jueves, 1 de enero de 2009

Tras los pasos de Luis Pardo por Ricardo Virhuez


El año se inicia con el encuentro ancashino. Allí compartiremos algunas de nuestras reflexiones con colegas de varios lares del país. Reproduzco el texto de Ricardo Virhuez.


Tras los pasos de Luis Pardo
Por: Ricardo Virhuez Villafane

En 1909 murió Luis Pardo Novoa, el famoso bandolero ancashino que robaba a los ricos para asistir a los pobres, y cuya vida despertó pasiones encontradas, odio, admiración, libros y películas en los primeros años del agitado siglo pasado. Esta noticia por sí misma no tendría ninguna importancia, de no ser porque la figura justiciera de este ser de carne y hueso ha pasado a los terrenos de la más desaforada leyenda dentro de la cultura popular peruana, casi al modo del famoso Robin Hood anglosajón. .Acaso podamos comprender mejor la vida insufrible de Luis Pardo si constatamos que su abuelo, natural de Huaraz y homónimo suyo, fue un hombre áspero y aventurero, de decisiones rápidas y dos veces alcalde de Chiquián, distrito donde más tarde nacería el legendario bandido. También el padre de Luis Pardo fue otro aventurero feroz, hombre rico que participó en las montoneras caceristas en su lucha contra Piérola, se autonombró gobernador de Cajatambo y murió baleado durante un enfrentamiento con un cura terrateniente, a quien logró matar a balazos.

Luis Pardo nació en Chiquián el 19 de agosto de 1874 y fue el primero de cinco hermanos. Desde que quedó huérfano a los once años, su vida se convirtió en un acto de rebeldía permanente. A los veinte años se enroló en las huestes montoneras de los caceristas y descendió por las serranías de Ancash. Al llegar a Barranca, en 1899, su destacamento tuvo un sangriento combate con los soldados gobiernistas de Piérola, quienes los derrotaron y tomaron prisioneros. Luis Pardo fue uno de ellos. El parte de combate lo calificó de "Capitán de húsares" y fue llevado a cumplir prisión en una cárcel de Lima. Salió poco tiempo después, gracias a los amigos e influencias de su abuelo, y regresó a Chiquián sin caballos, fusiles ni gloria.

Luis Pardo se había casado joven, pero el matrimonio no le satisfacía. Se enamoró de una muchacha a quien sin miramiento alguno raptó e hizo suya. Más tarde agredió a un par de mujeres que le recriminaron por su conducta disipada y padeció la primera denuncia que lo obligaría a huir lejos de su pueblo. Pero Luis Pardo parecía condenado a las bellas artes de la expropiación. . Atacó a un acaudalado terrateniente, quien lo denunció ante la gendarmería. Durante una fiesta, mientras toreaba y enamoraba displicentemente, los gendarmes lo tomaron preso. Pero esa misma noche el futuro bandolero huyó por el techo excesivamente modesto para él y se ganó la merecida fama de no aguantarle las pulgas a ninguna prisión, porque siempre, desde entonces, logró escapar de todas las cárceles adonde llegó a parar.

Los años posteriores sólo fueron un conjunto de hechos que han perdido ya su carácter rigurosamente histórico. Luis Pardo, siempre solo, pocas veces acompañado por amigos de confianza, atacó las propiedades de los poderosos de las sierras ancashinas, huanuqueñas y liberteñas, y lo que se llevaba en bienes lo repartía entre la gente humilde y más necesitada.Pero no lo hacía en silencio. Se rodeaba de una atmósfera especial que volvía el acto dadivoso en todo un acontecimiento. Hombres y mujeres pobres empezaron a amarlo y a pronunciar su nombre con respeto.

Su fama de bandolero justiciero iba pareja a su otra fama de mujeriego y conquistador. Al pueblo adonde llegaba armaba fiestas y borracheras fenomenales, y se daba el lujo de elegir a las muchachas de su preferencia sin que éstas opusieran resistencia. No comprenderíamos las inexactas, numerosas y hasta inverosímiles hazañas de Luis Pardo sin la intervención fabuladora de los mismos gamonales, quienes enrostraban al bandolero todos los delitos cometidos en la región, aunque ello lo convirtiese en una persona ubicua e intemporal.

Hasta que apareció la figura regordeta de un singular y oscuro mayor, Toro Mazote. Desde Lima se le había encargado la dirección represiva contra Luis Pardo. Pronto los resultados se convirtieron en macabras evidencias. . Toro Mazote y sus gendarmes prepararon una red de información cuyos métodos priorizaban la tortura, el asesinato selectivo y la coacción sicológica brutal contra quienes consideraba amigos, conocidos y familiares del bandolero.Pero no fue Toro Mazote y su sangriento grupo los que atraparon a Luis Pardo. El bandolero, huyendo hacia la costa, pasó por Cajacay y Raquia y se detuvo en compañía de un amigo apellidado Gamarra. Era el 5 de enero de 1909. Un gamonal lo vio, dio aviso a las autoridades, soliviantó al pueblo y fue esa multitud de enfervorizados campesinos pobres, embriagados con el aguardiente de los poderosos, la que rodeó a Luis Pardo y lo acosó en una gruta sobre el río Tingo, puente de Chaplián, en el distrito de Marca (frente al actual distrito de Antonio Raymondi-Raquia).

