domingo, 28 de octubre de 2007

Saniel Lozano, Alfarero, Cometa de papel/ Ciruelo de fraile 1

Los cuentos del tío Saniel


Saniel Lozano ha vuelto ha retomar una veta. La de la tradición oral, esta vez es la versión del tío Saniel. Tío es la expresión de cariño con que se conoció a uno de los más maravillosos narradores del norte del Perú. Me refiero al tío Lino, que según todos los datos vivió a fines del siglo xix y cuyos relatos se propagaron desde las alturas de la cuenca del río Chicama. El libro que nos alcanza lleva por título Cuentos de mi padrino y otras mentiras (Trujillo, Papel de Viento eds, 2007). El tío Saniel se muestra como un narrador de garra, es, si se quiere, un fabulador de ternezas y de invenciones, cómo podía ser de otro modo. Asume un primera persona narrativa que goza en interpelar a su oyentes (en realidad, lectores) creando la virtualidad de un encuentro entre el narrador y su auditorio. Lo que le interesa es su condición de fabulador; el territorio de la palabra narrada se abre para expresar la vieja tradición oral de la región, que lo hemos escuchado del tío Lío o Poncho Negro (El león de la chorrera, El perro volteado, El puma come gente); al mismo se burla de la tecnología y de las imágenes de la modernización en sus máquinas (“La máquina saca-manteca” o “La máquina que deslonjaba chachos”) y la apertura un universos más allá de la pequeña aldea, que tendrá razón de ser los relatos, referidas, sobre todo, a instancias o momentos del tiempo que implican estar fuera de la pequeña aldea. Cuenta, con gracia y humor, como solo un viejo narrador oral lo sabe hacer. Y no olvida esas palabras, la ternura que encarna volver sobre el tejido de nuestros viejos relatos hoy revitalizados por Saniel Lozano.





Cuentos de mi padrino y otras mentiras de Saniel Lozano Alvarado, puede solicitarlo a Papel de Viento Editores, y pertenece a la colección Pequeña Biblioteca de Literatura Regional, que dirige Alejandro Benavides. Correo: papeldeviento@hotmail.com







Alfarero de Trujillo

Alfarero, revista de cuento y poesía. En Trujillo y desde junio esta revista, de formato de sencillo y dirigida por el poeta y animador cultural Diómedes Morales Salazar, ha entrado en circulación para dar cuenta de la rica producción literaria de La Libertad. En el número uno, de junio, se leen los trabajos de Róger Lázaro Inca; José Valverde Llajaruna, Luis Cabos Yépez; Evelia Salazar Castillo; Alfonso Sánchez Mendoza y Diómedes Morales, que se revela con cuentista. En setiembre apareció el segundo número: Carlos Prado Muñoz; Eliseo León Pretell, Alfonso Sánchez Mendoza; Oscar Castillo Luis; Jorge Muguerza Plasencia y Diómedes Salazar. Llama la atención en la revista, los textos de Luis Cabos Yépes (“Hoy es el día, tras la noche,/ y vuelvo, de nuevo, a plantar/ mi tienda de combate.”), de quien no leíamos sus trabajos hace algo tiempo y la publicación nos ofrece los poemas inéditos de Evelia Salazar Castillo, escritora contumacina.



Para contacto con Alfarero, dirigirse a poeta@yahoo.es




Cometa de papel




Cometa de papel, revista de poemas y narraciones breves. Una revista que le da al tiempo a la palabra, aquella que se hace para hacer sentir. Más de 50 número publicados y resulta una de las revista más interesantes publicadas en Tacna. El número 53, que estamos comentando y que dirige Luis Alberto Calderón, publica con motivo de XXVI Encuentro Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Ciro Alegría, una excelente antología de poesía de arte menor.








Contacto: Urb. Esp. Santo, Italia 298. Tacna – Peru.

sábado, 20 de octubre de 2007

Dostoievski, Crimen y Castigo (Caza de citas 7)



Fiódor M. Dostoievski
Crimen y castigo
Primera parte
iv
(fragmento)


