domingo, 29 de agosto de 2010

Francisco Izquierdo Ríos/ El Chullachaqui



El maestro Izquierdo Ríos ha recopilado un extenso material de la tradición oral ribereña, aquella que se localiza en los pueblos y ciudades mestizas, que se formaron, básicamente en el siglo XX. En el Coloquio Internacional Francisco Izquierdo Ríos leí este relato recogido por nuestro narrador, el relato aparece en varias de sus obras, ofreciendo un mejor contorno de lo que ha escuchado y como el relato se ha ido actualizando.

Chullachaqui

Oh, el ‘Chullachaqui’, el diablo de pies desiguales i proteico, que se transforma, de un momento a otro, en gente, en árbol, en ave, en arroyo o en perro, dentro de las verdes soledades de la Selva inmensa, i asusta a los caminantes o rapta, con engaños, a los niños que andan solos, o que así se quedan en los trapiches o en las chozas de las chacras, como también a los adultos… Aparece, por lo general, en la persona de un pariente (de una madre, de un padre, de un tío, etc.), o, a veces, también en la de un amigo, e invita amablemente, con algún hábil i oportuno pretexto , a seguirle por la Selva, hasta que, después de haber caminado regular distancia, dentro del silencio i desamparo de aquélla, se revela tal como es, i deja amarrado a su víctima, si es adulto , en una ‘tangarana’, el árbol de millares de hormigas rojas i feroces, i si es niño lo sube a uno de los árboles gigantescos, donde le deja oculto en el frondoso ramaje… A veces también, en uno de esos soledosos caminos, aparece ante algún niño como una linda gallina blanca con hermosos pollitos, que éste, entusiasmado por agarrarlos, los sigue, bosque adentro, siendo, desde luego, víctima de un fatal desengaño…

¡Cuántas leyendas terroríficas se cuenta al respecto!...

¡Cuántos relatos espeluznantes que estremecen el alma i el cuerpo!... ¡Cuántas veces se oye decir que se han encontrado niños raptados por el ‘Chullachaqui’, en los altos ramajes de los árboles, con los rostros desfigurados por terribles rasguños, ya sin habla, mudos!




Texto:
Francisco Izquierdo Ríos, Ande y Selva (Tierra Peruana). Lima: Taller Gráfico P. Barrantes C., 1939.
Ilustración:

939.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Francisco Izquierdo Ríos/ Varios


El blog que dirige Carlos Villarcorta Valles, Poesía planetaria, ha puesto esta imagen de nuestro narrador Francisco Izquierdo Ríos. La nota fue realizada por los profesores Jorge López Mendoza, Alder Padilla Angulo, Manuel Enrique Seclén Moreto y Marcelo Tuesta Navarro

Como maestro primario, llegó a apartadas comunidades del país, hecho que avivó su sensibilidad profesional. Francisco Izquierdo Ríos nació el 29 de agosto de 1910, en la provincia de Huallaga, en el departamento de San Martín. Sus padres fueron Francisco Izquierdo Saavedra, de oficio sastre y natural de Moyobamba y Silvia Ríos Seijas, hacendada, natural de Saposoa.

Sus estudios primarios los realizó en su tierra natal hasta los nueve años, por esa época se traslada toda la familia a Moyobamba. Se gradúa de profesor normalista en el Instituto Pedagógico Nacional de Lima en 1930. Al año siguiente, en el lejano pueblo de Soritor inicia su labor docente con sólo 22 años. Esos años fueron de profundos cambios en las ideas políticas y sociales de nuestro país, a ellas Izquierdo no fue ajeno. Por abrazar las ideas socialistas, en 1932 es apresado y enviado a la colonia penal del Sepa. Es liberado en la ciudad de Chachapoyas donde contrae matrimonio con Olga López (1934), llegando a tener dos hijos: Vladimiro y Francisco.

Períodos largos de desocupación, significaron días difíciles para la familia izquierdo. Al reingresar al magisterio, inicia su peregrinaje de maestro en diferentes y apartados poblados del Amazonas.

