domingo, 17 de febrero de 2008

¿Libro de texto? Libro escolar




¿Libro de texto? Libro escolar



Imaginamos al libro de texto como el registro de una materia que se organiza en torno a una pauta educativa y cuyo destino es su uso en el aula. Su utilización no tiene más de dos siglos, es a fines del siglo xviii y comienzos del xix cuando los maestros por su parte se preguntaban sobre las posibilidades de un aprendizaje simultáneo de la escritura y la lectura y cuyo escenario se cierra a inicios del siglo xx[1]. Asunto que socialmente coincide con la modernización de la sociedad que amplió el universo de lecturas a través de una de sus mayores hazañas de la burguesía: la prensa escrita y la novela de folletín. Es decir, se explica por la exigencia del mundo moderno en los países europeos.

Su característica es entregar esquemas explicativos de una determina materia, que se ejemplarizada y en la que, por lo general, se remite a una tarea. Los especialistas coinciden en que “constituye el factor más decisivo en la conformación de la práctica escolar”
[2]; para Artur Parcerisa: “se trata de un libro que en un número determinado de páginas desarrolla el contenido en lecciones o unidades; generalmente está pensado para uso centrado en la comunicación de la lección por parte del docente y el estudio individual sobre el propio libro, mediante la lectura y la realización de las actividades propuestas.”[3]. Su uso de ha generalizado y como dice Xavier Luch “es también, con diferencia, el modo más común, casi hegemónico, en que se elabora lo que llamamos cultura académica”[4]; se trata pues, de uno de los materiales educativos básicos de los sistemas educativos en diversos países.[5]

Inserto en el sistema educativo, el libro escolar, se ve apremiado por las exigencia que el sector le exige, así entonces todos los contenidos estarán siempre vinculados a lo que el Diseño Curricular Nacional (DCN) demanda, pues, lo que finalmente está en juego, son los logros de aprendizaje esperados para cada nivel y área correspondiente.
[6] De manera que el tratamiento temático y valorativo que aparece en el libro de texto resulta fuertemente ideologizado por al exigencias que el Estado impone como requisito y por las percepciones que imponen los autores como representantes de un segmento de nuestra sociedades desiguales, y desde luego, como materiales impresos que circulen en el ámbito de la escuela bajo la lógica del mercado. En buena, cuenta se trata de un impreso que acompaña la cotidianidad de la vida escolar, presente entonces en el ámbito de la escuela, y sobre los cuales, corresponden poner atención respecto a esa cultura académica que llega a los alumnos, alumnas, que llega como discurso e imagen.


Notas:


[1] Viñao, Antonio. “La enseñanza de la lectura y la escritura. Análisis socio-histórico” en Anales de la documentación nº 5, (2002); pp. 350-351.
[2] Luch Balaguer, Xavier. “Multiculturalidad: invisible en los libros de texto” en Cuadernos Pedagógicos nº 328. Madrid, octubre 2003; pp. 82.
[3] Parciela Aran, Artur. Materiales curriculares. Cómo elaborarlos, seleccionarlos y usarlos. Barcelona, Ed. Graó, 1996; p.36.
[4] Luch Balaguer, Xavier, op. cit., p. 82.
[5] Los índices de venta del libro de texto en EE.UU. y España dan cuenta de la importancia que tienen tales impresos.
[6] MINEDU. Diseño Curricular Nacional de Educación Básica Regular. Proceso de articulación. Lima, DINEIP-DINESST Ministerio de Educación, 2005. Dicho documento fue aprobado el 2005 y es el que rige actualmente. De otro lado, la elaboración de los libros de texto pasan las exigencias, sino por el tamiz, del sistema educativo oficial planteados en DCN; el Programa Nacional de Emergencia Educativa (2004-2006) y las propias “censuras” que la autoridad educativa podría imponer (v.g. los permisos para circulación en las escuelas).


Gonzalo Espino Relucé
UNMSM


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