miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ciro Alegría: mito y comunidad, cien años después por Gonzalo Espino

Mito y comunidad: estructura la novela
Gonzalo Espino Relucé
(UNMSM)

El mito como sabemos es la memoria que explica al mundo. Remite a esa historia aceptada, casi siempre remota, sirve para explicar con suficiencia el mundo en que se está y al mismo tiempo para dar cuenta de los elementos del presente. Mircea Eliade recuerda que “Todo mito muestra cómo ha venido a la existencia una realidad […] Al narrar cómo han venido las cosas a la existencia, se les da una explicación y se responde indirectamente a otra pregunta: ¿por qué han venido a la existencia? El ‘por qué’ está siempre imbricado en el ‘cómo’.”[1] De esta suerte la comunidad se explica en el mito y acentúa su existencia real, el narrar supone el por qué de la existencia de la comunidad, en su sentido explicativo. El mito explica a la comunidad y explica la pobreza:

Mañana, ayer. Las palabras estaban granadas de años, de siglos. El anciano Chauqui contó un día algo que también le contaron. Antes todo era comunidad. No había hacienda por un lado y comunidades acorraladas por otro. Pero llegaron unos forasteros que anularon el régimen de comunidad y comenzaron a partir la tierra en pedazos y apropiarse de esos pedazos. Los indios tenían que trabajar para los nuevos dueños. Entonces los pobres –porque así comenzó a haber pobres en este mundo- preguntaban: “¿Qué de malo había en la comunidad” Nadie contestaba o por toda respuesta les obligaban a trabajar hasta reventarlos. Los pocos indios cuya tierra no habían sido arrebatadas aún, acordaron continuar con su régimen de comunidad, porque el trabajo no debe ser para que nadie muera ni padezca sino para dar el bienestar y la alegría. Ese era, pues, el origen de las comunidades y, por lo tanto de la suya. (Énfasis mío)[2]


La explicación mítica que ensaya el viejo Chauqui y que replica el narrador, no hace sino proponer antes y un ahora. Asunto que estructura la lógica de la novela El mundo es ancho y ajeno. “Antes” es el tiempo de la comunidad, el tiempo nuestro. El mundo es imaginado como la comunidad, que implica una ampliación semántica: todos trabajaban para el bien común y para compartir lo que hay en ella. Era el tiempo del bienestar, de la alegría. El trabajo no era para “padecer”, ni para temerle. Es el tiempo que organiza la comunidad de Rumi. Explica su existencia. En la novela, Rumi, aparece no sólo como un botín apetecible por los forasteros, sino rodeada por estos: allí donde antes había comunidad ahora está la hacienda de Umay. La comunidad de Rumi remite al tiempo del ahora, aparece como el modelo, aunque la peste de la ley ha invadido su fuero.

El tiempo de ahora, es confuso, la comunidad está acorralada, es el tiempo de los “forasteros”. La comunidad está siendo arrebatada, está desapareciendo, no solo ha sido desmembrada. Trabajar es padecer. Unos pocos foráneos han arrebatado sus tierras –terrateniente, gamonal, mandón, etc.-. Desde entonces existe la pobreza y la comunidad está amenazada, su destino es incierto. Como relato en la novela se consuma con despojo de las tierras de Rumi y éxodo a Yanañahui, tierras de altura, allí donde se pena para vivir. Es el tiempo donde la gente ha perdido el bienestar, la alegría; el trabajo es una amenaza, una vía a la esclavitud.

Se trata, pues, de una historia admitida por una colectividad y que explica su ser y estar en el mundo. “El mito es, pues, la historia de lo acontecido in illo tempore, el relato de lo que los dioses o los seres divinos hicieron al principio del Tiempo.” (Mirceas 1981: 59). Si los pobres existen, es porque la comunidad fue anulada: “así comenzó a haber pobres en el mundo”. Así, desde el mito se instala el drama de la comunidad andina. La comunidad es el mundo de los runas, los foráneos han traído la pobreza que es su destrucción. “Una vez ‘dicho’, es decir, ‘revelado’, el mito pasa a ser verdad apodíctica: fundamenta la verdad absoluta.” [3] El mito estructura la historia que se nos narra en El mundo es ancho y ajeno. He allí la grandeza clásica de Ciro Alegría, a cien años de su nacimiento.

[1] Mircea, Eliade. Lo sagrado y lo profano. 4ª ed. Trad. Luis Gil. Madrid: Guadarrama / Punto Omega, 1981.
[2] Ciro Alegría, El mundo es ancho y ajeno (1941). Madrid: Alianza Editorial, 1983.
[3] Mircea, Eliade, op. cit., p. 59.
(c)Gonzalo Espino Relucé, octubre 2009.

No hay comentarios.: