lunes, 25 de mayo de 2009

Vaz Caminha, una nota sobre la ficción y el botín/ Gonzalo Espino Relucé




Pero Vaz Caminha, una nota sobre la ficción y el botín
Gonzalo Espino.

Cuando Pero Vaz Caminha envío su Carta al rey don Manuel I,[1] de Portugal, no imaginó que esta se convertiría en una lectura canónica de la literatura brasileña. Khote, recuerda que se trata de un documento burocrático, que no fue pensado para su publicación, por ello en su origen está vinculado al estado portugués, es decir, a la metrópoli. El asunto es cómo los brasileños interpretan la carta.

Flávio Khote[2] anota que esta carta de relación debe verse en relación con el canon literario, ello explica su lectura y presencia en el mundo de la escuela, aparece como el primer texto que inaugura las letras brasileñas y alude que hay un límite en esto por que no se está tomando en cuenta lo que son las representaciones mayoritarias e minoritarias, que va indígenas a migrantes. Así, entonces, la Carta se asocia al canon hegemónico, pues, es pensada como parte de una "filiación" cuyo ancestro es colonial (lengua portuguesa), como la representación de la aristocracia conservadora y la insistencia en Brasil como utopía. Por eso, Khote dirá que este texto es una escritura que legitima la posesión de las tierras brasileñas por los reyes, al hacerlo se hace extensiva a la presencia de la iglesia. De hecho esta lectura de contexto plantea dos asuntos: una que tiene que ver su estatus ficcional y, dos, con los tópicos del proyecto colonial.

Así Vaz Caminha insiste en verbos como pensar, creer, opinar en la elaboración de la carta. Esto permite una ecuación que hace que la presencia del narrador testigo se vuelva difusa. Se observa en el diseño del discurso, donde aparece la presencia de los versos antes señalados desde el inicio ("dar minha conta disso", "e creia bem por certo que", "aquillo que vi e me parecue") y la sutileza -y hasta humor- que puede percibirse en el relato a partir del sistema de comparaciones que inserta en su texto. Será el caso del cuerpo de las indígenas y la comparacón que hace con el de las mujeres europeas: "En um daquelas moças era toda tingida, de baixo a cima daquela tintura; e certo era tão bem feita e tão redonda, e sua vergonha (que ela não tinha) tão graciosa, que a muitas mulheres da nossas terra, vendo-lhe tai feições, fizera vergonha por não terem a sua como ella." El cuerpo de la indígena resulta atractivo y pone en discusión el cuerpo “imaginado” y “dominante”, el de la mujer europea.

Respecto a lo segundo se centra en la imagen del collar, la misa y la herramienta de hierro. Esto tiene como referente, en comento que se narra, la presencia de dos indígena suben a la barca de Cabral. El indígena se siente atraído por el collar del capitán, como ni portugués ni amerindio habla una lengua común, no hay forma de una comunicación transparente. El indígena resuelve comunicar a través de señas. Para el indígena el collar se convierte en algo ex-ótico, por ello, objeto de deseo, que se busca alcanzar. Recuérdese que para el portugués este será un objeto de alto valor. Las señales será la forma como se comunica. Pero lo que interesa aquí es la doble operación que conlleva la interpretación ("hacer señales" que no obedecen a un código consensuado), por lo hay un campo de interpretaciones libres ("quieren decir"). Los indígenas imitan el ritual de la misa, pero esta desprovista de sentido religioso tal como ocurre en la supremacía que ocupa esa herramienta nuevísima y eficaz que traen los portugueses como representación moderna. No es la cruz lo que les llama la atención, es la herramienta y con ello se instala en el imaginario americano la metáfora de la deforestación de los bosques tropicales, de la Amazonía.

De esta suerte, el discurso de Pero Vaz Caminha comparte con las primeras cartas, el sentido estratégico del proyecto colonial: el botín (oro y almas).


[1] Vaz de Caminha, Pero. Carta de Pero Vaz de Caminha a el-rei D. Manuel sobre o achamento do Brasil. Estudo y transcrição de Jaime Cortesão. Sao Paulo: Editora Martin Claret, 2003.
[2] Kothe, Flavio R. O cânone colonial. Brasília: Ed. Universidades de Brasília, 1997.
© Gonzalo Espino, mayo 2009

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