martes, 8 de abril de 2008

Tarmap pacha huaray, Adolfo Vienrich (2) ed. anotada por Gonzalo Espino

Tarmap Pacha Huaray
Nuna shimi chihuanhuay
Edición anotada de Gonzalo Espino Relucéen Homenaje a Adolfo Vienrich (1867-1908)
Tarmap pacha huaray (2)


En la Pastoral de Exhortación e Instrucción contra las idolatrías del Arzobispo de Lima [1], don Pedro de Villa Gómez en 1649 se encuentra cómo se ha de preguntar por al hechicero [2] y consta de 38 preguntas de las que copiamos las más sugestivas.
Y si es el examen en un pueblo de la sierra, se le ha de preguntar al indio si es Llacuaz o Huari. Llaman Huari o Llactayoc al que es natural de aquel pueblo, todos sus antepasados lo fueron sin tener memoria de haber venido de fuera; y Llacahuaz llaman a los que (aunque sean nacidos de aquel pueblo, ellos y sus padres y sus progenitores
) vinieron de otras partes.

III. ¿Esta huaca es algún cerro, o peñasco grande, o piedra pequeña? Y sacarle las más circunstancias, y señas que pudieren de ella.[3]
IV. ¿Esta huaca tiene hijo que sea piedra y huaca como ella, o padre, hermano, o mujer? Esta pregunta se le a de hacer, porque siempre todas las huacas principales tienen sus fábulas, de que tuvieron hijos, y fueron hombres, que se convertían en piedras.
VII. ¿Qué huaca adoran para las chacras, para el maíz o para papas?, (XV) o ¿qué huaca adoran para el aumento del ganado o de los cuyes?
X. ¿Qué puquios o lagunas adoran?

XI. ¿Cómo se llama su pacarina?, porque siempre la suelen adorar.
XII. ¿Cómo se llama el Marcayoc o Marcachacra?, que es como el patrón y abogado del pueblo, que suele ser algunas veces piedras, y otras, cuerpo de algún progenitor suyo, que suele ser el primero que pobló aquella tierra: y así se les ha de preguntar si es piedra, o cuerpo.
XIII. ¿Cómo se llama la huaca a quien adoran para las lluvias?, que algunas veces suele ser piedra, y otras el rayo; y aunque digan que se llama Liuiac, se les ha de preguntar si es piedra.
XVI. ¿Qué huaca adoran para que el maíz crezca bien y que no se coma de gusano? ¿De que laguna traen cántaros de agua para rociar la chacra y pedir lluvia? ¿A qué laguna tiran piedras para que no se sequen i vengan lluvias?
XIX. ¿Qué huaca adoran cuando van a la mita de chacras, estancias, obrajes o minas, para que vuelvan sanos y presto, y los españoles no los maltraten? ¿Y qué ceremonias usan en (XVI) todas estas cosas?
XX. Se les ha de preguntar, en diciendo la huaca, ¿dónde está, y de que manera, con qué vestidos, y con qué ornato, y todas las demás circunstancias que se pudieran preguntar, y saber, porque no den una cosa por otra, y una huaca fingida para esconder y quedarse con la verdadera como ha acontecido muchas veces. Y si fuere posible, ir luego donde está.
XXI. ¿Qué Mallquis adoran?, que son los cuerpos de sus progenitores y, ¿cómo se llama el padre?, ¿cuántos hijos tuvo? Y en qué parte los tiene, en qué cueva o Machay, y de qué manera?
XXIII. Para examinar al hechicero en su oficio, se le ha de preguntar si es Villac (Huillac), o Huacahuan‑rimac, que es lo mismo, el que habla con la huaca y le ofrece ofrendas. O si es Humumarca, que es el más consultado y mingado; o ¿Rapiac?, o ¿Socyac?, o ¿Pachacuc?, o ¿Asuac?, o ¿Yanapac? o brujo; y, si habla con el demonio, ¿en qué figura se le aparece?
XXVII. Se les ha de preguntar, ¿qué fiestas hacen, a qué tiempos, y con qué ceremonias? Porque suele haber variedad en diversas partes, y (XVII) muy en particular si se han confesado con sus hechiceros?, que en las provincias de Caxatambo, y Guailas se pregunta: ¿Huchaiaquita aucacucchucanquí? (¿Has confesado tus pecados con los hechiceros?).
XXIX. ¿Qué días beben, qué bailes bailan y qué cantos cantan en las fiestas de sus huacas? Y, ¿dónde se juntan a confesar estos días con sus hechiceros que suelen tener lugares señalados para este efecto, que llaman Cayan?
XXIX. ¿Qué lugares hay que llaman Apachita y Tocanca, y dónde están?
XXX. ¿Desde qué lugar, y a que tiempo adoran al sol y al rayo? ¿Qué hechicero es el Liuac villac que tiene oficio de invocarle?, y ¿quién es el Malquivillac?
XXXIII. ¿Quién pone parionas para la guarda de las chacras?
XXXIV. ¿Qué cosas ofrecen a las huacas y si tienen llamas o chacras?, ¿quién es el mayordomo de las chacras de las huacas, que llaman Pachacac?
XXXV. Al hechicero se le ha de preguntar: cuando ibas a mochar la huaca, ¿qué respuestas dabas a los indios? Y, ¿cómo fingías que hablaba la huaca? Si dijere que cuando hablaba a la huaca que se tornaba loco (que lo suelen decir muchas veces), se le ha de preguntar: si era por la chicha que bebía o por efecto del demonio.
XXXVI. En la visita pasada, que se hizo contra las idolatrías, ¿qué ídolos dejaron de manifestar los indios? Y de los que manifestaron, y se quedaron, que pedazos, o sobras de ellos
[4] han guardado?, y ¿dónde están ahora?[5]
XXXVIII. A la postre, se ha de preguntar por la hacienda que la huaca tiene. Si tiene dinero, que este suele estar en poder del que la guarda o en el mismo lugar de la huaca; si tiene oro, o plata, Huancas, Chacra, Hincas o Tincurpas o Aquillas con que les dan de beber. "

