lunes, 28 de abril de 2008

¡Viva el Primero de Mayo! La pascua roja por Gonzalo Espino



La pascua roja.
El primero de mayo de 1905 y los textos de la profanación

Gonzalo Espino Relucé


PALABRAS CLAVES/ Palavras chaves:
Perú, La Internacional, cultura obrera, siglo XX, literatura, Primero de Mayo, anarquismo
Peru, A Internacional, cultura obreira, século XX, literatura, Primeiro de Maio, anarquismo.

Resumen:
Este ensayo propone desde los estudios culturales una lectura de lo ocurrido en la pascua roja. Así se conoce a lo que sucedió el 1 de mayo de 1905. Se aborda y examina los discursos que se produjeron en ese contexto como parte del conflicto. Toma como referencia Lima y Tarma, propone a la pascua roja como símbolo de la profanación donde se aprecia las relaciones entre obreros e intelectuales.
INVESTIGACIONESSOCIALES, año X, nº 17, [UNMSM/ IIHS, Lima, 2006] pp. 413-433


Una de las expresiones de la profanación ocurre cuando por primera vez en el Perú se celebra la pascua roja, es decir, se conmemora el primero de mayo. Esta celebración aparece en el imaginario social como propio de las clases subalternas, olvidada y con una escasísima atención desde la red discursiva hegemónica del país. Así, el evento nos llega con una alarmante imprecisión que ha desdibujado su origen polémico y su condición moderna. La imprecisión está motivada por el hecho de que contemporáneamente se sigue celebrando el primero de mayo como una efeméride consensuada en el calendario cívico de casi todos los países del mundo, hecho que reserva lo ocurrido el primero de mayo de1905 a una suerte de nebulosa que no permite observar la densidad del conflicto al instalarse en el retrato de la historia como voz citadina y popular, que corresponde a la clase obrera como sujeto emergente, propia de la periferia.[1] Metafóricamente, corresponde al callejón para seguir con la metáfora del solar y la choza. Entre el solar y el callejón no solo hay una diferencia arquitectónica. Los espacios vacíos, artificiosamente decorativos y espaciosos apartamentos que moldean un apego al caché aristocrático que el callejón no puede exhibir, porque representa la colmena humana, el bullicio incandescentes que traspasa las veredas y la insistencia en programas de sobrevivencia, apiñados al fin, pero con voluntad de sobrepasar la desventura. Pero el solar en el siglo XX es la intersección del alma aristocrática con el espíritu decadente dela burguesía. El registro de la pascua roja tiene de interpretación ideologizada y de apego a la realidad del hecho, alberga el entusiasmo y la declaratoria, evidencia un movimiento subalterno que tiene de poético y de programa. Los parias, semanario libertario, registra lo ocurrido y reproduce los discursos de los trabajadores: "Los trabajadores, orgullosos de festejar el día que anuncia su redención salen de sus hogares decentemente vestidos y llevando al ojal el tradicional clavel colorado. Algunos señoritos, con una banda roja que les atraviesa diagonalmente el pecho, están ocupados en la distribución de folletos sueltos de ocasión. Al formarse el cortejo del ejército proletario, todo el mundo aristocrático tiembla."[2] El periódico de la oligarquía, El Comercio, registra al día siguiente lo sucedido elprimero de mayo, dice:

"A las 9 de la noche se empezó la velada con una alocución del vicepresidente activo y la lectura de la memoria anual de la sociedad, por el presidente activo. Luego el director de la «Caja de resistencia» disertó brevemente, se proclamaron los estatutos de la nueva sociedad; y el doctor Santiago Giraldo pronunció una alocución de circunstancias. Luego vino la lectura de discursos y recitación de poesías por los señores Marino Ratto, Abelardo Ormeño Bernales, Manuel González Prada, Carlosdel Barzo, Saurré y Angel Origgi Galli; discursos y poesías en que se atacó profusamente a la Iglesia, al Estado, a los poderes constituidos y a la patria."[3]

Y es que no hacía más de un año que en una huelga sindical en las porteñas calles del Callao había caído muerto uno de los estibadores, me refiero a Florencio Aliaga...

TODO EL TEXTO EN:
http://sisbib.unmsm.edu.pe/BibVirtualData/publicaciones/inv_sociales/N17_2006/a18n17.pdf.

[1] El presente ensayo es resultado de proyecto de investigación «1905: conflictos del discursoentre el canon y la profanación (primera parte)», auspiciado por el Instituto de Investigaciones Humanísticas-Consejo Superior de Investigaciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, durante 2004.
[2] Un rebelde, «Nuestra pascua», en Los parias, II, 13. Lima, mayo de 1905 (Fecha: «Callao 1905»).

[3] «El 1º de Mayo en todo el mundo/ La velada de anoche en la Confederación de Artesanos», en El Comercio. Lima, martes 2 de mayo de 1905.

jueves, 24 de abril de 2008

III ENCUENTRO DE ESCRITORES Y EDITORES SANMARQUINOS

III ENCUENTRO DE ESCRITORES Y EDITORES SANMARQUINOS
Del 23 al 25 de abril, 2008

Muestra de la producción literaria y académica hecha por nóveles y renombrados sanmarquinos

- PROGRAMA -

1ra fecha: miércoles 23 de abril

Sede: Jazz Zone Perú
Av. La Paz, 646, Pasaje El Suche, Miraflores

Mesa 1: Recital poético jóvenes, participan:
19:00 hrs.
Ludwig Saavedra
Edgar Gamboa Huerto
César López
Noraya Ccoyure


Mesa 2: Presentación del libro “Itinerario” de Arturo Córdova
19:00 hrs.
A cargo de Alex Morillo

Mesa 3: Presentación de la revista:
20:00 hrs. “Ónice”

A cargo de Jesús Zavala

Mesa 4: Encuentro de poetas del 2000 & lectura
20:30 hrs
Modera:
Gonzalo Espino

Participan:
Moisés Sánchez Franco de “Sociedad Elefante”
Miguel Malpartida de “Coito Ergo Sum”
Raúl Solís “Club de la Serpiente”
Percy Ramírez de “Artesanos”


2da fecha: jueves 24 de abril

Sede: Café Bar D´Grot
Nicolás de Piérola 955, Plaza San Martín


Mesa 1: Recital poético jóvenes, participan:
20:00 hrs.
Lourdes Rojas
Frank Turlis
Jaime Jiménez
Juan Pablo Bustamante
Julio García

Mesa 2: Conversatorio narradores
20:30 hrs.
Modera:
Jorge Valenzuela

Participan:
Lucho Zúñiga
Julio César Vega
Teófilo Gutiérrez

Mesa 3: Recital poético jóvenes, participan:
21:00 hrs.
Lisby Ocaña
Carlos Quenaya
Julio Valdiviezo
Daniel Amayo


Mesa 4: Encuentro de poetas de los años noventa & lectura
21:30 hrs.
Modera:
Víctor Coral

Participan:
Selenco Vega
Héctor Ñaupari
Virginia Benavides
Renato Salas

3ra fecha: viernes 25 de abril

Sede: Casa Museo Raúl Porras Barrenechea
Calle Colina 398 s/n. Miraflores

Mesa 1: Presentación del libro:
19:00 hrs. “Aguafuerte forever” de Hildebrando Pérez

A cargo de:
Claudio Ogassi
Teófilo Gutiérrez

Mesa 2: Recital poético jóvenes, participan:
19:30 hrs.
Josefina Jiménez
Erick Ramos
Arturo Córdoba
Paulo Peña
Benjamín Sandoval

Mesa 3: Recital poético jóvenes, participan:
20:00 hrs. Gimena María Vartu
Christian Elguera
Julio Fabián
Diego Lazarte

Mesa 5: Encuentro de poetas de los años ochenta & lectura
20:30 hrs.
Modera:
Óscar Limache

Participan:
Dalmacia Ruiz-Rosas
Domingo de Ramos
Jorge Luis Roncal
Jorge Eslava



www.encuentro-sanmarquino.blogspot.com

martes, 22 de abril de 2008

Tarmap pacha huaray, Adolfo Vienrich (xciv-cxxiv) ed. anotada por Gonzalo Espino


Tarmap Pacha Huaray
Nuna shimi chihuanhuay
Edición anotada por Gonzalo Espino Relucé
en Homenaje a Adolfo Vienrich (1867-1908)
Tarmap pacha huaray (6)



De Puno tenemos la siguiente décima, de origen moderno, debida al prefecto de ese departamento, señor M. M. Basagoytia[1] en honor del cura Juan Pablo Cabrera con motivo del cruzamiento de la alpaca con la vicuña:

[Mana caccmanta cachispa]

Mana caccmanta cachispa
Pachacamanccman riccchanqui;
Chiri‑llaquicpa raprampi
Pachata ccapac yachispa,
Huicuña alpaccac churinta
Tuta‑ppunchau yupipanqui,
Huatan huatan ñausay tampi
Tarinqui ccoric ccorinta.
Mana caccmanta cachispa
10. Pachacamaccman ric‑chanqui.

[Traducción:]


A un Dios imitas en su poder extenso
De la nada arrancando un ser viviente
Entre las auras crudas y soledad paciente;
Descorres de natura el velo denso.
Tú lo descubres rico valor... ¡inmenso!
En el Paco‑Vicuña que, tu afán presente
Ofrece de caudal cual una fuente,
Que de oro corre, hasta el mar inmenso.
Este tesoro que al mismo oro excede
Es el hallazgo de tu desvelo intenso
Entre tinieblas y entre luz naciente.
Para honra tuya a tu memoria quede
Que a un Dios imitas en su poder extenso
De la nada arrancando un ser viviente.

Como habrá podido notarse en el empleo de la l, sobre la que concentramos nuestra atención, esta letra debe buscarse en el Mochica, lengua de la costa o de los yungas y su frecuencia entre los huancas se debe a su contacto con los de Yauyos, única región donde existen los pueblos de Tupi, Cauchi y Huantan en que se conserva el Cauqui, idioma singular, en que piedra se dice kala; en tanto que nosotros decimos: kgakga si es peñasco; huanca, si es un pedrón grande; y, rumi, a las piedras sueltas, guijarros, etc. En ese idioma al arco iris [xciv] se le llama turumanya como entre nosotros, o tulumanya como dicen los huancas, y no kuychi o chuychi como los del Cuzco. La ch quechua se convierte en el sonido tsch nuestro: pachac, ciento, es patschacc; la s en sh, así dicen shonko, shimi como nosotros, no soncco, ni simi como los del Cuzco. Finalmente, los verbos están sujetos a la misma sincopación que entre nosotros los del quechua cuzqueño.

Así, en Cauqui como en Chinchaysuyo, nombre dado a nuestro quechua, se dice:

muná, amo por munani
apá, llevo por apani
purí, ando por purini
micú, como por micuni

El sufijo pi es reemplazado por la preposición chu: así rinripi, maquipi, dicen como nosotros: rinrichu, en la oreja; maquichu, en la mano.
[2]

El sufijo manta es de poco empleo y tiende a ser reemplazado por las partículas pi o pita; como nunapi o nunapita, por el hombre; chakrapita, de la sementera.

La elisión de la s en medio de dicción es frecuente: [xcv]

Koa, esposo por kosa
Quima, tres por quimsa
Puac, ocho por pusac
Ua, piojo por usa
Huay, casa por huasi
Cahua, vivo por causani

La sustitución de la n por la ñ:

nana, hermana por ñaña
noka, yo por ñoka
nattin, bofes por ñattin

La conversión de la z en un sonido de h aspirada, como en alemán:


Zara, maíz, decimos jara
Zaruy, pisar, decimos jaruy
Zamay, descanso, decimos jamay
Zacha, yerba, decimos jacha
Ziray, coser, decimos jiray

El sonido sh de la s va hasta los verbos, como en munasacc, apasacc, querré, llevaré, que en Cauqui como entre nosotros se pronuncia munashak, apashak.

¿Qué de estraño tiene todo esto, cuando aquí mismo, mientras unos dicen apamuy, trae, otros pronuncian abamuy?

El tiempo, dice Edkins, cambia [xcvi] tanto el sentido como el sonido de palabras.
[3]

Así mismo no debamos pasar desapercibida la confusión que es general en todo el Perú, de la o con la u, y el de la i con la e; confusión que en nuestra lengua va hasta la trasformación de las vocales a por i en las palabras:

Pis decimos por pas, aún.
Nipipis decimos nipipas, ninguno.
Pipis decimos pipas, alguno.
Pani por pana, hermana de varón.
Turi por tura, hermano de mujer.

Fenómeno muy natural, porque el idioma varía según leyes que los lingüistas han determinado; variaciones que pueden compararse a los paisajes de una nación, que difieren de provinica a provincia y de aldea a aldea. Razón que hace imposible la existencia de un diccionario completo de lengua alguna. Ni es posible su confección, por la imposibilidad material de formar un léxico con todas las formas de un mismo vocablo a través del área lingüística que recorre, pues que sólo algunas formas se utilizan y se fijan. En tanto que el resto, florece, muere y se renueva indefinidamente. [xcviii] Aún en las que perduran hay necesidad de fijar los sonidos por medio de signos especiales: como en cata que será kata, “el cobertor o manta”; khata, “una cosa espesa de consistencia gelatinosa”; kgata, “declive o ladera” y kkata, “turbio”. Otra: tanta, “viejo” o “reunión”; ttanta, “pan” y “una espina, especie de rhamnus”; y thanta, “andrajo”. Haca, “el cuy (Cavia Cobaya)”; Haka, “peces” y Hakga, “peñascos”. La pronunciación indistinta da lugar a falsa etimologías, como la de Carhuacata o carhuacatac, que traducimos [como] “manta amarilla”, siendo así que es “ladera”o “falda descolorida”, nombre que con más propiedad corresponde a esa meseta sobre el camino de Tarmatambo. El color amarillo le designan qquellu en el Cuzco, como en Aimará, y karhua equivale a nuestro oki, “gris plomizo o ceniciento”. De aquí Huanuqquellu o huanuquillu, “yerba amarilla hedionda”. Quillu, es “una mala yerba de flores amarillas”, que en Chanchamayo se propaga arruinando los potreros.

Como ejemplo notable acerca de la persistencia de ciertos vocablos, lo tenemos en nuestro sistema de numeración, con el nombre tchusko para [xcviii] el número cuatro. Veamos el cuadro siguiente:

Cuzqueño Cauqui Chinchaisuyo
1 Huc Maya Huc
2 Iscay Paha Ishcai
3 Quimsa Quimsa Quima
4 Tahua Tahua Tchusko
5 Piska Pishca Pichca
6 Socta Sucta Jogta
7 Kanchis Canchisa Kanchis
8 Pusac Pusaca Puak
9 Iskon Iscuña Eskon
10 Chunca Tunca Tchunca
100 Pachac Pachaca Patchac
1000 Huaranka Huaranca Huaranka

Aymará Puquina Mochica
1 Maya Pesc Onoec
2 Paya So Aput
3 Quimsa Capa Çopaet
4 Pusi Sper Nopoet
5 Piska Tacpa Exllmoe tzha
6 Socta Chichun Tzhaxlltzha
7 Pacallco Stu Ñite
8 Quimsacallco Quína Langoess
9 Llallatunca Checa Tap
10 Tunca Scata Napong i nassop
[4]
100 Pataca ‑‑‑‑ Napaloec
1000 Huaranka ‑‑‑‑ Nacuno

El Mochica o Yunga que sólo es [xcix] hablado hoy en Etén, lo han considerado como semejante al chino, sin duda por cierta pronunciación nasal. En Yunga: 20 se dice pac pong; 30, çog pong; 40, noc pong; 50, exllmoetzh pong; y así sucesivamente, agregando pong o ssop a los numerales.

Mas posibilidad hubiera en hallarle parentesco con el azteca o mexicano, cuyo sistema de numeración es como en el aimará, de uno a cinco, y desde este hasta el nueve inclusivamente
[5] se expresa el número por suma de cinco con uno, con dos, etc.

Mexicano Araucano Chino
1 Ce Quiñe Yat
2 Ome Epu Y
3 Ye Cula Sam
4 Nahi Meli Si
5 Macuilli Quechu On
6 Chicuace Cayu Loc
7 Chicome Relghe Sat
8 Chicuei Pura Pa
9 Chienahui Aylla Cao
10 Matlactli Mari Sap

Cosa curiosa: el plural del posesivo en Azteca se hace con la proposición huan, y en quechua huan es para el ablativo: nunahuan o nunacunahuan, “con él” o “con los hombres”.

Otra particularidad: el mal, se expresa como privación del bien, aqualli, exactamente como el quechua, en que no hay palabra propia, sino que se dice, mana alli, “no está bien” o “no es bueno”.

Como muestra y para comprobar la eufonía del quechua con la única lengua americana filosófica y literaria, la mexicana, copiamos a continuación la composición poética siguiente:

Tlauquechollaztalehualto tonatoc.
Ayahucoçamalotonameyotimani.
Xiuhcoyoltzitzilica in teocuitlahuchuetl,
Xiuhtlapallacuilolamoxtli manca.
Nicchalchiuhcozcameca quenmach totoma innocuic.

Cuyos versos traduce Carochi de este modo:

Está relumbrando con color encarnado como el pájaro Tlauquec hol.
Y está resplandeciendo a manera del arco iris.
El atambor de plata suena como cascabeles de turquesa.
Había un libro de anales escrito y pintado con colores.
Voy de mil maneras desatando mi canto como sarta de piedras preciosas.

Con una sola palabra compuesta se ha formado el segundo verso: Ayahuitl, niebla, perdiendo itl. Coçamalotl, arco del cielo, perdiendo tl. Tonameyotia, envia rayos de luz. Malli, [ci] está.

Pero difieren notablemente en el rico vocalismo del quechua, aunque aparentemente no haya sino tres vocales a, i y u. Esto que aparecería como pobreza de vocalización no es asi, pues [August] Schleicher, el que echó las bases de la lingüística moderna y muy en particular de la lengua común indoeuropeo, asigna a ésta tan sólo tres vocales fundamentales: a, i y u como en el quechua; vocalismo simple, que posteriormente por prefijación y sufijación ha ido desarrollándose y originando los demás sonidos. Más tarde [Friedrich von] Müller le agrega una cuarta al indio‑europeo. Pero en el quechua habría que ver en esa confusión de la i y de la e, y de la o y la u, nuevos sonidos, nuevos digtongos como ie i ou.

