domingo, 12 de diciembre de 2010

El otro Efraín Miranda por Gonzalo Espino Relucé

El otro Efraín Miranda (1)



La imagen del poeta se ha realizado desde uno de sus poemarios. El que lo llevó a la momentánea celebración y al olvido oficioso y cansino de la crítica. Me refiero a Choza (1978). Los estudios y notas publicadas se han centrado precisamente en este poemario, y no le ha faltado razón a la crítica, pues constituye en centro de la producción poética mirandiana. En eso hemos también coparticipado en descentrar el canon y ampliarlo y cuyos rastros aparecerán en las actas que saldrán a circulación este verano. Pero la poesía de Efraín Miranda no se reduce a dicho Choza, de allí la necesidad de volver a leer toda su producción. Por eso me voy a detener en Vida (1980), libro del que esperaba Miranda que tuviera una importante recepción.

Postulo que la poética de la vida se impone. Esto explica porque ñuqa siendo una representación colectiva, lo hace a partir de imaginar a la comunidad en relación con la imposición del progreso, a sus actores en espacios diferentes (fuera de la comunidad, disociados)y a su condición humanidad. Vida será pues el poemario que sigue la idea de libro, 91 poemas, continua el uso críptico que se observa en su libro de 1978. Así titula a sus poemas con dos consonantes, una consonante con vocal -o a la inversa- o concurrencia de dos vocales que imitan sonidos indígenas quechuas (IS, JJI, KA; LY, LLK, MI; OR; UA, etc.) y de cuya asociación aparecen unos versos quechuas. Esto último nos lleva a establecer una asociación entre la cosmovisión andina y la vida. Miranda escribirá con mirada de pertenencia india, a Jachihuinchoja, esto es desde las alturas collavinas y del impacto del proceso de modernización del país.

La originalidad del poeta está exactamente en hacernos vivir una poesía que no aparenta novedad, pero que interpela al lector y cuestiona su estar en el mundo y su relación con los productos-objetos de la modernización. Así, el poeta recurre al humor negro, casi paródico; pero al mismo tiempo, construye un tipo de discurso poético que supone una simetría opositiva, es decir, el poema organiza un doble discurso que puede ser social o que indica un estado, que en el segundo momento, reinventa para llevar a eso que Poe llamó efecto poético (en “LA”): 1º. Un indio en el hospital, abandona ese recinto antes de la intervención quirúrgica. 2º. Medicándose en el “inmueble-choza” está enfermo. Un elemento adicional es léxico al que apela, si la palabra es sencilla a la vez esta aparece con formulaciones inusuales para el lenguaje poético (vocabulario científico) pero que se amalgama bien en el texto y hace que el poema sea bronco, según la intensidad que quiera alcanzar (erinas, termómetros, multilóbulos hepáticos, arteria cística, canículos bilíteros, en FN; metabolismos, florescencia, radícula, hidrólisis, oxidaciones, clorofiláceas, etc.) al tiempo de un manejo incidencial de referencias culturales que invaden el poema, exactamente para parodiarlos o para reinterpretar el mundo. Vinculado al discurso es su tendencia a crear situaciones míticas tal como veremos a lo largo del poemario (v.g.: poemas “CHK” que alude al mito indígena del tiempo del sol o “FN” cuyo final invoca a mitos que hacen referencia al espacio de arriba, al hanan pacha o a la wakcha paloma).

Desde esta óptica, el poemario se organiza en tres núcleos. El primero el poeta habla de la dimensión humana, va más allá del runa, por ello vinculada a las historia en general. El segundo núcleo tiene que ver con el runa (qara o warmi) que han salido de la comunidad y enfrentan la mayor discriminación como representación de las enormes diferencias sociales y de las tremendas injusticias existentes en el espacio andino. El tercero tiene que ver con el impacto de la modernización a través de la idea del progreso.
(Continuará)
Foto del joven Efraín Miranda,
publica en La Crónica (20/02/1955)
© Gonzalo Espino Relucé
UNMSM
Diciembre 2010

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