas, pasa a entregar la edición del testimonio que ha titulado: Chaypap cierto unanchawasqa kay umachayta/ Para ese conocimiento he sido tocada, testimonio de la partera Marcelina Núñez. Sección que se constituye un modelo de trabajo, por su, apego ético a la narradora.
El tercer capítulo, “Autorepresentación de Marcelina Núñez”, trabaja el análisis del testimonio, apela a la lengua de enunciación y lo confirma con el testimonio editado. He allí también lealtad a la palabra de doña Marcelina. En esta sección Pariona pone en evidencia las tensiones que establece en el relato para hacer visible al sujeto andino Núñez, en cuya autorepresentación pasa por reconocerse como elegida: un sujeto, que, al final, entiende que su destino es asistir a los otros: la curación. Tal destino está moldeado por los intervención de los dioses andinos y occidentales (Illapa y Virgen), que, desde el discurso Marcelina, plantea una tensión entre el sujeto que narra y el sujeto que “escribe”, por eso le indica que “escriba bonito”, pero, en el mismo sentido, también para dar cuenta, cómo su saber es poder, pese a la descalificación de que es objeto la protagonista. Por eso el análisis de Pariona se define entre warmi masi y la condición de mujer hierofinizada (intervención de los dioses para que cumpla su rol de partera). Un testimonio, entonces, que pone en primer plano la palabra de la mujer.

Chaypap cierto unanchawasqa kay umachayta
(Fragmento)

Yo tenía diecinueve años, a esa edad me casé. Cuando fui a practicar al hospital habré tenido aquella vez cuarenta años. Desde el mismo Chiara convocaron tal cosa. Cuántos conocedores habrían ido. Nos dijeron que allí practiquemos para conocer mejor sobre la atención de parto. Ya ese doctor nos convocó y yo defrente fui al hospital. Me preguntó el doctor: “¿tú eres partera?”. “En Chiara, sí, doctor” le dije. Entonces, en el hospital una antigua doctora trabajaba. Una señorita renegona: “Qué sabe pues esta ignorante, esta llama, qué sabe. ¿Es practicante?, ¿es estudiante?, ¿habla castellano?”, había dicho. A esa señorita yo le gané. Por ser así es que del hospital salí con un ‘papel’ que me dieron esos doctores: “Este es el ‘papel’ de garantía para ti”, diciendo. Por eso es que yo llegué a jubilarme. Yo fui a Quinuapata y ahí me jubilé. Por ser buena partera, por haber sido buena partera. En el Hospital, una vez les dije a los doctores: “esta señora tiene dos bebes”; la doctora: “no, no, no, mentira, es un bebe varón grande”. Cómo es que yo supe que habían dos bebes. Es porque sé que el ombligo se divide en dos lados, unito acá y otrito allá; entonces nuestro ombligo parece que estuviera un poco abierto. Estos dos ¿cómo nacen siendo mellizos? Así, uno de ellos paradito, el otro de cabeza, nunca los dos de cabeza. Si los dos vienen de cabeza... le tocas y luego le coges, entonces ya tienes al bebe muy cerca. Seguro ya baja. El doctor me dijo: “ si eres partera, ayuda de aquí y de allá”. Cuando ya está echada [la parturienta] comienzo a palpar, ya el [bebe] que está de cabeza se encamina al parto. Entonces el dolor le coge y luego pasa. Cuando uno de ellos ya nació el otrito se quedó a este ladito, entonces de esta manera yo la induzco y el otro también se acomodó listo para el parto. El que nace de pie sale con su piecito asicito . Si uno de los pies se queda cuando se introduce hacia su trasero, ya no nace. Puede morirse. Cuando hace fuerza sale bastante sangre [hemorragia]. Por eso se hace seguimiento. Si ya le cojo el piecito ya sé, con mi dedo le ayudo. Entonces con sus dos pies juntitos sale, cruzando sus piecitos nace el que viene de pie. Entonces el que nace paradito cuando ya le toco sus piecitos el que sigue también viene igual, entonces yo ya le apuro. El que viene de pie patea en cada dolor, cuando nace varón patea y hace doler durante el parto. En cada patada el dolor es fuerte porque ellos golpean, entonces paradito así nacen. Cuando tú tocas, calculas el parto, cuando sus manitos dificultan en salir, así le haces, pues, con tu mano.

Coda
La investigación de Tania Pariona resulta importante porque se lee desde la vida y la palabra de mujer. Pesquisa que realiza desde la reflexión andina –y le da contundencia- y resulta un aporte en la representación andina de la mujer. Si su análisis se inspira en una lectura andina, no abandona el rigor que exige la Academia. Por lo que, la tesis El sujeto andino de poder en el testimonio de la partera Marcelina Núñez viene a incrementar no solo esto que dijimos al inicio las posibilidades de nuevo canon  sino también una reflexión andina sobre el discurso, y por ello, pone en cuestión, el estado actual de las teorías, sobre todo si repensamos nuestro accionar en relación a una epistimología del sur, mejor dicho, ante una razón andina que dialoga desde sus fronteras culturales con los otros. Una tesis de obligada referencia para los estudios andinos.

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