Sin municiones, herido y sabiéndose perdido, Luis Pardo y su amigo se arrojaron a las torrentosas aguas del río. Una pedrada de un campesino le impactó en la cabeza. Y mientras las aguas lo arrastraban, siete balas se le incrustaron en el cuerpo.Los enojados pobladores recogieron río abajo los cadáveres y los llevaron al pueblo. Allí, ante la presencia de la muerte, los ánimos se calmaron. Un alférez recién llegado vio los cuerpos exánimes, sacó el revólver y disparó contra el pecho y la cabeza de Luis Pardo. Los mismos pobladores que antes lo atacaron defendieron ahora su cadáver. Estaban armados y por eso las autoridades retrocedieron ante el intento de deshonrar a los muertos.

Toro Mazote arribó enojado por no haber sido de la partida, pero se dio el lujo de castigar y apalear a quienes derramaban una lágrima por el bandolero, prohibiendo su sepultura para escarmiento. Sin embargo, los amigos y familiares de Luis Pardo desacataron la orden y lo sepultaron en un acto de dolor y rebeldía que nadie se atrevió a interrumpir.El nombre de Luis Pardo alcanzó un inusual estatus legendario. Surgieron los poemas, huainos, mulizas, pasacalles, chuscadas y valses en honor del bandolero que robaba a los ricos y defendía a los pobres. Su figura se rodeó de un aura de romanticismo lo suficientemente profundo como para permitir su ingreso en el arte y la literatura.

El puente de Chaplián se llama ahora "Puente Luis Pardo", lo mismo que algunas calles de Lima y provincias y diversas asociaciones campesinas y culturales. Su perseguidor, Toro Mazote, siguió viviendo de la tortura, las muertes y violaciones. Pronto le llegó la sífilis. Se internó en un hospital donde sufrió el desprecio de todo el mundo. Murió recién con una dosis de morfina que un médico asqueado se atrevió a suministrarle. . Luis Pardo, ahora, no sólo es motivo para la literatura y las artes. También nos hace pensar sobre la legitimidad de sus expropiaciones. También, lamentablemente, sobre la irónica suerte de los héroes muertos a manos de quienes amó y defendió a costa de su propia vida.Pese a los años transcurridos y a la muerte, Luis Pardo sigue siendo un héroe de nuestro tiempo. No un héroe oficial, ese que los gobiernos inventan en honor de corruptos y militares, sino un héroe sumergido en lo más profundo de la conciencia popular, lugar donde descansa a pesar del tiempo y a pesar de los olvidos. Murió en Marca.

Hace poco visité el lugar donde murió Luis Pardo. Se encuentra en Marca, en el caserío de Colina. En la parte inferior de este poblado, a orillas del río que divide Marca con el distrito de Antonio Raymondi, existen abrigos rocosos, pero la cueva donde se escondió Luis Pardo ha desaparecido con la construcción del actual puente de cemento. Desde esos abrigos pedregosos Luis Pardo se arrojó al río. En la actualidad, el puente "Luis Pardo" nos muestra todo el paisaje. En enero de 2009 será el centenario de la muerte de Luis Pardo. Ojalá las autoridades de Chiquián (donde nació Luis Pardo) y de Marca (donde murió) por lo menos coloquen una señalización recordando el lugar de su muerte, acaso un busto en su memoria o un ramo de flores que el tiempo marchitará. . .

Tomado:

http://virhuez-7.blogspot.com/2008/06/tras-los-pasos-de-luis-pardo.html

1 comentario:

Bernardo dijo...

LUIS PARDO ¿DELINCUENTE?
Tambien de niño creía en la figura mitica de Luis Pardo Novoa, hasta cuando al dirigirme a una tía anciana para averiguar la verdad, suponiendo incluso que podía haberlo conocido, me desengaño, pues me dijo que era un delincuente que cuando huía dejaba algunas monedas o partes del botin a las personas que hallaba en el camino para que no avisen del lugar hacia donde escapaba, lo que creó la leyenda de que robaba a los pobres para darla a los ricos, que tal nunca fue su intención, y si algo tuvo hacia ellos fue envidia.
Me hizo dar cuenta, que era una persona dedicado a la borrachera, robaba mujeres que le apetecìan en el camino, amendrentaba con sus armas, incluso me relato que introdujo su pistola en la boca de su compadre y con un tiro le abriò un hueco en la mejilla.
Por lo que consideraba que no era ningún hombre digno de ejemplo.
Ahora, que hay eruditos y sabios, que tratan de esta persona, bueno fuera que revisaran los archivos historicos, y pueda apreciarse los testimonios de las personas afectadas por sus crimenes que dieron motivo a ser perseguido y muerto, y tengan una apreciación cabal.

Me gustaría saber, si los admiradores más afortunados de Luis Pardo Novoa, fueran objeto de un robo de sus bienes, si se quedarían conformes, si estos han sido entregados a los pobres.

También, si es correcto robar a los ricos para darlo a los pobres, pues si esto es un valor, empecemos ha practicarlo con dichos admiradores afortunados.