»¿Qué misterio es éste? ¿Dónde está la clave del enigma? La cosa no puede estar más clara: ella no se vendería jamás por sí misma, por su bienestar, ni siquiera por librarse de la muerte. Pero lo hace por otro; se vende por un ser querido. He aquí explicado el misterio: se dispone a venderse por su madre y por su hermano... Cuando se llega a esto, incluso violentamos nuestras más puras convicciones. La persona pone en venta su libertad, su tranquilidad, su conciencia.
"Perezca yo con tal que mis seres queridos sean felices." Es más, nos elaboramos una casuística sutil y pronto nos convencemos a nosotros mismos de que nuestra conducta es inmejorable, de que era necesaria, de que la excelencia del fin justifica nuestro proceder. Así somos. La cosa está clara como la luz.
»Es evidente que en este caso sólo se trata de Rodion Romanovitch Raskolnikof: él ocupa el primer plano. ¿Cómo proporcionarle la felicidad, permitirle continuar los estudios universitarios, asociarlo con un hombre bien situado, asegurar su porvenir? Andando el tiempo, tal vez llegue a ser un hombre rico, respetado, cubierto de honores, e incluso puede terminar su vida en plena celebridad... ¿Qué dice la madre? ¿Qué ha de decir? Se trata de Rodia, del incomparable Rodia, del primogénito. ¿Cómo no ha de sacrificar al hijo mayor la hija, aunque esta hija sea una Dunia? ¡Oh adorados e injustos seres! Aceptarían sin duda incluso la suerte de Sonetchka, Sonetchka Marmeladova, la eterna Sonetchka, que durará tanto como el mundo. Pero ¿habéis medido bien la magnitud del sacrificio? ¿Sabéis lo que significa? ¿No es demasiado duro para vosotras? ¿Es útil? ¿Es razonable? Has de saber, Dunetchka, que la suerte de Sonia no es más terrible que la vida al lado del señor Lujine. Mamá ha dicho que no es éste un matrimonio de amor. ¿Y qué ocurrirá si, además de no haber amor, tampoco hay estimación, pues, por el contrario, ya existe la antipatía, el horror, el desprecio? ¿Qué me dices a esto...? Habrá que conservar la "limpieza". Sí, eso es. ¿Comprendéis lo que esta limpieza significa? ¿Sabéis que para Lujine esta limpieza no difiere en nada de la de Sonetchka? E incluso es peor, pues, bien mirado, en tu caso, Dunetchka, hay cierta esperanza de comodidades, de cosas superfluas, cierta compensación, en fin, mientras que en el caso de Sonetchka se trata simplemente de no morirse de hambre. Esta "limpieza" cuesta cara, Dunetchka, muy cara. ¿Y qué sucederá si el sacrificio es superior a tus fuerzas, si te arrepientes de lo que has hecho? Entonces todo serán lágrimas derramadas en secreto, maldiciones y una amargura infinita, porque, en fin de cuentas, tú no eres una Marfa Petrovna. ¿Y qué será de mamá entonces? Ten presente que ya se siente inquieta y atormentada. ¿Qué será cuando vea las cosas con toda claridad? ¿Y yo? ¿Qué será de mí? Porque, en realidad, no habéis pensado en mí. ¿Por qué? Yo no quiero vuestro sacrificio, Dunetchka; no lo quiero, mamá. Esta boda no se llevará a cabo mientras yo viva. ¡No, no lo consentiré!»
De pronto volvió a la realidad y se detuvo.
«Dices que la boda no se celebrará, pero ¿qué harás para impedirla? Y ¿con qué derecho te opondrás? Tú les dedicarás toda tu vida, todo tu porvenir, pero cuando hayas terminado los estudios y estés situado. Ya sabemos lo que eso significa: no son más que castillos en el aire... Ahora, inmediatamente, ¿qué harás? Pues es ahora cuando has de hacer algo, ¿no comprendes? ¿Y qué es lo que haces? Las arruinas, pues si te han podido mandar dinero ha sido porque una ha pedido un préstamo sobre su pensión y la otra un anticipo en sus honorarios. ¿Cómo las librarás de los Atanasio Ivanovitch y de los Svidrigailof, tú, futuro millonario de imaginación, Zeus de fantasía que te irrogas el derecho de disponer de su destino? En diez años, tu madre habrá tenido tiempo para perder la vista haciendo labores y llorando, y la salud a fuerza de privaciones. ¿Y qué me dices de tu hermana? ¡Vamos, trata de imaginarte lo que será tu hermana dentro de diez años o en el transcurso de estos diez años! ¿Has comprendido?»
Se torturaba haciéndose estas preguntas y, al mismo tiempo, experimentaba una especie de placer. No podían sorprenderle, porque no eran nuevas para él: eran viejas cuestiones familiares que ya le habían hecho sufrir cruelmente, tanto, que su corazón estaba hecho jirones. Hacía ya tiempo que había germinado en su alma esta angustia que le torturaba. Luego había ido creciendo, amasándose, desarrollándose, y últimamente parecía haberse abierto como una flor y adoptado la forma de una espantosa, fantástica y brutal interrogación que le atormentaba sin descanso y le exigía imperiosamente una respuesta.
La carta de su madre había caído sobre él como un rayo. Era evidente que ya no había tiempo para lamentaciones ni penas estériles. No era ocasión de ponerse a razonar sobre su impotencia, sino que debía obrar inmediatamente y con la mayor rapidez posible. Había que tomar una determinación, una cualquiera, costara lo que costase. Había que hacer esto o...

El fragmento es tomado de:
Dostoievski, Fiódor Mijáilovich. Crimen y Castigo. Trad. del ruso por Rafael Cansinos Assens. Ed. Planeta, 2000.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Shakespeare, Hamlet V, escena ix (Caza de citas 6)


William Shakespeare
Hamlet
Acto V, escena ix

Laertes.-: No, el traidor está aquí. (Dirá esto sostenido por Enrique.) Hamlet, tú eres muerto… No hay medicina que pueda salvarte: vivirás media hora apenas… En tu mano está el instrumento aleve, bañada con ponzoña su aguda punta… ¡Volvióse en mi daño la trama indigna…! Vesme aquí postrado para no levantarme jamás… Tu madre ha bebido un tósigo. No puedo proseguir… El rey, el rey es el delincuente.

LAERTES

It is here, Hamlet: Hamlet, thou art slain;
I can no more: the king, the king's to blame.


Tomado:
Trad. de Leandro Fernández de Moratín en:
2571/73.http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=10377

http://shakespeare.mit.edu/hamlet/hamlet.5.2.html