Las lenguas como llevamos dicho, evolucionan como todos los seres de la naturaleza, es decir, nacen, crecen, decaen y mueren; por consiguiente, están sujetas a leyes que las rigen; leyes que ninguno como Max Müller ha sabido formularlas considerando a los idiomas no como seres reales con vida independiente, sino que, íntimamente unidas a la vida del hombre siguen en su desarrollo el mismo [cii] camino que las sociedades humanas. Dice: Allí donde los habitantes de un vasto territorio, aunque perteneciendo a la misma raza, estén divididos en multitud de tribus iguales en fuerza e influencia, sin comunidad de acción e intereses, sin lazo político ni comercial que las aproxime, el lenguaje, dividido en tantos dialectos diferentes como tribus diversas hay, varía sin cesar y se renueva al avenimimiento de cada generación. Pero si en medio de estas tribus aparece un pueblo que poco a poco las reúne bajo su dominio, entonces los elementos indecisos y movedizos del idioma se fijan. Los idiomas extraños o desaparecen, o se dejan infiltrar por el idioma de los dominadores, en palabras y giros gramaticales, alterando su pureza y haciéndole perder su caracter primitivo. Esto ha acontecido con el quechua (palabra derivada de quechuma que significa arrebatar) al superponerse a las lenguas aimará, cauqui, puquina, chinchaisuyo, mochica o yunga, lamama, quiteño, etc.; y, a su vez, ceder el campo al castellano que no ha podido destruirlo por no tratarse de un dialecto nómade, sino de un idioma político y literario formado a [ciii] consecuencia de un movimiento enérgico interior.

De aquí también su supervivencia y su infiltración en la rica y hermosa lengua castellana. La l, la b, la d, etc. que han venido a dulcificar la pronunciación áspera del quechua no tanto las debe al castellano (sí para la b i la d) cuanto a las mismas lenguas autóctonas, donde hay la más suave ll y la y en mamallay, “¡madre mía!” (ni que, como quieran algunos, sean debidas al aimará por los mitimaes, colonias que acostumbraba el inca transportar de una región a otra, de pueblos indómitos o rebeldes). Caso sería éste, que reduciría las modificaciones a determinado número de palabras, sin ese carácter de generalidad y casi de ley que tienen. Más plausible sería convenir en dos corrientes migratorias de los aborígenes con su idioma matriz, de Norte a Sur, y otra de Sur a Norte con el quechua; pues cuando llegó Huaina Capac a Quito, a su conquista, se hablaba ahí quechua con asombro de todos y que perdura hasta hoy; habiendo desaparecido totalmente en Piura, Cajamarca, etc. que vienen a formar como pequeños oasis en la inmensa área del Perú quechua.

[civ]Ese idioma primitivo podría ser el aimará, por ser el más antiguo, más gutural, más pobre y más simple; con su numeración quinaria, como el cauqui en que los números 1 y 2 tienen nombres aimarás y los demás quechuas; con sus verbos compuestos raros; no así el quechua con su sistema decimal,
[6] sus 10 números con nombres propios y la frecuencia de los compuestos, tanto en sustantivos como en verbos, formados solo por sufijación i prefijación. Pero nadie ha estudiado a fondo este parentesco y hacemos estas someras indicaciones, para llamar la atención sobre un descubrimiento que el porvenir nos debe: el conocimiento de una lengua madre, común para toda la América, de la que han procedido todas estas lenguas afines.

Y no sería descaminado si interpoláramos una otra corriente migratoria, que penetrando del Atlántico, por el Amazonas y sus afluentes, haya podido llegar hasta el corazón del Perú.

Mas para eso habría que formar cuadros de aproximación, como el siguiente, con palabras, frases, giros, etc. y deducir su parentesco, señalar sus afinidades, hasta poder llegar a la [cv] lengua madre.

Antis Piros Coníbos Sipibos
1 Paniro Satipijio Guisso Avichu
2 Piteni Apiri Ravui Ravui
3 Maguani Jatpiri …… ……
4 Muguani Mapá …… ……
5 Ataguasini Hechú
[7] …… ……

Campa (Chanchamayo) Campa (Ucayali Alto)
1 Aparoni‑apañi Aparo
2 Apetí Apiti
3 Mahuá Maho
4 Apetí uacayé Ozequi, muchos,
5 Papacoro, pintachú bastante,

Machíganga
[8] Pano
1 Paniro
[9] Jachupi
2 Piteni rabué
3 Mahuani quimsa
4 Pasini mahuani
[10] rabué‑rabuè

Entre los salvajes la numeración apenas alcanza a 5; y en muchos no llega a 3; después de este número, dicen, “muchos”. Esto mismo se observa en las tribus de Asia, como en África, como en América.

En el Campa, por ejemplo la ll quechua se transforma en r, como en escopeta, a la que llaman rayo, iriapa, [cvi] del quechua illapa.

Entre tribu i tribu, la z, se cambia en ch: así, ozequi, “bastante”, “muchas veces”, se pronuncia en Chanchamayo ushequi.

Nos falta pues el Bopp que tuvo la gloria de señalar el parentesco y encontrar la forma común primitiva de las lenguas indo‑germanas como las calificó, o ario como también se le llama (de arya, noble, en sánscrito) que según Müller abraza ocho grandes ramas hermanas: grupo indo, eranio, helénico, itálico, céltico, germánico, eslavo, lético o lituánico.

Hay quienes creen que cediendo a la tentación de aproximar palabras, hacer comparaciones aventuradas y de seguir procedimientos adivinatorios, en una palabra, que entreteniéndose en juegos de imaginación como ciertos etimologistas, hacen verdadera labor de linguistas. La lingüística es una ciencia natural, y como tal regida por leyes que explican el parentesco directo o indirecto de las palabras, estudiando la fonética y estructura de las lenguas. Para el verdadero lingüista, el lenguaje nace del grito; la segunda etapa es la onomatopeya o el grito imitativo, en la que el lenguaje en[cvii]cuentra los materiales que van a elaborar la asociación de ideas y la metáfora. Para servirnos de un ejemplo, si quisiéramos dar la idea de un perro y si nuestro instrumento fuese un lápiz, trazaríamos el retrato del animal como lo que han hecho los inventores de los jeroglíficos: como han efectuado en la escritura ideográfica los chinos, los egipcios, los campas, etc. Si nuestro instrumento fuera el gesto, trataríamos de imitar alguno de sus actos visibles más característicos: como morder, mover la cola, caminar en cuatro pies, etc. como lo que hacen los sordos‑mudos. Si nuestro instrumento fuese la voz, diríamos bow wou, huau‑huau como los niños o como nuestros indios para el gato, que de miaú han hecho misi y los chinos y egipcios que le llaman maú.

A la facción etimológica, que no puede merecer crédito ni pretender un valor científico pertenecen los Padres Descalzos, autores de un Vocabulario políglota incáico
[11], con 100,000 palabras, que la prensa ha saludado como una obra monumental. El tal Vocabulario con su deficiente prólogo, donde no se mencionan los verdaderos [cviii]trabajos quechuas, como la gramática y vocabulario de Markham; la gramática y diccionario de Tschudi; los mismos de Onffroy de Thoron; los de Middendorff, ni la gramática de Anchorena; y sí, los artecillos de tres o cuatro frailes. Es deficiente y sin método. Es una obra que no requiere más trabajo que el consagrado a copiar de los diferentes léxicos, vocabularios y diccionarios el mayor número de palabras; esto es, la tarea de un copista amontonador de vocablos. Porque salirnos con que café (pág. 92), se dice en quechua cafe es una soberbia tontería; pues aquí los indios dicen cafuí, un barbarismo, desde luego. A la habichuela le llaman tarhui; tarhui son los chochos, o ulush, fruto de un lupinus, la Columellia obovata;[12] “le llaman también purutu”. Purutu es un frejol, blanco o amarillo, que no se encuentra sino en la costa, y en Chile, donde le llaman poroto; en la sierra, hay las llamadas apas, que cuando son alargadas se llaman huakrachus; si redondas y pintadas: muruyunya o murullunco; si de un color rojo o violado con el ombligo blanco, ñucnucha o niñucha, etc. “Halcón dicen huaman, ancca”; no es así: el “hal[cix]cón” es el huaman y el ancca es el “gavilán oque”. Y era tiempo de caracterizarlos con su nombre científico para evitar esas confusiones: Anca: Halioetus leucocephalus o Buteus melanoieuca; Huaman: Falco sparverius o Harpagus bidentatus. Nosotros no hemos hecho sino abrir el libro al azar y tomar al acaso algunas palabras.

Asientan también que en el centro y norte se hablaba el aimará “como lo indican los nombres de muchísimos pueblos de esas regiones del todo aymaras. Lo es Lurin, Lurini o Luriri (Hacedor), pueblo del distrito de Lima, y también lugar de Ica, que viene de Luraña (Hacer)”.
[13] Pero basta ver que Lima procede de Rimac (el que habla) para concluir que Lurín es corrupción de Rurin, “adentro, interior, lugar céntrico”, en quechua. “Lupi (calor o rayos del sol) aldea de Huarochirí, viene de Lupiaña (asolear o hacer calor)”.[14] ¿Y por qué no sería del quechua Rupai, “quemarse, abrazarse”, dada la tendencia de convertir la r en l? “Apata (llevado), pueblo del distrito de Jauja”; ¿por qué no sería de Apata, “andén, ladera, falda”, etc.? “Tayacaja (abra de mucho frío)”. Taya es un árbol de la [cx] cordillera y Hakga[15] son los “peñascos o terrenos pedregosos”; como en Kakas, un pueblo cerca de Junín; en Cajamarca, Huakga‑marca, lugar peñascoso; y, finalmente, en Kakgas, ciertos peces (Coetostoma loborhyncos) del lago Titicaca (titi, plomo y hakga) con grandes escamas anchas, como las estratas pizarrosas de ciertos terrenos. “Huari (vicuña) y todos sus compuestos como Huaripampa (llanura de vicuñas)”. ¿Y Huaricolca, significaría[16] granero de vicuñas? Huari era una deidad que simbolizaba la fuerza, el esfuerzo o el éxito. Huari, era también el sol entre los mitos quechuas. Por esto, hoy los yamiacas, salvajes de San Gabán, en Carabaya, al Sol le nombran huari y huayri al jefe de la tribu. Huari[17] es el espíritu que hace correr las aguas, es el que da éxito en las empresas y negocios, y el númen tutelar de los casados. Hualicho es el adoratorio del hauri entre los indios de las pampas de Buenos Aires.