En 1936, inicia su labor literaria a través de la poesía. "Sachapuyas", "Ande y Selva" (1938) constituyen sus primeros escritos. En 1942, se traslada a Lima para asumir la jefatura del Departamento de Informaciones del Ministerio de Educación.

En 1952 escribe "Papagayo, el amigo de los niños", poemario que encierra no sólo un entrañable amor por los elementos, paisajes y hombre de nuestra patria, sino una forma de universalizar lo regional, como en "Mi aldea", 1953.

El universo vasto de la obra de Francisco Izquierdo abarca también el cuento Ricardo González Vigil lo señalo como "un narrador nato de espontaneidad similar a la de los narradores orales..." Entre sus cuentos figuran "tierra Peruana" (1945), "Selva y otros cuentos" (1949) y "Cuentos del Tío Doroteo" (1950).

Izquierdo dedicó muchos años de su vida a la administración pública como jefe de la Sección de Folclore del Ministerio de Educación -sección que él creó- y que bajo su impulso recogió el saber de los pueblos de las diferentes regiones del país, movilizando a alumnos y maestros. Fruto de ello, es la obra: "Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos" (1946), en colaboración con José María Arguedas.

Su amistad con Arguedas, Ciro Alegría y Daniel Hernández, entre otros connotados escritores y poetas, convirtieron su casa en un centro de tertulia.

Su espíritu de hombre sensible lo obliga a elevar su protesta frente a una disposición "cultural" (quema de "libros revolucionarios e irreligiosos" requisados en todas las bibliotecas escolares y populares del país por intermedio de los subprefectos), por eso es destituido de su cargo de jefe de la Sección del folclore y apresado en 1947.

Pese a todo, su producción es rica y constante. En 1959, escribe "Maestros y niños", "Los cuentos de Adán Torres" y "El colibrí con cola de pavo real" (1965), este último señalado por la crítica como una de las contribuciones más valiosas a la literatura peruana.
El libro de cuentos para niños "El árbol blanco" (1953) recibe el galardón de Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma y en 1965, el cuento "Gavicho" fue premiado y publicado en España por la Editorial Doncel. Sus últimos cuentos fueron: "Sinti el viborero" (1967), "Llueve en Iquitos" (1975 y "Voyá" (1978).

Destacan también sus novelas "Días oscuros" (1950) y "En la tierra de los árboles" (1952). La novela "Gregorillo" en 1955, lo hace merecedor al segundo premio convocado por Juan Mejía Baca. "Mateo Paiva, el maestro" (1968), "Muyuna" (1970) y "Belén" (1972) constituyen hitos en su importante producción.

Cuando incursiona en el ensayo, nuevamente el maestro nos sorprende. En 1949 escribe "Cinco poetas y un novelista", "Cesar Vallejo y su tierra" (1949) y "La literatura infantil en el Perú" (1969). La producción de folclore de Francisco Izquierdo se concreta en "Mitos, Leyendas y Cuentos Peruanos" (1947), "Aspectos del folclore de Santiago de Chuco" (1949), "Pueblos y Bosque" en 1975 donde se refiere al folclore literario de los departamentos de San Martín y Loreto.

La crítica ha señalado que sus personajes son vivos y genuinos y su estilo reafirma su credo. Su labor como maestro le permitió poseer un profundo conocimiento del mundo infantil, creando imágenes donde las palabras van más allá de su contenido: En la punta de débil yerba / he visto temblar un rocío / En un cristal tan pequeño / caben el sol, el cielo y el río (El rocío).
Izquierdo logra en su obra exaltar la diversidad geográfica y su amor hacia la patria, ello se trasluce en el poema: "Mi patria". El tratamiento de su literatura infantil trasciende por su capacidad creadora y estética. A los 70 años, se apaga para siempre fructífera existencia. Francisco Izquierdo Ríos, gran difusor de la cultura amazónica logró en su obra una marcada orientación pedagógica, a través de un lenguaje sencillo, cálido y romántico. "Fácil sin ser vulgar, claro sin hacer llegar a la receta, rico sin pecar de exceso, noble sin recaer en la pedantería".

