viernes, 7 de marzo de 2008

Un poema de Melisa Patiño. Libertad para la poeta.


Un poema
de Melisa Patiño Hinostroza


En la protesta del 4.3.2008 por la libertad de Melisa, Javier Arévalo distribuyó el poema que se transcribe y que Rodolfo Ybarra ha difundido.


Día 1.

Toda nueva vida empieza con grandes convicciones, seguramente todo estará bien ahora que mis fantasmas han huido y que ya no olvido tapar la pasta dental después de haber lavado mis dientes.

Hoy empieza mi nueva vida, aunque quizá la gente que me escuche no me crea, puede que digan pero si es la misma, claro, sigo en el mismo hogar de hace 20 años, aún no termino la universidad, tampoco he conseguido un “empleo seguro” (por el que reza mi mamá día a día y es el que yo no desearía jamás), ni siquiera he cambiado de novio, pero tengo una nueva vida, ésta es fresca y está recién ideada.

Mi nueva vida es de color verde, como mi locura, la he estado gestando ya hace varios meses, pero recién hoy ha visto la luz de unas hojas en blanco y se hace real mientras la escribo.

Es hermoso tenerla entre mis manos, observarla y acariciarla, mi nueva vida huele a café y entiende de libros viejos, me gusta demasiado escucharla, contarme todos los planes que tiene para nosotras. Además, dice que me ha soñado estrella de rock cantándole Tarde Ilusionada: mi nueva vida es muy graciosa. Hoy es un gran día, es mi primera noche durmiendo abrazada a mi nueva vida.


Día 2.
Mi nueva vida me ha levantado con un beso y el desayudo en la cama, jugo de papaya, café, huevos revueltos, mi nueva vida sí que conoce de mis gustos.Aún estoy desperezándome, me estiro en la cama mientras ella anda buscando un buen libro para la mañana. Se ha acercado a mí con En busca del tiempo perdido de Proust. No sabía que tenía ese libro, debe ser uno de esos que trae toda nueva vida en su maleta.

Está leyendo para mí, tiene una voz muy hermosa, mira las palabras, pero las lee como si las supiera de memoria, como si recitara algún antiguo, muy antiguo himno. Aún es de mañana, nueve o diez, todo está cambiando muy rápido, mientras yo me estoy enamorando de mi nueva vida.


Día 3.

Hoy encontré en mis codos el olor que creía desaparecido y retorné por un segundo a mi vida pasada, y yo que pensaba que con la llegada de mi nueva vida, su aroma a café lo inundaría todo, pero no fue así, aún estaba allí el aroma de mi antigua vida.

Mi nueva vida me sorprendió llorando en un rincón de la cama, yo me había olvidado de ella…como no la vi al despertar

Pero ella estaba en la cocina preparando el desayuno.

Se ha acercado con la bandeja en la mano y la ha puesto a un lado de la cama, me ha hablado, no preguntó por qué lloraba, ni qué hacía allí sentada tan incómodamente la tristeza, sólo atinó a soltar su voz hermosa, todo lo que decía transformaba mi habitación en un prado verde, como ambas amamos, hasta la tristeza ahora era del color de las peras y no podía evitar verse tan linda y sonriente.

Sus palabras me han secado las lágrimas, comprendí que no será tan fácil dejar atrás mi pasado, mi nueva vida me lo ha explicado.

Pero no importa qué tan difícil sea todo eso, ahora mi nueva vida está peinando mis cabellos y yo soy feliz.

Foto: Yanina Patricio (Tomado de La República, 5-3-2008).

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