¡Figúrense lectores nombres de lugares como hacedor, calor, llevado, abra de frío y vicuña! ¿No son más presumibles lugar interno y lugar céntrico; el hablador o bullicioso; lugar [CXI] abrasador, de laderas, de peñascos con tayas; y el de una divinidad, sin necesidad de remontarse al aimará?

Tenemos Lima y Rímac también Limatambo o Rimactampu; en este último lugar existía un templo con su sibila o pitonisa y era el oráculo de la región. De aquí rimac, el que habla, como en nuestras punas, se llama a una yerbecilla de flores blancas, rima‑rima porque es costumbre azotar con ellas en la boca a los niños para que hablen. En Ica hay dos barrios urin‑Ica i Anan‑Ica, como en el Cuzco los urin‑cuzcos y anan‑cuzcos; y a nadie se le ha ocurrido todavía decir: “Ica‑hacedor” ni “hacedores‑cuzcos”, sino, con arreglo a su origen quechua, los del barrio de abajo y los de arriba.

Véase pues por estos absurdos, el riesgo en que incurren los etimologistas que descuidan el conocimiento de la evolución natural de una lengua. Cosa que fácilmente se darán
[18] cuenta los que recorran las diversas composiciones que hemos tenido especial cuidado en trascribir. Se vendrá así en conocimiento del bastardeamiento del quechua: que no ha podido cristalizarse a causa de la carencia de una literatura escrita y ha podido [cxii] ser mayor en boca de conquistadores con su idioma más rico en vocales, agravado con su desdén por el habla de los dominados. Desdén que ha podido originar su total desaparición sino hubiera de por medio la resistencia y vitalidad de una gran raza, poseedora de una literatura rica y vigorosa, moral e ingenua, merced a la que ha podido resistir y desafiar por cuatro siglos, las injurias del tiempo y los hombres.

Casi es un axioma que sin la Divina Comedia de Dante, Italia sería o francesa o austríaca; y sin las Lusiadas de Camoens, Portugal sería España. ¿Qué serían Grecia y Troya sin la Ilíada y la Odisea de Homero?

Muchos estimarán las poesías, cuentos, juegos y fábulas que acompañan a este ya extenso prólogo, como puro dilletantismo. Pero a los ojos del sociólogo, del político, del filósofo, del estadista
[19] y del pensador vienen a ser[20] una luz, un faro, una guía para orientarse acerca de la capacidad e índole del indígena peruano. Y hasta para los detractores de la raza un medio de probarles que esas manifestaciones no son productos de un tipo inferior o degenerado, sino que esas nociones [cxiii] intelectuales corresponde a una raza pensadora,[21] hoy deprimida, más no incapaz de progreso. Atesoran concepciones elevadas de moral y elucubraciones propias y originales, que revelan una materia prima excelente para el futuro desenvolvimiento de un gran pueblo.

En todo lo que precede y lo que seguirá, sin gran esfuerzo descubrimos un pensamiento filosófico y un fondo de la más pura moral, que han debido necesaria e indudablemente reflejarse en sus costumbres, cuando no han sido su consecuencia. De lo primero hemos dado ya pequeñas apuntaciones, las que en el cuerpo de la obra se completarán. Y de lo segundo, ya a raíz de la conquista no han faltado rudos soldados que lo declarasen; de cuyas declaraciones, ningún testimonio más fehaciente ni más digno de mérito que el de Mancio Sierra de Leguízamo, el postrero de los compañeros de Pizarro, a quien tocó la imagen del Sol, en el reparto del Cuzco, la misma que jugó en una noche, i de aquí nació el proverbio: “Jugar el Sol antes que amanezca”.

Uno de los pocos aventureros que le cupiera la satisfacción de expirar [cxiv] tranquilamente en su lecho, como otros cuatro que cita Garcilaso, entre ellos a su padre. Así, pudo tranquilamente dictar su última voluntad, el 18 de setiembre de 1589, en la que no le basta dejar constancia del floreciente y maravilloso estado en que los españoles encontraron el imperio de los incas; no le basta atestiguar la pureza de las costumbres, la sencillez admirable de sus pobladores y que hacían del Tahuantinsuyo algo como el idilio de la historia y de las sociedades humanas. No se satisface con declarar ingenuamente que la conquista fue perniciosa y funesta, sin que sus fatales consecuencias pudieran cohonestarse por la sagrada bandera que llevaba. No sólo se confiesa el mismo culpable, pesaroso y arrepentido de haber contribuido a destruir y corromper un pacífico y bien organizado imperio, va aún más allá. Se declara culpable de haber tomado lo ajeno en la parte que le cupo del botín de guerra de la conquista y no sabiendo a quien restituir lo usurpado por ser imposible conocer a sus dueños, apela al recurso que en aquellos tiempos arbitraba la iglesia para casos semejantes, mandando que se tome bula [cxv] de composición hasta la cantidad de doce mil pesos de oro poco más o menos, suma que declara le cupo en los repartos de Cajamarca y el Cuzco, incluso el valor de la imagen del Sol (cláusula 12ª. del testamento). He aquí la parte pertinente del testamento o sea el proemario:
[22]

[Proemario de Mancio Sierra de Leguízamo]

"Yo el capitán Mancio Sierra de Leguízamo, vecino de esta gran ciudad del Cuzco,
cabeza de estos reinos del Perú, i el primero que entró en ella al tiempo que
descubrimos i conquistamos i poblamos este dicho reino, como es notorio: Estando
como estoy agravado de mucha enfermedad en mi cama i en mi seso, juicio i
entendimiento natural i cumplida memoria i temiendo la muerte por ser cosa tan
natural, que viene cuando no pensamos, otorgo i conozco que hago i ordeno mi
testamento, última i postrimera voluntad, i las mandas, legados i pías causas en
él contenidas, en la forma i orden siguiente para su santo servicio:
Primeramente, antes de empezar el dicho mi testamento, declaro que ha muchos
años que yo he deseado tener orden de advertir á la católica real majestad del
rei don Phelipe, nuestro [cxvi] señor viendo cuán católico i cristianísimo que
es i cuan celoso del servicio de Dios nuestro señor, por lo que toca al descargo
de mi ánima, á causa de haber yo sido mucha parte en el descubrimiento i
conquista i población de estos reinos, cuando los quitamos á los que eran incas
que los poseían i rejían como suyos, i los pusimos debajo de la real corona, que
entienda su majestad católica, que hallamos estos reinos de tal manera que en
todos ellos no habia un ladrón ni hombre vicioso, ni holgazán, ni había muger
adultera ni mala, ni se permitia entre ellos, ni jente mala vida en lo moral i
que los hombres tenían ocupaciones honestas i provechosas. I que las tierras i
montes i minas i pastos i caza i maderas i todo jénero de aprovechamientos
estaba gobernado i repartido de suerte que cada uno conocía i tenía su hacienda,
sin que ninguno otro se la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos; i que
las cosas de la guerra aunque eran muchas, no impedían
[23] a las del comercio ni estas a las cosas de labranzas i
cultivar de las tierras ni otra cosa alguna; i que en todo, desde lo mayor hasta
lo más [cxvii] menudo, tenía su orden i concierto con mucho asiento; i los incas
eran temidos i obedecidos i respetados i acatados de sus súbditos como a jente
muy capaz i de mucho gobierno i que lo mismo eran sus gobernadores i capitanes;
i como en estos hallamos la fuerza i el mando i la resistencia, para poderlos
sujetar i oprimir al servicio de Dios nuestro señor i quitarles su tierra i
ponerla debajo de la real corona, fué necesario quitarles totalmente el poder i
mando i los bienes, como se los quitaron a fuerza de armas: i que mediante esto
i haberlo permitido Dios nuestro señor, nos fué posible sujetar este reino de
tanta multitud de jente i riqueza a que de señores los hicimos siervos, tan
sujetos como es notorio. Siendo nosotros tan pequeño número de españoles como
entramos conquistándolos; i que entienda su majestad católica que el intento que
me mueve a hacer esta relación es por el descargo de mi conciencia i por
hallarme culpado en ello; pues habemos convertido jente de tanto gobierno, como
eran estos naturales i tan quitados de cometer delitos, ni excesos ni
exhorbitancias así hombres como mujeres, tanto que [cxviii ]el que tenía cien
mil pesos de oro i plata en su casa, i mas indios la dejaba abierta, puesta una
escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para seña que no estaba su
dueño i con esto, según su costumbre, no podía entrar nadie dentro, ni tomar
cosa de lo que allí había. I cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas i
llaves en nuestras casas, entendieron que era de miedo que teníamos de ellos que
no nos matasen; pero no porque creyesen que era posible que ninguno hurtase, ni
tomase a otro su hacienda; i así cuando vieron que había entre nosotros ladrones
i hombres que incitaban a pecar a sus mujeres e hijas, no tuvieron en poco; i
habiendo venido este reino a tal rotura, en ofensa de Dios, entre los naturales
por el mal ejemplo que les habemos dado en todo, que aquel estremo de no hacer
cosa mala, se ha convertido en que hoy ninguna o pocas se hacen buena, i
requiere remedio i esto toca a su majestad; i en cuando no le pusiere, corre
sobre su real conciencia i mía i de los que descubrimos i poblamos; demás de lo
cual aquellos que eran reyes i señores i tan obedecidos, tan ricos i de tanto
[cxix] gobierno, como eran los ingas, han venido ellos i sus sucesores a que su
necesidad i pobreza es tanta, que ellos son los mas pobres del reino; i no solo
esto; pero aún los quieren obligar a que nos sirvan en cosas tan bajas como es
cargar i llevar cargas de unas partes a otras, a que limpien i barran nuestras
casas i lleven la basura por esas calles cargados a los muladares i otras cosas
bajas. I para escusarlo, toman por remedio que viendo que el virrei don
Francisco de Toledo, hizo una ordenanza que los naturales que tuviesen oficio
público no sirviesen en estos oficios personales, se han puesto estos señores
ingas a aprender a ser zapateros i cosas semejantes; i lo usan porque mediante
esto, los escusan del servicio, que tiene esto mas fuerza que el ser señores
libres; i que son muchas cosas de estas las que se permiten; i es bien que su
majestad lo entienda i lo remedie por descargo de su conciencia i de los que lo
descubrimos i poblamos i dimos causa a ello. Advierto a su majestad católica,
que no soy parte para mas remedio del daño: i con esto suplico a mi Dios me
perdone mi culpa, que es la ocasión de [cxx] ello; yo confieso que la tuve i
tengo i me muevo a decirlo, por ver que soy el postrero que muero de todos los
descubridores i conquistadores, que como es notorio, ya no hay ninguno sino yo
en este reino, ni fuera de él de todos los que a ellos venimos; i pues en esto
entiendo que he descargado mi conciencia, empiezo mi testamento en esta
manera".
[24]


