domingo, 26 de julio de 2009

Fisuras ficcionales en la Carta de Vaz Caminha, por Gonzalo Espino Relucé



La importancia histórica de la carta sobrepasa su propia ascendencia. Lo que interesa es su ubicación en el mundo moderno. Tal como lo ha señalado Sarissa Carneiro “Su valor radica no solo en su carácter testimonial (y en la importancia histórica de éste) sino también en su aspecto fundacional, en cuanto captación de una visión inaugural de la realidad del Brasil.” (2003:106). Pero esta formulación debe ser comprendida dentro de la lógica de un discurso que se aleja del simple dato, exactamente por la contundencia de su referencialidad, en el sentido renacentista de comprensión de la verdad, por lo que desborda los límites de la aridez de lo observado. Por eso, el registro del viajero, como discurso autorizado se traslada a una frontera en la que el texto aparece como recurso ficcional, adicionalmente propiciado por la carga retórica en la elaboración de dicha misiva.

El relato de la carta, como los textos de la evangelización, compromete una fisura que permite observar una posible voz indígena, o dicho de otra manera, en tanto pieza estructurada para el lector de la ciudad letrada, esta obedecía a una reflexión retórica. Tales relatos se pueden leer como el negativo (para usar una metáfora fotográfica) cuya puesta en positivo sería la huella indígena. Este se elabora a partir de una mirada del indígena, los amerindios de Vaz Caminha parecen que construyen al otro exótico como el mismo. Es decir, si el indio era el otro-mismo para el europeo, para el amerindio el europeo era el otro-diferente. De esta suerte el trazo escritural supone la elaboración de un tipo de descripción que sugiere cierto protagonismo amerindio en el sentido inverso de la norma.
Esto lo podemos observar, en el abordaje que hacen dos indígenas a la nave de capitán mayor así lo revela, están despreocupados y actúan con naturalidad sin las cortesías hidalgas: “Acenderam-se tochas. Entraram. Mas não fizeram sinal de cortesia, nem de falar ao capitão nem a ninguém.” (96). El cuerpo de la mujer se compara con el cuerpo europeo; los sonidos que parecen llamar la atención resulta desconcertante; pero, al mismo tiempo no les interesa el signo mayor de la conquista: la cruz, les interesa en tanto hechura con una herramienta novedosa para los amerindios.
Fragmento de mi intervención en
Congreso Internacional Brasil sin fronteras: Discursos, Cultura y Literatura
24, 25 y 26 de Julio de 2009. 14ª Feria Internacional del Libro.
Imagen:
Cândido Portinari. O descobrimento do Brasil, óleo sobre tela (1956)

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