Primera antología de poesía para niños
El año 1961 constituye un hito en la literatura infantil la publicación del libro Poesía para niños editado por el Ministerio de Educación. Esta obra, que es una compilación de poemas de diversos autores peruanos, es considerada como la primera Antología de Literatura Infantil Peruana.

Mario Florián inicia el libro con su poema "Canción de la O", que data de 1955 y presenta poemas de José María Eguren, César Vallejo, Francisco Sandoval, Alberto Ureta, Ricardo Peña, Carlos Oquendo de Amat, Xavier Abril, Catalina Recavarren, Luis Fabio Xamar, Luis Valle Goicochea, Ciro Alegría, Julio Garrido Malaver, Abraham Arias Larreta, Jorge Ortíz Dueñas, Francisco Izquierdo Ríos, Omar Zilbert Salas, Javier Sologuren, Demetrio Quiróz Malca, Eleodoro Vargas Vicuña.


Texto y pintura tomado de:

sábado, 21 de agosto de 2010

Francisco Izquierdo Ríos, propuesta de lectura, los homenajes y una bibliografía/ Gonzalo Espino Relucé


En estos días he conversado con Pedro Lovatón, narrador, periodista y destacado maestro en las aulas sanmarquinas, profesor de la escuela de Comunicación, sobre Francisco Izquierdo Ríos y es que don Panchito ha sido tema nuestro desde hace varios años. Pero esta vez, coincidimos en la importancia de nuestro narrador y a la par consideramos dos ideas: la del militante de izquierda como se acostumbra decir por estos días, se evita decirlo -yo no deseo hacerlo- el militante comunista, que tenía de la sencillez del tiempo la sabiduría que adquieren los maestros. Por eso, el humanismo es el tono y compresión de alienta sus escritos sobre la Selva. Y la segunda, es sin duda, el papel que la escritura de Francisco Izquierdo Ríos ha jugado en siglo XX en la constitución de una memoria de la Selva, lo hace a partir de reconocer que el proviene de un pueblo pequeño, ribereño. Nacido en esos lares, que no se amilana, todo lo contrario, torna sobre la construcción de la tradición. Es el constructor de una imagen viva de la selva peruana.

Propongo que la importancia de don Panchito está precisamente en la forma como va construyendo una imagen de la Selva. Parte de una distinción inicial, la de un ribereño que observa y diferencia dos espacios (Selva Alta, Selva Baja). Esta diferencia aparece en el tejido de su obra a lo largo de su trayectoria. En su trazo aparecen esos dos espacios como tensionados. Está referido al espacio ribereño, donde se distinguen los pobladores –en su mayoría colonos- , integrados a la "civilización" y, de otro lado, lo que está en la montaña, más allá de los límites de esa “civilización”. Las distancias metafóricas de estos espacios son resueltas desde el humanismo socialista de Izquierdo Ríos. Por lo que la selva pasa a ser el espacio de la cultura, el espacio de la gente y su naturaleza, es decir de la otra civilización. Esto de manera especial se puede observar en sus trabajos sobre folklore, amén de los su prosa creativa.