Y no se limitaba la ciencia de los incas acerca de la vida moral a simples nociones, sino que tenían un verdadero código, tanto político como moral, del que extractamos las siguientes máximas, que Blas Valera atribuye a Pachacutec:

[Máximas de Pachacutec]
[25]
La envidia es una carcoma, que roe i consume las entrañas de los envidiosos.
El que tiene envidia i es envidiado tiene doble tormento.
Quien tiene envidia de otro, a sí propio se daña.
El que tiene envidia de los buenos, saca de ellos mal para sí, como hace la araña en sacar de las flores ponzoñas.
La embriaguez, la ira i locura corren igualmente; solo que las dos primeras[26] son voluntarias i mudables, i la tercera es perpétua.
El que mata a su semejante, necesario [cxxi] es que muera.[27]
En ninguna manera se deben permitir ladrones; los cuales pudiendo ganar hacienda con honesto trabajo, i poseerla con buen derecho, quieren más haberla hurtando o robando; por lo cual es muy justo, que sea ahorcado el que fuere ladrón.
El varón noble i animoso es conocido por la paciencia, que muestra en las adversidades.
La impaciencia es señal de ánimo vil i bajo, mal enseñado i peor acostumbrado.
Cuando los súbditos obedecen sin contradicción alguna, deben los reyes y gobernadores usar con ellos de liberalidad i clemencia; mas, de otra manera, de rigor i justicia, pero siempre con prudencia.
El indio que no sabe gobernar su casa i familia; menos sabrá gobernar la república, este tal no debe ser preferido a otros.

¿Por qué prodigio habían llegado estos bárbaros a constituir una sociedad donde la moral más pura informaba el gobierno, la familia y hasta su intelectualidad? ¿Por qué la felicidad alcazaba a todos y la terrible plaga del pauperismo que abruma hoy al mundo no se conocía?

¡Únicamente por el socialismo!

"El sueño de los socialistas, escri[cxxii]be Markham, fue un hecho real y positivo bajo el sistema de los Incas, aquí creció i floreció, como quizá jamás se lo soñaron.”
[28]

Esta fue la herencia que los españoles recibieron. Un magnífico imperio densamente poblado por un pueblo dócil, inteligente e industrioso; dotado de las riquezas que la naturaleza con mano pródiga pudiera derramar y en el que regía un gobierno superior al suyo, y que llevado a la práctica dio admirables resultados.
[29]

Cuatro centurias de opresión y fanatismo no han podido destruir ni alterar profundamente esta raza que sufre como mártir, ni en su fisonomía de filósofos, ni en sus costumbres patriarcales y comunistas, ni en su lengua arrogante y concisa. Ha encontrado recursos y vida para resistir a la invasión española y a la maldad y perfidia de los manumisos criollos. El ayllu o la comunidad, subsiste como en los tiempos incaicos, y perdura como la base de su organización social. El idioma, en lugar de perder terreno, ha ganado, se ha impuesto a sus señores y conquistadores. Se le ama, se le habla entre amigos y en el interior de las familias. Cuando se [cxxii] canta, es el yaraví tierno y melodioso el que los conmueve. Ellos, lo ilotas del Perú, son instruidos, sobrios, hábiles como judíos en el comercio y las operaciones más difíciles de cambio, banqueros; oradores, poetas sentimentales; ingenieros, prácticos, viajeros, naturalistas, médicos; siempre taciturnos y activos como las hormigas. Modelos de amor doméstico y obediencia a la ley. El huágete o cambio de servicios, el do ut des, mantiene la cordialidad en sus relacioanes sociales. La minga, el trabajo sin retribución, es la forma de auxilio al inválido, a la viuda y al huérfano.

Ellas, ejemplares de fidelidad conyugal con el quipe y el hijo a las espaldas; la rueca en la mano, que no deja nunca, sea de paseo o de viaje, de visita o de fiesta, comparte con el esposo llena de abnegación y cariño los pesares y trabajos del campo y del hogar. Si soldado, por delante, con sus enormes atados recorriendo leguas de leguas; si arriero, tras él, levantando la carga y arreglando el ha[cxxiv]to; si en la pelea, ella dando el grito de estímulo, el ¡hapari! que le comunica ánimo y valor, y alargándole las piedras para su honda; si borracho, a su lado, velando por él; si majadero, soportando resignada sus maltratos e impertinencias. Y siempre en el hogar, siempre atareada, siempre ocupada en las labores domésticas; afectuosa con sus hijos y cuidadosa con sus enseres, y en todo, como la más tierna y fiel compañera: sacando la cara por él, si es necesario.

Vamos pues a resucitar parte de ese pasado incaico, que no percibimos al presente sino como el eco lejano de una civilización destruida. Al dar a luz hoy estos pequeños fragmentos ignorados y menospreciados, que suplen a los monumentos derruidos y al silencio de los historiadores; por ellos, mejor que por otros testimonios, apreciaremos el genio de la raza, adormecida, pero no extinguida, que no quiere percibir el mundo moderno, del que no ha conocido sino la avaricia, el orgullo y una ignorancia petulante y vocinglera.

Tarma, 27 de Octubre de 1905.

Pumacahua.
Notas

[1] Escribe Dionisio Anchorena: “Basagoytia antiguo prefecto de Puno en honor del plesbistero Dr. D. Juan Pablo Cabrera, por haber logarlo (sic) el cruzamiento del paco con la vicuña” (1874: 138).
[2] Prosigue en La Aurora de Tarma, iii, 117.
[3] Esta oración no figura en Lat. 117.
[4] Nota del autor: “[I] La primera forma se usa para contar hombres, objetos etc, como napong ñofoeñ, diez hombres; la segunda, para contar monedas: nassop xllaxl, diez reales; como entre nosotros que cuatro hombres decimos tchusco olkocuna, i cuatro reales: tushtun real. No así en Ayacucho i Cuzco, donde emplean tahua, i en Ancash, chusco.”.
[5] Sigue a partir del corte de palabra, “inclusiva-mente”, en La Aurora de Tarma, iii, 120.
[6] Continúa La Aurora de Tarma, iii, 121.
[7] Nota del autor: “[I] Vocabulario de Francisco Carrasco en los viajes por Huillcamayo i Ucayali (parte) en 1846.”.
[8] Nota del autor: “[2] Tribu del Tono i Piñipini, del vocabulario de Göhríng.”.
[9] Nota del autor: “[3] Está mal escrito o es una metátesis del Campa, paroni.” .
[10] Nota “[4] En Campa, pascini es más.”.
[11] Se trata del Vocabulario Políglota incaico / Comprende más de 12,000 voces castellanas y 100,000 de keshua del Cuzco, Ayacucho, Junín, Ancash y Aymará/ Compuesta por algunos religios Franciscanos Misioneros de los Colegio de Prepaganda Fide Peru. Lima, Tip. Colegio Propaganda Fide del Perú, 1905. Vocabulario políglota incaico. Quechua, Aimara, Castellano. 2da ed. Versión normatizada, bajo la coordinación académica de Rodolfo Cerrón-Palomino.Lima, Ministerio de Esducación, 1998.
[12] Sigue en La Aurora de Tarma, iii, 122.
[13] Políglota Incaico (ed. Cerrón-Palomino), p. xvii.
[14] Ibídem.
[15] Ibídem: Kaka.
[16] Lat. 122: sería.
[17] La primera acepción de huari, no va en Lat. 122: “al jefe de la tribu. Huari”.
[18] Tph, cxi: “la evolución natural de una lengua; cosa de q’ fácilmente se darán cuenta los q’ recorran las diversas composiciones que hemos tenido especial cuidado en trascribir, i se vendrá asi en conocimiento del bastardeamiento del quechua, el que no ha podido cristalizarse a causa de la carencia de una literatura escrita; i q’ ha podido”.
[19] Tph, cxii: estadística (sic).
[20] Sigue en La Aurora de Tarma, iii, 123.
[21] Lat. 123: “esas nociones intelectuales de una raza”.
[22] Prescinde en Lat. 123 de la sentencia: “o sea el proemario:”.
[23] Luego del corte, “impe-dìan”, en La Aurora de Tarma, iii, 124.
[24] Cf. Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales de los Incas.
[25] Cf. Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales. Lib.VI, cap.36 (Garcilaso 1985:270).
[26] Luego del enlace, “pri-meras”, continúa en La Aurora de Tarma, iii, 125.
[27] La edición de César Pacheco anota: “El que mata a otro sin autoridad o causa justa, a él propio se condena a muerte” (:270).
[28] Clement Markhan, El imperio socialista de los incas.
[29] Ambos párrafos, “’El sueño de los socialistas (…) dio admirables resultados.”, no figuran en Lat. 125.

