viernes, 31 de diciembre de 2010

Carné 2010



El 2010 termina una década con signos positivos para la cultura peruana. (1) Lo característico de la década ha sido la creciente presencia de las diversas culturas que existen en el Perú. No solo es un asunto que se siente y percibe, sino que se saborea. (2) La importancia de la literatura que se produce fuera del canon. La continuidad de la rica tradición oral, en las diversas lenguas nacionales y tradiciones culturales del país y cuya vitalidad apenas la percibimos en pálidos remedos en los formatos que circulan en la ciudades. Todo hace pensar –en caso de la escritura literaria regional- que se trata de la constitución de circuitos culturales cerrados que han revitalizado la producción cultural de cada región. (3) En menos de dos décadas la literatura quechua, en especial, la poesía, alcanzó su mayor esplendor. Afirmamos la existencia de una tradición escrita y moderna, que transita entre su apego a la tradición y sus acercamientos a las experiencias de la tradición poética de Occidente, con voces bien definidas y de significación para el Perú y el área andina (Ugo Carrillo, Ch’aska Nina Huaman, Dida Aguirre, Gloria Cáceres, Odi Gonzalez, Carlos Huamán). 4) El Premio Nobel 2010 a Mario Vargas Llosa es sin duda, un reconocimiento a la trayectoria del narrador peruano y a la par a un defensor liberal de la democracia. Es sin duda una de las mayores satisfacciones que ha recibido el país frente a las escenas repetitivas de fracasos (futbolistas, corrupción, etc.).

Si los políticos repetitivos gozan hablando de la disminuición de la pobreza, las noticias que llegan descubre al país con elites política corruptas (la vergonzoso anmistía a Croussillat, intento de mordaza contra los medios de Comunicación, con dinero de los contribuyen de la comuna de Lima, Castañeda aparece en los carteles) o relaciones nada alentadoras para el futuro del país (crecimiento de la producción de cocaína –no hablo de la hoja de coca-, presencia de militares vinculados a narcotraficantes según la revelaciones de Wikileaks).

San Marcos ha continuado con un rector inepto, incapaz, ha empobrecido la vida académica y económicamente. Aun así, en medio de ello y del desánimo hay núcleo de docentes que siguen sacando adelante a nuestra universidad fundada en mayo 1551, como el invento del profesor Walter Pacheco que permite utilizar la energía solar en los motos taxis.

El Premio Nobel a Mario Vargas Llosa fue recibido por la comunidad peruana como un triunfo que se extendió a cada uno de sus ciudadanos. Celebración y alegría que en la escena oficial no tuvo correlato ni entusiasmo, tanto es así que el día de la conferencia de Vargas Llosa, el canal del Estado no se dio por entendido. Sin duda primó la mezquindad política, que se explica bien por la ausencia de una política cultural oficial (ni hablar de una política cultural inclusiva y que advierta la riqueza, diversidad y las desigualdades que se observan en el espacio y producción cultural).

En medio del desánimo y la casi impotencia, un gesto de un modesto joven -Kevin Arango- reveló que el Perú hay resortes éticos. Devolvió lo que no era suyo. Finalmente, las mujeres siguieron dando que hablar en la escena cultural Claudia Llosa – Magilly Solier (La teta asustada) fue nominada al Oscar y en el ámbito político fue la recuperación de la ciudad por la izquierda, una izquierda verde que sabe trabajar y que esperamos sepa honrar el legado de Barrante Lingán. Por ello celebramos que Susana Villarán esté desde mañana al frente de la principal alcaldía de Perú.

Sin duda estas reflexiones que comparto se confunden con el balance de la década (v.g. la presencia de la Amazonía en el imaginario nacional). Basta por hoy. Y a celebrar, al iniciar el nuevo año, y la nueva década, les doy un abrazo y voy a invocar a los cerros del norte del Perú, al Mirador, al Faña y al Cepeda, para nos aliente y para que, con el inicio de la nueva década, hagamos la cosas con entusiasmo y tesón de siempre, con la imaginación y dedicación al trabajo que caracteriza a toda la buena gente que habita esta parte del mundo, para imaginar al Perú como país bicentenario, con ocasión de su estatus moderno y continuar dialogando de las otras latitudes y a quienes extiendo mis saludos. Un fuerte abrazo, y que venga la nueva década. Vivir.






Tomado de El Otorongo (10 dic. 2010):
http://blogs.peru21.pe/elotorongo/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sin duda, el año que se fue de sorpresas mas que de logros previsibles...