Celebrar a Francisco Izquierdo Ríos
Los homenajes empezaron en esta época a ser una necesidad que reclama dejar atrás el olvido. Un especie de sistema compensatorio de aquello que no se dijo en vida del maestro Izquierdo Ríos. En estos días, a propósito del centenario de su nacimiento, hay un conjunto de eventos conmemorativos. Voy a destacar algunos de ellos: dos ya realizados: el homenaje el 5 de agosto, por la ANEA (¿todavía existe?) filial Ica, un ceremonia cuyo centro de atención fue la vida de don Pacho Izquierdo y en especial a partir de Mateo Paiva, el maestro. Lo registra la página:
http://aneaica.blogspot.com/2010/07/homenaje-al-escritor-francisco.html
La nota la escribe Darío Vásquez Saldaña, ha dicho que “Francisco Izquierdo Ríos es para el folclor selvático lo que José María Arguedas es para el folclor andino.". Trae a su vez una conjunto de vistas, bien informadas, que dan una idea de la vida y obra de nuestro autor. Este último sábado (21/08), animado por Danilo Sánchez, desde la propuesta: Capulí: Vallejo y su tierra, en el Aula Capulí, se realizó el Homenaje en el centenario de su nacimiento. Sin duda, el testimonio de Pedro Lovatón destaca por la calidez al presentarnos al hombre, a la vida del autor. Hay también portas tres eventos a tomar en cuenta: La Universidad de San Marcos ha organizado el Coloquio Internacional Francisco Izquierdo Ríos, para este fin de mes: jueves 26 y viernes 27, puede consultarse en el siguiente portal:
http://coloquiofranciscoizquierdo.blogspot.com/
Del 7 al 10 de setiembre, Feria del Libro, Huánuco – 2009, animada por la Especialidad de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco, rendirá homenaje al maestro Francisco Izquierdo Ríos. El Gremio de Escritores del Perú, en su IX Encuentro a realizarse en San Pedro de Lloc (La Libertad, Perú) entre los días 19 al 21 noviembre, le rendirá tributo como maestro y escritor.



La producción de Francisco Izquierdo Ríos
La bibliografía que se pone en este portal no quiere ser exhaustiva. Cubre solo los textos que han llegado a libro, y la he consultado en la Biblioteca Nacional (BN) y la Biblioteca Central y la de Letras de la UNMSM (SM). Indico además, aquellos textos que no he revisado (va en otro color).

Ensayos
1946
-----. (Ed.): 10 charlas sobre folklore. Lima: Ministerio de Educación Pública. Ed. Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural, Sección de Folklore y Artes Populares, 1946. (BN)
1949
-----. César Vallejo y su tierra. Lima: Empresa Editorial Rímac, 1949. 2da. ed. ampliada. con Lima: P.L. Villanueva, 1972. [3ra. ed.] Trujillo: Eds. SEA, 1989. (BN, SM)
1969
-----. Cinco poetas y un novelista. Lima: Ed. Gráfica Labor, 1969 [Semblanzas de César Vallejo, Ciro Alegría, Ricardo Peña Barrenchea, Anaximandro D.Vega, Luis Valle Goicochea y Alejandro Peralta. BN, SM].
-----. La Literatura Infantil en el Perú. Ensayo con una pequeña antología. Lima: Casa de la cultura del Perú, 1969.

Tradición amazónica
1939
------. Ande y Selva (Tierra Peruana). Lima: Taller Gráfico P. Barrantes C., 1939.(BN)
1940
------. Tierra peruana.
1947
------. (y) José María Arguedas (Comp.). Mitos Leyendas y cuentos peruanos. Selección y notas de … Lima: Ministerio de Instrucción, Ediciones de la Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural, 1947. 2da.ed. Lima: Casa de la Cultura del Perú, 1970.
1975
-----. Pueblo y Bosque. FolkloreAmazónico. Lima: P.L. Villanueva, 1975. (BN)