© Gonzalo Espino Relucé, 2008
Todos los derechos reservados
La alforja de Chuque 14

lunes, 21 de abril de 2008

Libertad inmediata a la poeta Melissa Patiño Hinostroza


¡LIBERTAD INMEDIATA A LA POETA MELISSA PATIÑO HINOSTROZA!


La detención arbitraria y abusiva de la poeta Melissa Patiño, es una muestra de la hostilidad y prepotencia del gobierno contra los trabajadores de la cultura y constituye una afrenta a todos los escritores peruanos, ante lo cual el Gremio de Escritores del Perú se adhiere plenamente a todas las acciones encaminadas a frenar esta embestida y levanta su voz de protesta para que cese todo tipo agresiones contra el pueblo y particularmente contra los trabajadores de la cultura.


Se trata de una escalada contra los escritores y artistas –despidos arbitrarios, detenciones abusivas, censura a las expresiones artísticas, persecución, hostigamiento y amenazas contra los espacios culturales democráticos- que busca frenar el desarrollo del pensamiento crítico y la imaginación creadora así como silenciar cualquier voz que cuestione y desenmascare su esencia antinacional y antipopular.

El Gremio de Escritores del Perú exige la inmediata libertad de la poeta Melissa Patiño Hinostroza y llama a escritores, artistas, intelectuales, colectivos e instituciones culturales a sumarse a esta cruzada por la libertad de Melissa, así como unir esfuerzos en la formación de un organismo representativo que luche por la dignidad de los trabajadores de la cultura.

Lima, Perú, abril de 2008

Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú

sábado, 19 de abril de 2008

Tarmap pacha huaray, Adolfo Vienrich (lxvi-xciii) ed. anotada por Gonzalo Espino


Tarmap Pacha Huaray
Nuna shimi chihuanhuay
Edición anotada por Gonzalo Espino Relucé
en Homenaje a Adolfo Vienrich (1867-1908)
Tarmap pacha huaray (5)


Lo acontecido con esta palabra [kara~kala], del cambio de la r en l, se ha efectuado en todo el idioma en que el español ha ido infiltrándose tan profundamente que zara, maíz, decimos jara; nuna, gente, por runa; y, olgo, hombre, por orko que lo reservamos para indicar animal macho. No obstante estas modificaciones en el quechua, este perdura. Estas parecen ser superficiales, [aunque] muy antiguas, y probablemente se remontan a la época de la introducción del quechua en estas [lxvii] regiones, pues en este idioma la l no existe. Sin embargo, la emplean con inusitada frecuencia los huancas, nuestros vecinos, en lugar de la r; desde Izcuchaca
[1] hasta subsiste, pues dicen: lumi por rumi, piedra; ala por jara, el maguey o agave; luntu por runtu, el huevo; lulu por ruru, el fruto, que nosotros reservamos para nombrar el huevo y runtu para designar el granizo, al que en el Sur llaman chicchi.

[Chupanta-paqui]

Aunque haya sido el chupanta-paqui españolizado vamos a describirlo para que se vea su índole, que difiere del juego llamado tercio y del michimorrongo o el gato y el ratón. En sí, es sencillo, pero divierte y gusta verlo jugar las noches de luna, en las lomas de las punas, especialmente en la época de cosecha de papas. Hombres y mujeres alternados, se cogen de las pretinas y cinturones formando una larga fila, cuya cabeza debe agarrar al último de la cola. Para no seguir arrastrándola, aquel rehuye y es perseguido de un lado a otro, imprimiendo a la fila su avance, culebreando y describiendo zig‑zags, hasta lograr tomarlo. En cuyo caso pasa a servir
[2] de cabeza y así continúan sucesivamente los demás. De aquí el [lxviii] nombre de chupanta‑paqui que quiere decir “romper la cola”. Va amenizado con diálogos entonados en que las mujeres preguntan y los hombres contes[lxix]tan.[3] Otro tanto hacen los que tocan las trompetas de cuerno, divididos en dos bandos, unos acompañando al compás de las preguntas y otros al de las respuestas.

He aquí las más usuales:

[10. ¡Huachacás!]
‑ ¿Carpintero, carpinteruy,
Maitan cuchara rurashiayqui?
¡Huachacás!
[4]
‑Keru mana kanchu.
Ticraila, ticray,
¡Huachacás!
‑¿Sombrerero, sombrereruy,
Maitan chucu rurashiayqui?
¡Huachacás!
‑Milhua mana canchu.
¡Huachacás!
Pilkoila, pilkog,
¡Huachacás!
-¿Zapatero, zapateruy,
Maitan zapato rurashiayqui?
¡Huachacás!
‑Suela mana canchu.
¡Huachacás!
Muyuila, muyuy,
¡Huachacás!
‑¿Herrerito, herrerituy,
Maitan candado rurashiayqui?
¡Huachacás!
¿Fierro mana canchu?
¡Huachacás!
¡Chupanta paqui, huachacás!
[5]
¡Chupanta paqui, huachacás!

[lxx] Y en coro cantan:

¡Chupanta paqui, huachacás!
¡Chupanta paqui, huachacás!

Traducción:

Carpintero, carpintero;
¿Dónde está la cuchara que me has hecho?
¡Amarra!
‑ No tengo madera,
¡Cadena!
Voltea, voltea,
¡Soga!
‑ Sombrerero, sombrerero;
¿Dónde está el sombrero que me has hecho?
¡Liana!
‑ No tengo lana,
¡Bejuco!
Caracolea, caracolea,
¡Enrredadera!
[6]
‑Herrerito, herrerito;[7]
¿Dónde está el candado que me has hecho?
¡Cadena!
‑No tengo fierro
¡Bejuco!

[lxxi]Y en coro cantan:

¡Rompe la cola, amarra!
¡Corta el rabo, encadena!

Para que se note la evolución del lenguaje, copiamos a continuación una serie de versos, en los cuales se apreciará mejor, porque la tradición los conserva intangibles: comenzando por una poesía cantada por los indios de Quito:

[11. Alpa mata cielo cama]
Alpa mata cielo cama,
Caparilla ninimi
Nhucallachu por ventura
Cuyanata jachani
Señora si catunguichu
Nhuca munallcata nillac
I si diveras catungui
Malillpa nhuca rantille.

[Traducción:]

Desde la tierra hasta el cielo
Gritando digo:
¿Acaso solo yo por ventura
Sé querer?
Señora, si vendes,
Yo te diré lo que quiero,
Y si de veras vendes,
Probaré y te compraré.

Veamos otras poesías de Huánuco, aunque deficiente la primera:

[12. Pallaimasilla, nustaimaisilla ]

Pallaimasilla, nustaimaisilla
Ishcai huiru sumak rurasca
Oro pesalla incanchicta
Karhua shuya upiananchina

[Traducción]

Compañeras pallas; ñustas como nosotras
Cual dos hermosas cañas de maíz.
Oro pesalla, nuestro inca
Descolorido, espera sediento.


[13. Imatam rurasag, japalla runa]
[8]

Huarmihuambras casaracunga
ima aicallatarag ruraicusag,
lamparamanchi huacaicusag,
candilmanchar sindicusag.

[lxxii] Imatam rurasag, japalla runa
mamaipis canchu, taitaipis canchu,
mamai cagpis, taitai cagpis,
alpa rurinchannan, pachacunchauna.

Cuya maipis amañapis,
cuyagnegani pisincho,
cuyasgaita cutichimai
balanza pesuan tincosgata

Mamaiquitarag huillargaiqui,
taitaitarag musiachirgaiqui;
sungutanui huailluicaptí
ñahuitanui cuyaycaptí.

Puncuiquita pasaptichu
nogarraicum pasan ninqui,
callitaga pasacumanchi
gam raicupis, juc raicupis.

¡Ay! manzana yurag
nogam plantargag,
jucchi provechacusunqui
plantasugniquija mananam.

