domingo, 17 de enero de 2010

Tradiciones, voces regionales y formas orales (1) por Gonzalo Espino Relucé


Cabildo de Trujillo, 1900.
Huamachuco fue un momento para el reencuentro de un núcleo que aún no así suficientemente valorado, que andaba lejos de reclame y la aventura, que optó por la serenidad, lejos de la alharaca para continuar con sus producciones. Era una ocasión nos encontrarnos con Jorge Luis Roncal -con quién nos vemos en diversas hornada de aquellas que no registra la prensa-, con el poeta Alejandro Benavides y con Bethoven Medina y Diómedes Salazar, que no llegaron. Fue una pena, era para tomarse la foto.

En aquella ocasión pude confirmar como las literaturas en las regiones tiene un auge inusitado y cuyas representaciones vienen a dar cuenta de la diversidad creativa de nuestra literatura y al mismo tiempo pone en cuestión el canon que presenta en su literatura al Perú. Alejandro Benavides ha sacado una colección con el nombre de Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, la decisión es acertadísima e invita a repensar nuestras agendas de debate. Benavides en su "Presentación" recuerda que se trata de una iniciativa del grupo cultural Papel de Viento, cuyo objeto es publicar 100 volúmenes de los últimos 100 años. No hemos tenido acceso a los títulos que está pensando publicar, pero tenemos la confianza de que serán los más representativos (y acaso los oportunos), aunque su focalización está en reforzar la identidad regional en la creencia –sabia, por demás- de que la literatura representan formas de identidad y con ello incide en una comprensión más cultural que la limitada por fronteras que sólo tiene efectos tributarios y de control social.
[1]

En esta ocasión quiero central mi lectura en los textos que representa la memoria. Me referiré a Tradiciones de Trujillo de Carlos Camino Calderón
[2], El tío Lino de Mario Florián[3], Mitos y leyendas de Adolfo Alva Lescano[4] y Cuentos de mi padrino de Saniel Lozano[5]. ¿Qué tienen de común estos cuatro libros? Participan del ara de la memoria que se elabora de diversos modos y que se reconstruye a través del recuerdo de los señores de la ciudad y de los campesinos de las aldeas. Una memoria que apela a la oralidad, aunque se afinca en el rastro de la escritura. Se trata de representaciones plurales de un mismo proceso histórico (la gesta emancipadora a los avatares del siglo XX). En términos formales asumen diferentes modalidades formales, la primera tiene que ver con la tradición, ese género menor inaugurado por Ricardo Palma y que muy finamente es trabajado por nuestro Camino Calderón; la segunda, de relatos de procedencia oral, cuya virtud es la brevedad y la eficacia del relato, esto en los cuentos de tío Lino y los de tío Saniel; y, la tercera, del cuento popular que evoca vivencias en la conformación de la nueva ciudad, como lo hace Lescano Alva.

Tradiciones del demos

Trujillo se caracteriza por ser una ciudad de ascendencia colonial. Los ancestros en realidad están ubicados en las afueras de la ciudad, referida a la vitalidad de la cultura moche. Por eso el tono tradicional elegido por Carlos Camilo Calderón –ese norteño del Lima- recupera el centro virreinal y la opción independentista y al mismo tiempo, marca las formas del relato de las afueras de la ciudad (curanderos, negros, por ejemplo). Tradiciones de Trujillo (1943-44) se había convertido en una publicación de difícil acceso, por ello, oportuna la redición; aún más interesante por que estos relatos nos recuerdan cómo el género tradición se desarrolló en el Norte del Perú.

Es la memoria de una ciudad colonial en tránsito que apuesta por la emancipación. En ellas se tejen pasajes que remiten a la quietud aristocrática de la pequeña aldea urbana que era Trujillo y la entereza que convirtieron a Trujillo en abanderada de liberación colonial, recuérdese que fue la primera Proclamación de la Independencia la hizo esta ciudad el 29 de diciembre 1820.

Carlos Camino Calderón en sus tradiciones revive cómo se organizó la ofensiva contra los devaneos e insurgencias de las huestes realistas. Tiene como foco la devoción libertaria que aun resuena en las palabras estos hombres: “¡Las cosa van bien! Tagle y yo estamos preparando una tenaza formidable. ¡Ya lo veremos!...//Los contertulios oían, pero no entendían el sentido de esa palabras.” Frases de espíritu conspirador, discreto, que impidiera “que los realistas desbarataran los planes libertarios de los trujillanos.”. Con esas tenazas, es que se consiguió, la derrota de los chapetones en la Intendencia de Trujillo.

Un dato que interesa tomar nota en esta y otras tradiciones, es la memoria popular. Escribe Camino Calderón para recordarnos que el nombre campesino con que se conocía a la Virgen de la Puerta, era ese modesto, pero íntimo, que hoy ha entrado en el desuso. Se la llamaba “mamita”: “Ni la misma ‘Mamita de la Puerta’ escapó a los ultrajes”. En otra tradición se aprecia el sacrificio y abnegación de los trujillanos para que las fuerzas republicanas puedan derrotar al enemigo colonial: “En el corto plazo de un mes, todo el equipo de las tropas libertadoras quedó listo, gracias a la inagotable abnegación de los hijos de Trujillo”. Pero aún así faltaba un metal, que gracias a la casualidad fue encontrado. Un rasguño ocasionado por una silla en la ropa Bolívar dio con el metal necesitado: el clavo de aquella silla “resultó ser un del metal que se necesitaba.” Ya pueden imaginar lo que habría de ocurrir por esos días: “Y así fue como llegó un momento en que, después de haberlo sacrificado todo por la patria, los generosos trujillanos no tuvieron ¡ni sillas en que sentarse!”. Nadie se volvería a sentarse en sillas durante algún tiempo.

Las tradiciones tocan diversos aspectos, como por ejemplo la fama de los brujos de Chicama que recuperaron el caballo del Libertador, el rechazo que los independentistas a pueblos que se alinearon inicialmente con los realistas, la frutas celebradas de Chiquitoy, al tiempo de un versión en la que los hacendados “protegieron” a la ciudad durante la guerra de los 80, pero también los ejercicios virtuosos del lenguaje o los desavenencias para el gobierno local.

Escrito en un trazo ágil, más próximo al cuento moderno, no tiene nada que envidiar a los de Palma. Escritura desde la ciudad, memoria de la lucha por la república que tiene en estas tradiciones su mejor referente del demos y que al mismo tiempo traza esos otros relatos que vuelven sobre la figura de Simón Bolívar.
[6]

[1] La discusión sobre literatura y región la vamos a posponer, para una especial.
[2] Camino Calderón, Carlos. Tradiciones de Trujillo. Trujillo: Papel de Viento, 2007 (Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, vol. 8)
[3] Florián, Mario. El tío Lino y sus relatos modélicos orales. Trujillo: Papel de Viento, 2007 (Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, vol. 8)
[4] Alva Lescano, Adolfo. Mitos y leyendas de Trujillo. Trujillo: Papel de Viento, 2007 (Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, vol. 4)
[5] Lozano Alvarado, Saniel.Cuentos de mi padrino y otras mentiras. Trujillo: Papel de Viento, 2007 (Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, vol. 5).
[6] La memoria de la guerra emancipadora se viene haciendo de a poco. Cf. "Simón Bolívar y la chuscada" de José Antonio Salazar Mejía en Tradición histórica oral ancashina (Lima: Ed. San Marcos,2007).
© Gonzalo Espino Relucé
Enero 2010.

No hay comentarios.: