lunes, 26 de noviembre de 2007

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad (Caza de citas 11)


Gabriel García Márquez
Cien años de soledad
(fragmento)
Dos horas después, su padre fue a buscarla al costurero. «Prepare sus cosas -le dijo-. Tiene que hacer un largo viaje.» Fue así como la llevaron a Macondo. En un solo día, con un zarpazo brutal, la vida le echó encima todo el peso de una realidad que durante años le habían escamoteado sus padres. De regreso a casa se encerró en el cuarto a llorar, indiferente a las súplicas y explicaciones de don Fernando, tratando de borrar la quemadura de aquella burla inaudita. Se había prometido no abandonar el dormitorio hasta la muerte, cuando Aureliano Segundo llegó a buscarla. Fue un golpe de suerte inconcebible, porque en el aturdimiento de la indignación, en la furia de la vergüenza, ella le había mentido para que nunca conociera su verdadera identidad. Las únicas pistas reales de que disponía Aureliano Segundo cuando salió a buscarla eran su inconfundible dicción del páramo y su oficio de tejedora de palmas fúnebres. La buscó sin piedad. Con la temeridad atroz con que José Arcadio Buendía atravesó la sierra para fundar a Macondo, con el orgullo ciego con que el coronel Aureliano Buendía promovió sus guerras inútiles, con la tenacidad insensata con que Úrsula aseguró la supervivencia de la estirpe, así buscó Aureliano Segundo a Fernanda, sin un solo instante de desaliento. Cuando preguntó dónde vendían palmas fúnebres, lo llevaron de casa en casa para que escogiera las mejores. Cuando preguntó dónde estaba la mujer más bella que se había dado sobre la tierra, todas las madres le llevaron a sus hijas. Se extravió por desfiladeros de niebla, por tiempos reservados al olvido, por laberintos de desilusión. Atravesó un páramo amarillo donde el eco repetía los pensamientos y la ansiedad provocaba espejismos premonitorios. Al cabo de semanas estériles, llegó a una ciudad desconocida donde todas las campanas tocaban a muerto. Aunque nunca los había visto, ni nadie se los había descrito, reconoció de inmediato los muros carcomidos por la sal de los huesos, los decrépitos balcones de maderas destripadas por los hongos, y clavado en el portón y casi borrado por la lluvia el cartoncito más triste del mundo: Se venden palmas fúnebres. Desde entonces hasta la mañana helada en que Fernanda abandonó la casa al cuidado de la Madre Superiora apenas si hubo tiempo para que las monjas cosieran el ajuar, y metieran en seis baúles los candelabros, el servicio de plata y la bacinilla de oro, y los incontables e inservibles destrozos de una catástrofe familiar que había tardado dos siglos en consumarse. Don Fernando declinó la invitación de acompañarlos. Prometió ir más tarde, cuando acabara de liquidar sus compromisos, y desde el momento en que le echó la bendición a su hija volvió a encerrarse en el despacho, a escribirle las esquelas con viñetas luctuosas y el escudo de armas de la familia que habían de ser el primer contacto humano que Fernanda y su padre tuvieran en toda la vida. Para ella, esa fue la fecha real de su nacimiento. Para Aureliano Segundo fue casi al mismo tiempo el principio y el fin de la felicidad.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

La obsesión que marca a Aureliano Segundo y que lo obliga a buscar por todos sitios a Fernanda del Carpio, es una de las típicas actitudes de los personajes de Cien Años de Soledad, que tanto asustaban a Úrsula Iguarán. Las empresas imposibles, la guerra, las mujeres de mala vida y los gallos eran según ella las causas de la perdición de su familia. Aureliano Segundo había conocido a Petra Cotes (que era lo que Úrsula Iguarán llamaría una mala mujer) y tenía una fortuna inmensa, que le había hecho empapelar de billetes toda la casa de los Buendía. Nada haría presagiar que se enamoraría de la imagen de una mujer como Fernanda del Carpio. Ella había sido educada en un país lejano como si fuera una reina, sin ninguna noción de la realidad. Como la mayoría de las obsesiones de los personajes de la novela, tienen un final irónico. Aureliano Segundo la encuentra y se casa con ella. Sin embargo, no queda satisfecho ya que ella no está dispuesta a cambiar su forma de vida irreal, altera el “orden” de la casa de los Buendía y tiene cierto asco al sexo con su esposo. Éste estará casado con ella, aunque irónicamente visitará de vez en cuando a Petra Cotes. Así, la resolución del problema no llega a ser totalmente negativa, pero sí irónica, una mezcla extraña de éxito y profunda insatisfacción. Esa impotencia que muestran muchos de los personajes a los largo de la novela y que le impide concretar sus deseos.

mateo diaz choza
07030010
mateodiaz90@hotmail.com

Anónimo dijo...

La desilusión al ver la realidad tal y como es, y no era como se imaginaba hasta ese entonces, pues había vivido en un país lejano y sus padres nunca le dijeron la verdad con respecto al personaje de Fernanda del Carpio.Ya que ella fue criada como una reina.
La búsqueda incansable por parte de Aureliano segundo sin importarle las peripecias hasta encontrarla para así poder casarse con ella . Finalmente en este fragmento se menciona el escudo de armas de la familia por parte de Fernanda y su padre, para ellos simboliza el nacimiento; mientras para Aureliano segundo simboliza, la felicidad como un todo. Roxana Ccahuana Becerra.
07030236
roxi_810@hotmail.com

Anónimo dijo...

En´este párrafo es notorio como se describe el paiasaje por mser la única referencia el páramo, y hay un símil netre la majestuosidad de cambios en Macondo. también el arraigo de lo que significa el amor hacia Fernanda del Carpio, y es que hay ímpetu; ya lo demás es pura descripción.
Herbert Caceres Quispe
código 07030158

Anónimo dijo...

En la obra está presente la ruptura del tiempo presente para vincularlo al pasado. Para ello, está presente el recuerdo de hechos históricos en Macondo y las anécdotas transcurridas a la familia Buendía. Por ejemplo, en la tercera parte se vuelve a retomar la imagen del viaje por tren (que ya se había mencionado anteriormente en la obra).
JESÚS MIGUEL DELGADO DEL AGUILA
07030015
TARMANGANI2088@HOTMAIL.COM

Anónimo dijo...

CIEN AÑOS DE SOLEDAD ES UNA NOVELA QUE MUESTRA LA MAGIA, EL MISTICISMO DEL GRAN PUEBLO LATINOAMERICANO. UNA HISTORIA INSÓLITA QUE MUESTRA UNA REALIDAD ADVERSA PARA SUS PERSONAJES QUE BUSCAN SATISFACER SUS DESEOS .
UNO DE ESTOS PERSONAJES ES FERNANDA DEL CARPIO QUE SE CASA CON AURELIANO BUENDÍA PARA LIBRARSE DE LA PRESENCIA INDOLENTE DE SU PADRE Y TAMBIÉN PARA HUIR DE LA SITUACIÓN ECONÓMICA-SOCIAL QUE LA ABRUMA. ES UNA MUJER NSATISFECHA CONSIGO MISMA,PERO LO REVELA POR MEDIO DE SU RECHAZO A LOS DEMÁS , A LOS QUE NO CONSIDERA DE SU LINAJE .
LA SOLEDAD AL IGUAL QUE SUS PREJUICIOS Y SU MODO DE SER LA ACOMPAÑAN HASTA SU MUERTE . ELLA MUERE ANTES DE LA LLEGADA DE ROMA DE SU HIJO JOSÉ ARCADIO.
JUDITH PATRICIA BENITES RAMOS
07030186

Anónimo dijo...

De éste fragmento se puede destacar temas como la realidad e irrealidad que se puede apreciar en Fernanda del Carpio ya que ella había sido educada como reina en un lugar lejano sin tener ningún sentido de la realidad. Pero cuando Fernanda del Carpio tuvo que hacer frente a la realidad, ella la evade y esto se aprecia con claridad cuando ya casada con Aureliano Segundo ella no está dispuesta a cambiar su vida aparente e incluso cambia el orden de la casa de los Buendía, negándose así su realidad.
Por ello podemos afirmar que en Cien años de soledad esta presente la naturaleza dinámica del hombre que gira entorno a lo real e irreal, es decir algunas veces vivimos en un mundo aparente y cuando empezamos a tomar contacto con la realidad nos negamos dicha realidad.
De lo anterior se desprende que el ser humano no pude desligarse del todo de lo irreal ya que a lo largo de sus vivencias se podrá apreciar una “mezcla” de lo real con lo irreal

Anónimo dijo...