[Traducción]

La muchacha se casa
y yo no sé que haré,
a las lámparas lloraré
atrayéndole maldición.

[lxxii] ¿Qué haré? Hombre solo
sin padre ni madre;
si los que he tenido
se encuentran bajo tierra.

Me ames o no me ames
no falta quien me quiera;
mi cariño devuélveme
al peso de balanza.

Revelaste a tu padre
a tu madre avisaste,
cuando como al corazón,
como a mis ojos te quería.

Si paso por tu puerta
te figuras que es por tI,
puede ser que pase
por ti o alguna otra mejor.

¡Ay! manzana blanca
cuya planta sembré,
otros estarán aprovechando
y el que la plantó, no

En Tarma se cantaba en las noches dedicadas a celebrar el setenario de la Virgen de los Dolores, por las señoritas Alvariño y Chinchilla el verso que a continuación trascribimos, y que hemos traducido. Haremos notar que está en el dialecto cuzqueño modificado un tanto:

[lxxiv] [14] La Coya

Ñan mamallai masquimiquiña
cai huchasapa huahuallaiqui;
puncullaiquita quichaicapuai
cai almallaita chasquicuanqui.

Ñucñu Jesús piñacuptimpas
cam mamallai ruegaicapuanqui
uyallaiquita maña uyaricuptin
cai soncollaichi caparcachana.

Ña ari mamallai anjelcunapa
pampaicuanqui mantullaiquihuan
kentichaicoscalla cai huchasapa
camllam yachanqui huaccha cascaita.

Ña mamallai puchucacuña
kanchis punchaulla Setenallaiqui,
causaspalla cutirmusakchi
huañuspalla ñan chincaricosac.

Maita chaitapas ripucusaccha
cammi mamallai compañahuanqui
maña almallai chincarinampac;
camllam musianqui muspacoscaita.

Huahuaiquicuna purisacñam
bendiciónllaiquin huntacosacñam,
bendicionllaita churaicapuanqui
llapan huchallaita pampaicunampac.

[lxxvi] Estribillo:
Camllam yachanqui huaccha cascaita.
Camllam musianqui muspacoscaita.

[lxxv] La esposa o la reina
[9]

El camino, de ti madre mía, busca
esta tu hija, gran pecadora;
que le abras la puerta
y acojas su aflijida alma.

Al dulce Jesús enojado
tu madre mía interpón tus ruegos,
que si ellos no son escuchados
mi corazón sufrirá eternamente.

Así madré mía de los ángeles
envuélveme en tu manto;
cobija a esta pecadora
cuya horfandad conoces.

Ya madre mía concluyen
los siete días de tu setena;
si vivo, volveré;
solo por la muerte perdería el camino.

Adonde quiera que vaya, iré
en tu compañia, ¡Madre mía!
que mi alma no se extraviará
conociendo tú mis pensamientos

Tus hijos caminarán
henchidos de tus bendiciones,
y pondrán con tu bendición
todos sus pecados por tierra.

[lxxvii] Estribillo:
Tú sabes que soy huérfana.
Tú no ignoras mis pensamientos.

De Jauja:

[15. Noja huaccha]

Noja huaccha
Causalacchi,
Mana mamayoc,
Mana taitayoc.

Quilla, coillor
Acchillamay.
Purum, purumpa
Liconapa.

Estribillo:
Huacnash cajpitash,
Cainash cajpitash,
Casha cashaman
Chimpiculuiman.

Huacnash cajpitash,
Cainash cajpitash,
Lumi, lumiman
Jitalpuculuyman.

Traducción:
Solo y huérfano,
Vivo todavía
Sin padre
Y sin madre.

Luna y lucero
Alumbradme
Por los cerros
Para huir.

Estribillo:
Por estas causas
Y otras más,
Sobre las espinas
Me arrojaría.

Por estas causas
Y otras más,
Sobre las piedras
Me estrellaría.

De Concepción:

[16. Mai llajtapis saguihuanqui]

Mai llajtapis saguihuanqui
Chai llajtapis tarihuanqui
Huajal, llajel, llocsipapis
Cusi, cusillai cutircamuni.
[lxxviii] Sua, sua nihuanqui;
Icha sua canichairi
Songoiguita sua nichai.

Traducción:
En el pueblo en que me dejes
Allí siempre me encontrarás
Llorando, suspirando; de mi prisión
Alegre, dichosa regresaré.
[lxxix] Me dices que soy ladrón;
Que si ladrón fuera,
Te robara el corazón.

De Huancayo:

[17. Ama urpillai huakanquichu]
Ama urpillai huakanquichu
Cullakllaiqui ripucuptin,
Quiquillanmi cutimunka
Cuyascanta yuyarispa.

Urai pasaks Jauja mayu
Imaina mana kanayta cutinchu;
Chainam ñucca ripucuspa
Na ripucuspa, cutimusakchu.

Añallaú, achallaú
Soltero vidaja;
Ccorihuan, perlashuan
Casquillas ccascascca
Atataú, accacaú
Casado vidaja:
Titihuan, cobrihuan
Rimachas ccascascca.

Achallaú, añallaú
Viudo vidaja
Illaihuan, ccorihuan
Adornas ccascascca.

[lxix] Abascca sisascca
Yanacta yuracta,
Cai negrup sunccunca
Iscaitam cuyascca.

Manzana ccahuampi
Mizqui huaccac tullu
Cai mundujo rasumpi
Saccirhuhuaspa cascca.

Cielupi lucero
Acchicamullahuay
Cai mundo vidacca
Tuttaccmi cascaca.

Traducción:

No llores paloma mía
al irse tu amado;
el ingrato por si regresará
recordando al ser querido.

Río que vienes de Jauja
sin poder retroceder;
así, cuando yo me vaya,
ya no regresaré.
[10]

¡Qué linda, qué bonita!
Es la vida del soltero
De oro y perlas
Está engastada.

¡Qué fea, qué mala!
Es la vida del casado
De plomo y cobre
Está remachada.

¡Qué linda, qué bonita!
Es la vida del viudo
De plata y oro
Está adornada.

[lxxxi]Flor de habas
Negro y blanco
Como el corazón de este negro
Que quiere a dos.

Viva la manzana
Su llanto es dulce.
Con razón este mundo
Es tan amargo.

Lucerito del cielo
Préstame tu brillo,
Porque la vida en este mundo
Es una noche oscura.

De Chupaca al señalar el ganado:

[18. ¡Shiotay, shiotay!]

¡Shiotay, shiotay!
Ama ancha shiotamaichu:
Chulla liclla cacú ni.

¡Chicchiquiay, chicchiquiay!
Ama chicchiquiamaichu:
Chulla punchu cacú ni.

¡Yaluntai, yaluntai!
Ama charahuaichu
Latashmi cacú.

¡Chihua, chihua, chihuaila!
Cashatás jaruruima
Rumitás jachuruirma

Traducción:

Chaparroncito, chaparroncita
Mira no me mojes,
Que tengo manta corta.

Granizada, granizada
No me granizes
Que tengo poncho chico.

Ventarrón, ventarrón
No me ventees,
Que estoy andrajoso.

Diversión, diversión, divertirse.
Hasta las espinas pisaría
Hasta las piedras estropearía.


[lxxxii] [19. Pastorala huambla]

¡Ai, ayayai, ayayai!
Pastorala huambla
Pacha ulanta jiarur
Condor muyuila muyucuc.

¡Ai, ayayai, ayayai!
Pastorala hualas
Pamparca huata jiarur
Alloi tunquila, tunquicuc.

¡Ai, ayayai, ayayai!
Pastorcuna
Kantcha pila jiarur
Atok muspaila muspacuc,

Acuchu manachu licushum
Mayun rurilanta
Chalhua chalacuma.

Acuchu manachu licushum
Mayun patanlanta
Patu lachapicunun.

[lxxxiii][Traducción:]

¡Ay, ayayay, ayayay!
Pastorcita:
Subes a la lomadita
Y el cóndor revuelve i revuelve.

¡Ay, ayayay, ayayay!
Pastorcito
Trepais a un montecito
Y el halcón revolotea y revolotea.

¡Ay, ayayay, ayayay!
Pastorcitos
Parados en la pared del cerco,
Y el zorro husmea y husmea.

Vamos, si o no:
Al interior del río
A cojer peces.

Vamos si o no:
A la ribera
A apedrear patos.

En Ayacucho es donde más se precian por los cantares y donde más abundancia hay: lástima que todavía nadie se preocupe de arreglar una antología de ellos, ni de la descripción de los bailes populares, tales como los tijeros, zancos, zapatos gigantes, huailies, etc.

[20] Yarkapac
[11]

Carum purik yarka
Takra pampallayquim
¡Saruriy!
[lxxxiv] Causaycuna karpac
Unuta pusanqui,
¡Saruriy!
¡Saruycuy, saruycuy, saruriy!
¡Sarupay, sarupay, saruriy!

Chaimi tucui mallqui
Chicllinka thicanka;
¡Saruriy!
Rurumpas pokonka,
Muhumpas miranka.
¡Saruriy!
¡Saruycuy, saruycuy, saruriy!
¡Sarupay, sarupay, saruriy!

A la acequia

Acequia dilatada
Cuyo terso plano
¡Pisad!
Llevará sus aguas
A nuestros sembrados
¡Pisad!
¡Pisadle con fuerza, pisad!
¡Repisad con fuerza, pisad!

