jueves, 31 de diciembre de 2009

2009 Año de las ofensas por Gonzalo Espino


El 2009 acaso se recuerde por las ofensas, pese a un tejido social que le pone dinamismo y hace visible a Perú como atractivo no solo por su gastronomía, el posesionamiento de nuevos iconos como Magaly Solier o las deportistas peruanas –en femenino, hay que reiterarlo- de las muchachas del vóley o la encantadora boxeadora Kina Malpartida.

Digo ofensas por las formas como los medios tratan las noticias y como los que nos gobiernan se desempeñan, ni hablar de un Congreso desprestigiado, o de un candidato presidencial que ha dejado su chatarra en la Universidad de San Marcos y cree que el progreso viene por las privativas autopistas que viene construyendo para El Metropolitano (incluido el cemento que le pondrán al parque Sinchi Roca de Comas), amén de las extrañas y expeditivas ganancias como ha ocurrido con Comunicore y habrá que preguntarse, como hizo en su momento Perú 21(16.12.09): “¿Por qué tuvo tanta suerte Comunicore y ganó, en apenas unos días, casi 21 millones de soles?”. No se escapa nuestro presidente, que descalificó a la población indígena al considerarlos ciudadanos de segunda categoría o su ya manida retórica que descalifica a quienes discrepan con el gobierno, ni el ahora escandaloso indulto al empresario Crousillat. Si hemos visto una luz de empeño en la Justiicia local, sanción a Fujimorio, esta no fue consisten, por sus vocales viajeros, auspiciados por Alas Peruanas.

Un año de ofensa cuyo signo mayor y trágico fue sin duda la masacre de Bagua donde murieron 31 peruanos. Talvez la lección mayor de esta experiencia -dramática, por cierto- sea exactamente que se visibilizó la amazonía como parte del país ya no solo como naturaleza, sino como poblaciones y con ellas, culturas y etnias.

La vida académica se ha visto entorpecida por la forma como el actual gobierno trata a los docentes universitarios. En realidad no habría que extrañarnos, pues para los neoliberales, la inversión en educación en países pobres como los nuestros no reditúa en capital. Un ministerio de hacienda que no suelta lo que legalmente le corresponde a los profesores universitarios: el último tramo de la homologación. Aún así la vida académica ha continuado con todos sus empeños. En Literatura, se han producidos un exceso de eventos, en los que seguridad, podemos decir, ha habido mucho de repetición.

Lo más notable del año viene del interior del país. Una especie de producción literaria caracterizada por la intensidad y variedad. En todos los casos, ha impuesto un tema en la agenda de los estudios literario: la dimensión de las literaturas regionales en la construcción del imaginario del país. Una relectura que supone volver sobre el trazo pluricultural y multilingüe del Perú, no como declaración centrada en lo iconos literarios canónicos, sino para volver sobre la mirada de lo que ha ocurrido –y viene sucediendo- con la producción local y cómo esta ha elaborado un capital simbólico regional. Ciertamente, hay que pensar en dinámicas de producción textual diferentes. Lo que sugiere no solo al impreso como no modalidad de divagación sino a las formas tradicionales del goce de la palabra y los formatos virtuales.

A esto hay que agregar la importancia que está teniendo el tema de la lectura en las escuelas públicas del país. El plan lector está ayudando en esto, sin embargo, el asunto sigue siendo cómo se motiva la lectura y con qué materiales de lectura. No es una lectura que busque el gusto y hábito lector sino el torpe resultado de una plantilla que no supone el placer ni el manejo eficiente de información. Aún con esto se ha presentado como una oportunidad para dar cuenta de dos fenómenos: el primero, la presencia en esos programas autores regionales y escritores noveles; situación que se ha visto mellada por lecturas tan elementales que se olvida la necesidad de leer más allá del momento.



En fin, un año de ofensas. Pero no es tiempo de sentirnos de mal humor, sino de celebrar y limpiarnos el alma para recibir el nuevo año.



Gonzalo Espino Relucé
UNMSM
Gratitud:
Debo agradecer a todos mis lectores y lectoras que me siguieron durante todo este tiempo. Un buen año para cada uno de ustedes, con la protección de Tulape, huaca moche.
Portal de Magaly Solier:

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