domingo, 12 de junio de 2011

José María Arguedas: del castellano en su poesía quechua por Gonzalo Espino Relucé


Después de once años de la publicación de Canto Kechwa, Arguedas publica Canciones y cuentos del pueblo quechua (1949), en esta compilación abandona la mayoría de versiones en la lengua. Escribe que el indio hace uso del castellano “con desconcertante acierto estético” y explica que: “El quechua atrapa el término castellano, lo incorpora, lo diluye, hasta que se pierde en la conciencia de quien lo emplea la noción objetiva de la procedencia del término.”. Arguedas plantea de este modo la relación del quechua con el castellano. Idioma que comenzaba, por los cincuenta del siglo pasado a convertirse ya no solo en lengua oficial que lo era, sino también, en la lengua franca, o como hemos explicado en otra parte se afianza el proyecto colonizador de castellanización iniciado en 1492.
Si el quechua es una lengua que permite expresar las honduras y finuras, casi invisibles, los modos de la sensibilidad andina, interesa indagar qué espacio ocupa el castellano en la poesía quechua de Arguedas. Parto, claro está de afirmar la autonomía relativa que tiene la poesía arguediana para ser leída como entidad autónoma, sea en la versión quechua o su creación en castellano. Realizada, entonces, como textualidad bicultural para ser leída en ambos sistemas. Me interesa lo que ocurre en el sistema quechua, en la palabra de la poesía quechua de los años 60.
Recordaremos que Arguedas, tal como lo indica en el libro que estoy citando: “Desearía manifestar que yo aprendí a hablar en quechua”; años más tarde precisa – esto ya en el Encuentro de Narradores, 1965 – que hablaba quechua hasta los ocho años. Aquí interesa recordar esa tensión que vive el autor y que lo traduce en los dilemas que aparecen marcados en su creación y reflexión. En Canciones y cuentos… afirma “Después de 25 años de intenso trabajo y estudio creo haber logrado un domino equivalente del castellano, en forma y espíritu.” Si esto es así, la tensión ente el quechua y el castellano no se resuelve sino hasta el esplendor de su poesía. Pero, ¿qué pasa con las interferencias del español en la poesía quechua arguediana? Postulamos que el uso de la lengua castellana tiene relación 1) con palabras que entran en la lengua quechua, que la “incorpora, lo diluye, hasta que se pierde en la conciencia”; 2) con palabras que notifican y se hace en el mismo cognito que se lee en occidente; en ambos caso, como el “desconcertante acierto estético”.
Las primeras no ofrecen mayores dificultades, tienen el mismo sentido de la incorporación a nuestro léxico de palabras que vienen de otra lengua. En general, podríamos decir que son préstamos y adiciones tempranas que se han soldado a la lengua como uyariy (oir, escuchar), nominación de espacios conocidos: Cerro de Pasco, Lima o Comas (aun cuando procedan del propio quechua, pertenecen a la nominaciones oficiales) o locuciones como “papay, wayki”, utilizada por Arguedas en sus poemas.
En segundo caso, Arguedas no necesita apelar a la quechualización o si lo hace es para que esta quede consignada con una carga semántica intensa y su efecto sea el deseado por la voz poética. De esta manera, por ejemplo, en el librito publicado en 1962 escribe todas las palabras que significan la violencia contra el migrante e implican despojo, desalojo, sangre o guerra:
Hatarisaqkuñan, papay, wayqechay, Amaruy. Manañan manchanikuchu millay weraqochakunapa pólvora illapanta, balanta, metrallantapas; manañan anchata manchanikuchu.”



El registro es evidente corresponde al léxico de guerra, apenas en pólvora, bala y metralleta; solo en el caso de pólvora se asocia a una suerte de memoria del rayo para recalificar o duplicar la significación. En el mismo sentido se puede leer en la siguiente estrofa:
Uyariy, papay, Amaruy, uyariykuy:
balan sipisian,
metrallan yawarta toqyachisian,
jierro cuchillun runaq aychanta kuchuchkan,
cawallun, irrajinwan, upa, llasaq chakinwan umayta, wiksaykuta ñitisian,
kaypipas maypipas:
chiri wasa Cerro de Pasco orqokunapi,
riti pampa allpaykipi,
rupaq, chin niq yunka, qomer kanchariy yunkakunapi.

A pesar de que alguno de estos términos remiten a la derrota Inca (“jierro cuchillun” y “cawallun, irrajinwan”), tal como el propio autor anota en Tupac Amaru kamaq taytaychisman : “yawar mikuq jierro españolawan maqanakusqaykimantan”, prefiere hacer evidente más evidente y dramática la función de estas palabras en el texto quechua.
Pero es Jetman, haylli donde este proceso cobra su mayor fuerza por la densidad significativa que encierra el poema y por lo nuevo que resulta a la experiencia del runa que experimenta el viaje por las alturas, que luego ha dejado inscrito en el poema en mención. En este haylli hay una inversión del orden cognitivo que afecta toda la trama del poema, ese sentido, otra vez, podemos volver leerlo como un atipanakuy en tanto forma discursiva. Si apela al castellano es para dejar traslucir su sentido occidental, la apropiación se produce también desde el quechua en la metaforización de este tipo del jet: “yupay atina wayanay wayra challwata challwacha” (incontable pez golondrina de viento).
Creo percibir en el texto un apego a la escritura del III Concilio Limense, con ello enlaza con la memoria, con la huella del extirpador: “Dios Yaya, Dios Churi, Dios Espíritu Santo”, “¡Infierno kanmi!”. Tendrá la carga que impuso la Iglesia. Pero eso se verá afectada por lo que ocurre entre el Hanan Pacha / Cielo tal como lo entendía y comprendía el mundo andino y el mundo cristiano –asunto que lo dejo para otra nota-, donde la marca se cierra para nominarlo como espacio cuestionado: la apelación será “cielo”, veamos: “Sapa punchay Dios sonqoykipi mirananpaq kachun, kay cielo qori challwa” que José María Arguedas traduce como “que esta golondrina [pez] de oro de los cielos fecunde otros dioses en tu corazón, cada día.” En el segundo caso, se trata de una flexión metafórica, para hablar del jet: “cielo challwa,”, “pez celeste”.
El castellano aparece entonces manteniendo su carga, su densidad, su espesor semántico. Si ingresa al léxico del poema quechua es para notificar su ascendencia occidental, como ocurrirá en la nominación de lo que en andino diríamos amauta, Arguedas prefiere la carga semántica el peso aristocrático, diferente y distante, del académico sin contacto con el mundo, inscribe el lexema de procedencia hispana: ductur, ducturkunas.




Foto tomada de:
http://www.agendadelima.com/cultura/congreso-internacional-sobre-jose-maria-arguedas.html

Para citar este artículo:

Espino Relucé, Gonzalo (2011):
"José María Arguedas: del castellano en su poesía quechua" en La alforja de Chuque Avances de investigación, 12 de junio 2011.


Gonzalo Espino Relucé
Junio de 2011

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