Por ti han de tener
Las plantas su flor;
¡Pisad!
Sus hermosos frutos,
Su propagación
¡Pisad!
¡Pisadle con fuerza, pisad!
¡Repisad con fuerza, pisad!


[21. Icha mai puriscaikipi]

Icha mai puriscaikipi
Tincurac munacuscaita
Cammanta llocsik, hinalla
Ucllarinqui huaccascaita.

¿Ima paichuch ricsircaiki?
¿Soncoipa puticu ñampac?
Chasca‑coyllur ñahui ñiyki
Mana ñocaipa canampac.

Cha achca chillichi huyhuacuscai
¿Pita maitam llantunaiki
Hucta llantunaiki paichu
Huacaimihuan carpaicaiki?

Traducción:

Es posible, por donde camines
te encuentres con mi amada,
traéela contigo, como esté,
[12]
arrullándola con mis lágrimas.

¿Para qué la habré conocido?
¿Para tener entristecido el corazón?
¡Estrella de la mañana tu mirada me dice
que ya no brilla para mi!

¿Árbol frondoso, lleno de frescura, que juntos cuidamos
A quién ahora cobijarás?
A otro, quizá darás sombra,
después de haberte regado con mis lágrimas.
[13]

De Abancay:

[22. Ñahui ruruy hina]

Ñahui ruruy hina
Cuyascai yanaimi.
[lxxxvi]Chincaripullahuan
Huailluppayascai:

Huillacuyllahuaichic
Mai suyu riscanta;
Yupi jaruscanta
Muchaspa jatirispa.

Llactan, llactan mulluy
Apuhuarpa mayu,
Huekehuan miraspa
Yanallaita jarcaicuy.

Rapraiquicunata
Huaman manuycai,
Jananta purispa
Icha tincucuyman.

Kamri ñahui hina
Para huaccac, puyu,
Ñanta pantachispa
Yanaita intuycuy.

Paraptin, rupaptin
Jamarinancama
Yanallaita llantuycuy
Jachallapas caiman.

Traducción:

Cómo la niña de mis ojos
La quería a mi amada.
[lxxxvii] Ha desaparecido
Cuanto más tiernamente la acariciaba.

¿Avísame por favor
Adonde se está yendo?
La huella de sus pisadas
Besándolas, seguiré.

¡De pueblo en pueblo serpenteas
Grandioso río Apurímac!
Con mis lágrimas aumenta tus aguas
Y a mi amada, atájala.

Tus poderosas alas
Halcón, préstamelas,
Caminando por las alturas
Quizás la encontraría.

¡Cómo lágrimas mis ojos,
Derramas lluvias, nube!
El camino, hazle errar
Para encontrar a mi amada.

De las lluvias i calores
Mientras descansa
Ampara a mi amada.
¡Ah, si yo fuera árbol!

[lxxxviii] Del Cuzco:

[23] Huankassca

Huc mallco urpitan taricurcanni
Tanta quesampi mana phurcuyoc,
Rapran manarac huacchimuscacctin

Chai sallurumi soncoccoc ancca
Huc phahuariyta yacharccuspa
Runac huasimpi cconcarparihuan.

Poccoy chirahuaptin misccaita
Kala chihuichi pintuy occlasccaita
Mana ñan yuyacuita munanchu.

Ichas huaman, phiña ccatimuctin
Ñaupa quesanman cutirimuncca;
Chaipachan mana tarihuanccachu.

[lxxix] Traducción (estilo huanca):
Una tortolita tierna me encontré,
sin plumas, en su viejo nido;
Ni las alas le habían brotado.

Ese gavilán, corazón de granito
Cuando aprendió a volar,
En hogar ajeno me olvidó.

Verano e invierno le alimenté,
Y ese desnudo pichón, al que arrullé,
Del camino no quiere acordarse.
[14]

Quizá cuando el feroz halcón la persiga
Regrese á su antiguo nido,
Y entonces… ya no me encontrará.

En el puclay o sea juego, según el señor Caparó Muñiz entonan los siguientes; aunque nos parezca esto incompleto, porque es muy abstracto eso de juego, ¿juego de qué?
[15] Él traduce de carnavales. En Huancayo al carnaval le llaman hatun ausay, gran diversión, y dicen como nosotros puclay, al acto de jugar los niños o jugar como ellos:[16]

[24. Huay pucllay]

¡Huay pucllay
Hatun cusi pucllay!
Huacra sencca machu
chunchui
[17] cuncayuc.
[xc] ¡Huay pucllay!
¡Hatun cusi pucllay!
Chchocñe ñahui palla
Llakque usutayuc.

Estribillo:
Hinachu, manachu
Icha ima ninquinchu.

Traslado:
¡Ay!, ¡carnavales!
Carnaval, juego alegre.
Viejo nariz de cuerno,
Pescuezo de tripas.

A lo que contestaban los hombres:
[xci] ¡Ay!, ¡carnavales!
Carnaval grande i alegre
Vieja de ojos legañosos
y sandalias destrozadas.
Estribillo:

Así es o no es:
o que es lo que dices.

Verso que a la salida del sol le decían a la Ccacca mama (madres abadesas) prosternadas de rodillas:

[25. Acu mamai puririsum]

Acu mamai puririsum
Sacsahuaman pucaranchicta;
Chaipichá Incanchis tiasian
Ccolque chucchayoc
Cori sonkhoyoc.

Traducción :
¡Vamos pronto madre mía!
A nuestra fortaleza de Sacsahuamán;
Allí estará sentado nuestro Inca,
Con sus cabellos de plata
Y su corazón de oro.

[ 26] Pacarinak huaylli

Sacsahuaman muyumarca pucarapin
Unanchay raphaphaphasquian
[18]
Inti, quilla, coillorcunahuan
Cahuayninta ricchchamuscanca.

Auccatincu ama samppa sonccoyoc
Manchacuy, qquepac, huarmiranti
[19]
Uyariy sonccoyquic yachascanta
Huarakata, champita, maccanatahuan apaspa,

[xcii]
Tahuantisuyuc auccanta muchuchiy
Haycuy, ama ayqquechu
chchicmi maccanacuypi,
Suyuyoc, huarmiyoc, huahuayoc hina.

Ama huañuyta manchaichu
Asuanmi huañuy alllin
Llallinrac itisqui ccamisca huaccay
Tahuantinsuyuta pinccarichispa.

Canción Nacional
[20]

En el fortín circunvalado del Sacsahuamán
Se agita la bandera nacional,
Con el sol, la luna y las estrellas,
Ostentando todo su esplendor.

Guerrero sin menguado corazón,
Sin miedo, sin titubear y sin cobardía,
Escucha los latidos de tu corazón,
Llevando la honda, la porra y la macana.

[xciii] Escarmienta a los enemigos del Tahuantinsuyo
Penetrando sin huir
A la cruenta batalla
Como quien tiene patria, mujer é hijos

No temas la muerte
Mejor es morir,
Que vil esclavo llorar en el cautiverio
Avergonzando al Tahuantisuyo.


Notas:
[1] Lat 112 concluía su entrega en esta sección.
[2] Ibídem: hacer.
[3] A partir de esta sección se imprime en forma paralela, en la página par por lo general va la versiones en vernácula, en la página impar, la traducción.
[4] Lat. 113: Huaichas!
[5] Evidentemente error en la separación “Chupantap aqui”: chupanta paqui. Lat. 113 efectivamente transcribe “Chupanta-paqui huaichás”, y en el verso siguiente, “Chupanta, paqui huaichás”. Corrijo por “Chupanta paqui huachacás”.
[6] Continúa en Lat.iii, 114.
[7] Del verso “‑¿Herrerito, herrerito; /(...)/ Bejuco!” no figura en Lat. 113.
[8] Se trata de la coplas que Juan León Mera recoge en su Cancionero ecuatoriano (1892).
[9] Lat. 114: “La esposa” .
[10] Lat. iii, 115. Comienza con “Traducción”.
[11] José Dionisio Anchorena (1874:136) lo consigna como haylli.
[12] Lat. 116. “traètela contigo, cubriéndola”.
[13] Continúa en Lat. iii, 117, edición que ha sido tijereteada en la columna dos, afecta la parte superior de la tercera.
[14] Ibídem: “Ya no quiere acordarse.”.
[15] Secuencia ligeramente diferente: “según el séñor Caparò Muñiz; aunque nos parece esto incompleto, porque es mui abstracto eso de juego, juego qué?”, cf. Lat. 117.
[16] Sigue en Lat. iii, 118.
[17] Nota del autor: “[I] Llamamos chunchulì al intestino grueso, denominando al conjunto ó sean las tripas, akeli ó akliquin, i en Huancayo dicen alashqui, i tita alashquin al grueso.”
[18] Nota del autor: “[I] El Sr. Caparó Muñiz que publicó este fragmento de himno guerrero llama la atención sobre esta palabra onomatopeyica que remeda el oscilar de la bandera ajitada por el viento i sin correspondiente española, porque tremolar, flamear, oscilar, batirse, agitarse no valen la expresión quechua.” Va en la página XC.
[19] Nota del autor “[2] Esta palabra está borrada en el original que poseemos, pero por su traducción mariconada nos parece sea esa, que textualmente significa huarmi, mujer i ranti, sustituirse, trocarse; nosotros la hemos reemplazado por cobardia.” Se consigna en la página XCI.
[20] Lat. 118: No hay el título.
Retrato de Adolfo Vienrich publicado en 1908.
© Gonzalo Espino Relucé, 2008
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La alforja de Chuque 13