Poesía

1936
---- Sachapuyas.
Narrativa
1949
----- . Selva y otros cuentos. Lima: Ed. Selva, 1949. (BN)
1950
-----. Días oscuros. Lima: Editorial Trilce, 1950. 2da. ed. Iquitos: Ed. Populares Selva, 1966 (BN) [Novela]
------. Cuentos del tío Doroteo. Lima: Ed. Selva, 1950.(BN, SM)
1952
-----. En la tierra de los árboles. Lima: Ediciones Selva, 1952; 136 pp. [Novela]. [2da. ed.]. Lima: 1979. 2da. ed., corregida. Lima: Ediciones Populares Los Andes, 1980. (BN, SM).
1954
-----. Papagayo, el amigo de los niños. Lima: Ed. Escuela Nueva, 1954. [Cuentos y poemas; BN)
1957
-----. Gregorillo. Lima: Juan Mejía Baca & P. L. Villanueva, 1957. 2da. ed. Lima: Horizonte, 1989. (BN)
1959
----- (Comp.). Maestros y niños. Lima: La Confianza, 1959 [Selección de Cuentos, BN].
1963
-----. Mi aldea. Lima: Gráfica Panamericana Lima, 1963. (BN)
-----. El árbol blanco. Lima: 1963. 2da. ed. Lima: Ed. Huascarán, 1962 (BN)
1965
-----. El colibrí con cola de pavo real. Lima: P.L. Villanueva], 1965.
-----. Los cuentos de Adán Torres. Lima: P.L. Villanueva, 1965.
1967
-----. Sinti, el viborero. Lima: Ecos, 1967
1968
------. Mateo Paiva, el maestro. Lima: Biblioteca Universitaria, 1968 [Novela: BN, SM].
1970
----- . Muyuna. Lima: Ed. Populares Ultra, 1970.
1971
----- . Belén. Lima: P.L. Villanueva, 1971. (BN) [Novela]
1978
-----. Voyá. Lima: [Librería Editora y Distribuidora Lima], 1978
1991
-----. El bagrecico. Lima: Tarea, Asociación de Publicaciones Educativas, 1991. Lima: Instituto Nacional de Cultura, 2004 (BN, SM)
1995
------ Ladislao, el flautista. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 1995.
2008
----- Mi amigo Braulio y otros cuentos. Lima: Andina Editores, 2008


Fotos tomadas:
En la foto Francisco Izquierdo Ríos:
Libros de Francisco Izquierdo Rios:

domingo, 15 de agosto de 2010

Dimas Arrieta, Los majoteros: cuento moderno desde la tradición/ Gonzalo Espino Relucé


Dimas Arrieta ya tiene un lugar entre los magos de la palabra, los del aliento del cerca y del lejos, es decir, en el encanto de la palabra y en lo que hoy en la Academia se llama canon. No será posible una lectura completa de la narrativa peruana de fines de siglo e inicio de este siglo sin que se deje de referir a la trilogía del guayacundo, hablamos de sus novelas Camino a las Huaringas (1993), En el reino de los guayacundos (2003) y El jardín de los encantos (2008). Menos hablar de literatura andina sin considerar el aporte de la narrativa de Dimas Arrieta.

El narrador que instala Dimas Arrieta es la de un sujeto cuya palabra se compromete con la memoria de su pueblo, con el devenir de la tradición oral y cuya escritura permite reconocernos como parte de ese universo. Esto en el libro -que ahora presento- Los majoteros y otra historias gastronómicas (Lima: Ed. Altazor, 2010)

Los majoteros y otra historias gastronómicas de Dimas Arrieta viene a confirmar la vocación de un narrador que se sitúa un lugar de enunciación identificable como el norte del Perú y al mismo tiempo su compromiso por hacer visible en la cartografía nacional esa vocación por los relatos que se ven iluminados por las ternezas de una palabra que resurge como conversa, es decir, como si se tratara de la palabra hablada.

El libro en mención trae nueve relatos, en plano superficial aparece la comida como un hilo conductor, sin embargo, todo el conjunto se atiene a la memoria como parte del destino de una colectividad que no se niega olvidar su propia historia y, por ello, la continuidad de su tradición.



La aparente linealidad de los cuentos de Los majoteros permite su inmediatamente relación con los relatos tradicionales, lo que instala un doble estatuto. Se trata de cuentos modernos con aliento parla que tiene ocurrencia en el mundo cotidiano y tradicional. El narrador sabe que su escritura es al mismo tiempo una experiencia formal. Las historias empiezan en media res (“No sé en realidad dónde me toca dormir”) o aquellas que tienen un punto sobre el que se teje la trama (“Acabo de regresar del cementerio…”) o combinaciones (“‘Yo soy Teodoro Hueco dijo Teodoro Hueco y por supuesto, nadie le creyó (…) La mesa estaba repleta.”). Puntuación que se asocia a un narrador omnisciente en primera persona y a una estrategia que supone la alternancia en la fábula o centro del cuento, de un relato que se instala en el ahora con la necesaria imposición de cuando menos una historia popular (sea esta de tradición oral o de la memoria del pueblo). Si la historia es lineal, está a su vez, consigue en su esquema, organizar la historia que efectivamente se va recuperar –sea como explicación, sea como acercamiento-. Cuyos desenlaces, en general, tienen la aparente pausa de quien narra sin apuros una historia y nos invita, a retener y gozar lo que acabamos de escuchar.

Los cuentos de Dimas Arrieta son desinhibidos. No tiene necesidad de apelar a comunidades ancestrales, todo lo contrario. Se trata de poblaciones surgidas en el siglo XX de cara al mito del progreso, estos nueve cuentos serán también historias de la inclusión que se revela en los bordes de cada relato. Sea porque desde El Faique la carretera hace que los otros espacios estén distantes, o sea porque abre paso a la montaña o los relaciona con el mundo de afuera. Todo ello inventando y redefiniendo la tradición.

Los mojateros… nos invita entonces a recurrir un escenario narrativo que donde el cuento moderno se presta para la narrativa popular y de tradición oral como una memoria necesaria de El Faique, como homenaje a sus pobladores y como testimonio de la ternezas, como diría el gran Fabulador, Dimas Arrieta.

domingo, 8 de agosto de 2010

En defensa de las bibliotecas del valle Chicama/ Gonzalo Espino

Mi breve estancia en el Valle Chicama me llevó a la biblioteca de Casa Grande, la encontré cerrada y muy pocos pudieron dar razón de lo ocurrido. Las noticias que tengo es que los libros, revistas y periódicos que habían en esta biblioteca están arrumados en algún lado de la empresa azucarera Casa Grande, cuyos actuales dueños son grupo Gloria. Parece una práctica generalizada de estos empresarios. El destino de las bibliotecas de Roma y de Cartavio podría ser el mismo.


Un poco de historia


Nuestros abuelos siempre miraron con orgullo eso que se llama libro. Y hay que recordar, no solo el libro sino sus actores. Cuando en 1918 Abraham Valdelomar, el autor de El Caballero Carmelo, llegó a estas tierras dio dos conferencias en Ascope, a ella concurrieron no solo la gente notable sino también la gente sencilla. En aquella ocasión, dijo nuestro primer escritor moderno: “El Perú señores, no podrá levantarse de entre sus ruinas mientras sus hijos sean hombres sin voluntad, sin patriotismo, sin unión, sin entusisamos.” (1)


Fue en estas tierras donde se emprendió una batalla contra la oscuridad de lo que por entonces se llamaba ignorancia. En los pueblos libres de las haciendas, donde no se era “burrito de hacienda”, Ascope, Chocope y Paijan, se crearon bibliotecas por iniciativa de los artesanos y obreros. Esta no fue una iniciativa única, ocurrió en todo el país. En 1907 en Ascope se funda la Liga de Artesanos y Obreros de Protección Mutua que con tesón puso en funcionamiento la Biblioteca Popular en 1913.

Mi abuelo, don Víctor Relucé, me llevaba cuando pequeño al local de la Liga donde funcionaba la Biblioteca, allí escuchaba hablar a estos viejos en un castellano retórico, cuyo juego era conversar rimando cada frase que se decían. Más tarde intenté visitar la biblioteca, pero cada vez que llegaba por las tierras de Ascope ya no tenía la suerte de encontrarme con los poseedores de las llaves de los estantes. Y bueno, no pude ver los libros, como si lo pude hacer en el colegio Ramón Castilla donde varias veces fui castigado y felizmente feliz porque me mandaban a la biblioteca.


Una conquista del pueblo


De esta suerte siempre fueron las bibliotecas, creaciones de la gente del pueblo y los trabajadores. En las haciendas azucareras las bibliotecas eran parte de la tarea sindical y los textos casi siempre para llevar a casa, que, por cierto, circulaban entre los pocos alfabetizados. En todas las haciendas desde en los inicios de la luchas sindicales estas pequeñas bibliotecas las acompañan, con todas las restricciones que imponían los dueños de la hacienda, en especial Gildemeister. Este prefería campañas inofensivas que se traducía en campeonatos deportivos.


Si las biblioteca tenían su lugar en los sindicatos, con la Reforma Agraria aparecía con mayor nitidez ese anhelo, esa lógica de progreso que creía firmemente en la lectura, en la escuela. Así, entonces, se fueron creando bibliotecas a instancia de trabajadores del azúcar, pero también de quienes profesaron siempre una lealtad cívica a cada uno de estos pueblos.

Cerrar la biblioteca de Roma


Es importante recordar que las bibliotecas aparecen como una iniciativa y como una propuesta de los sectores populares. Este fue el ánimo que preside la fundación de la biblioteca Roma. Así un hombre probo y cuya lealtad a Roma fue siempre puesta en primer lugar, asumió esa labor. Se trata de don Alberto Alva quien presidió la primera comisión pro biblioteca que fue acompañada por jóvenes entusiastas que colaboraron en este empeño. Fue así que los trabajadores en el gobierno de la cooperativa aceptaron la formación de la biblioteca. Esa biblioteca cuyos primeros libros se consiguió uno a uno, con el esfuerzo y participación de cada poblador (incluida kermeses, etc.).


Ahora, en mi estancia, me llegan noticias de que la empresa Casa Grande quiere cerrar este espacio cultural. ¿Cuándo ocurrirá? No lo sé. El antecedente ha sido la biblioteca Casa Grande. Entiendo, como todo poblano, de ocurrir esto, sería un verdadero atentado contra la cultura y contra el legado de los hombres y mujeres que siempre apostaron por el desarrollo en Roma, en Tulape. Así tenemos que estar atentos a defender nuestra biblioteca.

El revés: la biblioteca comunal Francisco Xandoval


Las tierras cañeras de Cartavio están bajo el mismo dominio de Casa Grande, el grupo Gloria. La biblioteca comunal Xandoval es una de las más activas en el Perú. Sin duda una de los focos más activos de la cultura en el valle Chicama. Su animador el poeta y profesor de Literatura Juan Manrique, uno de los más finos poetas que viven en el valle Chicama. El ha sostenido desde la fundación de esta biblioteca una batalla porque el libro llegue a manos de los lectores, en especial de los jóvenes. Sus viajes a la ciudad de Lima siempre fueron como embajador cultural del valle, y su buen tino siempre le permitió conseguir libros –claro algunos libros. Ese esfuerzo ha hecho que esta sea una biblioteca que compite con un legado bibliográfico nada envidiable con la Municipal de la capital del departamento de La Libertad.


Pero las noticias no son gratas. La misma lógica que se ha aplicado en Casa Grande se quiere aplicar en Roma y Cartavio.

Defensa, biblioteca regional y tarea edil


La defensa de las bibliotecas en los asentamientos de los nuevos terratenientes que se esconden en grupos económicos es una tarea urgente. No solo por el derecho que nos asiste como ciudadano sino porque no imaginamos en plena siglo XXI a empresas que consideran oneroso invertir en cultura. Pero esto insuficiente. Propongo tres tareas:


1. La primera: estar alertas con lo que sucede con las bibliotecas del valle Chicama, tanto en las capitales de distritales como en los asentamientos azucareros, donde la amenaza de lesa cultura es evidente.
2. En segundo lugar: propongo que todas las bibliotecas en las regiones tengan un espacio –virtual o real- donde la literatura regional tenga una expresión viva y real. Esto significaría que en cada la región, en el valle, en los distritos, que las bibliotecas tengan una orientación que haga visible a los autores de la región.
3. En tercer lugar, tenemos que reclamar a las autoridades ediles del valle Chicama una atención especial al tema, asunto que además, no solo es un problema de formación sino de ejercicio de ciudadanía. Por ello, tenemos que reclamar partidas especiales y alianza estrategias con los usuarios de la biblioteca y los agentes económicos.


Entonces, defendamos la cultural, defendamos las bibliotecas que nos legaron nuestros abuelos, abuelas, nuestros padres y madres.



Foto:
Alfonso Campo, fotógrafo de Roma, Tulape.