miércoles, 20 de enero de 2010

No a la censura, viva la poesía. Celebramos la publicación de karina valcárcel, Una mancha en el colchón


Hace años los que no estudiaban y no tenían sensibilidad poética hicieron algo similar con el Taller de Poesía, escribieron “Abajo la poesía pornogáfica”, se asustaban por que el cuerpo emergía como una metáfora evidente y con desenfado. Ahora, los burócratas de la literatura, han cancelado la presentación del libro de karina valcárcel. Nos recuerda la pesadilla de los gobiernos dictatoriales, a los viejos extirpadores de idolatrías, la torpe manía de temer lo nuevo, lo diverso y lo plural. Un título como Una mancha en el colchón resulta el motivo de la suspensión de una actividad difundida como se aprecia en afiche que antecede a mi nota. Entonces, basta, si la Casa Museo de la Literatura quiere ser la adosada, burócrata y grillete para la libertad creativa, dejemos que se revele como tal. Entonces, será una institución más; sin mayor relevancia, pero si aspiramos que esta sea un lugar de encuentro tal como se la concibió en sus inicios, entonces, reclamos que cambien de rumbo y que nuestro burócratas de la literatura aprendan a tener una apertura. Qué falta de memoria... (o no han estudiado la poesía del siglo XX, a la Vanguardia de inicio del siglo pasado). No puedo dejar de expresar mi indignación por que este hecho se constituye en un atropello contra la poesía. Por ello mi solidaridad con karina Valcárcel. El mensaje está dado, la Casa Museo de la Literatura no quiere a los nuevos, a los poetas que llegaron con la movida del 2000.


Transcribo la nota que karina valcárcel ha puesto en su blog
http://karinavalcarcel.blogspot.com/
miércoles 20 de enero de 2010
Se cancela la presentación de mi libro

Ayer recibí una llamada del coordinador de La casa de la Literatura, quien me dijo que recibió el libro el lunes, ciertamente. Después me dijo que no me había vuelto a confirmar la presentación (la semana pasado se le envió los datos, desde reseña de la autora, presentadores, reseña del libro. En fin, todo lo necesario que me solicitaron), pero decía, no lo habían hecho -me dijo-, porque el título les había parecido cargado, es decir subido de tono y querían evaluarlo, y dado que recién lo habían podido hacer el día martes, y al hacerlo habían resuelto que sí podía presentarse -a pesar del título, ¿se entiende, no?-, habían resuelto darnos la fecha de presentación. Obviamente me sorprendió lo que me dijo, de hecho le pregunté directamente si era posible que hubiera censura, por un título o una obra. Entonces me dijo que al tratarse de un "público escolar" en su mayoría -refiriéndose al público que asiste a La Casa...- tenían que cuidar el contenido. El coordinador, desde luego negó que hubiera cualquier tipo de censura. Probablemente -pienso- haya sido una ligereza suya (de la persona con quien hablé por teléfono, quiero decir) y no una política institucional. La persona que habló con el coordinador fui yo, sin embargo y eso fue lo que me dijo. Es decir que no me contaron, no me dibujaron cómo fue. Fue así de textual.(Víctor Ruíz - Lustra editores)


Queridos amigos: La presentación de mi libro, que se realizaría mañana a las 6 pm., se ha cancelado, mi editor me ha explicado vía mail que en la casa de la literatura tenían que revisar el contenido del poemario ya que le título sugiere un tema fuerte o controvertido. Y que en base a eso se ha postergado la fecha para el jueves 28. Lamento que no nos podamos encontrar mañana para compartir con ustedes la experiencia (buena o mala) y el alcohol programados. Y espero que si en algún momento me animo nuevamente a planear una presentación (con sobredosis de chocolate o alguna sustancia psicodélica) ustedes estén ahí, porque son mis patas y porque aún no me hago rica ni famosa ni tristemente célebre. Como estoy harta de las postergaciones y esta situación me jode terriblemente al punto de expulsar moco y baba, no se ni cuando ni donde presentaré mi libro o si lo haré en algún momento, porque verán, me están creciendo escamas. Quiero agredecer a Josefina y a Ale que se pasaron la mañana tratándo de abrirme puertas y ventanas para no explotar. Sin mayor novedad, me despido, molesta, triste, pero sobre todo con muchas ganas de destruir la ciudad.

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