domingo, 4 de abril de 2010

Elena Altuna, Retórica del desagravio por Gonzalo Espino



La circulación del libro académico de América Latina sigue siendo dificultoso, sea por las fronteras o las tasas que han impuesto nuestros países. Elena Altuna, notable académica argentina y especialista estudios coloniales, profesora del Univesidad de Salta, ha puesto en circulación su nueva publicación: Retórica del desagravio (2009)[1]. Se trata de diez ensayos cuya unidad temática está dada exactamente por el estudio sistemático del discurso colonial en tanto representación de tensiones y conflictos del período.

Su argumento está inspirado en el lugar de enunciación, de esta suerte el discurso se traza a través de dos punto: el primero el de la distancia respecto al poder y cuya forma se elabora como una escritura que se sabe en la lejanía y no en el centro ni en la metrópoli (“su situación de lejanía”); al mismo tiempo este discurso tiene que ver con la construcción simbólica de lo que ocurre en estos lares (la “memoria en la escritura”). Ambas situaciones las vincula a la teoría de la representación del poder pautadas por Chatier y a la estructura del sentir de Williams. Elije un período que va de silgo XVI al siglo XVIII


Se trata de un conjunto de textos que ingresan en la batalla por la memoria americana, desde el lado de la enunciación como metáfora y desde las prácticas sociales como consumación de realidades. La importancia de este trabajo estriba en que Altuna es capaz de llevarnos de una reflexión retórica a la contextualización de estas representaciones y sus sentidos en el canon colonial. Un tipo de texto que se organiza como “contradiscurso que –desplegado entre el resentimiento y la reivindicación- originó el criollismo, una forma de autoconciencia específicamente colonial” (110), dirá la autora. Aún así, este tipo de escritura se abre a representaciones que minan también tal condición, para alentar una construcción que se supone e se imagina desde este espacio y al filo de la sospecha de una ruptura permanente.


Caracteriza al libro la articulación que hace de un discurso indiano donde las representaciones del discurso emergente y el discurso del poder a lo largo de todo el libro se hace visible. Al respecto puede revisarse lo que ocurre en el siglo XVIII: discute el discurso como estructura y forma que instala una retórica y al mismo tiempo se trata de la trama histórico social que lo acompaña, para luego examinar la defensa del discurso indiano en sus múltiples tensiones y relaciones con aquellas que pertenecen a la esfera de la racionalidad y autoridad colonial. Así se lee, por ejemplo, en el último ensayo de Retórica del desagravio donde discute los textos de Vicente Mora Chimo Cápac y el de Calixto Tupak Inka y desde la otra perspectiva los textos de Juan y Ulloa (Noticias secretas) o Concolocorvo que propone derogar las nominaciones “fastidiosas” y cuyo cierre sería una escritura de la voz mediada: “La escritura es, entonces, el resultado de la puesta en marcha del circuito de delegación de la voz a través de agente interculturales: intérprete o procuradores que tiene a su cargo la construcción de una voz representativa de una comunidad imaginada homogénea” (175).

Escrito con la serenidad y la sabiduría que da estudio sistemático, los hallazgos y proposicones que se desprende del estudios que hace del discurso colonial y, por cierto, las otras maneras de imaginar lo andino como transacciones culturales donde el sujeto subordinado, siendo tal, se deja manifestar en ese espacio con una complejidad que recién empezamos a reparar y cuya palabra desborda los límites de la ciudad letrada. O como cree Susana Zanetti “en sus análisis del espacio andino colonial” Elena Altuna despliega una “notable riqueza y sagacidad”. La alusión específica al Perú, lo desborda y convierte a Retórica del desagravio en una revisión de la memoria Andina y del Sur de América colonial, un libro maestro, un texto que se abre al debate, una lectura inevitable para los estudios coloniales.

Para los lectores interesados, estos son los estudios que trae Elena Altuna en Retórica del desagravio:

1. “Territorio y memoria en las probanzas de méritos del Tucumán”
2. “Imágenes del Perú en las cartas de los inmigrantes”
3. “Contra toda mudanza: memoria de lo ‘notable’ ”
4. “Tambos y caminos del Perú. Estereotipos coloniales y crítica al presente”
5. “Metáforas del cuerpo y reivindicación colonial”
6. “Retórica del desagravio”
7. “Pagando con lo que se debe: la Corónica Moralizadora de Antonio de Calancha”
8. “El discurso de la ciudad: la Historia de la villa Imperial de Potosí”.
9. “Ciencia, aventura y público. La Condamine y los componentes de su relato de viaje al Ecuador”
10. “Indios nobles, mala mezcla, chinos vagantes: representaciones en el Perú del siglo XVIII”


[1] Altuna, Elena. Retórica del desagravio. Estudios de cultura colonial peruana. Salta: CEPIHA Centro Promocional de las Investigaciones en Historia y Antropología-Universidad Nacional de Salta, 2009 (ISBN 978-987-22296-6-5)

1 comentario:

Anónimo dijo...

La reseña es clara y profunda, le hace honor a este interesante libro de Elena Altuna, cuya obra ya conozco un poco gracias a su trabajo sobre "Viajes Coloniales".
María Eugenia Sáez (Mayer)