domingo, 19 de junio de 2011

Los caprichos del Señor Presidente: el Cristo de las Dudas



Hace dos años el Señor Presidente, acostumbrado tirar patadas, evidenció lo que es un asunto cotidiano: una fragilidad y poca consistencia de la ciudadanía peruana y con ello la existencia de ciudadanos de segunda clase. Bagua fue el detonante, dijo que los indígenas, ciudadanos de segunda clase, no pueden determinar el destino del Perú, en su absurda defensa del TLC con USA que lotizaba la amazonía sin consulta a las comunidades indígenas.


A pocos días de su retiro nos llega con una sorpresa, una donación a la ciudad de Lima. Se trata del Cristo del Pacífico que ha impuesto a la ciudad en una actitud francamene prepotente. Cree, que Lima es su chacra. Los cerros que se veían vulnerados por las pintas, ahora tendríamos que acostumbranos a capricho que el presidente nos deja. No nos llamaría la atención si este fuera producto de una competencia artística y donde la transparencia sea tal.

No tengo nada contra los Cristo, santos y vírgenes que en nuestra cultura es parte de las creencias más vigorosas del país, pienso en el Señor de los Milagros, el Señor de Ayabaca o la Virgen de la Puerta o Virgen de la Candelaria. Sospecho que el señor Cipriani, para quien el atropello resulta una “discusión bizantina”, debe estar de acuerdo con el Señor Presidente.

Acostumbrado a lucir su ego, se hizo de las cámaras del presidente electo. Y tras este hecho se esconde algo poco claro. Una donación de 100 mil nuevos soles, según ha declarado de sus ahorros, y otra -¿tributo?- de la empresa Odebrecht que donó 834 mil dólares, empresa que ¨ha tenido [la] mayor participación en proyectos de construcción para el estado.¨ (Somos, 1230) es el costo de Cristo del Pacífico, sin considerar los gastos de mantenimiento. El asunto no queda allí, La República pidió un presupuesto y resulta que una estatua como la que ha puesto el señor García estaría bordeando los 300 mil dólares. Cierto, dinero privado se dirá. Pero su efecto es público. Como el Señor Presidente está acostumbrado a tomarnos como ciudadanos de segunda clase, nos regala algo que no le hemos pedido ni queremos, exactamente porque¨tiene la estética de un monumento de casino¨(Bruce), pastishe y copia, o por el escándalo que encierra el “Cristo de lo robado” o el “Cristo del Gordo Vago” como se ha comentando en el ciberespacio y en el corrido popular.

Publicitado, el hecho ha traído cola. Tras el espectáculo se ha escondido otros asuntos que tienen la gravedad de un presidente que en pocos días deja el sillón presidencial. Ha escondido asuntos como el Código Penal que avala en la práctica la corrupción o la incapacidad de resolver el reclamo del pueblo aymara o la debacle del sistema universitario en la elección de sus autoridades, como en el caso de la Universidad de San Marcos.

En nuestra opinión es un Cristo de la Dudas que debe trasladarse a otro lado, a un espacio que represente a la empresa donadora, o, retirarse del Morro Solar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo, pues este señor o solo es absoluamente arrogante sino que ademas sumamente metiroso y corrupto debemos parar con esto no debe volver a gobernar jamas, estemos alerta para el 2016, la memoria es frágil. Pero que cara mas dura de verdad.