sábado, 25 de septiembre de 2010

La Doctrina Christiana y el impacto en la sensibilidad indígena 2/ Gonzalo Espino


La Doctrina Christiana y el impacto de la sensibilidad indígena (2)

Gonzalo Espino Relucé


Palabras del dogma

Si el Inca Garcilaso de la Vega hace una parodia de la entrevista de Atahualpa y Valverde y pone como centro de atención el dominio de la lengua por Felipillo, al mismo tiempo revelaba las dificultades que, según el autor de los Comentarios Reales, tenía la lengua quechua para traducir el dogma cristiano. En el documento que se preparó el 1583 y se publicó al siguiente año, se que las palabras del dogma van en romance, se evita el uso lengua de los indios, se opta por aquella usa el encomendero. Las palabras del dogma no se traducen, se quechualizan.

La mayor representación de la iglesia Católica será Dios, innominado. Esta palabra no se traduce y se la acompaña tal como se difunde en la época. Dios, uno y trino. El primer enunciado así lo revela:
Qvichva
Sancta cruzpa vnancharaycu, ancaycucunamanta, quispichihuaycu Dios apuycu.
Yayap, Churip, Spiritu Sanctop sutimpi. Amen Iesus

Aymara
Sancta crúzana vnanchapaláycu, aucana cahàta nanaca, quispipta Dios ápuha.
Auquina, Yocànsa, Spiritusanctónsa sutipa. Amen Iesus

La palabra será palabra dogma que no se traduce o en el mejor de los casos se convierte en raíz que se adapta a la lengua de los indios (para indicar pertenencia, cualidad o precisar usos del discurso eclesiástico), según sea el caso. En el fragmento elegido observamos que se identifican la condición de pureza y santidad de la representación de la iglesia, la Cruz, esa calificación no se replica en la lengua indígena: “Sancta”, “Dios”, “Spiritu Sanctop”, “Amen” y “Iesus” se transcribe en romance, en otro caso ha necesitado quechualizar aquello lo que complementa o otorgarle el nombre quechua que refuerza la condición que se está trasladando: “Sancta cruzpa” y “Dios apuycu”, se ve reduplicado el sentido en tanto se aplica el sentido de Apu –poderoso, señor-. Sin embargo, es correcto señalar que el primer segmento de la Doctrina resulta ambivalente en los usos, asunto que no ocurrirá en las siguientes secciones. Dios-pa, Diospa yaya, Dios apuycu, Dios llapa atiparmani. En el mismo sentido Virgen María, “Virgen sancta Mariapa”, Ángel-es, “Angeless sutiocmi”, “pecado original”, “sacramento”, etc., que organizan el universo de la fe católica. El romance, el castellano, será la lengua autorizada para los dogmas de la fe y solo aquello que tienen que ver con el mal irá en la lengua.

La selva de idolatría
El buen Sahagún cuya vida la dedicó a fijar la memoria nahua, recordaba que en estas tierras, el diablo tenía su silva. En efecto, lo primero que los curas católicos identifican es que estos indios de estas tierras son fundamentalmente idólatras. Si bien reconocen que los indios tienen una idea del alma y de la otra vida, lo que afeaba es su relación con las maldades del diablo, que se expresaban en sus ritos y adoraciones idolátricas. Esto sobre la base de una organización vertical: el dios cristiano, tal como se explica, es un dios perfecto, frente a dioses de este lado del mundo que buscan la perfección. Es una deidad que controla todo, mientras que los dioses amerindios son deidades que comparte diversas funciones. El dios cristiano está vinculado al poder y por ello se impone, ante resto, los dioses indígenas-también vinculados al poder- pueden compartir los dones con otros dioses e incluirlo en su panteón, etc. Es en buena cuenta un religión que arrasaba todo aquello que se le oponía. Una de las preguntas que plantea el catecismo, “para los más capaces”, es la siguiente:

“P. Pues el sol, la luna, las estrellas, el trueno, las cumbres de los mo[n]tes, y los ríos, fuentes, y tierra fértil, y las otras cosas, que adorauan los Indios viejos no son Dios?
R. Nada de esso es Dios, y quié lo adora enoja a Dios, y le quita su honra comtiendo contra el grandissimo peccado y offensa.”
Lo traduce:
“P. Ma chayca, inti, quilla, coyllurcuna, cateylla, apachitacuna, mayucuna, pucyucuna, timpucyacu, camacpacha, llapa ymaymana machuy qchiccunap muchascan, chay chaycunaca manachu Dios?
R. Manam Diosehu. Chay chaycunacta muchacca hatun huchacta huchallicuspan Diosta ancha piñachin, Diospa rurascanta hina muchascanmanta.”

La pregunta basta para nuestro propósito pues encierra en ella las deidades que estaban en la vida cotidiana de la colectividades indígenas, las misma que han pervivido en el tiempo y ahora conviven con la religiosidad andina. Estas deidades descalifican al runa, no solo lo convierte en pecador, sino mucho más, deshonran a la nueva deidad, lo enojan. Convertidos su creencia en pecado, ahora el sensibilidad indígena se veía atrapada en un universo que no acusaba las reglas andinas de convivencia de los runa y sus dioses, se había producido un quiebre, que en el plano de la nominación de la gente se traducía en el abandono de los nombres gentiles.

(Continuará)



Referencia:
Doctrina Christian y Catecismo para Instrvcción de los Indios, y de las mas personas, que ha de ser enseñada en nuestra santa Fe. Ciudad de los Reyes: Impreso por Antonio Ricardo, 1584.
Tercer Concilio Limense 1582-1583. Versión castellana orinal de los Decretos con el Sumario del Segundo Concilio Limense. Edición de P. Enrique T. Bartra, S.J. Lima: Facultad de Teología Pontifica y Civil.

Dussel, Enrique D. Historia General de la Iglesia en América Latina. Salamanca: Ediciones Sigueme,1983
http://www.ifil.org/Biblioteca/dussel/html/a09.html

Foto:
Bosque de piedras de Huayllay por Erick Llontop.
Tomado de:
© gonzalo espino relucé
Setiembre 2010

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