Por este resumen se verá que de tiempo en tiempo se hacía la inquisición de los ídolos y demás curiosidades; pero a su vez nos demuestran un destello de panteísmo indico mezclado al culto de los animales y el de sus momias, que recuerda a los egipcios y el culto de los antecesores, de los japoneses. La idea de maternidad en sus conopas, quinoamama, jaramama, cocamama, akshumama, nos trae a la memoria la metafísica de Platón, con sus arquetipos o la esencia espiritual de las cosas. Las mazorcas de maíz pegadas o papas reunidas durante su incremento, las veneraban como conopas, y aun hoy conservan esta costumbre, les llaman mata‑mata; así como las mazorcas de diversos colores o de formas extrañas las dedican a los santos y las cuelgan en sus nichos. Y las de mejor calidad, las guardan envueltas en sus pancas en sus casas, pendientes del techo, con el nombre de huayuncas.

Siguiendo por Muruhuay pasa el camino a Huasahuasi, una cuesta en cuya cima hay siempre montones de piedras de mayor a menor, unas pirámides construidas por los que van a sus negocios. A fin de tener éxito en ellos, costumbre igual tienen los del Cuzco, forman esas pirámides que le llaman Apachecta, donde se detienen, miran al Sol, arrojan el pelotón de coca mascada y se arrancan un pelo de las cejas como ofrenda. Apa, quiere decir lleva, y chekta, encomienda, o cesto hecho de trébol en cuyo interior se guardan frutas, y así se coloca en las pachamancas. En la cumbre de la pampa de Pucuscasa, camino de Jauja a Tarma, se ven infinidad de estas pirámides, que los arrieros forman, los unos por el buen éxito de su empresa, y los otros, los casados, para probar la fidelidad de la esposa, que ha sido infiel si encuentran derribada su pirámide o pirhua.

Pero dejando de lado todo esto que merecerá estudio especial, contraigámonos a nuestro objeto, a excavar y descubrir una que otra reliquia de los escombros de tiempos gloriosos, escapados a la furia de tonsurados como fray Vicente Valverde, el célebre compañero de Pizarro, que incitaba a la matanza de Atahualpa y los que le acompañaban a los gritos de "Yo los absuelvo" y que para mayor sarcasmo, por cédula real de 14 de marzo de 1536, el Emperador de España le hace merced del Obispado del Perú y del título de Protector de naturales. ¡Fray Valverde! en junio de 1533 entró al Cuzco, fue el primer obispo del Perú y Protector de los indios!

Si este energúmeno fue Protector de los indios (!) no debe extrañarse la coacción ejercida para toda libertad; pues que se dejaba sentir hasta para las publicaciones en lengua indígena, a pesar de los clamores del mestizo Garcilaso, que se ufanaba de llevar en sus venas sangre de los incas; pues que dice: "A los hijos de español i de india, o de indio i de española, nos llaman mestizos por decir que somos mezclados de ambas naciones: fue impuesto por los primeros españoles, que tuvieron hijos en indias, i por ser nombre impuesto por nuestros padres i por su significación me lo llamo Yo a boca llena i me honro con el. Aunque en Indias, si a uno de ellos le dicen, ‘sois un mestizo’, o ‘es un mestizo’, lo toman por menosprecio."
[6]

Notas:
[1] Carta Pastoral de Exhortación e Instrucción contra las idolatría de los indios del Arzobispado de Lima (1649)
[2] En la edición Tph: “confesor”; recupero la frase Lat. 100: al hechicero.
[3]La Aurora de Tarma ii, 101. Tarma 13 mayo 1905.
[4] Recupero “ellos” de Lat 101, en lugar de “cilos” (Tpph).
[5] Continúa en Lat II, 102. Tarma 20 de mayo 1905
[6] Cf. Inca Garcilaso de la Vega, Comentario Reales d elos Incas (ed. César Pacheco Vélez. Lima, Banco de Crédito del Perú, 1985), Lib. IX, cap. xxxi, p. 416.. Continúa en Lat II, 103. Tarma 27 mayo 1905.

© Gonzalo Espino Relucé, 2008
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La alforja de Chuque 8

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