De éste fragmento se puede destacar temas como la realidad e irrealidad que se puede apreciar en Fernanda del Carpio ya que ella había sido educada como reina en un lugar lejano sin tener ningún sentido de la realidad. Pero cuando Fernanda del Carpio tuvo que hacer frente a la realidad, ella la evade y esto se aprecia con claridad cuando ya casada con Aureliano Segundo ella no está dispuesta a cambiar su vida aparente e incluso cambia el orden de la casa de los Buendía, negándose así su realidad.
Por ello podemos afirmar que en Cien años de soledad esta presente la naturaleza dinámica del hombre que gira entorno a lo real e irreal, es decir algunas veces vivimos en un mundo aparente y cuando empezamos a tomar contacto con la realidad nos negamos dicha realidad.
De lo anterior se desprende que el ser humano no pude desligarse del todo de lo irreal ya que a lo largo de sus vivencias se podrá apreciar una “mezcla” de lo real con lo irreal

ALUMNO: DELGADO TERRONES SEGUNDO DAVID

Anónimo dijo...

La búsqueda de Fernanda del Carpio que realiza Aureliano Segundo es, como todos los hechos y acontecimientos que se suceden en la novela, es exagerado, se matiza con detalles impensables, se hace de este peregrinar en pos de la mujer, casi una pequeña odisea en la que se nota claramente el empecinamiento, el tesón que se hace recurrente en los personajes de la novela.

Nótese las relaciones entre las personas que se relacionan en el fragmento: se perciben los mundos internos de los personajes como unidades que, si bien tienen una cierta relación, no llegan a profundizar uno con otro. Si bien las personalidades interactúan, no se presenta la fusión de éstas. Así, tanto Aureliano, Fernanda y su padre conservan su condición de solitarios.

cristhian andrés briceño ángeles
07030103
literatura

Anónimo dijo...

EN ESTA ETAPA DE LA OBRA, SE NOTA UNA ENORME CONTRADICCION EN CUANTO AL CARACTER DE LOS PERSONAJES EN CUESTION (AURELIANO SEGUNDO Y FERNANDA DEL CARPIO) PUESTO QUE, ELLA FUE CRIADA COMO UNA REINA (NO VIVIO LA REALIDAD) SALVO UNOS MOMENTOS CUANDO FUE LLEVADA A MACONDO. SU LLEGADA A LA CASA DE LOS BUENDIA COMO ESPOSA DE AURELIANO SEGUNDO, TRAERIA UNA SERIE DE CAMBIOS EN LA FAMILIA, PUES LA FUERZA DE SU CARACTER SE IMPONDRIA HASTA DOBLEGAR A LA MISMA URSULA IGUARAN. SI BIEN ES CIERTO LOS CAMBIOS NO SE NOTARON AL PRINCIPIO, CONFORME FUE PASANDO EL TIEMPO Y ELLA LLEGA TENER SU SEGUNDO HIJO, LLEGARA A TOMAR LAS RIENDAS DE LA CASA.
Maria S. Chambilla de la Cruz
07030038

Maria Alejandra Arana Gomez dijo...

EL pasaje moatrado nos narra la insistencia de Aureliano por encontrar a la mujer que lo deslumbró, que lo hechizo con la hermosura que ella mostraba hacia él pero no seria ella quien tubiera su corazón, Petra Cotes sí aunque parece que en la novela Petra y Aureliano solamente viven en la cama y en las grandes fiestas, al final se ve el verdadero amor que tienen Petra y él. Fernanda es la madre de sus hijos y su esposa en aparencia esta mujer toma el mando de la casa por un tiempo y despues de la muerte de Ursula se hase más notorio su mandato en ella, ella al vivir de las apariencias seria la causante del trajico destino de la famiia al no contar el verdadero origen Aureliano buendia hijo de Meme y Babilonia.

ramon babilonia ponce dijo...

En este fragmento se puede observar como Aureliano Segundo esta como "obsesionado" con Fernanda,porque a diferencia de Jose Arcadi Segundo,Aureliano es apasionado en lo que se proponia.
tambien en este fragmento se puede rescatar como el escritor aplica una descripciòn algo "truculenta" como con un lenjuaje oscuro en el sentido del ambiente que vive el personaje, para asì predisponer al lector al lector a las vivencias futuras de estos personajes que se ven envultos.

Ramon Babilonia Ponce